10 de octubre de 2014

Drácula, de Bram Stoker

En esta novela se encuentra el germen de uno de los mitos más atractivos de la cultura popular. El monstruo ideado por Stoker, supera con creces a otras figuras fantásticas del terror que surgieron en el decimonónico siglo XIX, transformándose con el tiempo en un icono capaz de acaparar cualquier actividad relacionada con el espectáculo y las artes. Literatura, cine y televisión han modelado el género del vampiro hasta la saciedad, en mil y unas cuantas más de cientas de adaptaciones que tampoco vienen al caso exponerlas en esta entrada. Pues bastante conocidas son las diferentes versiones que han llegado al público a lo largo de tantos años. Incluidas aquellas que bien pudiéramos eliminar. Pero lo importante de esta entrada es la novela de Stoker, cuya obra ya obtuvo el éxito en su momento y aun hoy conserva un notable poder de fascinación sobre los lectores. 

En principio parece lastrar el conocimiento de la historia. Y el recuerdo de la brillante adaptación cinematográfica de F.F. Coppola en la memoria tampoco ayuda. Sin embargo Drácula se merece algo más que una nueva o primera lectura, ya que significa conocer la semilla del, seguramente, más famoso monstruo creado por la mente humana. Y aunque Stoker no fuera el creador de la leyenda de los chupasangres, si que tiene el honor de ser la figura que catapultó a los vampiros hacia la fama.


La sinopsis de la historia es bien conocida. El conde Drácula recibe la visita del joven Jonathan Harker para ultimar los flecos de la adquisición de una propiedad en Londres a su nombre, la ciudad hacia donde se dirige para extender su peculiar dominio de las sombras.

Para empezar voy a atreverme a incluir un pero, el pequeño matiz que normalmente encuentro en diversas obras y que por bocazas nunca puedo dejar de exponerlas. En esta ocasión me repatea la excesiva melosidad entre los personajes principales, porque una cosa son los buenos hábitos y la elegante educación de los ingleses, y otra muy distinta el baboseo continuo de las buenas palabras que proliferan en estos perfectos caballeros. Esta letanía se propaga en exceso por las páginas del libro en continuos halagos que retienen los diálogos en una repetitiva fórmula donde los personajes podrían presumir de no necesitar abuela alguna. Ya se elevan a las nubes ellos sólitos. 


Afortunadamente las virtudes del relato son muchas y variadas, por encima incluso de mis manías personales. En primer lugar, la estructura de narración que escoge Stoker, a través de los diarios personales de los protagonistas. Al principio choca esta manera de relato personal, donde se pierde la referencia de un protagonista que sobresalga sobre el resto y sirva de guía al lector. Al inicio este aspecto recae en los fragmentos del diario de Harker mientras dura su estancia en Transilvania. Tan atractivo como misterioso por introducirnos en la misma guarida del vampiro.


Después de la fascinante aventura de Harker, la narración adquiere el formato citado, al introducir los distintos diarios de los protagonistas y saltando constantemente de uno a otro donde se frena algo la magia del inicio. También la correspondencia, los telegramas y alguna que otra noticia que aparece en los periódicos complementan la estructura del resto de la novela. Este continuo salto de narrador va adquiriendo la importancia necesaria, según van pasando las páginas, hasta transformarse en un conjunto de experiencias que bien pudiera jugar con la perspectiva de ser una realidad descrita por sus protagonistas y expuesta al mundo a través de sus escritos. De todo el material que se recoge me gusta destacar la bitácora del capitán del navío que usa el conde Drácula para llegar hasta Inglaterra. Sobrecogedor todo el trayecto que padece la tripulación ante un fenómeno tan inquietante y terrorífico.


Si el conde Drácula es ya un personaje fascinante, su antagonista principal debe por lo menos sumarse a la fiesta con alguna que otra excentricidad. Así es como sobresale el doctor Van Helsing sobre el resto de varones, pues la fémina Mina Harker también sobrevuela por encima de los hombres. De Van Helsing queda su verborrea y los extraños métodos de curación que derivan en la duda por el resto de protagonistas, sobre todo de su amigo y alumno, el doctor Seward, quien representa la necesaria incredulidad humana hacia los métodos empleados por su maestro ante los fantásticos sucesos que ocurren. Stoker destaca en esta segunda parte al exponer gradualmente las inquietudes terrenales ante lo desconocido. La prolongada enfermedad del personaje de Lucy alimenta la tensión del relato a través de los múltiples esfuerzos de los protagonistas en acordonar la estancia de la enferma y su fragilidad interna al sufrir continuas derrotas. Pasan las páginas y el interés no decae gracias al cumulo de incidencias y a la habilidad del escritor de exponerlas con el cuidado necesario de no caer en la repetición. 


El tercer acto describe la variación de la caza al conocer exactamente los protagonistas el peligro y la veracidad del monstruo que pulula por Londres. Y el conde pasa a ser buscado como la presa de aquellos a los que arrebató a la mujer amada. Y éste, no contento con una marcha a por la segunda, encendiendo los ánimos de sus oponentes y de los lectores hacia el carnal modo de obrar del conde por satisfacer sus deseos. Pasiones bien entendidas hacia el enfermizo ser que busca siempre cuellos femeninos para prolongar su estancia en la tierra. Brillante hasta el final, el autor contemporiza los tiempos para desarrollar toda su aventura con los traspiés y la emoción necesaria para terminar de conquistar al lector con su soberbio trabajo.


Drácula

Bram Stoker
Ed. El País aventuras. Grupo Anaya, 2004

3 de octubre de 2014

VIII Maratón de Zaragoza

He dudado, he sufrido pero también he disfrutado a lo largo de cuarenta y dos mil ciento noventa y cinco metros. Objetivo personal cumplido, al recorrer la mítica distancia en Zaragoza el pasado domingo 28 de septiembre. Una ciudad y un debut que recordaré siempre como el punto final de ese viaje deportivo de poder completar una maratón. Y porque ha sido un recorrido largo, con numerosos baches de por medio, pero afortunadamente el desenlace ha tenido un final feliz. 

La decisión de esta medio locura la tomé en 2013, incluso recuerdo como el 16 de junio salí a correr todo convencido de que faltaban nueves meses para la maratón de Barcelona. Porque la ciudad condal fue siempre mi primera opción, al residir mi hermana y mi cuñado en un municipio cercano. La idea era cumplir con la visita de rigor y aprovechar la estancia para apuntarme a la maratón. Pero como en octubre decidieron regresar al centro de la península por el nacimiento de su hijo, la carrera de Barcelona quedo en suspenso. El reto quedo aparcado hasta que planeé mis intenciones en un supuesto calendario deportivo para 2014. Murcia y Valencia pasaron a ser mis favoritas por ser a finales de año, y con el margen suficiente para poder prepararme lo suficiente. Sin embargo fueron pasando los meses y tras algunas carreras noté cierto cansancio mental por la obligación de realizar varios entrenos semanales. Una nueva visita al calendario de pruebas maratonianas situaba a Zaragoza en septiembre y a Bilbao en octubre. Más cercana la prueba de la capital maña y con el aliciente de conocer algo una ciudad donde nunca había estado. El única problema fueron los entrenamientos veraniegos, donde tocó madrugar en más de una ocasión para poder realizar algunas tiradas más largas. Este es un breve resumen de los vaivenes que ha dado la elección de correr mi primera maratón. Ya que la preparación también debería incluirse por la constancia de mantener los múltiples entrenamientos y las horas arrebatadas a la familia para poder cumplir el sueño de cruzar esa meta final. 

La carrera

Alrededor de las 8 de la mañana cruzaba el puente de Piedra para llegar a la explanada de la Basílica del Pilar. El magnífico punto de salida y llegada de la carrera, en pleno corazón de la ciudad. Y lo cierto es que me encontraba bastante tranquilo en esos momentos pese al esfuerzo que se avecinaba, solo empiezo a notar cierto cosquilleo cuando el speaker llama a filas y busco un hueco en la salida. Con la catedral de la Seo y la Basílica, como privilegiadas
Km 4. Foto de Luis Vidal
espectadoras, me da por pensar en santiguarme ante el reto que estoy a punto de afrontar. Sin embargo compruebo que la ayuda divina se encuentra en los elementos, como el cielo encapotado y una temperatura ideal que evita tanto el frío como el calor para poder desarrollar una carrera de larga distancia. Arrancamos al son de las palmas y enfilamos el primer km cruzando el río Ebro. Mi objetivo, al margen de acabar, es el globo de las cuatro horas, cuya portadora ha salido algo más adelante. Con tranquilidad recorremos los primeros kms por amplias calles para volver a cruzar el Ebro donde se enfila el paseo de Echegaray y Caballero para cumplir con los primeros 5Ks en una ida y vuelta por esta calle donde nos cruzamos con los corredores que van a disputarse la victoria. 


Salimos del centro de la ciudad por grandes avenidas mientras intento observar y empaparme de los lugares por donde pasamos. En este tránsito, consigo entrar en el numeroso grupo del globo de las cuatro horas, y como somos tantos voy ocupando la parte trasera del mismo. La carrera se encamina hacia el parque Grande de José Antonio Labordeta. Dentro de este amplio espacio recorremos varios kms, pasando por el 10 y posteriormente por el 15. Llega el momento cómico, cuando perdemos la referencia visual cuando el globo explota al chocar contra las ramas de los árboles. Queda pues fijarse en las personas que componen esta grupeta donde van apareciendo y desapareciendo los corredores tras los pasos de los kms. En esta ida y vuelta por el parque, suelo perder la estela del grupo al pasar por los avituallamientos donde existe cierto colapso, así que me propongo dejarme caer algo hacia atrás para poder avituallarme sin temor a tropezarme con nadie. Me noto bastante completo mientras vuelvo a reincorporarme al grupo, seguimos trotando junto al paseo del Canal que me recuerda a otro canal visualmente hermoso, el de Castilla. Sin embargo en el km 20 se me agudiza un dolor por debajo del gemelo izquierdo y que
Athens Classic Marathon
amenaza con extenderse hacia arriba. Me da miedo pensar en que se me suba la bola cuando todavía queda tanto por recorrer. No queda otra que aflojar y soltarse del grupo con la esperanza de que pueda recuperarme más adelante. Encima he parado mi crono personal sin darme cuenta, con lo que me cabreo por el cumulo de incidencias contrarias. Paso por la media con un tiempo de 1:58:11 mientras veo al grupo irse a lo lejos, en ese instante cometo la estupidez de intentar volver a correr más rápido con la consecuencia natural de aumentar el dolor. Esta claro que a un ritmo inferior puedo continuar y así me lo planteo desde entonces. Además la providencia vuelve a ayudarme cuando en la larga calle de Miguel Servet me adelanta un corredor que viste la camiseta de la maratón de Atenas. Ya puede Nueva York ser la capital del mundo occidental y su maratón destino predilecto de runners, que para mí la historia va primero y Filípides anduvo antes por Grecia que por las Américas. 


Alcanzo el km 25, segundo gel de la jornada y el dolor parece que no va a más en los siguientes kms. Me animo un poco y tras superar a un par de corredores en el 27, aparece una larga recta donde visualizo al grupo a una distancia lejana pero asequible. Ronda Hispanidad es el nombre de la amplia avenida. Voy algo mejor y parloteo con un compañero
Últimos metros. Foto de Ram6n
de amarillo que se ha descolgado, me anima a continuar con el objetivo de unirme al grupo. Después supero a una chica de negro pero el grupo sigue en el horizonte, como un maldito espejismo que no logro alcanzar. Se me hace eterna esta larga recta hasta que un chico de Huesca me alcanza y me anima para ir juntos hasta el grupo. Un gozo no ir solo y poder intercambiar alguna que otra palabra con alguien. Como que ambos debutábamos en la distancia o que parte de la pierna le duele más a cada uno. Antes de llegar al 30 logramos acercarnos al grupo, pero nuevamente vuelvo a descolgarme porque a partir de estos kms la organización ha colocado a unos patinadores con reflex para calmar los dolores de los corredores. Me quedan 12 kms todavía y prefiero conservar el leve dolor de la pierna izquierda. Pequeño error porque a lo largo de los siguientes kms hay suficientes patinadores que no hubiera hecho falta detenerse. De todos modos aprovecho y repito la petición mientras vuelvo a perseguir al grupo. Menos mal que explotó el globo, sino soñaría con ese maldito plasticurri amarillo. 


Los siguientes kms entran en una zona algo revirada, con algunas curvas y cambios de dirección donde noto el efecto tronco que voy adquiriendo. Inclinarse para coger una curva llega a chascar algo las piernas, menos mal que contamos con el apoyo de la gente en este concurrido barrio, además, vuelvo a incorporarme al grupete que ya ha perdido bastantes unidades. Imagino que algunas saltarían para adelante mientras que otras se habrán ido quedando para atrás. El compi de Huesca anda justo detrás de la liebre. Cuyo nombre responde a Estela San Pedro, la deportista que nos guía por el buen camino y nos va
Llegada a meta
animando a cada paso. Llega mi momento emotivo, cerca del km 36, al ver a mi familia esperando pacientemente en la acera mi paso por ese punto. Cris me dice que ya lo tengo mientras continuamos cerca del margen del río para atravesarlo nuevamente por el puente de Santiago y coger otra vez el paseo de Echegaray y Caballero. Empiezo a notar el cansancio acumulado y a sufrir en esta larga recta donde nuevamente nos cruzamos con quienes van por delante. El grupete se va deshaciendo mientras Estela sigue animando, por mi parte me coloco junto al oscense que me dice que va bien jodido. Le intento animar mientras solicita ayuda a los patinadores y finalmente me dice que tire para adelante donde continuo ahora al lado de Estela. Cuarenta kms después me coloco correctamente al lado de la liebre, cosas de un debutante.


Queda bien poco mientras enfilamos la calle San Vicente Paull, llenica de gente, donde apenas noto la leve subida, sin embargo después se dobla hacia una calle a derechas que está adoquinada¡¡¡. Por dios, que maligno pensamiento tuvo alguien en hacernos pasar por ese terreno tan irregular. Reduzco mi velocidad de manera considerable pues temo trastabillarme. Finalmente torcemos para bajar por fin hacia la plaza del Pilar, resuenan los ánimos de la gente y la cúpula de la Basílica cobra una enorme belleza al sobresalir entre las fachadas. Entro en la abarrotada plaza donde oigo una voz conocida y aunque me giro no logro ubicar su procedencia. Tampoco vi el cartel del km 42, así que ni idea de cuando llegaron los 195 metros restantes. Solo sé que una vez delante de la pancarta de meta vi el reloj y mi ego personal subió hasta arriba para poder anotar mentalmente esos momentos donde logré acabar mi primera maratón.
Patas arriba

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Maratón Zaragoza

Video

23 de septiembre de 2014

XXXV Pedestre popular de Guadarrama

Tercera participación consecutiva en la pedestre de Guadarrama aunque este año no andaba muy convencido de tomar parte en esta carrera por la cercanía en fechas con el objetivo principal del año. Sin embargo, entre mi primo Alex y algunos amigos más, lograron despertar la pequeña y necesaria chispa de la competición para inscribirme el día antes de la prueba. Es lo que tiene correr en casa, que todo parece más sencillo si apenas tardas dos minutos en llegar a la linea de salida. Pero primero tengo que remontarme al orden cronológico del pasado 20 de septiembre, fecha de la celebración del evento pues habíamos inscrito a mi hija Aldara a la simpática carrera de los chupetines. Aquí surgió el problema, al no aparecer su nombre en el listado de inscritos pese haberlo realizado en uno de los comercios colaboradores de la carrera. Hubo un momento en que pensé en renunciar, debido a las primeras respuestas de los responsables en la entrega de dorsales, pero mira por donde se erigió algo mi lado paterno y con la educación por delante insistí en que había realizado la inscripción previa y el fallo había sido del colaborador. Una amable muchacha buscó a una persona, y está a otra y así hasta que finalmente acabé hablando con el responsable de la carrera. Agradecer su atención hacia mi persona ante el inevitable nerviosismo por el inicio de las carreras. Finalmente se me entregó el primer dorsal de Aldara, anotando su nombre y apellidos para cumplimentar correctamente la burocracia del seguro. Los chupetines debían correr 150 metros, una distancia considerable para niños de cero a cinco años. Tanto ajetreo y nerviosismo previo que mi pequeña se lo tomó con la calma necesaria para hacerlos andando.
Primos Martín Runners Club
Una vez superada la fase paterna me tocó regresar a casa para vestirme adecuadamente y unirme a mi primo Alex en la plaza mayor, donde ya me esperaba con otro de nuestros primos, Sergio, un verdadero galgo quien a su vez acudió con un compadre, Iván. Tras la foto familiar, las presentaciones y un leve troteo de calentamiento, nos dividimos en la linea de salida, Sergio y su escudero alante del todo, mientras que Alex, que dice estar fuera de forma, se une a mi costumbre de arrancar desde atrás. Tradición que debo variar un poco pues una cosa es empezar con tranquilidad y otra sortear a gente más lenta desde el inicio donde me obligo a zigzaguear más de lo normal. Durante el primer kilómetro me limito a ir adelantando a diferentes corredores e ir incrementando el ritmo poco a poco. Noto que Alex se descuelga levemente mientras me adelanta únicamente un tipo de azul al que no puedo seguir. Camino del segundo km supero y animo a Miguel, un amiguete que se estrenaba en esto de las carreras mientras que a mí me adelanta un tipo de verde con gorra. Una larga bajada hacia los colegios precede la notable subida por la calle de San Roque que nos lleva hasta un primer paso por meta donde podemos saludar a la familia.


Primer paso por meta. Foto concejalía deportes Guadarrama
La carrera se dirige hacia el Soto, en una larga recta por pista de tierra que tira algo hacia arriba. Hacia la mitad alcanzo a otro vecino, al que también adelanté en la Tragamillas de este año, y que parece intentar seguir mi ritmo al verse superado nuevamente por mi persona. Vivan los piques!!! porque justo delante se encuentra el tipo de verde con gorra de antes. Nuevamente volvemos a trotar juntos pero ahora soy yo quien saca ventaja y vuelvo a acelerar hasta llegar a la altura de Iván, el amiguete de mi primo. Me voy animando por mi velocidad y por encontrarme bastante lleno cuando se acaba el tramo de tierra. Llega otra bajada por la urbanización del prado de San Juan donde aparece el tipo de azul del principio. Me vuelvo a animar aunque los siguientes corredores me sacan bastante ventaja. A continuación sigue una leve subida por la calle del Río para entrar en el último km. Ahora si que elevo el ritmo todo lo que puedo ya que queda un corredor en el horizonte al que intento alcanzar a lo largo de las calles Dos de mayo y la Calzada. Finalmente doblamos en la recta de meta y el tipo acelera al notar mi resuello en su cogote, me saca un par de metros pero me encabrono por el esfuerzo acumulado y vuelvo a colocarme a su espalda con la idea clara de dar un ultimo sprint para superarle. Sin embargo la cercanía de la meta ha sido estrechada por familiares, amigos y niños que piden chocarla alegremente. En ese breve trecho se me cruzaron varias ideas por la cabeza, como gritar un poco de sitio para culminar mi adelantamiento, dejarlo pasar y ceder algo de espacio por si hay alguien haciendo fotos en meta, "aunque no le adelante seguro que le gano por el tiempo del chip", porque no han puesto vallas??, carajo, así deben de sentirse los ciclistas cuando los aficionados les estrechan el camino cuando coronan los colosos de montaña. 
Llegada a la meta. Foto concejalía deportes Guadarrama
Cruzo la linea de meta, justo después de mi ultimo objetivo fracasado y compruebo que la ratonera del año anterior ha sido ampliada para deleite de un simple corredor que comprueba una mejora que logra sacarme una sonrisa pese a mi derrota final. Paro el crono en 35:01", o como se abrevia por ahí MMP en esta carrera, tras los 40:44" del 2012 y los 37:43" de 2013. Una buena noticia comprobar como ha mejorado mi particular rendimiento en esta carrera con la suma de entrenamientos y la dedicación hacia este deporte. Alex llega unos 40 segundos después, menos mal que estaba fuera de forma el pequeño del clan Martín porque sino me machaca. Mi otro primo hizo honor a su condición de deportista parando el crono en 30:45". Como para apostarse algo con el tirillas este. 

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Pedestre Pop. Guadarrama


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Pedestre 2012
Pedestre 2013
Pedestre 2015

Pedestre 2017

13 de septiembre de 2014

Pozas de Cabeza Mediana

Tercera poza
Hará más o menos de un año de mi visita a los tejos del arroyo Valhondillo y en donde, para extender algo el paseo, decidí visitar una marca de agua indicada como poza en el mapa topográfico. Muy cerca de una zona denominada como Raso del Baile. En el cercano cerro de Cabeza Mediana vienen catalogadas unas cuantas pozas más, las suficientes como para planear unirlas todas en una excursión. Cabeza Mediana es el nombre de un notable cerro que se eleva a 1691 metros. Cima algo devaluada por el cerco que componen la denominada Cuerda larga por un lado y, sobre todo, por el macizo de Peñalara por el otro. Montaña está última predilecta por diferentes clases de montañeros y que también contiene bastantes acumulaciones de agua en su entorno, adornadas con nombres entre grandes, chicas y bichos con alas, que para eso están a más de dos mil metros. Así que este es el plan del día, trazar una ruta circular que me lleve de poza en poza y camino por que me toca. 

Tras otear el mapa me decido por arrancar desde el km 32 del puerto de Cotos, junto a una finca de nombre peliculero, La casa de la horca. Por fortuna la única soga que llegué a contemplar es la de un tenderete donde colgar la colada en esa antigua casa de campo. Vivienda cerrada a cal y a candado, y que se encuentra al lado de la pista de tierra donde se inicia el pateo. La primera de las pozas se haya bastante cerca, aunque intente camuflarse bajo un espeso manto verde, no cuela, pues es bien visible mientras merodeo por la orilla y contemplo como la rana verde o común tiene aquí su hábitat natural. 

Primera poza
Regreso a la pista para dirigir mis pasos hacia el siguiente punto de interés, el conocido mirador de Los robledos. Este mirador esta situado en una buena pradera que invita a extender el mantel y de disfrutar de las buenas vistas hacia el valle del Lozoya mientras regocija también el estomago. En este punto hay un erguido pedrolo como monumento a la guardería forestal, una saeta que señala diferentes objetivos naturales y la presencia de una fuente de agua un poco más abajo. Después de disfrutar de las panorámicas vistas regreso al camino principal hacia la siguiente poza, donde compruebo como se va endureciendo el paseo cuesta arriba. La ligera ascensión se ve interrumpida por una serie de ramales a mano derecha. Justo debajo del primero se encuentra la segunda de las pozas, algo más chiquita que la anterior pero con la misma capa verdosa en su superficie. Para la siguiente laguna toca consultar el mapa para ubicarse y volver a subir una áspera subida que nos lleva hasta una leve explanada. En esta tercera poza las ranas campan a sus anchas en las orillas, y no dudan en buscar el resguardo del agua ante la inesperada visita. Bosco incluso merodea sorprendido por el número de anfibios saltarines y donde algunas se atreven a posar la mirada hacia el afortunado fotógrafo. Por lo menos las aguas están más limpias que las anteriores y se atisba algo la profundidad. 

Como la pista principal debe andar cerca, decido atrochar por medio del monte para evitar desandar el camino anterior. Nuevamente en la pista, retomo el pulso de la excursión hasta
Ranas
alcanzar la última poza señalada en esta vertiente. Ahora más que nunca habría que citarla como laguna, al ser mayor su extensión y al contemplar la presencia de peces en su interior. Más vida para estas aguas. De vuelta a la pista queda conquistar la cima de Cabeza Mediana, y se hace a través de un desnivel que empieza a acumularse mientras Lorenzo se une al castigo físico al calentarnos alegremente el cogote. Finalmente se alcanza la amplia explanada del cerro y compruebo como mi mascota se adelanta a mis propósitos de buscar el resguardo de la sombra. Sabiduría animal que se refrenda con un pequeño almuerzo bajos unos pinos que sobreviven a otros congéneres menos afortunados. Ni el vértice geodésico ni unas cercanas antenas alteran nuestro pequeño descanso en este amplio otero donde destacan las vistas que ofrecen las alturas, en especial Peñalara que queda casi de frente. Al reanudar la marcha cometo un ligero equivoco, pues mi idea era descender por el cortafuegos que enlaza
Peces
directamente con el GR10.1 o senda del Palero. Tanto mirar Peñalara y divisar el refugio Zabala que tomé la siniestra hasta descender a la Sillada de Malabarba. Ya que estamos tira para adelante y ascendemos hasta el Cerrito Sarnoso, cuestones incorporados, para continuar por el cordal hasta el siguiente collado que sirve de conexión entre Cabeza Mediana y Peñalara. Loma que recibe el pintoresco nombre de Sillada de GarciSancho, cuyo arroyo discurre más abajo entre poemas de Enrique de Mesa.


                                  "¿Por qué corriendo te quejas,
                arroyo de Garcisancho,
                si en tu correr rumoroso,
                nada te detiene el paso?"

El mapa coloca una nueva charca entre la pista forestal que nace en esta encrucijada y la citada senda del Palero. Decido pues seguir la pista para visitar la susodicha charca y después regresar a la sillada por el Palero. En esta agradable vuelta contemplo los pinares, algunos acebos y otras clases de árboles regados por varios arroyos y que han provocado un interesante cortado en el camino, solucionado en parte por la maquinaria humana. Tras el recodo que marca el regreso, surge un ligero camino que sube hacia la charca, parece que no está al hollar una pequeña pradera, pero con la fe puesta en al topografía y el cercano rumor de un arroyo continuó la ascensión hasta que el rumor se transforma en un continuo chapoteo al encontrar esta poza regada por un caño de donde sale el agua amaestrada. Esta poza esta cercada literalmente por la naturaleza y se me hace imposible acceder a la orilla donde molestar a sus posibles habitantes. Una vez fotografiada detrás de la barrera, retorno al camino anterior que viene a cobrarse el rodeo anterior con una fuerte subida, rematada la dificultad con numerosa piedra suelta en forma de guinda. Pero todo esfuerzo tiene su premio al surgir junto a la senda una nueva poza, algo más pequeña y sin el protagonismo topográfico de sus hermanas. Instante para reflexionar cuantas lagunas quedarán por estos lares y alejadas de los caminos señalados por el hombre. Pues todas las expuestas tienen una senda al lado. 


Ante tanto pensamiento intrascendente alcanzo nuevamente la sillada para aventurarme,
Quinta poza
ahora si, hacia otras aguas más correosas. Abandono en este tramo la senda del Palero para alcanzar el arroyo de la Laguna grande de Peñalara, cuyo cauce ofrece una pequeña poza de bienvenida. Sigo el curso del arroyo a través de pequeños hitos y atajos inventados hasta cruzar la carretera de Cotos. Después una pequeña vereda hasta alcanzar la pista paralela al arroyo Angostura, donde me topo con los primeros bañistas del día y en donde vierte sus aguas el arroyo anterior. Antes y después de cruzar el puente de Los Hoyones más bañistas empiezan a incrementar mi envidia de como arrebatarme el sudor de la frente. 
- Nos busques más, amigo Bosco, pues la Angostura ofrece muchas posibilidades como para desestimarlas. Y en esta estamos solos, de momento. Trapos fuera, para con más frío que vergüenza adentrarme en las frescas aguas del arroyo. Del resto de la ruta más bien poco, salvo caminar un buen rato por la pista, cruzar el puente sobre el arroyo y seguir bajando hasta llegar a la carretera justo enfrente del inicio. 

PD: Una vez en el coche se hace una pequeña trampa para alcanzar la ultima poza de Cabeza Mediana, ya que esta se encuentra pasada el km 36, al lado del asfalto y con su repetitiva fórmula natural, flora diversa, ranas, mosquitos, otros tipos de insectos y agua estancada.




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Álbum 

Bibliografía:
Mierconistas
excursiones y senderismo

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3 de septiembre de 2014

Tótem lobo

Acercarse a un éxito de ventas siempre conlleva cierto recelo, y más aun si procede de una literatura tan atractiva como desconocida en mi caso particular. La novela del escritor chino, Jiang Rong, narra un interesante período histórico sobre la transformación económica de un país hacia la modernización. El autor se sirve de un relato autobiográfico que parte del método de producción nómada mongol, hasta el acelerado crecimiento de explotación de recursos para obtener mayores beneficios. Una alegoría, más o menos clara, del rápido avance industrial del gigante asiático chino y de los problemas medio ambientales que arrastra cualquier crecimiento desproporcionado. El propio autor formó parte de una serie de estudiantes que, con motivo de la revolución cultural, partieron a una provincia limítrofe con Mongolia para convivir durante años con los pastores nómadas, y asumir, parte en la ardua tarea de trabajar en las amplias praderas.

Jiang Rong aporta su experiencia en el relato para introducirnos en las duras condiciones de trabajo y supervivencia de los pastores mongoles. Además de hacer hincapié en la veneración que estos profesan hacia el lobo, el mayor depredador en la escala alimentaria y enemigo natural de cualquier rebaño de estos pastores. El escritor cede su voz en Chen Zhen, protagonista y narrador principal sobre el fascinante y milenario modo de vida de un grupo de pastores mongoles. Herederos en la historia del gran conquistador Ghengis Khan. 

Zhen, junto a otros estudiantes chinos, forma parte de las denominadas brigadas de producción, secciones repartidas en diferentes tareas de trabajo para optimizar la producción de carne, lana, pieles, caballos y un largo etcétera de productos destinados a abastecer al mercado chino. Aparte del cometido a realizar, el joven Chen Zhen comienza a desarrollar una fascinante admiración hacia el lobo, símbolo mongol y respetado como una deidad por las facultades que este animal ha ido introduciendo en la sociedad nómada. Éstos no dudan en alabar los beneficios que aporta este animal, pese a la encarnizada lucha por la supervivencia en su milenaria historia. Una guerra cruel, descrita con maestría por Rong en verdaderas batallas destinadas a mantener el orden natural, pese a los desastres que conlleva cualquier enfrentamiento, aunque esta sean entre hombres y bestias.

El precio de este equilibrio controlado es un autentico baño de sangre. Chen Zhen

Sin embargo, para las autoridades chinas el lobo es un obstáculo en la producción y una plaga a erradicar. Aquí es donde entra la fácil comparación del crecimiento y la destrucción de métodos de vida tradicionales. La alteración de un orden milenariamente establecido y con un crecimiento productivo lento. El autor se vale de esta historia paralela para describir el avance de la sociedad china y el modo de vida nómada a través de sus protagonistas. Lamentablemente se repite hasta la extenuación en los beneficios y problemas que supone alterar este orden. Tanta repetición, cala hondo en cualquier lector porque llega a cansar tanta loa y salvas sobre los beneficios que aportan las manadas de lobos, su inteligencia y otras cualidades que este místico animal ha aportado al estilo de vida de estas gentes. No hace falta ser un hacha para ver por donde van a a ir los tiros, ni como la estupidez humana derriba muros pese a contener las aguas que arrasarían lo construido. La historia de Tótem lobo se sustenta más bien por la vivencia personal de sus protagonistas que por lo evidente de su mensaje paralelo. 

Los jóvenes estudiantes chinos elevan parte de la historia narrada desde su particular punto de vista, son extranjeros que aprenden a realizar las duras tareas de las labores diarias, aprecian el entorno y la peligrosidad de encontrarse en una naturaleza salvaje, impregnándose de tal modo de una experiencia vital que ellos mismos llega a forzar para poder experimentar aun más los beneficios que la vida les brinda en esa particular llanura. Una notable historia que navega por el conocido genero de aventuras que pervive en la memoria, al describir el inevitable paso hacia la madurez de estos muchachos pese a sus leves intentos de variar algunas cosas.


Si acabas de golpe con todas la gacelas. ¿De qué te alimentarás al año siguiente? Al contrario que el ser humano, el lobo no es codicioso. !Es capaz de calcular, de ver las cosas con perspectiva! Bilgee
                                                                                                                                  
Jiang Rong
Ed Alfaguara