31 de julio de 2020

Mustang

Son cinco hermanas, cinco. Una buena cifra para reivindicar la figura de la mujer en la Turquía del siglo XXI. El gigante que se asomaba continuamente a las puertas de la Unión Europea para intentar formar parte del selecto club económico del viejo continente. Pero tanta niña junta puede convertirse en un problema si el seno familiar anda descerrajado, y el cuidado de las jóvenes recae en la abuela y el tío de éstas. Sobre todo cuando las mentalidades de los adultos andan fijadas en conservar las tradiciones; las viejas costumbres expuestas en un poblado cualquiera frente a la vitalidad juvenil de las muchachas que tienen la mirada puesta en la lejana capital del país como modelo de futuro, el clásico choque entre la urbe contra lo rural. 


La unión hace la fuerza - Imdb
Las cinco hermanas representan ese futuro que se encuentra amenazado por el extremismo de mantener las ideas del pasado. Porque ellas están abiertas a disfrutar de las oportunidades que brinda la vida y tienen la mente fija en aprovechar los momentos que surgen a su paso. Como por ejemplo acabar el curso escolar y poder festejarlo con un baño en la playa, simplemente jugando, incluso con chicos. Dando pie al festivo libertinaje que acompañan las vacaciones que trae consigo el verano. Pero esas diversiones difieren si los ojos del vecino de turno observa algo pecaminoso en los comportamientos que se dan entre jóvenes de distinto sexo. Juegos normales a vistas del mundo occidental, mientras que Turquía todavía debate su laicismo estatal bajo el enorme peso de las tradiciones familiares en su extenso territorio. Y de ahí surge el problemón de las muchachas, enjuiciadas por sus vecinos mientras sus tutores familiares comienzan a recluirlas en el hogar con el fin de encaminar sus pasos de la manera que ellos entienden por correcto.

Deniz Gamze Ergüven debuta con esta cinta a modo de denuncia sobre la frágil libertad de las mujeres en su país de origen. Una propuesta valiente, aunque sea desde la distancia que otorga la ayuda de formarse en el Instituto francés de cinematografía y cobrar la ayuda franco-germana para poder llevar a cabo su ópera prima. Necesaria en todo caso. Estrenada en 2015, Mustang ha tenido cierto recorrido comercial gracias a la postura edulcorante del mundo occidental, tan dado a aplaudir a quienes aspiran a acercarse a su modelo de vida. También conviene recordar la publicidad extra que supone la nominación al Óscar yanki a mejor cinta extranjera. Aunque perdió contra otra ópera prima, El hijo de Saúl

Sin embargo, hay que resaltar que la película deje de lado la fácil postura del drama carcelario, al querer centrarse más en los personajes protagonistas, en sus pequeños momentos de libertad y en la belleza de las imágenes. La directora prefiere centrarse en elementos cotidianos junto a las interacciones de las hermanas que en la simple protesta. La vida sigue a pesar de los limites. Un buen dato donde siempre es mejor mostrar que juzgar. De las cinco hermanas, sobresale el clásico punto de vista de la menor, al aglutinar a su edad la rebeldía e inocencia infantil que proporcionan los años.
Cortar por lo sano - Imdb
Lale (Günes Sensoy) representa esa figura central, donde la benjamina quiere crecer demasiado rápido e igualarse a sus hermanas, incluso sabe aprovecharse de los errores de éstas ya que le proporciona un considerado aprendizaje del complicado mundo de los adultos. Y conviene recordar que es bajo el prisma de una niña que de repente se queda sin verano, sin colegio y sin la divertida libertad que exponía la unión de las hermanas. Tales imposiciones van reduciendo la figura de la mujer a meras comparsas de sus futuros maridos. Dedicadas a otro tipo de aprendizajes, el de las tareas del hogar, la cocina y otros menesteres sin la posibilidad de elección sobre el destino de sus propias vidas. Forzadas a servir a sus futuros maridos para mantener un orden de cosas que les era ajeno. La pequeña aprende y refuerza esa mirada rebelde, al observar cómo sus hermanas abren algunas puertas de un futuro que no deseaban. Por ello la búsqueda de la libertad pueda estar escrita en una simple nota. Allá donde la dirección correcta se encuentra en la esperanza que supone la educación de todos los niños. 

Mustang
Deniz Gamze Ergüven, 2015

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21 de julio de 2020

Thérèse Raquin

Resulta curioso comprobar como en los tiempos que corren se tiene la necesidad de juzgar cualquier cosa; desde simples golosinas hasta la actualización de relevantes figuras del pasado. Aunque también llama la atención cuanto poder adquiere el mero ejercicio de usar un pulgar para tal fin. Tanto tiempo libre, en pos de una infantilizada moralidad, chocan bastante con la mentalidad de uno de los grandes escritores franceses: Émile Zola. Y viene un poco a cuento gracias a Thérèse Raquin, una de sus primeras novelas como autor y dueña de una de las primeras polémicas a las que tuvo que enfrentarse el autor francés. Porque el propio Zola tuvo que salir en defensa de su obra tras las múltiples acusaciones que recibió por gran parte de la crítica y de la sociedad, al ser tildado de obsceno y dar cabida a una "literatura pútrida". 

A grandes rasgos Thérèse Raquin cuenta la historia de un adulterio, un asesinato y las consecuencias de este último acto. Y quien conozca a Zola, sabrá como se las gasta su pluma a la hora de describir los actos llevados por sus personajes. Unas figuras que sobrapasan con holgura los limites de lo correcto, para mayor gloria de los bienpensantes. Por ahí se aventuran los insultos y las vejaciones dedicados a la novela por parte de la prensa especializada. Ante tal juicio público, Zola respondió con un soberbio prólogo donde se ve obligado a explicar sus pretensiones literarias a partir de la segunda edición, y que afortunadamente viene incluida en la edición clásica de Alba Editorial. Merece la pena repasarla una vez concluida la lectura.
Échale veneno
Pero antes conviene situar un poco el argumento. Thérèse es la sobrina de la señora Raquin, quien la adopta como a una hija y cuida en exceso, tal como lleva haciendo desde que nació su hijo Camille. Un niño enclenque y enfermizo que crece bajo un amplio paraguas de protección por su delicada salud. Todo lo contrario que Thérese, de salud de hierro y cuya vida queda supeditada hacia los excesivos mimos que recibe su primo. Con el tiempo contraen un lógico matrimonio de connivencia mientras residen en un estrecho pasadizo de París, donde regentan una mercería. Hasta que por fin llega Laurent, uno de los amigos de Camille en el trabajo, cual caballero para rescatar las pasiones reprimidas de la damisela. Por ahí empieza el supuesto estudio científico de Zola, dando rienda suelta a la liberación que supone para Thérèse tener algo más que un amante, liberarse aunque sea a escondidas del yugo que la mantenía atada bajo un perfil gris de sumisión y monotonía. Y aunque Laurent ceda el título del libro a la mujer, él mismo da buena muestra de su primario origen e inquietudes mezquinas al presentarse en sociedad.

Como vi con toda claridad que me iba a morir de hambre, mandé el arte al infierno y busqué un empleo. Laurent

Tales pasiones desatadas sólo tienen un escollo, el cornudo Camille. Y para solucionar tal obstáculo, los enamorados comienzan a formarse diferentes opciones para alcanzar la felicidad. Tras el fatal desenlace del asesinato citado, llegan los supuestos remordimientos, donde el grueso de la novela es desglosado en diferentes capítulos que otorga al lector los diferentes pareceres de la dupla protagonista. Una pareja que navega por diferentes rumbos tras una serie de trastornos que empiezan a hacer mella en las capacidades mentales de Thérèse y Laurent, atrapados en la vorágine de sus actos y que intentan enmendar por diversas vías. Y todo ello sin una investigación policial que les acorrale bajo sus mentiras, más bien son atrapados por un estado mental que varía en los episodios siguientes. En ocasiones será la propia dependencia del otro, la sospecha de ser traicionado o la necesidad de recuperar lo perdido, en otras ocasiones surgen los propios miedos a ser descubiertos y que sus cuellos estén en peligro. Por ahí destaca el gran Zola y su estudio de la personalidad, al exhibir un cumulo de trastornos mentales que derivan en verdaderas crisis nerviosa. 


.. habían matado a un hombre e interpretado una atroz comedia para poder refocilarse, a todas horas y con impudicia, en la saciedad; y allí estaban, a ambos lados de una chimenea, agarrotados, rendidos, con el pensamiento turbado y la carne muerta.
  
También conviene destacar el gusto de Zola por machacar a sus personajes. Seguro que sus enemigos se agarraron al continuo martillo pilón con que golpea la moralidad de la Francia del XIX. Tan sobada como la pulcra sociedad actual. Repleta de bienhechores a distancia. Émile Zola no tiene reparos en jugar duro, ni regatear en epítetos; sus personajes son malas personas y así muestra sin dudarlo las bajezas de quienes desfilas por sus páginas. Thérèse Raquin juega sus bazas en una adultera historia, que casualmente se cometa un crimen no es tan vejatorio como la respuesta que da una sociedad ante el supuesto accidente. Y mucho menos una pareja protagonista que muestra el verdadero músculo del género humano, la maldad y egoismo humano pese a los agoreros que denuncian tanta fechoría acumulada del pasado. 

Thérèse Raquin
Émile Zola
Alba editorial, 2002


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Historia natural y social de una familia bajo el segundo imperio.
  • La fortuna de los Rougon (1871)
  • La jauría (1871)
  • El vientre de París (1873)
  • La conquista de Plassans (1874)
  • El pecado del Abate Mouret (1875)
  • Su excelencia Eugène Rougon (1876)
  • La taberna (1876)
  • Una página de amor (1879)
  • Nana (1880)
  • Miseria humana (1882)
  • El paraíso de las damas (1883)
  • La alegría de vivir (1884)
  • Germinal (1885)
  • La obra (1886)
  • La tierra (1887)
  • El sueño (1888)
  • La bestia humana (1890)
  • El dinero (1891)
  • El desastre (1892)
  • El doctor Pascal (1893)


17 de junio de 2020

Katrina

A pesar de los zotes que exhibe la portada del libro, una gráfica imágen que se repite curiosamente en otras ediciones, Katrina destaca más bien por el enorme viaje que realiza una mujer humilde. Una simple campesina de principios del XVIII que termina convirtiéndose en la favorita del zar, Pedro I. El monarca ruso de entonces y apodado El Grande, por las reformas que llevó a cabo en la Rusia de aquella época con la esperanza de modernizarla. Un asunto curioso de ascensión social, levemente tapada por la grandeza del zar en la historia rusa, pero que supone un buen punto de partida para explorar y poner en relieve la figura de esa mujer.

Del autor, Jeramie Price, apenas he encontrado mayores referencias en alguna que otra obra sin más, como alguna edición inglesa de Girl Pirate o Blackbeard's Bride. Demostrando cierta inclinación al protagonismo femenino y a las publicaciones pulp. Seguramente, esta novela de corte histórico y de título Katrina, sea su mayor aportación literaria al fijarse y poner en valor la vida de esa mujer, desde sus orígenes ligados a la pobreza hasta lograr alcanzar las altas cotas de la nobleza rusa. Visto desde la distancia parecería un cuento de hadas, en un fácil resumen que otorga el camino emprendido por la protagonista, al pasar de la servidumbre a la alcoba real. Conviene matizar que Marta Skavrónskaya responde al nombre histórico y, contando con las licencias literarias oportunas para configurar el relato, éste se ajusta en buena medida a los trazos más conocidos de la protagonista para describir cómo logró ascender de condición.             
Hasta las páginas se deshacen por la zarina Katrina
Jeramie Price tampoco se esfuerza bastante en crear la personalidad de su humilde heroína, al destacar, básicamente, cierto sentido común a la hora de actuar, junto a la clásica belleza física que deja prendado a toda clase de hombres. Así, como acumular la paciencia necesaria para encandilar al propio zar. Un Pedro I descrito con la arrogancia propia de su condición real y decidido a ejercer sus agresivas políticas de cambio pese a la resistencia de sus enemigos políticos. A pesar de que el monarca destila cierto carácter hosco y una fuerza bruta acorde a su enorme físico, éste esconde algunas fisuras que Katrina sabrá suavizar; como los acertados cuidados cuando Pedro sufra algún que otro ataque epiléptico o saber entender el tormento mental que supone atender las guerras por el control político de Rusia

La novela circula, principalmente, entre la intimidad de la joven y la tozudez del monarca ruso por imponer las reformas que transformen la medieval sociedad rusa en una poderosa nación que la iguale a las potencias occidentales. Y nada mejor que las continuas guerras para extender su poder político y económico. Como por ejemplo, la fundación de una ciudad tan importante como (San) Petersburgo, con el objetivo de convertirla en la capital del reino. Mientras Katrina acompaña al amante en los pasos más relevantes. Gracias a este notable período histórico y a la llamativa experiencia de Katrina, el autor contiene material suficiente para entretener al lector con algo de imaginación, unir los acontecimientos más importantes e hilvanar el paso de sus personajes por las diferentes pruebas a las que se someten por esas fechas históricas .

Sin embargo, Price opta por una correcta formula de exposición de los hechos históricos sin querer ahondar en demasía en los chanchullos cortesanos. Es una pena, porque explorar las posibilidades que ofrecen las disputas políticas son siempre un llamativo anzuelo para ampliar el texto, enriquecer personajes y exponer los diferentes puntos de vistas que estos adquieren. Como los planes del fanático religioso y futuro heredero Alexis, u otras conspiraciones que incluyan a nobles y poderes religiosos. Es cierto que Price expone tales entretenimientos pero sin la profundidad necesaria que pueda parecer un problema insalvable que aumente el interés del relato, salvo tal vez la guerra contra los turcos. Sin embargo, el autor prefiere focalizar el protagonismo en Katrina y pasar de puntillas en algunos aspectos que hubieran enriquecido notablemente el conjunto del libro. Que Katrina sea el personaje principal no es motivo suficiente para ahondar en otras profundidades que también a ella le tocaba en algo. Por ahí andaba aunque fuera la concubina. Al menos queda el consuelo de que la novela histórica suele descubrir hechos realmente insólitos, como descubrir cómo una mujer llegó a convertirse en zarina tras ser un simple trofeo de guerra, del botín que corresponde al vencedor de las guerras de antaño.

Tenía los ojos abiertos, y ella los estuvo contemplando un buen rato para ver si parpadeaban. Pero no lo hicieron.

Katrina
Jeramie Price
GP, 1975
Col Reno, 111

30 de abril de 2020

Robinson Crusoe

Son días extraños, tan parecidos unos de otros que casi da igual que sea martes o abril, pase de largo la santa semana o restemos una hora al calendario estival. El resultado apenas varia alguna rutina por que estás confinado en tu propio domicilio; en una especie de lujosa mazmorra sin haber consumado delito previo, salvo buscar un bien común que nos devuelva el gorrazo cometido por la soberbia occidental. Abstraerse de la virulencia mediática es otra pequeña aventura sin éxito, debido a la extensa propaganda que pulula en las malditas e hiper conectadas costumbres del XXI. Por lo menos la lectura aporta una simple necesidad de evasión por el mero hecho de tener que centrarte en el texto de un libro, escogido con tiento para esta ocasión tan especial. Robinson Crusoe de Daniel Defoe. Todo un clásico de aventuras juvenil con el pretexto de sortear algo la atención diaria hacia un náufrago en una isla desierta de vida humana. 

A pesar de ser tan conocida la historia, no guardo memoria de haber completado la lectura con anterioridad, salvo algún remedo infantil, en forma de tebeo o adaptación televisiva. El caso es que busqué algo tan simple como la soledad forzada de un hombre bajo unas condiciones extraordinarias; y descubrir cómo coño se las había ingeniado para evitar volverse tarumba tras 28 años en solitario. La aventura de Crusoe es bien conocida a nivel popular desde que la novela fue publicada en el XVIII. Un único superviviente de un barco mercante logra alcanzar una isla perdida, para describir posteriormente, como logra sobrevivir varios años por sus propios medios y habilidades. Y aunque esta parte sea el bloque principal de la novela, y la más interesante, conviene señalar que la obra contiene una especie de largo prólogo que sirve como carta de presentación del personaje y describir su fatal costumbre con el mar y sus embarcaciones. Como el consiguiente epílogo; con una extensión estimable tras lograr Crusoe volver al mundo que había abandonado a la fuerza (vaya por Dios, spoiler) y poder contemplar como ese mundo funciona tan bien, que milagrosamente continua mostrando una seriedad mercantil envidiable. 


Mi particular poste para marcar los días
Pero el meollo interesante se encuentra en las vicisitudes de Robinson en su particular odisea. En un claro ejemplo de la victoria del hombre sobre el entorno natural que le rodea. Es cierto que cuenta con ventaja, al aprovechar los restos del navío que le llevó a tan mal puerto, al poder acumular toda clase de enseres y trastos para el futuro. En este caso cabe resaltar el criterio sensato del protagonista de proveerse de cualquier resto que pueda servir, maderas, hierros o las simples velas del barco. 

Pero otra cosa bien distinta es la personificación del esfuerzo, del duro trabajo y del uso de la inteligencia para doblegar los contratiempos que van surgiendo. Robinson demuestra una determinación hacia el trabajo envidiable, exagerada si pensamos que bien pudiera contentarse con sobrevivir en lugar de crear un pequeño imperio terrenal en su particular isla. Por ahí van las mayores actividades del texto, a través de la conquista del medio natural para obtener comida, y con tanta destreza, que llega a acumular víveres suficientes a la vez que construye su propio alojamiento. Cabe destacar también la terquedad del hombre para mejorar sus condiciones pese a la carencia de herramientas especificas o los conocimientos necesarios para desarrollar sus ideas en las mejores condiciones. La paciencia se convierte entonces en una virtud tan natural como lógica si se quiere alcanzar ciertas metas. Incluida la exploración de un territorio disponible para ser explotado. 

Otra faceta a destacar tiene que ver con el miedo natural a lo desconocido. Tan simple como subirse a un árbol para evitar ser devorado por las bestias o descubrir con verdadera angustia la aparición de una huella humana en la arena. Un cambio demasiado brusco para el solitario Robinson, un temor enorme al comprobar que otros hombres puedan acceder a su pequeño reino. Resulta curioso que sea el hombre quien provoque tal desconfianza en sus semejantes, en una acción tan relevante que la mente del protagonista vuelve a ser trastocada hacia la agonía del ser descubierto. La huella, ese gran paso de la humanidad, sirve de acicate a la novela para sustituir la monotonía de la supervivencia para regresar nuevamente a la aventura de lo desconocido, con la paciente emoción que describe el autor en los entresijos que debe afrontar nuestro héroe. Por ahí mejora bastante un texto necesario, pese la perdida que supone la diferencia de los tiempos y haya que remitirse al contexto de la época en que fue descrita la obra para centrarnos en la importancia de la aventura propuesta por Defoe. Por algo se gana el ostentoso título de clásico. 

Sin embargo hay una pequeña perdida, leve si se me permite destacar alguna contrariedad; como por ejemplo la turra de la religión y la ayuda que proporciona la Providencia al bueno de Robinson. Es el típico defecto añejo de buscar reflexiones mayores en los cielos perdidos de la imaginación, allá donde la magia de los dioses ocupan las fantasías mentales de los débiles que buscan explicar sucesos reales al observar el vuelo de un águila o la simple caída del grano de arroz en suelo fértil. 

... y la evidencia de un infinito poder que podía mostrarnos que hasta en el más remoto rincón de la tierra era posible socorrer a un miserable cuando Él lo decretaba. 

Aunque en la novela también los hay, seguramente en una versión moderna o adaptada al ámbito audiovisual se destacaría, mayormente, el viaje del hombre hacia su estado salvaje, se sacaría pecho a referencias interiores, al conocimiento de la persona, la felicidad que otorga la sencillez de la vida retirada frente al desborde que propone la sociedad,... simples detalles que saque a relucir la dudosa habilidad de mantenerse cuerdo en tal situación. 28 años dice el colega... está claro que eran otros tiempos de afrontar los problemas al verse rodeado de agua y sin ningún tipo de salida posible. 

El hallazgo de aquel dinero me hizo sonreír. 
-¡Oh, droga! -exclamé- . ¿Para qué me sirves?



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Robinson Crusoe
Daniel Defoe
Ed El País Aventuras, 2004

20 de abril de 2020

Sangre fácil

Hacia 1984 debutaban en esto del cine los hermanos Coen. Es una fecha ya lejana, pero que permite valorar la larga trayectoria profesional de Ethan y Joel. La pereza del confinamiento pandémico me impide acudir a las hemerotecas donde poder descubrir las ocasiones en que unos hermanos hayan alcanzado tal nivel de notoriedad en el cine. A ojo, solamente me vienen a la memoria yanquis ligados al éxito comercial, como l@s Wachowski (Matrix) o los Farrelly (Algo pasa con Mary). Incluso contemporáneos europeos, como los belgas Dardenne (El niño). 
Voy por ti - Imdb.com
Sin embargo, los Coen suman tal cantidad de películas imprescindibles que seguramente pueda decirse, sin vergüenza alguna, que andan en un escalón superior en su aportación al séptimo arte. Tal es su número, que intentar nombrar las películas más representativas supone un feo hacia el gusto personal, y una difícil elección sobre cuales citar y no dejarse alguna sin mención. Lo mejor sería acudir a un listado cualquiera para poder verificar si al espectador medio le queda alguna cinta por descubrir. Como Sangre fácil, en teoría la ópera prima de Joel Coen, pues así venía firmada este particular homenaje al cine negro. Particular porque la cinta se nos presenta como un clásico embrollo de cuernos que deriva hacia un costumbrismo local, capitalizado por pocos personajes que se dirigen hacia el necesario ajuste de cuentas y las relevantes mezquindades humanas como el principal elemento a destacar frente a otros jolgorios más puristas del género. Ellos se lo guisan y ellos... 

En su momento debió de ser toda una sorpresa observar a los protagonistas implicados empezar a saltarse los "hábitos" normales del género que estaban representando. El malo, la chica, el héroe y el detective. Por ahí relucen los protagonistas implicados y el supuesto rol que les corresponde. Porque lo mejor viene cuando el trío de las faldas saquen a relucir sus miserias individuales, y el enredo de sabanas implique desautorizar a la razón entre continuas torpezas y sospechas que logran apartar el sentido común de cualquiera hasta hacer descarrilar una secuencia lógica de actos.  

Todo se empieza a complicar en exceso, pero de una manera tan maravillosa y detallista, que la letanía del filme ayuda a desconcertar, tanto a personajes principales como a espectadores. Nada parece navegar sobre los guiones previos del noir mientras descubrimos la incapacidad de los protagonistas de enderezar una situación que empieza a superarles. 
En el contexto del filme, la imagen es genial - Imdb
La lentitud es tan necesaria como adecuada, aunque por ahí podría buscarse las cosquillas a un filme hinchado en sobreexponer el parecer de sus personajes con una excesiva calma, o el abuso de planos tan conocidos como los ventiladores del techo, en plan Apocalypse Now sobre las continuas vueltas que dan las ideas. Y si no queda claro, baste añadir la obsesiva manía de centrase en las miradas; cobran tal importancia, que al espectador le da tiempo a pensar las diferentes posibilidades que debieran estar pasando por la cabeza de los personajes y como éstos afrontan la realidad que tienen delante. 

Estos imprevistos empujan a los protagonistas a tomar decisiones en caliente, normalmente erróneas y encima sin suerte, todo ello acompañado por un perverso humor soterrado que incita a la sonrisa, pero que inevitablemente corta la posibilidad de la carcajada ante las posturas adoptadas por los actores en la función. Sangre fácil muestra una hábil conjunción entre la trama criminal y la comedia sin llegar a imponerse ninguna de ellas. Podría decirse que hay un intento de equiparse al gangsterismo, pero tan leve que no se alcanza tal categoría pese a los intentos de Dan Hedaya de mostrarse como algo más importante que un cornudo iracundo. Tampoco la comedia sobresale en exceso, más bien apura el supuesto caos que van sembrando los diferentes malentendidos y sus consecuencias. Mientras tanto, la cinta navega sin discusión hacia un apoteósico final. Y una buena carta de presentación de los Coen.

Sangre fácil 
Joel Coen, 1984