La decisión de esta medio locura la tomé en 2013, incluso recuerdo como el 16 de junio salí a correr todo convencido de que faltaban nueves meses para la maratón de Barcelona. Porque la ciudad condal fue siempre mi primera opción, al residir mi hermana y mi cuñado en un municipio cercano. La idea era cumplir con la visita de rigor y aprovechar la estancia para apuntarme a la maratón. Pero como en octubre decidieron regresar al centro de la península por el nacimiento de su hijo, la carrera de Barcelona quedo en suspenso. El reto quedo aparcado hasta que planeé mis intenciones en un supuesto calendario deportivo para 2014. Murcia y Valencia pasaron a ser mis favoritas por ser a finales de año, y con el margen suficiente para poder prepararme lo suficiente. Sin embargo fueron pasando los meses y tras algunas carreras noté cierto cansancio mental por la obligación de realizar varios entrenos semanales. Una nueva visita al calendario de pruebas maratonianas situaba a Zaragoza en septiembre y a Bilbao en octubre. Más cercana la prueba de la capital maña y con el aliciente de conocer algo una ciudad donde nunca había estado. El única problema fueron los entrenamientos veraniegos, donde tocó madrugar en más de una ocasión para poder realizar algunas tiradas más largas. Este es un breve resumen de los vaivenes que ha dado la elección de correr mi primera maratón. Ya que la preparación también debería incluirse por la constancia de mantener los múltiples entrenamientos y las horas arrebatadas a la familia para poder cumplir el sueño de cruzar esa meta final.
La carrera
Alrededor de las 8 de la mañana cruzaba el puente de Piedra para llegar a la explanada de la Basílica del Pilar. El magnífico punto de salida y llegada de la carrera, en pleno corazón de la ciudad. Y lo cierto es que me encontraba bastante tranquilo en esos momentos pese al esfuerzo que se avecinaba, solo empiezo a notar cierto cosquilleo cuando el speaker llama a filas y busco un hueco en la salida. Con la catedral de la Seo y la Basílica, como privilegiadas
![]() |
Km 4. Foto de Luis Vidal |
Salimos del centro de la ciudad por grandes avenidas mientras intento observar y empaparme de los lugares por donde pasamos. En este tránsito, consigo entrar en el numeroso grupo del globo de las cuatro horas, y como somos tantos voy ocupando la parte trasera del mismo. La carrera se encamina hacia el parque Grande de José Antonio Labordeta. Dentro de este amplio espacio recorremos varios kms, pasando por el 10 y posteriormente por el 15. Llega el momento cómico, cuando perdemos la referencia visual cuando el globo explota al chocar contra las ramas de los árboles. Queda pues fijarse en las personas que componen esta grupeta donde van apareciendo y desapareciendo los corredores tras los pasos de los kms. En esta ida y vuelta por el parque, suelo perder la estela del grupo al pasar por los avituallamientos donde existe cierto colapso, así que me propongo dejarme caer algo hacia atrás para poder avituallarme sin temor a tropezarme con nadie. Me noto bastante completo mientras vuelvo a reincorporarme al grupo, seguimos trotando junto al paseo del Canal que me recuerda a otro canal visualmente hermoso, el de Castilla. Sin embargo en el km 20 se me agudiza un dolor por debajo del gemelo izquierdo y que
![]() |
Athens Classic Marathon |
Últimos metros. Foto de Ram6n |
Los siguientes kms entran en una zona algo revirada, con algunas curvas y cambios de dirección donde noto el efecto tronco que voy adquiriendo. Inclinarse para coger una curva llega a chascar algo las piernas, menos mal que contamos con el apoyo de la gente en este concurrido barrio, además, vuelvo a incorporarme al grupete que ya ha perdido bastantes unidades. Imagino que algunas saltarían para adelante mientras que otras se habrán ido quedando para atrás. El compi de Huesca anda justo detrás de la liebre. Cuyo nombre responde a Estela San Pedro, la deportista que nos guía por el buen camino y nos va
![]() |
Llegada a meta |
Queda bien poco mientras enfilamos la calle San Vicente Paull, llenica de gente, donde apenas noto la leve subida, sin embargo después se dobla hacia una calle a derechas que está adoquinada¡¡¡. Por dios, que maligno pensamiento tuvo alguien en hacernos pasar por ese terreno tan irregular. Reduzco mi velocidad de manera considerable pues temo trastabillarme. Finalmente torcemos para bajar por fin hacia la plaza del Pilar, resuenan los ánimos de la gente y la cúpula de la Basílica cobra una enorme belleza al sobresalir entre las fachadas. Entro en la abarrotada plaza donde oigo una voz conocida y aunque me giro no logro ubicar su procedencia. Tampoco vi el cartel del km 42, así que ni idea de cuando llegaron los 195 metros restantes. Solo sé que una vez delante de la pancarta de meta vi el reloj y mi ego personal subió hasta arriba para poder anotar mentalmente esos momentos donde logré acabar mi primera maratón.
![]() |
Patas arriba |
--------------------------------------------------------------------------
Maratón Zaragoza
Video
No hay comentarios:
Publicar un comentario