Aprovecho estas insignes horas para publicar seguramente el ultimo post del año. Programado anteriormente para dar cabida a otra de mis pequeñas anécdotas personales, algo ya tradicional por estas fechas tan cínicamente bienintencionadas. Algunos años atrás, a mi pareja Cris, se le ocurrió la idea de felicitar estas fiestas tan señaladas con el denominado Chistmas. En un principio comprabamos las felicitaciones que cualquier ONG saca por estas fiestas, hasta que hace cuatro años decidimos darle un toque más personal retratándonos a nosotros mismos. Para esa ocasión decoramos un pequeño abeto en el puerto de Navacerrada. Tampoco es que seamos muy originales pero con el paso de los años, estos crismas se han convertido en una pequeña tradición que los familiares suelen reclamar si nos retrasamos con la entrega, como en este año, donde la indecisión de como realizar la fotografía nos ha pillado un poco desprevenidos. Logicamente la felicitación de este año tiene un protagonismo absoluto por el nacimiento de mi pequeña Aldara. Mi tesoro que va creciendo día a día, es la excusa perfecta para ponerse en pie ante las malas noticias que nos ha tocado vivir en esta dura época económica y social.
Mucha suerte a todos los que se lo merezcan. Ellos saben quienes son.
La sexta temporada de Entourage tiene la extraña sensación de servir de transición, de puente hacia nuevas ideas que buscar próximamente. La serie viene de tocar varios apartados en la vida del actor estrella. Primero fue como un actor prometedor y comprometido con el cine independiente, Queens Boulevard. Seguido del éxito planetario en una gran superproducción, Aquaman y el desastre profesional, Medellin y Nueve almas valientes. Tras el paso en falso anterior y tras tocar tanto matiz, esta nueva sesión se toma un respiro en cuanto a contenido y prefiere centrarse en el lado personal de los personajes principales. Salvo curiosamente en Vincent, quien parece sobrar en todos los capítulos y se convierte extrañamente en el segundón frente a sus compañeros. El supuesto protagonista relegado a simple carabina. Eric vuelve a centrar parte del protagonismo con sus vaivenes amorosos y profesionales, sigue siendo un personaje algo soso frente a las desmesuras del resto y esa, cierta cordura, en parte es necesaria para no sacar tanto los pies del tiesto. Drama vuelve a recuperar algo del protagonismo perdido con sus temperamentales salidas de tono mientras que el personaje de Tortuga sobrevive gracias al empuje final recibido en la temporada precedente.
El secundario de lujo, Ari Gold, toma ventaja como coprotagonista en sus tramas paralelas. El superagente continua con su propia trama y su apuesta personal, Andrew Klein. Este personaje es un antiguo camarada de Gold y a la vez un competente agente de televisión, sin embargo pondrá en más de un apuro a Gold por sus lios de faldas. Las notas sobre Sorkin es un buen ejemplo de la desmesura que predominan los entuertos de los negocios llevados al extremo entre lo personal y lo profesional. El segundo cisma de Gold será con Lloyd Lee, su simpático ayudante que se rebelará de su condición infrautilizada para ganar algo mas del protagonismo que merece su personaje en esta serie. La traca final para Gold, será su triunfo supremo en el amplio negocio del espectáculo y el acaparamiento principal de los espectadores hacia sus divertidas ocurrencias frente a las simples evoluciones de sus acompañantes de reparto. Viva el Rey¡¡¡¡.
T.7 Un gran salto
No se me había ocurrido de avisar por desvelar continuamente la trama, los llamados spoilers. A fin de cuentas estas son mis reflexiones personales sobre el visionado de una serie que curiosamente ha decidido dar un nuevo giro en su trayecto. Fuera la banalidad y la supuesta comedia alegre. Los creadores de El séquito se ponen serios en esta nueva sesión. Un cambio hacia la madurez, al intensificar el drama y derivando el viaje de su protagonista hacia los infiernos. Un tono más sombrío, tan de moda en estos tiempos donde mucha gente, críticos incluidos se escudan en la simple cita de "un tono más oscuro". Creo que es algo más natural, lo oscuro es cuando apenas se ve, mientras que ese tono representa la serie desde un enfoque más adulto. A estas alturas de la vida, cualquier representación artística empieza de maravilla cuando la catalogación es para mayores de 18. Disney y mi infancia quedaron atrás hace tiempo. La serie va por otro camino. Ahora toca experimentar otro mal endémico asociado a las rutilantes estrellas de Hollywood. Los problemas con la ley a través de las drogas, peleas, conductores ebrios y sonadas detenciones. La trama de esta séptima temporada abandona los bucólicos problemas anteriores para centrarse en la evolución en picado de la estrella Vincent Chase. Capítulo tras capítulo vemos como la vitalidad del actor va yendo cada vez más hacia la autodestrucción, un viaje rodeado de todos los vicios necesarios, alcohol, sexo, drogas y rock´roll. Porque esta marcha es bien distinta a lo visto anteriormente.
Esta madurez y paso dramático se cierne también sobre el todopoderoso Ari Gold, su particular subtrama sigue engulliendo poder alrededor de su figura. En este caso con la posibilidad de instalar en el mismo ombligo del espectáculo, el deporte más importante de los EEUU, un equipo de la NFL. El atracón se revuelve y la sombría terapia de guión no deja títere con cabeza. Gold empezará a sufrir continuos reveses que harán peligrar todo el poder acumulado, familia incluida, gracias a una temporada rompedora con el trayecto que había ido trazando esta serie. El séquito se ha hecho mayor de golpe, de sopetón. Y aspira a algo más que a ser la agradable comedia que nos entretenía entre fiestas, ligues y cameos de famosos. Veremos como termina todo en la octava y última temporada. ----------------------------------------------------- El séquito T.1 y T.2 El séquito T.3 El séquito T.4 y T.5 El séquito T.8
Con la excusa de la adaptación cinematográfica deEl hobbithe aprovechado para volver a releer este libro, germen y punto de partida hacia la obra magna posterior de El señor de los anillos. El hobbit es perfecto para la iniciación a una lectura más adulta, no deja de ser una gran aventura en un mundo de fantasía sino que además apunta ciertos prismas interesantes que lamentablemente no terminan de ser explotados. El libro cuenta la historia de un personaje corriente que se ve alistado en una peligrosa misión. Bilbo Bolsón es su nombre y embaucado por Gandalf, formará parte de una compañía junto a trece enanos que quieren recuperar la morada de sus antepasados y los tesoros que les arrebató un poderoso dragón llamado Smaug. El protagonista destaca por su semblante pacífico y constitución, pequeño como un niño en una peligrosa tierra poblada de trolls, trasgos y demás criaturas fantásticas.
Uno de los grandes aciertos de la obra es dotar el protagonismo al pequeño Bilbo. Hubiera sido más fácil escoger a un soldado, o un rey caído en desgracia, sin embargo el autor acierta en dárselo a ese hobbit corriente que es arrancado de la comodidad de su hogar hacia una peligrosa aventura. Arrastrando del mismo modo a los lectores del sofá de sus casas hacia ese fantástico mundo ideado por Tolkien.
El hobbit es ya un clásico universal y venerado por numerosos seguidores en gran parte del mundo. Sin embargo, aun soliviantando alguna mente, volver a sumergirme es sus páginas me ha devuelta la vieja certeza de una obra resuelta de manera apresurada. Seguramente esta obra supuso el punto angular de la épica El señor de los anillos, pero la extensión nada tiene que ver con la sensación de tener que acabar rápidamente esta historia. No recuerdo cuando leí por primera vez El hobbit pero si que siento repetirse la misma idea de una resolución excesivamente apresurada. Como si Tolkien tuviese un limite y apurase para dar cabida a todos los planteamientos que le faltaban. Un ejemplo contable es la cantidad de hojas dedicadas al capitulo de la batalla final, Las nubes estallan, en contraposición frente al importantísimo y mayor desarrollo de la aparición del anillo, Acertijos en la niebla. Más aun si se trata del climax final de la obra y del resultado final de toda la aventura. La batalla final al fin y al cabo se libra por las diferentes consecuencias que se han ido acarreando a lo largo de la aventura.
Un leve problema es el cariz infantil que viene dotado por la invitación continua del autor de dirigirse al lector. ¿Quiénes sois vosotros que acampáis en el llano como enemigos ante murallas defendidas?....en el lenguaje de entonces, significaba simplemente: Aquí no tenéis nada que hacer. Vamos a seguir, o sea marchaos o pelearemos con vosotros". Creo que cualquiera sabría interpretar la primera frase sin la estimable ayuda de su autor. En contraste a este tierno matiz, El hobbit reúne un compendio de las debilidades humanas (extendidas en este caso a enanos, elfos y demás seres del libro) que desarrolla la amistad, codicia, sentido de la lealtad y el honor. Viejas palabras que acompañan al hombre desde el inicio de los tiempos y que realmente significan más de lo que hoy dicta la sociedad actual. Este conglomerado explota definitivamente en la parte final cuando todos intentan obtener parte del tesoro oculto bajo la montaña. Se apuntan muchas cosas interesantes aunque siempre quedará ese empujón final que no llega hasta la ya citada obra posterior.
El hobbitqueda como una especie de prólogo, una magnífica presentación sin duda, ya que por si solo sigue siendo un buen libro independientemente del conjunto de la obra de Tolkien. Apunta y dispara en la dirección correcta pero los fuegos de artificio que tanto gustan a su protagonista se desarrollan con mayor gloria en otra aventura, con su magnífico anillo como eje de una obra culmen de la literatura universal.
Pocas películas pueden presumir de alcanzar tales cotas de calidad en el debut cinematográfico de su autor. Alejandro González Iñarritu firma una obra maestra del cine contemporáneo a través de un trío de historias sobre el dolor de sus personajes y la búsqueda constante del amor. La fatalidad de un accidente de tráfico es el nexo de unión de tres historias independientes, encajadas levemente en una estructura alterada donde sus piezas no persiguen una línea temporal recta. Esta estructura fragmentada concedieron a esta película multitud de comparaciones con la cinta de Tarantino, Pulp Fiction. Acertadas en parte por la vigorosidad de cine que transmiten ambas películas. Sin embargo, Amores perros versa sobre la vida, la cruenta vida que se da en la selva urbana de México DF, donde sus personajes intentan sobrellevar sus existencias de la mejor forma posible.
Alejandro González Iñarritu y Goya Toledo
Photocall del estreno de la película en Madrid
Año 2001/ JGM
El citado accidente es el punto en común de las tramas, reproduciendo el antes y el después de estos personajes donde el fatal choque trastoca los planes de todos ellos. El retrato es social, directo al microcosmos de unas historias intimas que se encuentran rodeadas por la inmensa urbe de la capital azteca. Y es grande porque en esta película se conjugan muchos elementos dramáticos del ser humano y las historias que nos vienen acompañando desde tiempos inmemoriales. Desde la Biblia a las tragedias griegas. El hombre y su fragilidad con el paso del tiempo, el lapso que nos obliga a buscar la felicidad constantemente aunque para ello se tenga que traicionar su propia sangre para obtener la escasa correspondencia de la mujer amada. Abandonar a tus seres queridos por la necesidad de construir algo mejor o el egoísmo fracasado del tiempo perdido y que deseamos recuperar desesperadamente en una segunda oportunidad. Grandes historias ajenas entre sí pero que representan los mismos temores y deseos del ser humano. Tratados en esta cinta desde diferentes escalones sociales. La supuesta clase media trabajadora con Octavio y Susana, la alta sociedad con Valeria y Daniel, y por último la pobreza sobrellevada por El chivo y Maru.
Técnicamente Amores perros contiene un poderoso estilo visual, remarcado por el nerviosismo de su cámara en mano y un alentador montaje, la única excepción que se le podría poner es la extensión innecesaria de algunas secuencias que pretenden subrayar el drama de sus personajes. Porque Iñarritu apenas permite momentos de alegría, todo esta focalizado en determinar el sufrimiento de los protagonistas por alcanzar sus metas. Incluyendo por supuesto a los perros, las fieles bestias que ahondan en el paralelismo con sus dueños. Reflejan tanto lo negativo como lo positivo de cuanto les sucede en esta brutal y magnífica película.
Actualización a fecha del 14/06/2016 En mi época de estudiante universitario junto a un grupo de compañeros, creamos una página web dedicada al cine. De nombre gkaplan.com, en honor a un famoso personaje ficticio de Hitchcock, y con la firme intención de ver cine gratis a través de los preestrenos que se hacían en Madrid. Fue un período fascinante, que termino por transformar nuestra caradura inicial, en un pequeño espacio didáctico y pasional, esforzándonos en ampliar nuestros conocimientos del séptimo arte y de la labor del periodismo crítico hacia este noble espectáculo. Con el tiempo los trabajos y proyectos individuales acabaron por reducir los trabajos de actualización hasta que finalmente se abandonó la web de gkaplan al olvido de Internet. Y peor aun con la perdida del dominio y los archivos. Por suerte algo se ha recuperado, varios años después. Como mi opinión personal sobre Amores perros antes de su estreno en España. La película que me dejó impresionado a principios de siglo y que hoy día sigue ocupando un lugar privilegiado en mi particular listado cinematográfico. Ahí queda, tal cual fue concebida mi opinión de hace quince años.
Javier González
Amores perros
Director y productor: Alejandro González Iñarritu.Intérpretes: Emilio Echeverría, Gael García Bernal, Goya Toledo, Alvaro Guerrero, Vanessa Bauche y Jorge Salinas.Guión: Guillermo Arriaga Jordán.Productores ejecutivos: Martha Sosa Elizondo y Francisco González Compeán.Director de fotografía: Rodrigo Prieto.Diseño de producción: Brigitte Broch.Supervisora musical: Lynn Fainchtein.Editores: Alejandro González Iñarritu, Luis Carballar y Fernando Pérez Unda.Directora de producción: Tita Lombardo.Director de casting: Manuel Tell.Diseño de vestuario: Gabriella Diaque.Música original: Gustavo Santaolalla.2000. 147´ aprox. Filmax.
Amores perros nace de la desoladora experiencia de la vida en la capital del país mejicano. El desarrollo de la película tiene un punto de inflexión, del cual surgirán tres historias distintas, pero que tienen en común la desolación, el amor y el dolor. Este punto de partida, es un terrible accidente de tráfico, que pone en relación a los tres protagonistas. Cada una de las historias ponen de manifiesto las desigualdades sociales existentes en esa megalopolis, mostrándonos la vida más perra de los protagonistas.
La narración se divide por tanto en los tres bloques que surgen de la colisión automovilística. La primera de las historias, es el retrato de la marginación social y la lucha diaria por sobrevivir de cualquier forma. La segunda, es el desolador estado de una mujer (Goya Toledo) que pierde su dulce tipo de vida por culpa del accidente y la ultima historia, es la demostración de la derrota de los hombres que luchaban por sus ideales. A pesar de contar historias diferentes, existen varios temas comunes. Sobre todo, la inseparable compañía del mejor amigo del hombre. Los perros son una simple metáfora, de la crueldad que perviven en cada uno de los fotogramas, los habitantes de esta intensa y emotiva película.
La influencia de Quentin Tarantino asoma en cuanto a la forma de narrar los acontecimientos y la extrema violencia. Pero se diferencia especialmente en el impacto y la fuerza visual de Amores perros, que aparta las escasas lagunas de pesadez, contra los histriónicos diálogos del director de Pulp Fiction y la distinción fundamental de la no presencia de mafiosos. La fuerza de la imagen cobra mayor fuerza, y el retrato de la sociedad tiene un aparente rasgo documental, sobre las diferencias que existen socialmente en la capital mejicana. La supervivencia de la clase proletaria, con el trabajo de un miembro de la familia y la adquisición de dinero extra por medio de fines menos lucrativos. La despreocupación de los mejores situados económicamente, encerrados en su particular círculo vicioso. Y la vida a ras de suelo, en los limites de la humanidad, desechado de una vida sucia y despótica, donde abunda la ley del más fuerte.
La palabra exacta para describir esta opera prima de Alejandro González Iñarritu, es la de excelente. Porque consigue dar vida a un enorme grupo de actores, mención especial para Emilio Echeverría, donde cada uno de ellos aporta su granito de arena para conmemorar este brillante ejercicio. La banda sonora tiene a su vez un apartado especial, consensuando la estrecha relación que tiene la imagen con el sonido.
En su conjunto muestra un modo de vida triste y sin ningún tipo de esperanza, todo se oscurece, con la recia oscuridad del can y la ausencia del asfalto.
Está película viene precedida por una tremenda colección de premios en diferentes festivales, junto con el apoyo de la crítica y la nominación a los Oscar, como telón de fondo, a la mejor película de habla no inglesa.
Original,
brillante, fantástica, sorprendente... se me aglomeran los calificativos para
describir el primer capítulo de la cuarta temporada. Un delicioso estreno de
esta nueva sesión que llega a convertirse en el mejor episodio, hasta la fecha,
de toda la serie. Bienvenidos a la jungla nos introduce en los
entresijos del rodaje de Medellín a través del magnífico modelo de falso
documental sobre la propia creación de esta película. Si en el término
de la anterior temporada se comparaba este proyecto, cuasi maldito, con Apocalipsis
now, este primer episodio hace realidad el caos que se cierne una
grabación en la selva y un director tan especial, que las palabras excéntrico,
genio y loco quedan algo nimias para describir la personalidad de Billy Walsh.
Este personaje junto a Eric son los únicos reseñables en una cuarta temporada
sin alma, una continuación de la anterior hacia la necesaria resolución del
personal proyecto que tantos dolores de cabeza y esfuerzo ha creado Medellín.
Una vez elevado
a los altares el primer capitulo, llega la valoración global de esta temporada
que lamentablemente defrauda en su conjunto, no hay objetivo final aunque se
nos presente la misma estructura similar, repetitivo en este caso, de las
anteriores entregas en la consabida búsqueda del siguiente proyecto, Perdidos
en la nubes en este caso. Este bajón se debe básicamente porque la meta
sigue siendo Medellín y su paso por el festival de cine más
importante del mundo: Cannes como culmen final. La trama principal se disipa en dos caminos
separados que los buenos guionistas de la serie encauzan hábilmente a lo largo de esta temporada. Una temporada algo descafeinada aunque pueda disfrutarse de
algunos capítulos sueltos como meros productos de entretenimiento. A estas
alturas, El séquito mantiene cierta madurez, con una base solida en su
estructura y en personajes. Como muestra el episodio de Follando como
conejos, tan estúpido e innecesario como divertido.
Temporada 5º
Tras el fiasco
de Medellín, esta quinta temporada arranca de forma lenta hacia la
redención de la estrella caída. Vincent sufre las consecuencias del estrepitoso
fracaso de su arriesgada apuesta personal. Los estudios cinematográficos no
están por la labor de asociar sus próximos proyectos al careto de un actor en
supuesto declive. Curioso método subliminal acerca del funcionamiento de
Hollywood, si te sales del circuito comercial atente a las consecuencias. Algo
que representa a la perfección el super agente Ari Gold, único personaje que
crece realmente frente al cuarteto protagonista. Y es que, ante los vaivenes de
la estrella y su séquito, Ari se mantiene en forma, no hay duda de que es un
filón para los guionistas que siguen explotando sus deslenguadas virtudes para
corroborarlas, acentuando el lado paterno filial con su cliente favorito.
Incluso Drama pierde punch con su estable posición en televisión.
"Quiero ver más pasión..."
El desarrollo de
esta temporada es en parte compleja, poco a poco vemos como la preocupación
asciende en el seno del grupo, sumando además los problemas de liquidez de
Vincent. En el horizonte surge la posibilidad de recuperar el gancho perdido
con un guión sobresaliente, hallado nuevamente por Eric, y una gran producción
final que vemos a través de unos buenos episodios del rodaje y la
colaboración estelar de Stellan Skarsgard. La grabación de la película de los
bomberos es la mecha que dinamitará la serie hasta limites insospechados. Tanto
que el proyecto final de esta serie, hubiera encontrado el final perfecto para
el viaje de este grupo de amigos si Vince hubiera caído
realmente hasta los infiernos.
Lamentablemente ese final parece demasiado
europeo para el orgullo yankee, y menos aun para una serie que ha sobrevivido
con el lujo y la ostentación como base de su éxito. La moderación se la olvidaron
en cualquier cubo de basura. Aunque ese cubo se representa
positivamente en Retorno a Queens Boulevard. Un excelente capítulo final
que muestra el lado humilde de nuestros personajes, relegados a la condición
de la normalidad en su antiguo barrio.
Es curioso que
en esta entrada comience alabando el primer capítulo de la cuarta temporada y
termine con la misma loa al episodio final de la quinta. Sin embargo todo da un
vuelco inesperado, más cercano al jovial y bienintencionado espíritu americano
hacia los finales felices y comieron perdices. El viaje continua para Vincent y
sus chicos. Vía libre hacia más excentricidades, fiestas, mujeres, alcohol,
cameos y algo de cine en el transfondo de una serie de televisión que ha
perdido una enorme oportunidad de finiquitar la aventura con un desenlace
puramente cinematográfico. --------------------------------------------------- El séquito T.1 y T.2 El séquito T.3