17 de julio de 2026

Balada de la playa de los perros

Esta es una de esas novelas que acaban siendo incluidas en una lista meramente personal. La de las lecturas que merecen la pena releer. En su día, Balada de la playa de los perros fue una recomendación de un librero, hará unos veinte años, en tiempos donde se aceptaban de buena gana recomendaciones directas de un extraño sin necesidad de contrastar con un buscador digital. Ésa cifra, es una curiosa unidad de medida que abarca un gran espacio para rememorar hechos del pasado, donde muchas cosas parecen haberse realizado en ese margen, año abajo, años arriba. Seguramente tenga que ampliar esas dos décadas de referencia a una tercera para incluir recuerdos que vagamente pululan en mi memoria a su libre albedrío. Como si en medio hubiera un gran agujero negro sin nada relevante mientras lo importante se queda apartado en ese pequeño margen temporal. Algo similar debió ocurrir a Cardoso Pires, pues la novela fue publicada en 1982 mientras la historia que narra toma como referencia un asesinato cometido en 1962. Un escabroso crimen real que agitó algo a la sociedad portuguesa de la época, cuyas vidas transcurrirán alegremente bajo el control de la dictadura salazarista. Porque nuestros vecinos atlánticos también tuvieron su ración de totalitarismo a lo largo del siglo XX.  
Pero toca volver a la novela, y a su publicación ochentera para destacar la rápida propaganda junto a los elogios que recibió el autor, tanto a nivel local como al europeo con una gran aceptación de crítica que elevaron a Cardoso Pires como a uno de los grandes escritores portugueses. La novela expone un hecho real, el asesinato de un militar de alta graduación que revolvió la situación política del país por la posibilidad de que tuviera relación con el intento de acallar un posible intento de golpe de estado. Portugal llevaba unos 30 años bajo la autoridad de António de Oliveira Salazar, y en esas fechas, había un enorme descontento por la guerra colonial de ultramar, en un intento de frenar los movimientos independentistas de Angola, Guinea o Mozambique. Una guerra que provocaba un gran desgaste en las arcas del país y en el enorme esfuerzo de alistar a numerosos jóvenes dentro de una población más bien escasa. 

En ese contexto político, el autor desgrana su historia desde una óptica más personal, a través de una investigación policial clásica donde se hace acopio de datos, detalles y descripciones policiales. A la par, permite recorrer la sociedad portuguesa desde una postura cercana, sin necesidad de hurgar en un complejo complot político, aunque quede expuesto de forma secundaria.

En realidad no es lo importante, Cardoso Pires opta por la individualidad del curioso inspector, Elías Santana, y su peculiar modo de proceder para desarrollar una investigación de manera extensiva. Con un texto que acapara demasiadas vueltas a un mismo tema y del que parece no avanzar, mientas el autor te embauca en un adictivo proceder que entretiene dando vueltas al mismo rollo continuamente. Un ejemplo claro viene dado por la única detenida, situada sobre la joven y atractiva Mena. Una empedernida fumadora cuyos continuos interrogatorios sirven para abrir paso a la investigación con cierta letanía. De inicio, ella es la única detenida por el asesinato y se reincide en su persona para intentar resolver el supuesto complot y dar con los compinches que andan huidos. Y en medio de ese escaso proceder, anda metida la pluma del autor, con extensas divagaciones que logran descolocar a un lector que intenta ir resolviendo un texto que sorprende por tomar otros caminos menos frecuentes. Después del paso del tiempo, reconozco que me encandiló más en el pasado. Tal vez sea causa de la nostalgia, o de aquella primera experiencia que suele marcar con mayor tesón.  

Un criminal que deja llamaradas en el camino o tiene miedo de la oscuridad o quiere deslumbrar a la policía.

Balada de la playa de los perros
José Cardoso Pires
Ed Alianza editorial, 1998

5 de mayo de 2026

Las cuatro plumas

Escrita en 1902 y adaptada al cine en diversas ocasiones (la última fue en 2002), Las cuatro plumas está considerada como la novela más importante de A.E.W. Mason: militar, novelista y espía británico que en su día destacó también por una serie de novelas precursora de las sagas detectivescas, con la creación del inspector Gabriel Hanaud, que a su vez fue la figura precedente del más famoso, Hércules Poirot de Agatha Christie; aunque el peso del tiempo ha ido relegando las aventuras de Hanaud al olvido; como al resto de obras de Mason. Salvo el libro al que dedico esta entrada, gracias a que esta historia concreta ha visto la pantalla grande hasta en seis adaptaciones. 

Las cuatro plumas contiene una buena mezcla de géneros al batallar entre el romanticismo, el sentido de la amistad, algo de aventuras y el parangón anacrónico del honor. Harry Feversham (en mi edición Reno la traducción sustituyó el nombre de pila por Enrique) es un joven militar que tiene previsto casarse con una joven irlandesa llamada Ethne Eustace. Pero antes de que suceda tal evento, el regimiento al que pertenece el protagonista es requerido para acudir a África, pues el Sudán se ha levantado en armas contra el colonialismo inglés. Feversham ha crecido bajo el peso de la responsabilidad familiar, cuyos antepasados hicieron carrera militar. Un orgullo para las siguientes generaciones que son vigilados bajo la estricta mirada de sus retratos, expuestos en una larga galería de la casa familiar. Un pasillo extenuante para el joven Harry, porque un simple paseo por ese corredor parece transformarse en una revista militar sobre sus hombros, allí donde descansa el buen nombre de su apellido y la responsabilidad que abarca cumplir con un destino prefabricado.

Las tuvo entre los dedos como si estuviera a punto de romperlas. Pero se contuvo. Miró de pronto hacía ella y no separó la vista de su rostro durante un rato. Luego, con mucho cuidado, se guardó las plumas en el bolsillo del pecho. En un intento de pasar desapercibido, Harry renuncia a su cargo militar, pero unos colegas de profesión, y supuestos amigos, descubren el intento de escaqueo de Harry y le envían por ello, unas simples plumas blancas en señal de cobardía. Apuntado por ese cruel destino, donde el sentido del honor figura en una posición muy distinta al del siglo XXI, el señalado Harry toma la decisión voluntariosa de rescatar su honor, acudir por su cuenta y riesgo al continente africano y demostrar su valía frente a quienes le han acusado de cobarde. Resumido así de simple, la novela parece encaminada a adentrarse en la heroica fantasía de un protagonista dispuesto a superar mil obstáculos y lograr la redención gracias a sus actos. No obstante, la narración olvida a Harry a la hora de capitalizar el protagonismo hacia otras dos figuras que completen un famoso triangulo, con la incorporación de la propia Ethne y de John Durrance. Este último es el mejor amigo de Harry, quien desconoce la causa de su defenestración, y que, cábalas de la vida, anda enamoraito perdio de la susodicha, e intenta conquistar su corazón al descubrir la ruptura de la pareja. Tampoco es un bala que se aproveche de tal situación, pues también intentará atar cabos para descubrir qué diablos ha pasado con su colega. 

He ahí que la novela, que apuntaba detalles de aventuras, se ha contentado con unos simples esbozos para centrarse después en otros derroteros más parlanchines. Con los intentos de Durrance de conquistar el corazón de Ethne mientras el relato paralelo de la redención de Feversham queda desdibujado al azar de la búsqueda de noticias por parte de terceras personas. Un buen hacer es trasladar la voz cantante del texto entre diversas personas, gracias a este planteamiento de Mason al planear un aspecto que deriva a la terna psicológica de sus personajes, allí donde puedan ocultar intenciones o exponer parte de otros secundarios. Unas noticias que van incorporando material al relato principal a cuentagotas, y sin necesidad de acudir a la fácil posición del héroe intrépido en territorios exóticos. Dato importante para la época que fue concebida la novela. 

El retorno de uno de los acusadores, el capitán Willoughby, encara un nuevo punto de vista al retirar su pluma en manos de Ethne y que nos sirva de narrador para contar las experiencias de Harry. Se desata entonces el clásico trio amoroso donde cabalgan culpas, deseos y buenas intenciones a través de unos personajes tan pulcros que el lector desearía algún tipo de maldad que añada mayor dificultad al texto de Mason. También ocurre que este señor escribe con una maravillosa pedantería, y el lector termina rendido al modo que ha escogido para contar su historia. Una novela que destaca los puntos de vista transversales a la hora de narrar y estructurar la novela entre la mayoría de los implicados, con un toque de realismo que supera la expectativa fantasiosa de la presumible redención de Feversham. 

Las cuatro plumas
AEW Mason

27 de abril de 2026

V de Vendetta

Un poco antes del cambio de milenio, llegó a los cines una película que logró imponer una estética relevante a través de una flipada mental que terminó por convertirse, con el tiempo, en un referente visual dentro de la historia del cine. El ciberpunk The Matrix (1999) vio la luz gracias a las hermanas Wachowski, con una narrativa y espectáculo visual tan arrollador a lo largo del mundo, que la calculadora capitalista estiró la recaudación hacia una trilogía y posteriores añadidos extras de colaboradores cinematográficos, como la conocida antología, The Animatrix (2003). El impacto del filme fue tan importante, que con paso de los años cualquier producción paralela, asociada al apellido Wachowski, contenía una atención extra. Como por ejemplo la adaptación de uno de los comics más conocidos de uno de los más grandes autores del noveno arte. Alan Moore con su V de Vendetta, cuyo estreno fue en 2006, donde todavía perduraban los ecos y parabienes de la trilogía citada. 
Touché a tú bolsillo, Moore - Warner Bros
La adaptación fue capitaneada por James McTeige, un tipo de origen australiano y con bastante oficio en el sector audiovisual (principalmente como asistente de dirección), el cual recibió el encargo de trasladar a la pantalla grande una obra que ya arrastraba cierta repercusión por su propio peso. Curiosamente, recuerdo abandonar una primera lectura del cómic en aquellos tiempos. Simple y llanamente porque me aburría. Por aquel entonces, era incapaz de conectar con la distopía creada por Moore, y hubo de pasar algunos años para que por fin me obligará a concluir la lectura y el visionado de los dibujos de David Lloyd, cuyas monótonas figuras me resultan pesadas y de difícil seguimiento por el simple hecho de que un buen número de personajes me parecen todos iguales. 

V de Vendetta propone una historia alternativa hacia finales del siglo XX. Conviene recordar que el tebeo fue concebido a mediados de los 80, en una Inglaterra gobernada por una señora (Margaret Tatcher) cuyo sobrenombre quedaba genial en cualquier historieta dibujada: La Dama de Hierro; y puestos a imaginar el futuro, Moore previó una guerra nuclear que dejaría a medio mundo alelado, salvo una aislada isla a cuyo gobierno ascendería un partido fascista que aprovechará la imperiosa necesidad humana de sobrevivir, de echarse a los brazos del primero que le ofrezca cierta seguridad y control frente al caos. Lo que ofrece Nayib Bukele hoy día. Una similitud de ascenso similar al nazismo con un control absoluto, por parte del Estado, de fiscalizar todo el relato.

La historia recae en un pavo que oculta su rostro bajo una mascara teatral, a través del conocido actor Hugo Weaving, quien se ve obligado a actuar a través de la voz y los gestos tras un antifaz versada en una historieta inglesa que evoca a un hombre del pasado llamado Guy Fawkes, el cual intentó volar por los aires el parlamento británico. Como se quedaron con las ganas, un contemporáneo que acapara la V como firma y nombre, toma el relevo de alzarse frente a la tiranía y erigirse en el adalid de la libertad. Esa a la que han renunciado el resto de los ingleses. Una sociedad acobardada bajo la firme suela del opresor y que ha olvidado la clásica referencia española de Fuenteovejuna para sobreponerse. La idea del héroe es una clara muestra de incentivar una revolución por parte de un confeso anarquista como Moore. 
Nuestra reina Amidala - Warner Bros
En el cómic, los habitantes de Inglaterra andan escasos de lo que hoy entendemos por necesidades básicas, mientras que en la película se contentan simplemente con el recorte de las libertades más mundanas. La dupla femenina está protagonizada por Natalie Portman bajo el nombre de Evey, quien intenta ejercer la prostitución para sacarse un extra, aunque confunde al potencial cliente con policías de paisanos que intentarán aprovecharse de ella. Mientras que en el filme su vida corre peligro por el mero hecho de saltarse el toque de queda. El cómic, en ese aspecto, anda más elaborado que la adaptación cinematográfica, cuya limitación de tiempo prefiere centrarse en el recorte de libertades y en la manipulación mediática, incluidos los actos terroristas del protagonista, los cuales se asumen en la desvergüenza de mantener el relato con la perspectiva directa del mundo orwelliano de 1984. Es un ejemplo de la distancia exagerada entre ambos visiones, porque en el cómic hay mayores motivos para rebelarse que en la pose simplona de la película de el gobierno miente a la población para ocultar sus problemas o carencias. 

Por supuesto, la adaptación cinematográfica contiene los elementos necesarios para que esta producción esté destinada a ser un éxito, además de actualizar algunas cuestiones del cómic ochentero frente a un audiovisual que llegó dos décadas más tarde. Por ahí gana la estética, la factura y el buen hacer del dinero bien empleado para crear una atmósfera y mundo propio. Sin embargo, y como suele ocurrir en las adaptaciones, la tijera hace acto de presencia. La película de McTeige se centra justo en lo más importante: la distopia que tiene enjaulada a su población pero que no añade ninguna subtrama del cómic original, ni siquiera aspectos propios de cierta importancia que enriquezcan una película llamativa de inicio. Básicamente, es un calco de las viñetas, exceptuando a algunos personajes. Como el amado líder fascista, al que se le sitúa como un malvado gritón que imparte ordenes a través de una pantalla. Otro secundario, llamado Gordon (amante y contrabandista de Evey en el tebeo) se transforma aquí en un bonachón presentador de TV, que tiene a buen hacer, incluir un sketch homenaje al gran Benny Hill, sintonía y velocidad de reproducción incluidos. Una única y acertada aportación de una película que llega a dejarse ver gracias a su notable apariencia, que cobraría mayor importancia si el espectador desconociese el cómic original. 

En comparación, gana la obra de Moore y el dibujante Lloyd. Gracias sobre todo a esas historias secundarias y transversales que tan bien maneja el guionista, porque esos adornos exteriores embellecen un conjunto del que adolece una película, que a pesar de su presupuesto, termina siendo del montón y su mejor función es favorecer el interés del personal hacia el cómic. 

V de Vendetta
James McTeige, 2006

11 de marzo de 2026

El ojo del huracán

El ojo de un huracán es un efecto meteorológico bastante curioso, a la par de hermoso y peligroso. Visualmente, llama mucho la atención ese rechoncho agujero, supuestamente más calmado que el vendaval que gira a su alrededor. Menos gracia tendrá si te pilla en medio del mar, alojado en un trasto flotante que pondría a prueba la entereza de cualquier estomago y la capacidad del buque de mantenerse a flote. Por ahí van los tiros del libro dedicado a esta entrada. Ese atractivo salvaje, es una buena pista para indicar un título literario, y hasta repetir frase si es necesario. Porque esta novela concreta, fechada por primera vez en 1976 y con título original de Storm Warning, fue traducido al español como: El ojo del huracán. Con una historia particular durante la II Guerra Mundial.

Unos cuantos años más tarde, otra novela del mismo autor, publicada en origen en 1992 y con título original, Eye of the Storm, fue trasladado al castellano con el reiterativo titular de El ojo del huracán, una llamativa casualidad chapucera que engloba a dos novelas distintas pero firmadas por el mismo autor; sin mayor relevancia que manifestar una singular anécdota dentro de la melopea editorial española.
La novela objeto de esta entrada, es una entretenida aventura comercial que muestra a diferentes protagonistas de la II Guerra Mundial destinados a luchar contra los elementos. A través de un tejido bastante solvente de Jack Higgins, autor con una abundante producción literaria y que se especializó en el genero de espionaje, thrillers, suspense y derivados.

Desde el Brasil parte hacia Europa un navío. Una vieja goleta sueca rebautizada como Deutschland, y que anda guiada por un grupo de marinos alemanes que desean volver a su nación para a reunirse con sus familiares, al constatar la previsible derrota de su país en la contienda. Al mando está el veterano capitán Eric Berger, quien se ve forzado a aceptar a un grupo de monjas como parte de la tripulación, en un peligroso trayecto que incluye cruzar el Atlántico y sortear además a los navíos y submarinos aliados.
-¿Han rezado hermana?
-Sí.
-Bien, para que lo sepa, sus plegarias fueron escuchadas. En este cachivache debe haber alguien que vive virtuosamente. Yo no soy, de modo que debe ser usted. Berger 
Entre las religiosas, se encuentra una novicia de nombre Lotte, cuyos votos se verán comprometidos ante la imponente figura y habilidades de Helmut Richter, el contramaestre del barco. Ambos formarán una sosa e infantil dupla amorosa con el único problema de la condición inicial de la muchacha y el qué dirán del resto. 

En el bando contrario, la novela escoge a sus protagonistas con otro parecer bien distinto, en especial a un viejo almirante americano llamado Carey Reeve, cuyo estado físico da muestras de las medallas obtenidas en su trayectoria militar: tuerto, manco y cojo. Una especie de Blas de Lezo yanqui que parece haber sido desterrado a una remota isla de las Hébridas escocesas. Desde allí, removerá toda la influencia que le sea posible para que lo acepten devolver a la primera línea del conflicto. 

Mayor interés despierta la sobrina del almirante mutilado, porque la enfermera Janet, no solo cumple con solvencia su oficio bajo las bombas que caen sobre su destino en Londres, sino que adquiere un notable protagonismo con la determinación que adquiere una personalidad tan marcada, que es capaz de sostener el relato sin acudir al fácil planteamiento físico o uso de las armasPara completar el tablero multitudinario, Higgins introduce a Paul Gericke, un comandante alemán considerado como uno de los ases en la guía de submarinos y las batallas navales. Los vericuetos que recorre su aventura personal, cosecha un modelo de entretenimiento clásico de superar numerosos obstáculos, una aventura constante que incluye la mejor parte de la novela al incluir continuos giros que embaucan al lector a continuar con la lectura. Y a coger cierto aprecio sobre el educado alemán.

Parte del título ya indica cierto spoiler, aunque Higgins demuestra conocer el oficio para amenizar el relato a través de diversas peripecias. La espina dorsal lo marca el itinerario de la goleta, que pasará por toda clase de vicisitudes hasta parecer un verdadero milagro que logre alcanzar las costas británicas. En ese buque, los tripulantes harán frente a diversas ventiscas naturales (bastante repetitivas) que les obliga a una lucha constante por mantener a flote su viejo cascarón y la cordura humana. Una situación que lógicamente se tambalea por la sucesión de problemas y los días acumulados rodeados de agua. Obviamente, el reparto coral anda encaminado hacia la tradicional resolución donde todos los protagonistas se juntan hacia el final. En un viaje constante que mantiene el interés a lo largo del texto gracias al buen hacer de Higgins y a los personajes que ha ido incorporando. La resolución, el culmen final es otro cantar. Una especie de canto a la colaboración humana frente al caos o catástrofes ajenas a nuestras manos, porque los enemigos pueden incluso colaborar cuando la situación lo requiera. Demasiado exagerado para un genero que merodea con el suspense y expone una realidad poco creíble. 

Oliver Wendell Holmes dijo en una ocasión que el hombre debía compartir la acción y la pasión de su tiempo, pues de lo contrario corría el riesgo de que dictaminaran que no había vivido, y durante casi toda mi existencia he obedecido este precepto con inusitada perseverancia. Por ahora me encuentro atrapado en la telaraña de los días, y el tiempo pasa con una especie de movimiento retardado, y ¿para qué? ¿con qué fin?
Contralmirante Carey Reeve

El ojo del huracán
Jack Higgins
Plaza y Janés, 1982

24 de febrero de 2026

Asesinato para principiantes

Esta novela llegó en 2019, a través de una joven e inteligente debutante en la escritura de nombre, Holly Jackson. Una escritora británica que logró un rotundo éxito con la venta del libro a lo largo y ancho del mundo. Tal gloria, merece una continuación tras otra; hasta completar una trilogía que ya ha marcado tendencia en la literatura juvenil, al estirar las aventuras de su protagonista con los títulos: Desaparición para expertos (2021) y Venganza para víctimas (2022). Aparte de la correspondiente adaptación televisiva mediante una plataforma audiovisual de pago, los espabilados de la editorial, han sabida jugar la carta de la precuela, con otro hallazgo literario denominado como Muerte en la isla (2025). 

Asesinato para principiantes es una novela de carácter juvenil, cuya protagonista está a punto de comenzar el último curso de instituto para, a posteriori, dar el paso a la universidad. Pippa Fitz-Amobi es una estudiante aplicada, brillante y diligente, que expone fielmente la responsable figura del cerebrito de la clase. Al parecer, los estudiantes ingleses tienen que elaborar una especie de trabajo, o proyecto, con cierta elaboración como fin de ciclo. Y para esa tarea, escoge un tema peliagudo. Porque hará como unos cinco años que en la misma localidad donde reside sucedió una tragedia con la desaparición de una popular chica del mismo instituto: Andie Bell. Dos días después, su novio Sal Singh apareció muerto en un bosque cercano, como si se hubiera suicidado atiborrándose a medicamentos y acompañado de una nota donde se atribuía haber asesinado a su pareja. La eficaz policía inglesa continuó con la búsqueda del cuerpo de la chica sin éxito alguno, dando por sentado la póstuma confesión de Sal y los remordimientos que le llevaron a suicidarse. Caso cerrado, pero con la herida abierta en la pequeña localidad de Kilton.

Para la joven Pippa hay algo que no cuadra. A pesar de que hay una pequeña diferencia de edad entre ellos, Pippa retiene un agradable recuerdo de Sal cuando eran más pequeños, cuando amablemente la defendió de los típicos abusones del colegio y recuerda perfectamente la figura de un joven adolescente amable, aplicado e integrado con el resto. Nada que ver con la sombra de un monstruo que los vecinos han ido creando. La obligatoriedad del trabajo estudiantil le permite investigar por su cuenta, con la excusa de cómo trataron el tema los medios de comunicación. Con esta premisa, discurre la novela en primera persona a cargo de la protagonista. La investigación escolar sirve de excusa para poner al lector en antecedentes y acompañar a Pippa en sus averiguaciones, mediante un diario y una serie de transcripciones de las entrevistas que va realizando, un esmerado método que sirve para animar el relato. Ni que decir tiene que la perseverante muchacha, irá encontrando pequeños hilos de los que podrá atar ciertos cabos para continuar sus indagaciones, y empezar a tener constancia de una mayor profundidad en un caso más complejo de lo que aparentaba de inicio.

El libro anda repartido en numerosos capítulos, algunos bastante escuetos donde prima la investigación. Mientras que a la par, se desarrolla algo la vida familiar y social de la protagonista. El clásico ejemplo de cómo afecta el lado personal a una joven que se va adentrando en terrenos pantanosos del pueblo en el que vive ella, su familia y amigos.

La literatura se cierne en un pequeño mal concreto, una especie de guion serializado donde prima el carácter norteamericano de que siempre tiene que suceder algo. En realidad, no es otra cosa que la tonta necesidad de llamar constantemente la atención para mantener alerta al lector con el clásico gancho, o el manoseado cliffhanger que suele dejarse para cerrar capítulos. Hará un año leí un éxito mundial de antaño: Los hombres que no amaban a las mujeres, y aunque mis gustos personales difieren de estas lecturas, las diferencias entre ambas novelas son más que obvias. Sin olvidar el carácter juvenil de, Asesinato para principiantes, ni otras virtudes como la agilidad o la frescura juvenil de atraer la atención con hallazgos relevantes en la continua carrera de obtener nuevas pistas. La obra de Stieg Larsson proporciona una densidad y complejidad mucho más madura y estimulante que el efectismo constante y ligero de Holly Jackson. En realidad no es un reproche, más bien una simple comparación que sirva para situar donde corresponde a cada novela en su lugar. Si tuviera que escoger, gana el sueco claramente.

A pesar de que Asesinato para principiantes guarda interesantes y continuas sorpresas, no deja de ser una obra capitalizada por una obstinada adolescente que se juega la vida con la desvergüenza propia de una edad que se considera intocable. La novela juega en otra liga diferente, cuyo mayor valor es el continuo gancho que permite seguir la novela sin complejos de saber de antemano que se van a suceder diversas sorpresas y revelaciones de secretos, donde toca distinguir cuando Jackson acierta y sorprende de manera satisfactoria, al extremo de reconocer cuando se pasa de frenada. La novel escritora tiene el buen hacer de plantear textos bastante visuales, como si se diera de antemano el caramelo de una adaptación televisiva que la permitiera obtener mayor promoción. Queda por ver hasta cuando durará la moda. De momento, ha logrado que mi hija mayor se lea las dos continuaciones con entusiasmo e interés. Siempre hay algo positivo.

Asesinato para principiantes
Holly Jackson
Ed CrossBooks, 2020