9 de enero de 2013

El peso de los muertos.

Hacia tiempo que no me pasaba por la biblioteca para buscar algún libro, además de volver al estúpido juego de dejarme llevar por los estantes y que el azar escoja por mí.  El peso de los muertos fue la elección, gracias al interés que el llamativo título ejerce en la importantísima primera impresión. Curiosamente esta novela supone el debut, en el ejercicio de la creación narrativa, de un mozo de escuadra, Víctor del Árbol. Un buen debut, todo hay que decirlo, sobre un libro galardonado con el VIII premio Tiflos. Aunque el mayor triunfo para cualquier escritor se logra cuando su historia incita al lector a continuar con la lectura durante largos períodos de tiempo. Como en este caso particular.

El peso de los muertos cuenta una clásica historia a caballo entre los fantasmas del pasado y la necesaria resolución de estos en el  presente de la obra. Ambas historias están unidas por un elemento trágico que irremediablemente marca a sus protagonistas de por vida, Lucia de Dios y Nahum Márquez. Personajes principales de dos historias, en parte paralelas, y que caminan por vías diferentes hasta que estos se cruzan con la fatalidad.

450 gramos de libro
Por un lado, la historia en el presente del libro sobre Lucia de Dios, quien decide volver a Barcelona desde su exilio para saldar una deuda con el pasado. Un ajuste de cuentas que la losa del tiempo no ha podido hundir en las profundidades de la memoria. El doloroso recuerdo de su niñez se mantiene a flote y marcado de por vida en la misma cara de su protagonista. Cuando la historia decide trasladarnos al pasado, el protagonismo recae en Nahum Márquez. Este viaje en el tiempo es la excusa perfecta para conocer los cimientos de la historia y las presumibles consecuencias futuras. Un relato que encuentra acomodo con una buena ristra de personajes secundarios que se suman a la narración y sirven para sentar la base de un argumento con más conexiones entre sí que el devaluado punto de unión entre Lucia y Nahum. 
  
La novela tiene un arranque algo flojo. Los motivos del regreso de la protagonista a la ciudad condal carece de la fuerza necesaria para atraer la atención de la lectura. Tampoco ayuda que el autor parezca esforzarse en parecer ser mejor escritor que en lugar de limitarse a describir su historia. Con el transcurso de las frases y las páginas, Víctor del Árbol se va soltando, desgranando pacientemente la trama por capítulos y liberando migajas para motivar la imaginación del lector para sorprenderlo con la posición ventajista que le proporcionas su faceta de narrador. Poco a poco la historia se va asentando y desarrollando hábilmente a pesar de mostrar un transfondo bastante oscuro de la España de posguerra y de los últimos estertores del regimen franquista.

En términos globales, El peso de los muertos es una cruda historia sin posos de esperanza salvo la liberalización interna de sus personajes. Ambos protagonistas están conectados por la fatalidad y la perversa figura del moro Ulises, el extraño juez que dictamina parte de la vida de los desgraciados que tienen la mala fortuna de cruzarse en su camino. Ulises es el tercero en discordia, el representante podrido de este extraño triángulo y de las pesadillas que les acompañan durante las noches a sus protagonistas.

Víctor del Árbol
Ed. Castalia.

24 de diciembre de 2012

Tradiciones Navideñas: La postal

Feliz 2013
Aprovecho estas insignes horas para publicar seguramente el ultimo post del año. Programado anteriormente para dar cabida a otra de mis pequeñas anécdotas personales, algo ya tradicional por estas fechas tan cínicamente bienintencionadas. Algunos años atrás, a mi pareja Cris, se le ocurrió la idea de felicitar estas fiestas tan señaladas con el denominado Chistmas. En un principio comprabamos las felicitaciones que cualquier ONG saca por estas fiestas, hasta que hace cuatro años decidimos darle un toque más personal retratándonos a nosotros mismos. Para esa ocasión decoramos un pequeño abeto en el puerto de Navacerrada. Tampoco es que seamos muy originales pero con el paso de los años, estos crismas se han convertido en una pequeña tradición que los familiares suelen reclamar si nos retrasamos con la entrega, como en este año, donde la indecisión de como realizar la fotografía nos ha pillado un poco desprevenidos. Logicamente la felicitación de este año tiene un protagonismo absoluto por el nacimiento de mi pequeña Aldara. Mi tesoro que va creciendo día a día, es la excusa perfecta para ponerse en pie ante las malas noticias que nos ha tocado vivir en esta dura época económica y social.

Mucha suerte a todos los que se lo merezcan. Ellos saben quienes son.

 

17 de diciembre de 2012

El séquito (Entourage). T6 y T7.

La sexta temporada de Entourage tiene la extraña sensación de servir de transición, de puente hacia nuevas ideas que buscar próximamente. La serie viene de tocar varios apartados en la vida del actor estrella. Primero fue como un actor prometedor y comprometido con el cine independiente, Queens Boulevard. Seguido del éxito planetario en una gran superproducción, Aquaman y el desastre profesional, Medellin y Nueve almas valientes. Tras el paso en falso anterior y tras tocar tanto matiz, esta nueva sesión se toma un respiro en cuanto a contenido y prefiere centrarse en el lado personal de los personajes principales. Salvo curiosamente en Vincent, quien parece sobrar en todos los capítulos y se convierte extrañamente en el segundón frente a sus compañeros. El supuesto protagonista relegado a simple carabina. Eric vuelve a centrar parte del protagonismo con sus vaivenes amorosos y profesionales, sigue siendo un personaje algo soso frente a las desmesuras del resto y esa, cierta cordura, en parte es necesaria para no sacar tanto los pies del tiesto. Drama vuelve a recuperar algo del protagonismo perdido con sus temperamentales salidas de tono mientras que el personaje de Tortuga sobrevive gracias al empuje final recibido en la temporada precedente.

El secundario de lujo, Ari Gold, toma ventaja como coprotagonista en sus tramas paralelas. El superagente continua con su propia trama y su apuesta personal, Andrew Klein. Este personaje es un antiguo camarada de Gold y a la vez un competente agente de televisión, sin embargo pondrá en más de un apuro a Gold por sus lios de faldas. Las notas sobre Sorkin es un buen ejemplo de la desmesura que predominan los entuertos de los negocios llevados al extremo entre lo personal y lo profesional. El segundo cisma de Gold será con Lloyd Lee, su simpático ayudante que se rebelará de su condición infrautilizada para ganar algo mas del protagonismo que merece su personaje en esta serie. La traca final para Gold, será su triunfo supremo en el amplio negocio del espectáculo y el acaparamiento principal de los espectadores hacia sus divertidas ocurrencias frente a las simples evoluciones de sus acompañantes de reparto. Viva el Rey¡¡¡¡.

T.7 Un gran salto

No se me había ocurrido de avisar por desvelar continuamente la trama, los llamados spoilers. A fin de cuentas estas son mis reflexiones personales sobre el visionado de una serie que curiosamente ha decidido dar un nuevo giro en su trayecto. Fuera la banalidad y la supuesta comedia alegre. Los creadores de El séquito se ponen serios en esta nueva sesión. Un cambio hacia la madurez, al intensificar el drama y derivando el viaje de su protagonista hacia los infiernos. Un tono más sombrío, tan de moda en estos tiempos donde mucha gente, críticos incluidos se escudan en la simple cita de "un tono más oscuro". Creo que es algo más natural, lo oscuro es cuando apenas se ve, mientras que ese tono representa la serie desde un enfoque más adulto. A estas alturas de la vida, cualquier representación artística empieza de maravilla cuando la catalogación es para mayores de 18. Disney y mi infancia quedaron atrás hace tiempo. La serie va por otro camino. Ahora toca experimentar otro mal endémico asociado a las rutilantes estrellas de Hollywood. Los problemas con la ley a través de las drogas, peleas, conductores ebrios y sonadas detenciones. La trama de esta séptima temporada abandona los bucólicos problemas anteriores para centrarse en la evolución en picado de la estrella Vincent Chase. Capítulo tras capítulo vemos como la vitalidad del actor va yendo cada vez más hacia la autodestrucción, un viaje rodeado de todos los vicios necesarios, alcohol, sexo, drogas y rock´roll. Porque esta marcha es bien distinta a lo visto anteriormente.

Esta madurez y paso dramático se cierne también sobre el todopoderoso Ari Gold, su particular subtrama sigue engulliendo poder alrededor de su figura. En este caso con la posibilidad de instalar en el mismo ombligo del espectáculo, el deporte más importante de los EEUU, un equipo de la NFL. El atracón se revuelve y la sombría terapia de guión no deja títere con cabeza. Gold empezará a sufrir continuos reveses que harán peligrar todo el poder acumulado, familia incluida, gracias a una temporada rompedora con el trayecto que había ido trazando esta serie. El séquito se ha hecho mayor de golpe, de sopetón. Y aspira a algo más que a ser la agradable comedia que nos entretenía entre fiestas, ligues y cameos de famosos. Veremos como termina todo en la octava y última temporada.

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El séquito T.1 y T.2
El séquito T.3
El séquito T.4 y T.5
El séquito T.8

Entourage: La película

7 de diciembre de 2012

El Hobbit

Con la excusa de la adaptación cinematográfica de El hobbit he aprovechado para volver a releer este libro, germen y punto de partida hacia la obra magna posterior de El señor de los anillos. El hobbit es perfecto para la iniciación a una lectura más adulta, no deja de ser una gran aventura en un mundo de fantasía sino que además apunta ciertos prismas interesantes que lamentablemente no terminan de ser explotados. El libro cuenta la historia de un personaje corriente que se ve alistado en una peligrosa misión. Bilbo Bolsón es su nombre y embaucado por Gandalf, formará parte de una compañía junto a trece enanos que quieren recuperar la morada de sus antepasados y los tesoros que les arrebató un poderoso dragón llamado Smaug. El protagonista destaca por su semblante pacífico y constitución, pequeño como un niño en una peligrosa tierra poblada de trolls, trasgos y demás criaturas fantásticas.

Uno de los grandes aciertos de la obra es dotar el protagonismo al pequeño Bilbo. Hubiera sido más fácil escoger a un soldado, o un rey caído en desgracia, sin embargo el autor acierta en dárselo a ese hobbit corriente que es arrancado de la comodidad de su hogar hacia una peligrosa aventura. Arrastrando del mismo modo a los lectores del sofá de sus casas hacia ese fantástico mundo ideado por Tolkien.




El hobbit es ya un clásico universal y venerado por numerosos seguidores en gran parte del mundo. Sin embargo, aun soliviantando alguna mente, volver a sumergirme es sus páginas me ha devuelta la vieja certeza de una obra resuelta de manera apresurada. Seguramente esta obra supuso el punto angular de la épica El señor de los anillos, pero la extensión nada tiene que ver con la sensación de tener que acabar rápidamente esta historia. No recuerdo cuando leí por primera vez El hobbit pero si que siento repetirse la misma idea de una resolución excesivamente apresurada. Como si Tolkien tuviese un limite y apurase para dar cabida a todos los planteamientos que le faltaban. Un ejemplo contable es la cantidad de hojas dedicadas al capitulo de la batalla final, Las nubes estallan, en contraposición frente al importantísimo y mayor desarrollo de la aparición del anillo, Acertijos en la niebla. Más aun si se trata del climax final de la obra y del resultado final de toda la aventura. La batalla final al fin y al cabo se libra por las diferentes consecuencias que se han ido acarreando a lo largo de la aventura.

Un leve problema es el cariz infantil que viene dotado por la invitación continua del autor de dirigirse al lector. ¿Quiénes sois vosotros que acampáis en el llano como enemigos ante murallas defendidas?....en el lenguaje de entonces, significaba simplemente: Aquí no tenéis nada que hacer. Vamos a seguir, o sea marchaos o pelearemos con vosotros". Creo que cualquiera sabría interpretar la primera frase sin la estimable ayuda de su autor. En contraste a este tierno matiz, El hobbit reúne un compendio de las debilidades humanas (extendidas en este caso a enanos, elfos y demás seres del libro) que desarrolla la amistad, codicia, sentido de la lealtad y el honor. Viejas palabras que acompañan al hombre desde el inicio de los tiempos y que realmente significan más de lo que hoy dicta la sociedad actual. Este conglomerado explota definitivamente en la parte final cuando todos intentan obtener parte del tesoro oculto bajo la montaña. Se apuntan muchas cosas interesantes aunque siempre quedará ese empujón final que no llega hasta la ya citada obra posterior.

El hobbit  queda como una especie de prólogo, una magnífica presentación sin duda, ya que por si solo sigue siendo un buen libro independientemente del conjunto de la obra de Tolkien. Apunta y dispara en la dirección correcta pero los fuegos de artificio que tanto gustan a su protagonista se desarrollan con mayor gloria en otra aventura, con su magnífico anillo como eje de una obra culmen de la literatura universal.



En un agujero en el suelo, vivía un hobbit.

El Hobbit.
JRR Tolkien
Ed. Minotauro.
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El Silmarillion


El Hobbit



30 de noviembre de 2012

Amores perros

Pocas películas pueden presumir de alcanzar tales cotas de calidad en el debut cinematográfico de su autor. Alejandro González Iñarritu firma una obra maestra del cine contemporáneo a través de un trío de historias sobre el dolor de sus personajes y la búsqueda constante del amor. La fatalidad de un accidente de tráfico es el nexo de unión de tres historias independientes, encajadas levemente en una estructura alterada donde sus piezas no persiguen una línea temporal recta. Esta estructura fragmentada concedieron a esta película multitud de comparaciones con la cinta de Tarantino, Pulp Fiction. Acertadas en parte por la vigorosidad de cine que transmiten ambas películas. Sin embargo, Amores perros versa sobre la vida, la cruenta vida que se da en la selva urbana de México DF, donde sus personajes intentan sobrellevar sus existencias de la mejor forma posible.

Alejandro González Iñarritu y Goya Toledo
Photocall del estreno de la película en Madrid
Año 2001/ JGM
El citado accidente es el punto en común de las tramas, reproduciendo el antes y el después de estos personajes donde el fatal choque trastoca los planes de todos ellos. El retrato es social, directo al microcosmos de unas historias intimas que se encuentran rodeadas por la inmensa urbe de la capital azteca. Y es grande porque en esta película se conjugan muchos elementos dramáticos del ser humano y las historias que nos vienen acompañando desde tiempos inmemoriales. Desde la Biblia a las tragedias griegas. El hombre y su fragilidad con el paso del tiempo, el lapso que nos obliga a buscar la felicidad constantemente aunque para ello se tenga que traicionar su propia sangre para obtener la escasa correspondencia de la mujer amada. Abandonar a tus seres queridos por la necesidad de construir algo mejor o el egoísmo fracasado del tiempo perdido y que deseamos recuperar desesperadamente en una segunda oportunidad. Grandes historias ajenas entre sí pero que representan los mismos temores y deseos del ser humano. Tratados en esta cinta desde diferentes escalones sociales. La supuesta clase media trabajadora con Octavio y Susana, la alta sociedad con Valeria y Daniel, y por último la pobreza sobrellevada por El chivo y Maru.

Técnicamente Amores perros contiene un poderoso estilo visual, remarcado por el nerviosismo de su cámara en mano y un alentador montaje, la única excepción que se le podría poner es la extensión innecesaria de algunas secuencias que pretenden subrayar el drama de sus personajes. Porque Iñarritu apenas permite momentos de alegría, todo esta focalizado en determinar el sufrimiento de los protagonistas por alcanzar sus metas. Incluyendo por supuesto a los perros, las fieles bestias que ahondan en el paralelismo con sus dueños. Reflejan tanto lo negativo como lo positivo de cuanto les sucede en esta brutal y magnífica película.

Amores perros de Alejandro González Iñarritu
2000

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Actualización a fecha del 14/06/2016

En mi época de estudiante universitario junto a un grupo de compañeros, creamos una página web dedicada al cine. De nombre gkaplan.com, en honor a un famoso personaje ficticio de Hitchcock, y con la firme intención de ver cine gratis a través de los preestrenos que se hacían en Madrid. 

Fue un período fascinante, que termino por transformar nuestra caradura inicial, en un pequeño espacio didáctico y pasional, esforzándonos en ampliar nuestros conocimientos del séptimo arte y de la labor del periodismo crítico hacia este noble espectáculo. Con el tiempo los trabajos y proyectos individuales acabaron por reducir los trabajos de actualización hasta que finalmente se abandonó la web de gkaplan al olvido de Internet. Y peor aun con la perdida del dominio y los archivos. Por suerte algo se ha recuperado, varios años después. Como mi opinión personal sobre Amores perros antes de su estreno en España. La película que me dejó impresionado a principios de siglo y que hoy día sigue ocupando un lugar privilegiado en mi particular listado cinematográfico. 

Ahí queda, tal cual fue concebida mi opinión de hace quince años. 


Javier González
Amores perros
Director y productor: Alejandro González Iñarritu.
Intérpretes: Emilio Echeverría, Gael García Bernal, Goya Toledo, Alvaro Guerrero, Vanessa Bauche y Jorge Salinas.
Guión: Guillermo Arriaga Jordán.
Productores ejecutivos: Martha Sosa Elizondo y Francisco González Compeán.
Director de fotografía: Rodrigo Prieto.
Diseño de producción: Brigitte Broch.
Supervisora musical: Lynn Fainchtein.
Editores: Alejandro González Iñarritu, Luis Carballar y Fernando Pérez Unda.
Directora de producción: Tita Lombardo.
Director de casting: Manuel Tell.
Diseño de vestuario: Gabriella Diaque.
Música original: Gustavo Santaolalla.
2000. 147´ aprox. Filmax.
    
   Amores perros nace de la desoladora experiencia de la vida en la capital del país mejicano. El desarrollo de la película tiene un punto de inflexión, del cual surgirán tres historias distintas, pero que tienen en común la desolación, el amor y el dolor. Este punto de partida, es un terrible accidente de tráfico, que pone en relación a los tres protagonistas. Cada una de las historias ponen de manifiesto las desigualdades sociales existentes en esa megalopolis, mostrándonos la vida más perra de los protagonistas.

    La narración se divide por tanto en los tres bloques que surgen de la colisión automovilística. La primera de las historias, es el retrato de la marginación social y la lucha diaria por sobrevivir de cualquier forma. La segunda, es el desolador estado de una mujer (Goya Toledo) que pierde su dulce tipo de vida por culpa del accidente y la ultima historia, es la demostración de la derrota de los hombres que luchaban por sus ideales. A pesar de contar historias diferentes, existen varios temas comunes. Sobre todo, la inseparable compañía del mejor amigo del hombre. Los perros son una simple metáfora, de la crueldad que perviven en cada uno de los fotogramas, los habitantes de esta intensa y emotiva película.

    La influencia de Quentin Tarantino asoma en cuanto a la forma de narrar los acontecimientos y la extrema violencia. Pero se diferencia especialmente en el impacto y la fuerza visual de Amores perros, que aparta las escasas lagunas de pesadez, contra  los histriónicos diálogos del director de Pulp Fiction y la distinción fundamental de la no presencia de mafiosos. La fuerza de la imagen cobra mayor fuerza, y el retrato de la sociedad tiene un aparente rasgo documental, sobre las diferencias que existen socialmente en la capital mejicana. La supervivencia de la clase proletaria, con el trabajo de un miembro de la familia y la adquisición de dinero extra por medio de fines menos lucrativos. La despreocupación de los mejores situados económicamente, encerrados en su particular círculo vicioso. Y la vida a ras de suelo, en los limites de la humanidad, desechado de una vida sucia y despótica, donde abunda la ley del más fuerte.

    La palabra exacta para describir esta opera prima de Alejandro González Iñarritu, es la de excelente. Porque consigue dar vida a un enorme grupo de actores, mención especial para Emilio Echeverría, donde cada uno de ellos aporta su granito de arena para conmemorar este brillante ejercicio. La banda sonora tiene a su vez un apartado especial, consensuando la estrecha relación que tiene la imagen con el sonido.

    En su conjunto muestra un modo de vida triste y sin ningún tipo de esperanza, todo se oscurece, con la recia oscuridad del can y la ausencia del asfalto.

    Está película viene precedida por una tremenda colección de premios en diferentes festivales, junto con el apoyo de la crítica y la nominación a los Oscar, como telón de fondo, a la mejor película de habla no inglesa.

Carteles
Fotografías
www.amoresperros.com


5-03-2001