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16 de abril de 2023

El último paso de Bosco

El 16 de abril de 2023, Bosco cumpliría 12 años. Pero lamentablemente se ha quedado a las puertas, y creo que no hace falta dar mayores detalles. Porque en todos estos años el perrucho ha sido una parte importante de mi vida y uno más de mi familia. Además de ser protagonista en algunos apartados de este blog personal. Pasado un leve espacio de tiempo, he decidido rendirle cierto homenaje después de dar sus últimos pasos por el pinar de la Jarosa en febrero, sin conocimiento de lo que vendría después.

Hacía tiempo que las excursiones de Bosco tenían el tiempo acotado para evitar excesos andarines; y en uno de los pocos días que ha hecho frío de verdad en este pasado invierno, Bosco y un servidor, salíamos desde el aparcamiento del primer quiosco del entorno a dar un leve paseo. Como cualquier mañana del fin de semana a primeras horas del día. Normalmente íbamos por cualquier sitio, a veces tenía planeado patear algún lugar concreto y otras muchas, sin premeditar ruta alguna; bastaba con escoger el punto de partida y dejarse llevar por el monte. Pero como esa mañana hacía algo de rasca, alzamos los pasos por una pista forestal que remonta la Cuesta del Horcajo para poder entrar en calor y combatir el frío. Así de simple se escogía un camino u otro. 

La pista arranca con bastante inclinación en su inicio hasta suavizar su recorrido en medio de la ladera. Por ahí surge, en paralelo, una vieja trinchera de la guerra civil española, que más adelante bajaría hasta la posición republicana Loma de San Macario. Pero ese día tocaba seguir subiendo, con la intención aleatoria de perseguir la estela militar que con el tiempo queda como una extraña hendidura que tiende a elevarse, campo a través, entre jaras y matorrales. Al menos, van surgiendo leves parapetos que amenizan el esfuerzo propuesto. Por ejemplo, en un puesto de tirador destaca un enorme pino que ha crecido en medio de la construcción bélica, dando muestras del colosal paso del tiempo que ya ha superado los 80 años.

El vergel va aumentando según vamos ganando altura, con tanta espesura, que empiezo a echar de menos al disuasorio bastón que siempre facilita la tarea de abrirse paso a hostias. Al final, me canso de luchar contra las jaras y optamos por dar un leve rodeo mientras buscamos alguna salida digna. El viento arrecia y trae consigo algunos ligeros copos de nieve cuando descubrimos una senda bien marcada en un pequeño claro que nos permite continuar con la ascensión. Esta nueva vereda seguramente provenga del pequeño barranco que el arroyo de la Jarosa ha provocado a su paso aguas abajo, y nos permite alcanzar en mejores condiciones el cortafuegos que corona la Cuesta del Horcajo. 

Por estos lares, destaca un conjunto de puestos de tirador, muretes y trincheras; leves restos de la guerra civil que Bosco aprovecha para posturear su magnífico perfil con el horizonte. Estas ruinas están catalogadas como Cerro Lobos (tramo III), en una línea republicana que ha sido arrasada por la creación del cortafuegos que sube hasta el cordal montañoso. Los leves restos que se han salvado de la maquinaría moderna andan desperdigados a ambos lados de la enorme cicatriz artificial. Algunos visitados, junto a Bosco, en este blog; otros quedan vendidos al tiempo de que la naturaleza recupere su espacio. El conjunto de este día acumula diversos restos, y con la lógica parada, aprovecho para tomar algunas fotos. Bosco también saca partido para refrescarse con la escasa nieve que nos ha dejado este suave y triste invierno.

En paralelo al cortafuegos, hay una atajo que lleva hasta una antigua vereda que utilizábamos con las bicis de montaña para atrochar velozmente con las ruedas gordas. Es una senda que hemos utilizado con regularidad, cuya estrechez y la escasa nieve repartida encuadran a la perfección para retratar a Bosco en la Jarosa por última vez. Por desgracia, sin conocimiento alguno de los problemas que surgirían las siguientes semanas. Y todavía hoy voy llorando por las esquinas. La entretenida trocha cruza la pista inicial junto a la trinchera de bajada para transformarse en un camino que termina por llegar hasta la ermita del lugar; donde el primer quiosco, el supuesto parking donde aguarda el coche y su puta madre.

La tristeza que deja su perdida ha supuesto una pequeña búsqueda de imágenes acumuladas sobre Bosco a lo largo de estos años. El resultado, suma una buena colecta de un perro, que nos ha acompañado en los últimos años de nuestras vidas. Porque Bosco ya estaba antes de que nacieran mis niñas y ha molado comprobar cómo las ha acompañado en su crecimiento. Un perro que se convirtió en parte de la rutina diaria y sobre todo, cómo ésta se alteraba en viajes, eventos o vacaciones. Al fin y al cabo era uno más de la familia, del cual me he aprovechado para recorrer y disfrutar del monte. Y como siempre pasa con estas cosas, uno se lamenta de los planes y las tareas pendientes. Incluso pensaba dejar constancia, en esta entrada, de algunos momentos importantes de su vida vía fotográfica. Pero finiquitar este texto cuesta horrores. Como llegar a casa y percatarse del silencio atronador de una vivienda vacía. Acostumbrarse al rincón donde estaba su cuenco o simplemente asomarme al lado de la cama donde solía dormir a mi vera. Imagino que el cruel paso del tiempo hará su trabajo para dejar de llorar por las esquinas. Ahora sólo me queda la memoria de los buenos momentos, la felicidad de verle crecer junto a las niñas, su mirada caramelizada y el cariño fiel que siempre demuestran los canes hacia sus dueños. Como voy a echar de menos al perruco. 

Nuestro momento

11 de enero de 2023

Vol. 22

Hace días que el 22 se extinguió. Apretado en el lógico avance de un siglo que va camino de sumar su primer tercio en estos primeros compases de milenio. Y el habitual resumen del blog se ha ido retrasando debido al noble letargo que ofrece la pereza. Ya se ha citado por aquí la gandulería reinante para rellenar un simple folio en blanco. El mejor ejemplo son las escasas 21 entradas publicadas. Una reducción drástica, que solamente sobrevive gracias a un pequeño tesón que rara vez se impone a lo largo de los meses. Cuesta escribir, como cuesta bastante arrancar tiempo para cualquier cosa que no esté cubierta por las necesidades laborales, paternas o la simple dejadez de abandonarse a los placeres de perder el tiempo. Toca echar una ojeada a lo descrito, a lo expuesto como relevante e intentar poner el típico listado a incumplir. 

El uno de enero no hubo monte, sólo resaca
La literatura ha sufrido algunos desequilibrios debido a la suma de deberes innecesarios. Las habituales imposiciones de leer algo concreto a lo largo del año. El mejor ejemplo es la saga Wilt de Tom Sharpe. En todo el año he sido incapaz acordarme de cerrar la última novela dedicada al fecundo profesor y reseñar, si volvieran las ganas, algo sobre tan celebre escritor. Tampoco hubo lectura en los clásicos de El País Aventuras

Los Episodios Nacionales avanzaron con sólo dos nuevos títulos. Seguramente el aburrimiento de Cádiz, provocó cierto desdén a cerrar la primera tirada de la serie. Queda pues fácil intuir que en el 23 pueda finiquitar los diez primeros libros de la serie galdosiana. De la colección Reno cabe destacar la nula adquisición de ejemplares en el pasado año. Una muestra más del desinterés de las supuestas obligaciones del blog. Al menos, las lecturas demuestran cierta tendencia fija a recorrer los mismos railes, con la interesante experiencia de La ciudad vagabunda, la popular Orient-Express y la vuelta de Zola, con la truculenta historia ferroviaria de La bestia humana.

En el ámbito audiovisual, hubo un cambio importante con la película escogida para ocupar la quincuagésima cinta de la lista ante la incapacidad de encontrar El séptimo continente de Michael Haneke. Aunque la elección de El chico, del gran Chaplin, cumple con creces una elección destacada numéricamente. Después, continué con una estúpida norma que recoge películas de temática similar: Las vírgenes suicidas, American Beauty y Pleasantville muestran, con sus lógicas diferencias, diferentes puntos de vista de la sociedad y la familia americana. Un trío escaso frente a otros intentos de conjugar films de temática similar en mi particular listado de óperas primas. De las series nada importante que reseñar. Suman 43 entradas y a falta de siete para mandarlas a tomar por culo. ¿Por qué interesan tanto? 

Este ha sido a groso modo el archivo del 22. Y al releer lo descrito anteriormente, observo cierta tendencia negativa. Personalmente no lo ha sido, pero está claro que el blog está perdiendo interés en seguir a flote. Tal vez la idea principal sea lograr mantener cierta rutina; mantener las tareas autoimpuestas y rebuscar nuevos compromisos que obliguen recuperar algún ideal perdido de cuando se me ocurrió abrir este chiringuito. Ya vamos con retraso al no poder contar con los clásicos 365 días. Al menos vamos a señalar las intenciones.

Colecta Al Diablo: Ventana del Diablo

Libros

Otto Wunderlich

Nosferatu

18 de enero de 2022

Colección El País Aventuras

Llegó la hora de la independencia. La colección El País Aventuras estaba atada al post específico de la colección Reno desde 2015. Y de manera unilateral, llegó el día de saltarse la tonta espera programada para el 2024. Ni mesa de dialogo ni falsas promesas de nuevos referendos para alcanzar el caprichoso protagonismo bloguero. Gracias al empuje de los libros acumulados y a las lecturas anuales, el País Aventuras logra el lógico reconocimiento individual en el blog, sin necesidad de estar supeditado a la caverna añeja de los Reno. Una pequeña historia que se remonta a varios años atrás, cuando el periódico El País editó en 2004 una colección de 50 obras de literatura. A su juicio, las mejores aventuras de la historia en edición de bolsillo. Seguramente falten muchos títulos más, pero estos libros son los que en su día consideraron publicar. Y de los cuales se fue comprando con periodicidad para su posterior lectura y reseña en el blog. Pasen, consuman y si quieren, comenten. 

Ahí están, independientes, libres y acurrucados en su rincón 

01  La isla del tesoro     -     Robert L. Stevenson
03  Las aventuras de Tom Sawyer     -     Mark Twain
04  La vuelta al mundo en 80 días     -     Julio Verne
05  Los viajes de Gulliver     -     Jonathan Swift
06  El libro de la selva     -     Rudyard Kipling
07  El hombre invisible     -     Herbert George Wells
08  Las alegres aventuras de Robin Hood     -     Howard Pyle
09  El gato negro y otros cuentos     -     Edgar Allan Poe
10  El sabueso de los Baskerville     -     Arthur Conan Doyle
11  Moby Dick (Tomo I)     -     Herman Melville
12  Moby Dick (Tomo II)     -     Herman Melville
13  La quimera del oro     -     Jack London
14  Frankenstein     -     Mary Shelley
15  Colmillo blanco     -     Jack London
16  El tulipán negro     -     Alejandro Dumas
17  El Corsario Negro     -     Emilio Salgari
18  Ivanhoe     -     Walter Scott
19  Las aventuras de Huckleberry Finn     -     Mark Twain
20  El escarabajo de oro y otros cuentos     -     Edgar Allan Poe
21  La máquina del tiempo     -     Herbert George Wells
22  Las minas del Rey Salomón     -     Henry Rider Haggard
23  Las aventuras de Oliver Twist     -     Charles Dickens
24  20.000 leguas de viaje submarino     -     Julio Verne
25  El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde     -     Robert Louis Stevenson
26  Los tres mosqueteros (Tomo I)     -     Alejandro Dumas
27  Los tres mosqueteros (Tomo II)     -     Alejandro Dumas
28  La llamada de lo salvaje     -     Jack London
29  Miguel Strogoff     -     Julio Verne
30  El Fantasma de la Ópera     -     Gaston Leroux
31  Historia de dos ciudades     -     Charles Dickens
32  Tarzán de los monos     -     Edgar Rice Burrougs
33  El príncipe y el mendigo     -     Mark Twain
34  Estudio en escarlata     -     Arthur Conan Doyle
35  Un yanqui en la corte del Rey Arturo     -     Mark Twain
36  Viaje al centro de la Tierra     -     Julio Verne
37  El tesoro del lago de la Plata     -     Karl May
38  El fantasma de Canterville     -     Oscar Wilde
39  La flecha negra     -     Robert Louis Stevenson
40  De la Tierra a la Luna     -     Julio Verne
41  El prisionero de Zenda     -     Anthony Hope
42  El mago de Oz     -     Lyman Frank Baum
43  Scaramouche     -     Rafael Sabatini
44  Capitanes intrépidos     -     Rudyard Kipling
45  Sandokán     -     Emilio Salgari
46  Drácula     -     Bram Stoker
47  El último mohicano     -     James Fenimore Cooper
48  El conde de Montecristo (Tomo I)     -     Alejandro Dumas
49  El conde de Montecristo (Tomo II)     -     Alejandro Dumas
50  El rojo emblema del valor     -     Stephen Crane

Listado extraído de archivo cine

11 de enero de 2022

Vol 21

El archivo del blog avanza a buen ritmo y surge una nueva pestaña a estrenar: el 22. Se inaugura el año con un horizonte similar a los días pasados y perpetrar las mismas reseñas a lo largo de los próximos meses. Nada aventura cambios bruscos, salvo seguir participando en la yincana pandémica en la que estamos inmersos. El blog se ha resentido en este pasado 21 a una repetitiva fórmula, sustentada en la lectura de libros y el aumento del visionado audiovisual. Pero la literatura sigue tirando fácilmente del carro. Y en el 21, destacan las lecturas bajo la presión de las tareas autoimpuestas de la colección Reno, El País Aventuras, la saga de la familia Wilt y los Episodios Nacionales de Galdós. En este apartado, doy fe de dos obras concretas. Las que siempre sobresalen y quedan anotadas como imprescindibles, para recomendar incluso a quien quiera escuchar alguna opción y crear una nota mental de releer en el futuro. Las obras señaladas son Zaragoza, el sexto capítulo ofertado por don Benito y Donde los vientos duermen, la agradable sorpresa que siempre augura la añeja editorial Reno. De las compras de esta colección surgió, a finales de año, una agradable sorpresa a través de un mail por parte de una persona que se ha iniciado en la locura de acumular los mismos libros que un servidor. Un mensaje grato y enriquecedor, al constatar que hay personas con gustos similares y que algunas entradas del blog son hasta leídas por terceras personas. Para el 22, quedará por cerrar la humorística saga de la familia Wilt y ver si soy capaz de colmar la primera serie de los Episodios Nacionales de Galdós. Sólo quedan cuatro para comprobar hasta dónde llegan las andanzas de Gabriel de Araceli.

Bosco a uno de enero del 22 - la Sevillana
También hay una de cal, bastante extensa si tomamos en cuenta las cero excursiones publicadas en el pasado curso. Ha sido atípico, a pesar de salir al monte con asiduidad, pero se puede señalar al culpable, al de las cuatro patas. El bicho que tiene limitadas las horas de sus salidas y debe volver con demasiada prontitud a casa, como Cenicienta. Las patas le fallan, y aunque tiene ganas, conviene controlar las ansias que siempre demuestra cada vez que le suelto al libre albedrío para que no decaiga. Incluido su habitual paseo del uno de enero bajo un sol de justicia, remediado por el alocado clima con una buena nevada una semana después. 

Sin embargo, el audiovisual ha logrado rescatar algunas tareas pendientes, al comprobar como algunas series cerraron en falso y tuvieron, a bien, comercializar una salida fílmica que intentase arreglar las soluciones expuestas en la caja tonta. El séquito y Deadwood son las señaladas. Con las óperas primas ando enfrentado, sobre todo por una escasa aportación que está a la espera de alcanzar la quincuagésima publicación. La cosa está complicada pero persisto en catalogar tal número al estreno de don Michael Haneke. Tal autor merece tal distinción sin ningún tipo de dudas. El mismo número, 50, es el limite que me planteé hace tiempo alcanzar con las series, y así dar por finiquitado un apartado que apenas me interesa, sobre todo cuando las numerosas producciones empiezan a acumular temporadas con el único fin de atontarnos ante tanta oferta. Adelanto que la gran Roma de HBO, echará el cierre.

Viernes 7 de enero en la Gamonosa

Poco más puedo añadir a esta entrada resumen, sin necesidad ni objetivos de proponer nada para el 22. Espero que vengan solas, que surjan a la buena de Dios y mejore las ganas de pelearme con la hoja en blanco. Reconozco que cada vez cuesta más y necesito obligarme en muchas ocasiones para que el barco siga circulando. Por eso mismo, circulen, separados. Que hay que mantener las distancias.

10 de agosto de 2021

Libros por leer

Esta entrada viene a cubrir el prolongado vacío estival que suele darse en el blog por estas fechas. Un poco de relleno, como la clásica paja que los estudiantes incluíamos, por vergüenza, en los huecos de los exámenes de los que no teníamos ni puta idea. Es una vaguería que va creciendo al ritmo de mayores horas de luz, e impone por rutina, el período de vacaciones a la mayoría de las personas. Y para evitar tanto letargo bloguero que termine por demostrar la pereza que llevo arrastrando durante todo el año, se me ha ocurrido volver a exponer una entrada asociada a encuentros fortuitos con los cubos de basura.

Seguramente, esta veraniega estación sea propicia a realizar diversos tipos de limpieza gracias a un mayor tiempo de ocio; una sana costumbre ligada a la necesidad de esconderse de los rigores del calor bajo las sombras que otorgan garajes, trasteros, áticos, sótanos, bodegas y otros lugares destinados al almacenaje de cachivaches. En realidad, es una buena opción que viene acentuada por el silencio de tales lugares, una sensación acogedora por la relativa humedad que propone la oscuridad junto a los hongos que se alimentan del polvo. Al fin y al cabo uno parece encontrarse en una nevera natural que logra atraer al hombre hacia el refugio de sus ancestros prehistóricos, y perder el tiempo, mientras cree ciegamente que está haciendo algo útil. Una de las características que me flipan de los trasteros es que parecen adquirir vida propia, como cuando uno entra con la firme intención de deshacerse de trastos y lo único que termina por hacer es cambiar de sitio algunos objetos que permitan ganar algo de espacio, como si con eso ya fuera suficiente el ejercicio y el tiempo empleados. Pero ese nuevo orden solamente sirve para poder meter nuevos chismes que alimentan a esa enorme bestia de acaparar todo tipo de objetos. Y de paso, encontrar algún que otro tesoro que se daba por perdido. Sin embargo, en algunas de estas ocasiones, surte efecto la intención de aliviar la carga acumulada, seguramente por necesidad, y es ahí donde los libros son quienes se llevan la peor parte, al acabar embolsados o apilados en cajas al lado de los contenedores de color azul. 

Parte de mis títulos manuscritos
Tales donaciones, al libre albedrio del transeúnte, han terminado por alimentar mis propias estanterías caseras, hasta el punto de meterme en el pequeño berenjenal de mi particular colección Reno. En esta ocasión, los añejos ejemplares expuestos en la vía pública venían a enaltecer viejas glorias de las letras hispánicas: García Márquez, Umbral, Lorca... todos esos autores embutidos en varias bolsas de plástico que invitaban a la dudosa elección de la cantidad que mis manos podrían cargar. Al menos tuve algo de ayuda en mis hijas, a quienes les hizo bastante gracia obtener su primer botín callejero. Tapas duras incluidas. Ante tanto libro acumulado, hubo un título que llamó mi atención sobre el resto: Historia de una taberna, de Antonio Diáz-Cabañete. La razón es bien simple. Desde hace tiempo voy apuntando, en una especie de agenda, los títulos de los libros que me gustaría leer. La clásica lista que cada persona se hace de manera individual con la salvedad, en mi caso, de dejarlo anotado para evitar el olvido de las obras que dejamos para más adelante. Historia de una taberna estaba incluida en esa lista desde hace bastante tiempo. Y como suele ocurrir con los objetos arrinconados del trastero, esos libros anotados se dejan al azar del más adelante, sin que haya una necesidad imperiosa que cumpla la obligación de llevar a cabo tal lectura y me lleve abrir, de par en par sus páginas, donde poder deslizar los dedos y aventurar el goce de la vista. 

La elaboración de una lista está sujeta a los gustos particulares de cada uno: géneros, modas, recomendaciones..., o la atracción de un autor en concreto. Ésta suele ser una opción importante, cuando una figura literaria logra obtener cierta repercusión en un tiempo determinado y se convierte en la lectura comercial del momento. En mi caso, sólo puedo destacar de mi adolescencia a Ray Loriga y a José Ángel Mañas. Mientras que en la actualidad ando algo huérfano en ese sentido, sin mayor referencia que la variedad que otorgan los múltiples estantes de las bibliotecas públicas. Pero volviendo al tema de la lista, cuya anotación quedará expuesta en el blog ante la ardua tarea de empezar a finiquitar ese monstruo que es anotar toda clase de títulos que logran llamar mi atención y que apenas se ha ido cumpliendo en forma de lectura. Pues nada, una nueva forma de obligarme a ir tachando los libros leídos y que viene a sumarse a los frentes ya abiertos en el blog: Colección Reno, País aventuras, los Rougon-Macquart de Zola y los Episodios Nacionales de Galdós. Así como el resumen publicado tras sumar 100 post dedicados a los libros

Tal cumulo empieza a copar en exceso las obras expuestas en el blog, aunque de alguna forma hay que obligarse a cumplir con los deseos que nos planteamos, o al menos, la intenciones de abarcar ciertos libros. Únicamente me queda tentar al tiempo para que sea cómplice de un viaje que expondrá hasta dónde podré llegar.

Pd: Se aceptan sugerencias.

Moby Duck
Maldito Karma
Metrópolis - Ferenc Karinthy
Los señores de las sombras. - D Estulin
Una conjura en Hispania - L Davis
Ponme la mano aquí - Sandra Uve
Orgullo y prejuicio - J Austen
Poema de Fernán González
Vida del soldado español Miguel de Castro
Historia de una taberna  - AD Cabañate
La expedición de los 10 mil  - Jenofonte
Esploradores Esp del siglo XVII
Black Jack  - O Tezuka
Historias privadas - Muñóz y Sampayo
Crumb, obras completas - R Crumb
Mal de altura - Krakauer
La oculta - Héctor Abad
Good bye Lenin  -W Herrdorf
El tiempo es un canalla - J Egan
Chantaje a un pueblo - Justo Martínez
Los libros españoles del viajes medievales - Joquín Rubio Tovar
El diablo cojuelo
Versión de don Rodrigo (1811) Romance
El primer ciudadano  -A Oakes
Ojo de dragón - A Oakes
Amor de perdición - Camilo B Castelo
Al atentado - Y Kadrha
Diario de una ama de casa desquiciada - S Huffman
Pelayo Rey - Pablo Vega
Las ocho montañas - Paolo Cognetti
El poder del perro - D Winslow
Fin - David Montagudo
Dins el riu, entre els joncs - Antoni Monné
La noche fenomenal - J Pérez Andújar
La marcha de los barbaros  -H Lamb
El imperio de las estepas - R Grousset
Caminar - Silencio en la era del ruido - Erling Klasse
Las cruzadas - T Asbridge
En el mar - Toine Heigmans

Aguas profundas - JMª Nebreda
Centinelas de piedra José Felipe Alonso
Regresar a Maratón - M Calvo
Última salida para Brooklyn - H Shelby
Los últimos balleneros - Doug Bock Clark
Castellano - Lorenzo Silva
El Silmarillion - JRR Tolkien
Viaje sentimental - Sterne
El enigma de la habitación 622 - Joël Dicker
Los visigodos. Hijos de un dios furioso - José Soto
El dios que habita la espada  - José Soto
Amores de piedra - Juan de Dios Carazo
Andanzas serranas - Enrique de Mesa
Memorias de un soldado francés en la guerra de la Independencia - Albert Jean Michel
El rey Arturo y los caballeros de la Tabla Redonda - Alfred W. Pollard
La saga/fuga - JB Gonzalo Torrente Ballester
El cordero carnívoro - Agustín Gómez Arcos
Las cerezas del cementerio - Gabriel Miró
La viuda - Carlos María Ocantos
En mi hambre mando yo - Isabel Oyarzábal Smith
Lo que la nieve esconde - Jokin Azketa
Mitos hititas - Alberto Bernabé
La epopeya de Gilgamesh - Jean Bottèro

12 de enero de 2021

Vol 20

No había ganas de rememorar el 20, ni de revisar las pocas entradas dedicadas al blog en un áspero, complicado e histórico año. Tampoco es necesario relatar cosas tan manidas sobre una pandemia cuyos males todavía nos acompañan y amenazan con ensombrecer este fantástico arranque de año nuevo. Asalto al capitolio yanki y el temporal Filomena mediante. Aún así, me he animado a deshoras a echar la vista atrás para hacer un pequeño balance de cómo avanza este blog personal. Por poner cierto orden, conviene rememorar el fin de una saga peliculera anclada al famoso apellido Eskaiguolker; aunque a final de año los dueños del negocio han presentado sus planes de extender este singular universo en años venideros, un lucrativo negocio que amenaza con transformarse en un transatlántico de difícil digestión. Mi opinión sobre la última trilogía anda lejos del fácil odio que destilan otras libres opiniones mientras pienso, cómo cojones meter otra plataforma digital en casa. De momento vamos a evitar la tentación expuesta por el emporio del ratón.

Uno de enero del 21. Jugando en el Gúrugu

La literatura cubre nuevos frentes abiertos. En primer lugar hay que destacar el año galdosiano, algo ensombrecido por las circunstancias pero que ofrece una magnífica oportunidad para acercarse a una de las figuras clave de la literatura hispánica. Y entre tanta obra a escoger, nada mejor que acercarme a la voluminosa colección de los Episodios Nacionales, en un proyecto de lectura que se une a las ya abiertas con antelación. Trafalgar y La corte de Carlos IV son las primeras obras al largo listado dedicado a la historia española del siglo XIX. Por otro lado, hay necesidad de recuperar algo la alegría y para ese fin destaca el protagonismo de un cínico profesor llamado Henry Wilt, el icónico personaje creado por el británico Tom Sharpe. Viejas lecturas adolescentes donde echar unas risas ligadas a la siempre agradecida melancolía del pasado. Otros propósitos literarios caminan a buen ritmo, como la compra y lectura de algunos libros de mi particular colección Reno (con 13 nuevos títulos) y también de las obras del País Aventuras; aunque patiné con la elección de Thérèse Raquin del proyecto de Émile Zola.

A lo largo del año ha habido un leve resurgimiento betetero del que espero extenderme a lo largo del 21. Aunque se ha notado la perdida de destreza para sortear pedruscos, la edad también me ha dotado de cierta paciencia para evitar agujetas o dolores culones ante la falta de costumbre de salir con la bici de manera continuada. Sin embargo hay que lamentar oficialmente la perdida de Ofelia II, donde debiera darme un buen capón personal por no recuperar antes mi bici, a pesar de tener en mente la idea constante de restaurarla sin llevar a cabo tal idea pese al paso de los años transcurridos. Menudo zote estoy hecho. Los paseos por el monte se han reducido a nivel familiar, excursiones cortas y simples al nivel de una niñas más entretenidas en otros lares que ponerse en la ardua tarea de acumular kms.

Al menos dio tiempo a ver la exposición realizada en la Biblioteca Nacional de Madrid

El nuevo año apunta maneras donde seguro quedan niveles extras por vislumbrar y que obliga a ser precavido en una supuesta lista de tareas a realizar. Al final me doy cuenta de que se me acumulan tantos deseos, que el tiempo y las obligaciones ya se encargan de poner en su sitio las prioridades, algo que repercute en la escasa aportación al blog, a pesar de contar con 365 días por delante. Se nota el paso del tiempo y la tonta espera de que las esperanzas no se pierdan por el camino y a la espera de que Castilla abra la puerta con seguridad para poder retomar el trayecto del Cid. A ver si se cumple el ciclo y llegan los felices 20.

La agenda del 21 repite la misma fórmula.

DeRuta - Colecta Al Diablo

Libros - País Aventuras: El corsario Negro y El prisionero de Zenda 

Col. Reno - Hospital de sangre y Donde los vientos duermen

Episodios Nacionales: El 19 de marzo y el 2 de mayo, Bailén, Napoleón en Chamartín y Zaragoza

Reseña - ... 

31 de diciembre de 2019

Vol 19

En breve expira el plazo dedicado al 2019, y como cada año, toca hacer recuento de las tareas incumplidas. Porque recuerdo perfectamente el inicio del año con ilusión, con ganas de disfrutar la cercana efeméride de sumar 40 primaveras mientras el propio blog alcanza su primera década de existencia. Sin embargo la primera decepción bloguera proviene de la cantidad de publicaciones prevista de antemano (quería llegar a 40). Tenía una apuesta decidida a elevar la cuantía de entradas para conmemorar las cifras destacadas. Pero los problemas llegaron a las primeras de cambio. Y con dolor, bastantes las que produjo una lesión discal que echó por tierra los propósitos del ranin. El gatillazo duró tanto tiempo, que la triste posibilidad de disfrutar por correr, incluso pagando por ello, se fue al garete. El deseo inicial cayó tan bajo, que ni pedestres populares ni otros aniversarios lograron levantar el ánimo de calzarme deportivas. Por ahí se perdieron un buen número de post que tristemente ya no volverán. 

Al menos la literatura sigue sumando entradas por mera rutina. Unas agradables lentejas que han logrado copar la centena de publicaciones desde 2009. Y para celebrarlo, nada mejor que volver a leer una de mis obras predilectas. La Íliada de Homero. Ubicada estratégicamente para tal número, mientras que después dediqué un tiempo a realizar una selección de las obras referidas en el blog. Esta opción dio lugar a una breve lista personal que intenta hacer valer aquellas obras que han logrado destacar sobre el resto. Por otro lado, 124 libros alcanzan por estas fechas mi particular colección Reno, una buena cantidad de ejemplares que empiezan a ocasionar diminutos problemas de espacio...
Primer amanecer del año. Tablada - A 1 de enero del 2020 
Estas pequeñas alegrías han permitido maquillar algo la jodienda discal. Será la particular bienvenida del cuerpo al paso de los años. Aunque siempre se puede ir a peor. Porque el colmo de los males físicos vinieron por parte del perrucho, pues quiso sumarse a la fiesta de las drogas para aliviar dolores. Otro de los placeres de la vida a tomar por culo, ante la incapacidad de Bosco de poder realizar nuestras rutas largas por el monte. En parte daban ganas de cerrar el chiringuito, si lo más divertido del blog tendría que hacerse sin el perro. Porque es como si faltara algo, cuando tú mascota no puede sumarse a la fiesta de perderse con su dueño por el bosque. 
 
Quedaron por tanto buscarse otras alternativas para cumplir el expediente y que remitan algo la tendencia negativa que pudiera adquirir esta simple entrada de recordatorio. Como por ejemplo el inicio del camino del Cid en familia, o intentar sumar más óperas primas al listado expuesto en el lejano 2012. También cabria señalar la entrada dedicada al último alcalde republicano de Guadarrama, al cumplirse 80 años desde su fusilamiento tras la guerra civil, expuesta así, en minúsculas, como corresponde cuando se cita la barbarie. 

Ahora sólo queda volver a mirar hacia delante, apuntar algún pequeño listado de tareas por intentar realizar y esperar a ver que nos depara el doble 20. Veremos si alcanzamos algún buen puerto. 

24 de septiembre de 2019

100 libros

El pasado 24 de agosto el blog cumplió 10 años. Toda una década donde poder asomarse a la montonera de entradas acumuladas y preguntarse por dónde coño anda el freno que ralentice el tiempo. Porque este tren va demasiado rápido. Al menos el blog continua su andadura con una variable suma de entradas que me permite ir alcanzando números redondos. 

Como por ejemplo el reciente añadido de la Ilíada, cuya lectura suma la centena que me permite alcanzar una buena cifra de post dedicados a la literatura. Y para conmemorar tal selecto número, merece la pena echar un vistazo al pasado para repasar qué libros son dignos de recordarse mientras repaso las obras señaladas en este humilde blog. Aunque conviene señalar cierta trampa, porque hay incluidos varios cómics (Akira, Berlín, ciudad de piedras), o la distribución de los tres capítulos que componen El señor de los anillos en tres entradas bien diferenciadas. Atajos aparte, la media otorga un triste bagaje de diez libros por año; aunque la primera reseña sea de enero de 2010, con las buenas aventuras de Julio Verne. A ojo el escritor más leído y señalado en el blog.

Acumulación de portadas
El redondeo decimal me viene a huevo para establecer una clasificación personal sobre las obras leídas y descritas. En parte, mola rememorar cuáles lecturas merecen la pena ser recordadas frente a las olvidables. Que las hay. Pero por suerte, también existe la dificultad de reducir mi particular top ten entre los cien libros acumulados. Obviamente, cada libro tiene su reseña individual donde poder acudir en caso de duda y consulta. Por suerte, también tengo algunos imprescindibles, novelas que me han gustado tanto, que ya tenía claro volver a releerlas con el paso del tiempo.

Normalmente, la elección de los libros suele estar predestinada al simple azar, con la excusa de perderme entre pasillos de bibliotecas y dejarme camelar por títulos y portadas sugerentes. En otras ocasiones, simplemente buscaba a un autor determinado, mientras que en otras decidía volver a leer alguna novela que me gustó en el pasado y de la que quería dejar constancia. Dentro de la lotería de la elección, recurrí en una tanda al abecedario, dejándome llevar por el cuadriculado orden bibliotecario de colocar los libros por los apellidos de los autores. De esta manera, empecé en enero de 2013 con una obra de Víctor del Árbol, hasta culminar en mayo del 2015 con Émile Zola la ruleta de las letras. Curiosamente, dejé la señalada eÑe española por el camino, aunque no recuerdo el motivo; seguramente debió de darse por la nula presencia de la misma en los apellidos de los escritores. Para destacar tal tontería, aumenté el tamaño de la letra correspondiente al autor a lo largo de los dos años largos que tardé en llevar a cabo tal recorrido. 

Con el paso del tiempo lo mismo repito la experiencia, porque escoger a voleo ofrece tantas posibilidades como encontrarse libros en la basura o en la calle. Como mi pequeño proyecto de completar la Colección Reno, debidamente explicada en su día y que da pie a nuevas lecturas. Como repetir la concordancia redonda, puesto que ya llevo 10 libros leídos de tal colección. Está claro que las coincidencias se cuadran solas.

Relacionada con la anterior anda también la Colección El País Aventuras. Esta última más factible de completar la lectura completa, al sumar únicamente 50 ejemplares, de las cuales ya llevo la redundante cifra del diez. Sin duda, debería otorgar una entrada particular a esta última colección para destacarla frente a la anterior. Todo se andará.

A continuación y sin más dilación, expongo mi personal elección por orden de publicación. De momento me abstengo de clasificar por números que me obligue a una nueva elección del querer más a un libro que a otro.

- La isla misteriosa
- Madame Bovary
- El guardián entre el centeno
- El puente de Alcántara
- Crimen y castigo
- Chacal
- Tokio ya no nos quiere
- Los organillos
- El señor de los anillos
- Ilíada

Lo malo viene cuando dejo atrás muchas obras a tener en cuenta; porque realmente cuesta elegir en muchas ocasiones. De la lista sobresalen varias obras clásicas, aunque me haya dolido especialmente apartar a Moby Dick del selecto grupo, o alguna de las novelas de Émile Zola; de las tres que llevo leídas cualquiera me hubiera valido, pero... Otras sin embargo han sido las novelas afortunadas. El criterio más importante ocurre cuando el libro me engancha de tal modo, que necesito aprovechar cualquier momento libre para poder devorar el libreto. Todas las opciones expuestas cumplen el citado requisito, aunque haya otras novelas que se quedaron en esa misma orilla por algún que otro aspecto nimio. Seguramente, Tokio ya no nos quiere sea la opción más endeble, pero su lectura anda arraigada desde tiempos adolescentes con el poderoso sentimiento de la nostalgia como un claro valor a destacar. Por otro lado, tenía pensado citar algunas obras dignas de ser leídas en plan recomendación, pero tal idea sería buscar un premio de consolación que desvirtúa el esfuerzo y el premio de la lista escogida. 
Más portadas
De todas maneras, cabe esperar que con el tiempo pueda alargar la clasificación, como suele hacerse cada vez que haya más volúmenes en la saca y poder extender mis diez imprescindibles con la siguiente partida. Queda tarea por delante, continuar con este noble hábito hasta alcanzar las 200 entradas para después volver por estos lares clasificatorios y elevar el listado; seguramente hasta los 20 y pendientes de la criba correspondiente. 

23 de abril de 2019

La cápsula y el cuento

En el verano de 2012 estuve rebuscando, entre cajas acumuladas de trastos, el cartel del festival de cine de óperas primas de Guadarrama, con el único fin de segmentar el cine en mi blog. De entre toda la mierda, que había almacenado en el sótano de la casa de mis padres, tuve la fortuna de hallar un cuento, de título Imallina. Un breve relato humorístico que me llevó a ganar un premio, el 23 de abril de 1999 en el instituto Juan de Herrera, ubicado en San Lorenzo de El Escorial. Curiosamente estuve buscando ese mismo cuento para rendir homenaje a Josefina Aldecoa un año después de su fallecimiento, ya que fue ella en persona quien me entregó el premio. Pero no lo encontré a tiempo, así que la lectura y reseña de Historia de una maestra ocupó la previa idea descrita.


El bombo de 2012
Carece de sentido mi propósito inicial, así que está nueva entrada me va a servir como una cápsula en el tiempo. Una pequeña idea para evaluar los cambios más significativos en este período que superará el lustro (esperemos que blogger siga existiendo para entonces)

Escribo este texto en el verano de 2012, para que su publicación programada se realice el 23-4-2019. Y así conmemoro también el XX aniversario del cuento de Imallina, no sea que vuelva a perder este relato y así por lo menos queda expuesto. Por cierto, escribo a mano, en el autobús de regreso a Guadarrama, y lo más importante, es que Cris está a falta de un mes para que dé a luz a nuestra pequeña Aldara. Seguramente la mejor noticia de un verano pasado por las nefastas noticias económicas que asolan España. La crisis económica ya lleva cuatro años y el sentimiento ciudadano es que incluso se va a a peor. Reducciones salariales, un paro desorbitado y recortes sociales empobrecen al país entero. Uno no puede imaginarse el limite o la finalidad de tanto sacrificio, solo que el camino va a ser duro y largo. Toca centrarse, echarle imaginación y suerte para poder avanzar hacia una sociedad que pierde cada día la cultura del bienestar. Ya veremos como nos encontraremos en 2019, de momento prefiero quedarme con aspectos positivos. Los preparativos de la llegada de un bebé ocupa buena parte de mi tiempo y pensamiento, ya queda menos para que pueda colgarme la etiqueta de papá. 


Contenido de la capsula:


La boda de mi hermano Edu con Aroa fue apenas un mes y poco.
La España futbolera es tricampeona, Euro 08, Mundial 10, y Euro 12.
En el Tour no van también las cosas.
Bosco siempre está dispuesto a recorrer los montes conmigo. Alto de El León.
Estamos planeando el XX aniversario de la peña El Rejón.

Y el cuento...
Imallina 


En una oscura mañana, de alguna capital del mundo, de un simple barrio, habitaba en un humilde hogar un personaje singular, cuya imaginación desbordaba los mundos, sueños y demás fantasías a la pura y cruda realidad. Los sueños de un personaje irrepetible.

El astro sol no iluminaba una nueva mañana, mientras en un bloque, dos pies subían unas escaleras hacia una habitación.  - Murlmblm  murlmblm, el valiente explorador Carlos Llons prosigue su increíble búsqueda del zafiro mágico murlmblm -. 

Pom, pom. - Oh cuidado alguien se acerca – . Pom, pom.  – Me intento esconder sobre la vegetación que me rodea, ocultándome bajo las hojas, se oyen pisadas, se acerca –. En ese momento los dos pies se dirigen a una lampara que esta situada al lado de la cama, y la enciende. - Dios mío, es un dragón que me intenta alcanzar con una luz, es el fuego que sale de su boca, me busca entre las hojas, estoy perdido, socorro,  socorro, soc... -.



 - Vamos Carlitos, levántate y deja de jugar.  Vamos o llegaremos tarde al cole -. 


El monstruo aparta su luz cegadora presionando una extraña apertura, me saca de entre las hojas y me sienta frente a él, después se marcha diciéndome algo raro, no sé, no le he entendido.


 En la cocina entran los dos pies anteriores.


 – Jaime, creo que deberías hablar más con tu hijo, sigue jugando por las noches y no duerme bien,  Jaime, por el amor de dios, ¿me estas escuchando?-. 
Una ronca voz surge de entre la habitación.
- Tranquila mujer, es solo un niño, es normal que se pase el día jugando.
Claro es normal, a todas horas, incluso cuando se va a dormir.
No me repliques en voz alta por las mañanas, te lo he dicho mil veces. 


Mientras en una habitación, un valiente aventurero aguarda una nueva aventura, en el temible centro escolar y sus malditos alienígenas que han invadido el planeta. – Carlitos baja tesoro, que nos vamos -. La aventura está a punto de comenzar. 


Ya marcho en camino, por las ventanas de la nave de transporte veo como avanzamos a la velocidad de la luz, la nave se detiene, oh que susto, pensaba que eran los alienígenas, sin embargo, no entiendo porque esta colapsada la autopista del hiperespacio a esas horas y menos con la misión tan importante que me espera. Al fin parece que llegamos y sin ningún temor me adentro en el centro de exterminación, nada me detiene, no tengo miedo, ni siquiera cuando la mujer piloto de la nave se quiere despedir de mí dándome un beso, no tengo tiempo que perder. Dentro del centro busco mi unidad  de combate para que me expliquen el contenido y los objetivos de la misión. Aquí es, sala “Primaría A”, me coloco en mi posición y espero a la llegada del  comandante, suena el timbre, es el toque de queda para entrar en las instalaciones. El comandante ha llegado. 


Comienzan  las explicaciones de turno, buscar y eliminar, simple para un genio como yo, pero he de tener cuidado, la misión puede ser peligrosa. Colocado frente a mi nave comienza la aventura, agarro mis dos propulsores “bic” y despego. 


 –Aquí el capitán Carlos Eskaiguolker. Me reciben. Aquí el capitán Carlos Eskaiguolker. Me reciben, cambio -. Nada, nadie  me contesta, estoy solo ante el peligro. El radar señala un planeta desconocido, quizás  aquí encuentre el metal xj 93  para lanzar el gas que aniquile a los alienígenas, me desvío hacia el planeta. Coloco los impulsores para preparar el aterrizaje. Ostras que pasa, hay turbulencias, la gravedad debe ser muy fuerte, maldita sea, he de enviar un mensaje de auxilio.


En ese momento un boli cruza la mitad de la clase mientras un malvado monstruo zarandea a nuestro héroe.


– Pero como se atreve, pide auxilio dice, y encima me lanza el bolígrafo. Despiértese  Carlos, o me veré obligado a castigarle en el cuarto de castigo por perezoso -.


 – No diré ni una sola palabra, alienigena baboso- .

Unas carcajadas invaden el aula, hasta que el profesor levanta nuevamente la voz.


- Callaos, y tú jovencito al cuarto de castigo, hasta la llegada de la jefa de estudios. Ella se encargara de tu rebeldía y de tus tonterías en clase -.

Increíble he sido capturado y seré torturado por esa mezcla de cuervo y tortuga, increíble. 


Nuestro héroe es conducido hacia la horrible celda. Rodeado de enemigos y solo ante el peligro. Pero el valiente capitán Eskaiguolker planea como fugarse de la celda e intentar alcanzar la nave para escapar.
Puede que este atrapado pero me escaparé como sea. 


En ese momento el valiente capitán Eskaiguolker agarra una mesa que estaba en el fondo, y con fuerza la tira sobre la puerta. El ruido es ensordecedor, la puerta ha hecho un leve crujido, la lámpara se ha caído al suelo, la pared se ha rasgado y un enchufe se ha roto. Vuelve a tirar la mesa y esta vez rebota y rompe el cristal de la ventana.


 –Anda, la he jodido -. Unas voces se oyen a  través de los pasillos, en señal de alarma, el valiente capitán deduce que le han descubierto y decide salir por la ventana, se agarra a la cornisa y sale para recuperar su libertad. Mira hacia abajo y comienza a asustarse por la altura. - Pero no, he de ser valiente – piensa el valiente capitán – y decide llegar a la siguiente ventana, en cuanto la alcanza, es sorprendido por un grupo de amazonas que estaban fumando en el baño. – Un salido, un salido- empezaban a gritar como locas. No importa el valiente capitán se introduce porque empiezan a caer las primeras gotas de una fatídica lluvia. Ante el alboroto que se crea,  Eskaiguolker aprovecha para esconderse ante la inminente llegada del monstruo con cuerpo de tortuga y cabeza de cuervo.


– Carlos sal, maldita sea, sé  que estas por aquí, has roto la puerta y un cristal, voy a llamar a tus padres, ¿ me oyes? - . Ja, el bicho es demasiado lento y puedo salir corriendo por las escaleras,  hacia arriba. Aúpa,  aúpa.

En ese momento la lluvia se ha convertido en tormenta, y no se sabe muy bien como algo de agua ha llegado hacia un enchufe que por desgracia estaba roto, a través de una ventana que por desgracia también estaba destrozada, de este modo, sé esta produciendo un cortocircuito y unas leves llamas empiezan a surgir por entre las cortinas.



He conseguido escapar, ahora he de enviar un mensaje de socorro para que vengan a rescatarme, pero horror, que ven mis ojos unos niños han sido secuestrados por el monstruo con cuerpo de tortuga y cara de cuervo, avisaré  por mi transistor oculto a mi base. 


Las llamas de un piso inferior han comenzado a extenderse de forma peligrosa y una serie de voces empiezan a gritar, bueno tampoco mucho, solo socorro¡¡¡. Una alarma comienza a sonar y nuestro héroe entiende que están atacando la base enemiga y sube más escaleras para que pueda alcanzar algún arma con el que atacar al monstruo y salvar a los niños. Unas sirenas se oyen del exterior, parece que la batalla va a ser una victoria para la humanidad, el valiente Eskaiguolker regresa con un sable de la luz que se ha encontrado junto a una mujer histérica  porque se le ha desecho el moño y no para de gritar – salven a mis niños, mis niños -. Seguro que algo tiene que ver el monstruo, piensa Eskaiguolker. - Oh horror, los niños salen corriendo por el pasillo con el monstruo detrás, se los va a comer -.


El techo se viene abajo y corta el camino de nuestro héroe, las llamas están por todas partes junto a un espeso humo que no deja respirar. Nuestro héroe sube más escaleras, hasta el ático y allí sorprende a dos amazonas que se están pegando por un tal Novio que él no entiende.


- Atención el campo de concentración esta ardiendo por las naves de la Alianza, hay que llegar al helipuerto para que nos recojan y nos salven-.  Las amazonas miran a Carlitos con sorpresa y le contestan con algo de vete a paseo o no se qué, justo ahí las llamas alcanzan el ático y las amazonas empiezan a gritar – fuego, fueeego,  aaaahhhhhhhh aaahhhh oigghhh, que locas, si yo ya lo sabía – las dice Eskaiguolker. En fin, que alcanzamos un ventanuco superior y pide ayuda con su transistor secreto.


 –Qué haces, suelta ese borrador y la escoba, que nos vamos a quemar-.


- Calla desagradecida, estoy pidiendo auxilio -. En ese momento un ciborg azul nos intenta agarrar para bajarnos hasta la nave. Pero yo, Carlos Eskaiguolker utilizando el sable láser alcanzo la escalera de salvamento y lo arrimo junto a la pared para que las amazonas suban en el y escapen al igual que yo. Abajo todos los ciborgs me felicitan por mi hazaña, incluso aparece la mujer que me llevo al centro de operaciones y que quería un beso, no sé, tal vez se lo dé, pero no debo distraerme porque al marcharme en la nave, después de haberme baboseado esa mujer por toda la cara, observe por la ventanilla al monstruo gritando.- Ha sido él, maldita sea, ha sido él -.  


No te preocupes cuerpo de tortuga y cabeza de cuervo porque.
VOLVERÉ.      





Imallina