12 de febrero de 2017

El cosmonauta

En su día la idea de la que partía está película obtuvo una extraña condición ilusionante, es más, parecía que se cocía algo realmente grande. Y la perspectiva aumentaba vista la sinopsis y el tráiler. Un cosmonauta ruso regresaba del espacio a la Tierra, pero se la encuentra vacía mientras que diversas migas visuales alimentan el drama del amor y de la amistad de un simple trío protagonista.

Con el paso del tiempo la película será recordada, mayoritariamente, por todo el proceso precedente frente a la posterior exposición del producto. Es decir, contará más el cómo se hizo que la propia película firmada por Nicolás Álcala. Resulta necesario destacar el origen del proyecto, vendido principalmente a través de redes sociales, internet y otros sucedáneos modernos. Incluido el hecho de contar con una importante suma de dinero obtenido por medio del crowdfunding, donaciones por parte de particulares que se unen para que el vendedor del producto pueda llevarlo a cabo. 
En la Luna, buscando guionista - Riot Cinema
A este proyecto se le podrá achacar de muchas cosas, pero bien es cierto que nace de un interesante tirón que se aprovecha de la notoriedad y de una buena idea de origen. Al conjunto de todo el negocio lo llaman transmedia, porque toca todos los palos posibles para financiarse. Después se une la exhibición simultánea en todos los soportes que permitan la reproducción de la película. Cuyo título, El cosmonauta acapara un concepto libre de hacer y ver cine. Y aunque este caso particular pueda decirse que ha sido todo un éxito, preveo que de esté modelo solo saldrán adelante otras iniciativas de manera esporádica. Algo así como el éxito que obtuvo El proyecto de la bruja de Blair en su día, mucho ruido, escasa chicha.

El cosmonauta pretende avanzar más allá del contenido expuesto por el director que firma la obra. Parece que cualquiera puede acceder, previo pago, al material bruto y modificar el filme hecho por Álcala, aportando una visión distinta de la película. Llegados a este punto opté por no indagar más. Básicamente porque vista la versión primigenia de El cosmonauta pierdo todo interés en querer profundizar más en la historia que me han contado.

Bastantes párrafos he dedicado ya al proceso. Seré un anticuado por intentar centrarme en el producto que sus autores han exhibido como objeto final, pero las posibles extensiones descritas en la web oficial se me asemejan a los típicos añadidos extras que suelen incluir las ventas de DVD´s. En resumen, la película de El cosmonauta debería funcionar por si sola y no lo hace. Los vídeos alternativos de la web son simples cortos que necesitan de un buen anzuelo para tirar de la cuerda. Una buena película que empuje a cierto público a querer indagar más sobre la experiencia que pretenden vendernos. Todo es más sencillo si me centro en escribir que la historia de está cinta apenas me conmueve y por eso me olvido de los derivados, del relleno, de la paja. 
Que bonito todo - Riot Cinema
Ya he citado que la película parte de una brillante premisa que sin embargo se extiende por todo el metraje sin desarrollarse plenamente. Los protagonistas, Stas (Leon Ockenden) y Andrei (Max Wrottesley), llegan a un complejo soviético de preparación cosmonauta, allí conocen a Yulia (Katrine De Candole), la chica de la discordia entre ambos amigos que sueñan con pisar la Luna. La parte positiva se manifiesta en una factura técnica que esconde favorablemente las limitaciones del ajustado presupuesto. Y en el hábil ojo fotográfico de su director. Pero un poco con reservas por el excesivo uso de detalles, filtros y las malditas cortinas. A la quinta o sexta imagen vaporosa me entra una repetitiva sensación de sopor que se prolonga durante el escuálido metraje. Se instala una impresión de algo ya visto, aunque me cambien el encuadre y supuestamente la escena conlleve otro interés. Algo así como los personajes en el bosque o en un lago, la misma imagen situada de manera alterna en diferentes compases del minutaje. Es en esos momentos donde se echa de menos la interrupción de algún intrépido giro que levante algo la historia que se está contando. O un café bien cargado. Pero no lo hay porque no tiene cabida en la estructura aleatoria de la película. Toca acomodarse ante el exceso poético de la imagen y su montaje no lineal, que intenta mostrar en paralelo el triangulo amoroso, la carrera espacial rusa y la importancia de la perdida a través de una maleable selección de secuencias sin brusquedades ni cortes abruptos. La pena es que se carece de la capacidad narrativa para engancharnos al viaje de los protagonistas. Y tanta poesía se pierde en la letanía de quienes no sepan leer y soñar al mismo tiempo. Algo entonces se habrá hecho mal.

El cosmonauta 
Nicolás Álcala, 2013

1 de febrero de 2017

Pedrolos e historia. Machota Baja

Las Machotas son dos elevaciones rocosas separadas de la sierra de Guadarrama por un alargado collado. Y en cuya prolongación se sitúa el puerto de la Cruz Verde. A Las Machotas se las suele citar como montes islas, al encontrarse algo separadas del cordal serrano, justo donde el Guadarrama alza sus últimas cumbres. Ignoro la procedencia del nombre, si hace referencia a alguna contundente serrana o a una intrépida vaquera. El caso es que la imaginación masculina ha intentado englobar, a esos dos cerros, una referencia visual cercana a las famosas tetas de Viana. En la vertiente sur, donde se ubica la comarca de Zarzalejo, la ampulosa fantasía tiene su pase. No así en la norte, la escurialense, donde la llamada Machota Baja rompe el perfil redondeado con tres resaltes bien escalonados. Y eso que el collado que separa ambas protuberancias mantiene el sugerente título de Entrecabezas, por si a alguien se le ocurre desvariar a estas alturas. 

Inicio de la calzada romana

Señalada la calentura, conviene rematar la faena, y está toma forma de pateo, silencioso y sosegado sobre la cantidad de pedruscos que acompañan a está excursión. De inicio conviene a bien situar un punto de partida, pues Zarzalejo se divide en dos núcleos urbanos. La estación de tren otorga ciertas ventajas a sus vecinos, quienes mantienen una conexión importante con la capital gracias a la vía férrea. A Zarzalejo Estación también se la conoce como Pajares, categoría más acorde a los andares serranos. Y al inicio del paseo por la colada del Chicharrón, fácilmente detectable al señalizarse en los primeros compases la denominada calzada romana de Zarzalejo. Vestigio importante y al que se llega en apenas un cuarto de hora por el camino descrito. A primera vista se agradece transitar por estos tramos enlosados, delimitados por una especie de mojones a ambos lados que transportan al senderista por vías de otros tiempos. 
Pocas ganas tenía Bosco de posar

Los tramos empedrados van y vienen, abriéndose paso entre diversas fincas que cercan con sus muros este hermoso sendero. Sin embargo, y pese a la notable sensación de transitar por esta calzada, conviene citar la opinión de José Antonio Montero, autor del libro Zarzalejo, un villa de realengo en la historia. El señor Montero expone que esta vía no es romana, sino que por sus características, se acerca más a los caminos castellanos de los siglos XVI y XVII(1). Con mayor o menor antigüedad, la caminata se hace igual de agradable. La calzada continua como el Guadiana, surgiendo y desapareciendo a su antojo hasta alcanzar los términos de El Escorial. Pero mi intención es llegar hasta otro conjunto granítico, por lo que abandono la colada del Chicharrón y sus entrañables tramos donde la piedra fue colocada para facilitar el paso por el camino. Tras superar diversas fincas privadas paralelas a la calzada, aparece una vereda hacia la izquierda. Remarcada con el típico poste metálico de vías pecuarias, para quienes busquen no perderse por estos lares. La vereda coge algo de altura para conectar con una amplia pista que seguimos por la derecha. 

Toca patear un rato por la planicie, superar una cancela, admirar algunos buenos ejemplares arbóreos y sorprenderse con la aparición de una hermosa casona a tomar vientos de la panadería más cercana. El principal material de construcción es, por supuesto, el granito. El caso es que se nota la mano del hombre en este amplio camino, con buenos arreglos en algunas partes para sostener las inclemencias del clima y facilitar el tránsito de vehículos más pesados. Superado el tramo arenoso, brotan nuevos ejemplares de pedruscos dignos de mención. Un muro, otra hermosa casa, conocida como del Sordo, y una imponente aglomeración de peñascos. Entre tanto escollo, destaca el perfil granítico de la Silla de Felipe II. El particular asiento donde el magnánimo rey colocaba sus reales posaderas para observar el avance de las obras del Monasterio. La leyenda de la poltrona se mantiene intacta en este atractivo lugar de esparcimiento y recreo. Sin embargo aquí también surge otro pensamiento, el expuesto por la arqueóloga Alicia M. Canto, quien mantiene un origen prerromano, seguramente un altar, a este conjunto de peñascos que estarían dedicados a alguna divinidad indígena. Parece bastante improbable intentar sustituir a la conocida silla por un altar, al estar tan arraigado el cuento de la butaca. No obstante queda prescrito, para que cada uno interprete estos canchales como mejor le convenga. Y una buena forma es dejarse llevar por la vista para disfrutar del entorno del bosque de La Herrería, del Monasterio, de San Lorenzo e incluso del mismo Abantos, pues desde aquí podemos dejar pasar el tiempo alegremente. Y para quien quiera algo de soledad, detrás de la tapiada casa del Sordo hay un saliente que ofrece vistas similares.   


Ascensión al collado de Entrecabezas
Pero la excursión debe continuar, volver la mirada atrás y pensar en encarar la opulencia de la Machota Baja. El mejor guía es retornar al muro de piedras anterior, ya que está continua linea fortificada asciende por los cerros. Del muro cabría citar su relación, nuevamente con Felipe II, ya que forma parte de la gran Cerca que mandó construir para deleite de la corte y el entretenimiento que suponía la caza. El sendero paralelo al muro forma parte del GR10, el famoso sendero del Guadarrama que invita a seguir por una entretenida ascensión. Primero bajo los desnudos robles de invierno, cuyas secas hojas alfombran los suelos. Después será la roca la que se multiplique a nuestro paso, llegando a formar escaleras naturales pegadas al murete de marras. En una intersección hay que cruzar por un paso al otro lado del muro. La referencia es una antipática señal que recuerda la privacidad de la finca, además de las normas, recomendaciones y prohibiciones expuestas en la placa. Para colmo, el sofoco va en paralelo al desnivel que proponen estas rampas. Abruptas en algunos tramos cortos junto al característico subibaja de la Cerca. 

El collado de Entrecabezas separa ambas Machotas. A derechas es fácilmente identificable la silueta del peñasco del Fraile. Pedrolo caballero cuya denominación también sirve para citar a la Machota Alta. A izquierdas está la Baja, y una rémora de senderos nos conduce a la aventura de la libre elección. Aunque antes una última cita. El padre Carlos Vicuña publicó un libro donde se recogía una serie de anécdotas entorno a El Escorial. Algunas con relación divina, al colocar una serie de ermitas diseminadas por diferentes lugares estratégicos. Y parece ser que en la Machota Baja hubo tres de estas edificaciones, quien sabe si establecidas en los tres supuestos salientes descritos anteriormente, lugar donde los eremitas buscarían en la soledad de sus rezos la elevación de sus espíritus, de ahí que a esté pequeño cerro también se le asocie el termino de Los Tres Ermitaños a su nomenclatura. En está excursión, de momento, solo pretendo ascender físicamente a la parte más alta, y divagando por donde acometer tal empresa. A ojo, y sin que sirva de ejemplo, optó por una vereda que transita por la derecha, para después retornar por la vereda contraria.

Para llegar hasta el hormigonado vértice de la Machota Baja, caracoleamos al tun tun por los diversos estratos del cerro. Praderas, jaras, encinas y enebros otorgan algo de color al grisáceo bosque rocoso. Riscos grandes y pequeños se expanden por el monte, colonizando diversos rincones donde los escasos árboles intentan abrirse paso en un espacio tan hostil. Otra atractiva opción es entretenerse con las diversas formas de la roca. O abordar el excesivo volumen de algunas de estás ciclópeas formas a modo de torpe escalada. Ocurrencia que siempre conlleva la lógica protesta de mi perro, al negarse simular ser un cabra.


Fuente de Entrecabezas
Al lado del vértice, que marca el punto más elevado, había colocado un buzón, donde los andarines depositaban sus pensamientos y recuerdos. A finales de 2016, dicho cajón postal andaba derruido, aunque espero que las bondades del hombre recuperen esa buena tradición de dejar constancia de la visita realizada con su restitución. No todos los días se corona un pezón con tan bellas vistas. El retorno a Entrecabezas conlleva otro trasiego diferente por el cerro pelado y sus tres malditos tramos escalonados. Alcanzado el canalillo, toca descender levemente hasta un abrevadero, una fuente que amamanta varios pilones en cascada mientras que el sobrante del agua irrumpe cuales ojos desde el subsuelo, dando pie al nacimiento del arroyo de los Morales. 

La senda a seguir continua tras la fuente a la izquierda, descendiendo por la ladera sur de la Machota Baja, esquivando la otra vereda pintarrajeada por los colores rojo y blanco del GR 10. Una opción que tomaremos en otra ocasión más nutritiva. El camino escogido baja sinuoso y divertido hacia Pajares, y culmina muy cerca del depósito del canal de Isabel II, adentrándose ya en terrenos de Zarzalejo Estación. 

--------------------------------------------------------------------------------------
Escursión a la Machota Alta
Álbum de fotos

Bibliografía:
excursionesysenderismo.com - ruta 130
Zarzalejo, una Villa de Realengo en la Historia. José Antonio Montero. 2008, Madrid
Celtiberia.net - Silla o altar 
Anécdotas de El Escorial. Carlos Vicuña. EDES, 2005

En verde, la ida hasta la silla de Felipe II.
En rojo, subida a la Machota Baja y regreso al punto de partida.

---------------------------------------------------------------------------------------
(1) Zarzalejo, una Villa de Realengo en la Historia. José Antonio Montero. 2008, Madrid

Las fuentes antiguas no han aportado ninguna noticia sobre los seis tramos del camino de la Machota. Para realizar un estudio completo y detallado del camino ante la ausencia de datos, hace falta recurrir a la arqueología y a la comparación con las auténticas vías romanas en búsqueda de algún hecho que evidencie su origen. Si comp

aramos nuestra calzada, con la vía romana que une Zaragoza con León, veríamos que la capa superior de esta vía es de grava unida con mortero que facilita la rodadura, reduce el desgaste de las pezuñas e impide la acumulación de agua. La idea que se tiene de las calzadas romanas son la de vías empedradas de ancho constante, sin embargo, la realidad era distinta, tan solo estaban empedrados algunos tramos de las vías importantes, como las que partían de Roma, por ejemplo la Vía Apia. 

La mal llamada «calzada romana» de Zarzalejo presenta la tipología de los caminos castellanos del siglo XVI y XVII, con excesiva pendiente para ser romano, con ausencia de desmonte en roca y en tierra, y con «picos» de balizamiento ausentes en las vías romanas y característicos de la Edad Moderna. Los libros que dan por hecho que la «calzada romana», camino que va al Escorial, es una vía romana auténtica, no dan argumentos a favor sino que se limitan a repetir lo que otro autor ha escrito antes, sin abordarlo con seriedad. Si se llamaban caminos reales a los que salían de Zarzalejo hacia Robledo, Las Navas y Valdemorillo-Navalagamella, y no se llamaba real al «camino que va al Escorial», a pesar de ser el más imponente y mejor conservado, sin duda, fue debido a que se hizo tardíamente con respecto a los anteriores, con mayor presupuesto y por un motivo especial, llevar piedra y madera a las obras del Monasterio, o para la real diversión de la caza, sirva de ejemplo el que se hizo en 1783, “para la construcción del nuebo camino que se haze para coches de orden de S. M. para pasar a sus batidas de Navalquegido”.

25 de enero de 2017

Cómo conocí a vuestra madre T6

Esta sexta temporada ha sido una agradable sorpresa, pues temía un devenir irregular a raíz de las dos anteriores. No es que está sea redonda, pero si que logra recuperar un alto nivel en la mayor parte de sus capítulos. De hecho se observa una interesante evolución de todos los personajes. Resaltar, en este caso, la manía circular de los guionistas, no solo en capítulos sueltos sino también exponiéndolo en el primer y último episodio de la temporada. Episodios en donde Ted rasga las etiquetas de las cervezas cuando se encuentra nervioso por alguna razón, acción emparentada a la tragedia que supone para Barney el final del verano. Un final que supone el regreso de los vestidos femeninos al armario y mostrar menos carne al ávido depredador. Esta redondez circular suele darse continuamente en episodios sueltos, como por ejemplo el uso del destornillador por parte de Barney en Legenpapi (6x19), incapaz de saber como usar tal instrumento ante la falta de un padre durante su infancia. Una opción claramente estereotipada.


Foto¡ - 20th Century Fox Television
Esta carencia sitúa al personaje de Barney en una ubicación privilegiada, al sufrir los mayores cambios en esta temporada. Por un lado debe encarar como su hermano de color descubre y conoce a su verdadero padre, matiz que se aprovecha de inicio para crear una subtrama que evoluciona a lo largo de la sexta temporada. Además aparece una chica, una noble muchacha que lograr hacer tilín en el corazón de Barney. Un suceso inédito a sumar como hilo argumental. Este experimento surge con la ayuda inicial de su expareja, Robin, quizás el único personaje que menos cambios asimile si la comparamos con el resto.

A la dupla Marshall y Lily les toca ponerse al día y abandonar por fin el carácter secundario que iban arrastrando. Tras la ruptura, el reencuentro, la boda y la hipoteca parece que llega el momento prescrito por la sociedad de aumentar el número familiar en forma de retoños. Pero la gracia consiste en alargar todo lo posible ese momento para dotarle del chascarrillo y las lógicas preocupaciones que surgen ante la inevitable responsabilidad de criar un bebé. Y por último Ted. La sexta temporada recupera al empalagoso soñador en su continua búsqueda del amor. El de las flores, la manicura y las maniobras azucaradas. En esta ocasión vuelve a cruzarse una chica en su camino, cuyo personaje posee interesantes mimbres de inicio. Estado civil casada, con la aportación estelar de Kyle MacLachlan, y encabezar una protesta ciudadana que afecta a un proyecto profesional del propio Ted, construir un rascacielos en la ciudad de los grandes bloques que se elevan hacia el cielo. 


Tilín tolón - 20th Century Fox Television
En toda comedia americana siempre hay algún episodio que incluye el drama como exponente de nuevos cambios. En Malas noticias (6x13) se coloca una extraña cuenta atrás hacia el dolor. En este capitulo aparecen diversos números estampados en cualquier sitio, y de inicio se parte del 50. Con la inestimable ayuda de las redes sociales se extiende un hecho anecdótico como un referente propio de la serie. Una muestra inteligente de sus guionistas, al colocar un simple anzuelo sin mayor importancia en la trama, pero que logra una mayor dimensión gracias a la boba repetición. Como en este caso. Volviendo al tema de las malas noticias, en ese capitulo sucede una perdida importante que afecta a los propios personajes principales. Un punto de giro que lógicamente viene acompañado de la correspondiente escena de la lagrima fácil. 

Ccavm avanza con notable gracia a lo largo de estos veinticuatro episodios. Mantiene el tono cuando echa mano de su principal seña de identidad, los consabidos saltos temporales, Un cambio de opinión (6x18) es una clara muestra. Y también en otras opciones más lineales y clásicas. Como en Historia natural (6x08), fantástico episodio que incluye un movimiento de cámara que se repite en el museo de ciencias donde se desarrolla la acción. Que se vea bien que se han gastado unos cuantos dolares más en la planificación de este capitulo. Además del recurso del susurro. Otro ejemplo del modelo redondo del guión, al apelar al efecto del cuchicheo en este capitulo, al dotarlo de una importancia dramática más allá del simple gag. 

Como conocí a vuestra madre
CBS 2010
---------------------------------------------------------------------------------------------

Ccavm T1
Ccavm T2
Ccavn T3
Ccavm T4
Ccvam T5

Ccavm T7


Ccavm T8
Ccavm T9

17 de enero de 2017

Rogue One

Normalmente mi imaginación fantaseaba que el robo de los planos de la Estrella de la Muerte se llevó a cabo gracias a alguna operación más cercana al ámbito del espionaje que a una operación militar. Acción que es llevada a cabo por un grupo de renegados de la llamada Alianza Rebelde en esta reciente película. Y nuevamente esperaba, con cierta ilusión, el nuevo filme sobre el universo Star Wars que Disney ha planeado regalarnos por Navidades. Pero antes apareció un tercer traíler que desvelaba más información de la deseada. Empezando por un nuevo caso de conflicto paterno filial. Una opción excesivamente redundante para una
Felicity Jones y Diego Luna - The Walt Disney Company
galaxia muy, muy lejana.


A bote pronto se expone que a la protagonista se la intenta utilizar por su conexión con su padre, el supuesto hacedor de la citada estación imperial en forma de satélite. Por ahí ya vamos mal, y además repercute a la posterior relación de personajes, ya que todos están subyugados a un drama familiar ajeno que les impide crecer por su cuenta; además, la continua acción de la película les rodea sin poder ejercer algún que otro punto de vista de importancia. De hecho tengo el recuerdo de que prevalecen diferentes discursitos con aires de grandeza y exposiciones excesivamente alargadas que buscan tocar alguna fibra de los espectadores. Tanta motivación recargada me parecen tan vacías y tan estériles que ni un buen actor como Mads Mikkelsen consigue hacerme creer lo que está diciendo. No se pierde gran cosa cuando la imperante verborrea invita a desconectar, hasta que la acción visual nos invita a recuperar el pulso de la película. Es más, sólo se consigue prestar mayor atención en el diálogo cuando surge una simple discusión entre los protagonistas. Algo tan básico y sencillo que debería darse con mayor sentido en un grupo que se autodenomina como rebelde. 

El más grande - The Walt Disney Company
Se ha citado bastante el carácter bélico de la película, tanto en promoción como en diversos artículos de opinión. Bajo mi perspectiva, con el matiz de diversos grupos de resistencia al Imperio y alguna que otra emboscada, apenas encuentro mayores diferencias con otras películas de la saga. En especial a la batalla final, donde vemos el mismo esquema de La amenaza fantasma y El retorno del jedi. También se incluyen referencias a clásicos del género, como Los cañones de Navarone o Doce del patíbulo. La cuota Disney emerge si la comparamos con la cinta de Robert Aldrich. En ambas, un grupo de renegados son enviados a cumplir una importante misión con claro carácter suicida. Pero en Rogue One muy pronto se aprecia ese tono edulcorado para todos los públicos, como cuando todos los protagonistas aceptan sin rechistar la misión por el bien común. En los Doce del patíbulo habita una doble moral en algunos de sus personajes, un rasgo que les lleva a cuestionar, desobedecer y hasta volverse tarumbas. si es necesario. para incrementar la dificultad de la misión. Pequeño ejemplo que eleva el nivel de la trama y la tensión de la película.

A pesar de los pesares, el filme de Gareth Edwards me parece correcta dentro de la saga, franquicia o serial. Aún estoy por decidirme donde ubicar este apéndice. Rogue One consigue cierto entretenimiento si no nos ponemos exquisitos. Obviamente también hay elementos positivos, incluidos los fuegos de artificio de los efectos especiales. En especial al mostrar el poder destructor de la Estrella de la Muerte sobre la superficie de cualquier planeta. Sinceramente apabullante la pequeña muestra de lo que es capaz de hacer semejante monstruo. También se ofrecen una serie de homenajes y de referencias a la saga que todo fan agradecerá. Incluida la presencia del gran villano: Darth Vader. Su aportación es secundaria pero gloriosa al final, tanto como la morbosa presentación de su cuerpo mutilado. Un final donde los guionistas se han esforzado por encadenar perfectamente esta película con el inicio del Episodio IV. Un pequeño encaje de bolillos que engrasa a la perfección.
AT-AT . Me encantan - The Walt Disney Company
El lado fan se impone al poder contemplar más películas sobre Star Wars, a un lado quedan apartadas las pegas sobre Rogue One y su escaso bagaje entre actores, una historia floja que sobresale por el conjunto de la saga a la que pertenece. Al final del cuento nos contentamos fácilmente ante la espera de la próxima entrega.

Rogue One. Una historia de Star Wars
Gareth Edwards, 2015

9 de enero de 2017

Vol. 17

Veintidós han sido las entradas publicadas en 2016. Un pequeño retroceso si se compara con años anteriores. Y la causa principal ha sido el exceso de trabajo. Esa actividad profesional que ante su carencia suele liderar el listado de preocupaciones de los españoles. En mi caso particular ha sido el desproporcionado aumento de horas dedicadas a informar. Porque el pan me lo gano a la hora de operar con mi cámara y editar las imágenes filmadas, para que después se emitan en una televisión autonómica en la franja dedicada a la información de sus espectadores. Curiosamente este pasado año he cumplido una década entera en el mismo puesto de trabajo. Una seguridad que ha logrado superar las zozobras económicas que arrastra la sociedad desde 2008 hasta nuestros días. Y de paso tragarme todo el circo montado alrededor de la formación de un gobierno que ha colmado de paciencia a los trabajadores del congreso de los diputados. Sí. Los medios de comunicación somos muy pesados. Como corresponde el tener que decir algo todos los días aunque los protagonistas políticos no estén ese día en activo.


El 1 de enero arranca con nieblas
Esta es una de las causas por las que el blog ha reducido su espacio. Aunque hay otras, como las escasas visitas al monte o el abandono del mundo runner. Con tanto ajetreo, apenas pude enlazar algunas semanas seguidas de entrenamientos. El resultado, la victoria final de la desidia por calzarme unas mallas. La idea inicial es retomar esa noble costumbre pero sin fechas establecidas de antemano. No sea que finalmente añada el título de exrunner a mi currículo. 

De los pocos propósitos expuestos para el 2016, solo fallé incluir en el blog algún que otro mamotreto, es decir, un libro que podría medir el valor de sus páginas por su peso. Veremos si le doy cabida en los próximos doce meses. La celebración de los 400 años del Quijote eclipsó algo el centenario de otro grande de la literatura, don Camilo José Cela. Con retraso, tal vez incluya algo sobre el penúltimo nobel español. Otra idea es aumentar mi colección de novelas de la editorial Reno,(creo que ya acumulo más de veinte) así como alguna lectura que complemente este proyecto. 

De la escasa aportación reseñable del 2016 cabría destacar un pequeño interés por cierta época del medievo inglés. Esa en donde destacan las literaturas dedicadas al celebre bandolero de Sherwood y el refutado Ricardo con corazón de león. Incluso en la reciente lectura de La flor del norte se cita algo de esas viejas historias que han copado tres entradas en este humilde blog. En realidad es una tontería que solo satisface una leve acumulación arrastrada como una bola de nieve. Aunque como propósito no estaría mal intentar seguir esa supuesta corriente para saciar mi curiosidad. Y de paso elevar el número de publicaciones con la idea de superar la franja establecida en 2013. Para ello cuento con la colaboración de mi mascota para escaparme al monte, recuperar la senda de la ficción televisada y abarcar más cine que el pobre bagaje del año pasado. Y de ahí a las sorpresas que pueda reparar el nuevo año. No todo tiene porque estar mecanografiado con tanta antelación. Ya se verá cuántos frutos nos depara el camino.