30 de octubre de 2018

De medias maratones (por los madriles)

El concepto de media maratón resulta curioso. Es una prueba con una amplia aceptación popular, pero esquiva en cuanto a su percepción deportiva entre las élites del atletismo. De hecho, estas carreras apenas sobresalen en meros campeonatos nacionales, sin mayor lustre ni relevancia que para los grandes aficionados al troteo. En realidad adolece mucho que no haya prueba en la glamourosa corona que supone el olimpismo. La verdadera vara de medir para el conocimiento del gran publico. Incluso los campeonatos mundiales suelen pasar de puntillas si no hay algún aspecto que destaque verdaderamente fuera de los amantes a este deporte. O dopaje o récord. Como el recientemente logrado en Valencia.
Desbandada en Elche, 1984- MM Elche
Sin embargo, estos simples 21 kilómetros cuentan con un agradable apoyo de las masas populares. Los verdaderos protagonistas que han empujado a la celebración de nuevas pruebas en diferentes pueblos y ciudades. Urbes que han optado por esta distancia, frente al clásico diez mil, para fomentar el deporte y la atracción económica que acarrean estos eventos. Pero el auge de las carreras por montaña suponen un duro rival que resta corredores a esta bonita distancia. Y con el tiempo se ha terminado por imponer, porque siempre se esgrime que es más agradable corrotear por el monte que por el asfalto.

Curiosamente la publicidad dicta a la MM de Elche como la pionera de estas pruebas a nivel mundial. Aunque también surgen las discrepancias, pues hay datos de carreras con similar distancia anteriores a 1968. Cifra que marca la primera prueba disputada en Elche. En este aspecto, habría que dar las gracias a la constancia de don Manuel Jaén, figura responsable del atletismo ilicitano por aquellos días y verdadero artífice de la puesta en marcha de la carrera. Amén de su interés en que la distancia fuera reconocida por la real federación española de atletismo.

Otras carreras surgidas del blanco y negro andan ubicadas por diferentes lugares del planeta. En Europa destaca la Route du Vin, cuya primera carrera congregó a 29 valientes en 1962. Se suele celebrar en septiembre en el pequeño país de Luxemburgo. En Costa Rica destaca la MM de San Blas, celebrada en Coamo y cuyos primeros pasos se remonta a 1963 con una carrera de 3 millas. Para 1966 los organizadores elevan la distancia a 21.0975 km. En los USA, destacan The Caesar Rodney Half Marathon, desde 1964 y The Lincoln Presidential Half Marathon, cuya última edición suma la cifra 55º. 

Pero la palma parece llevársela Perú y su capital Lima, pues parece que ya se celebró una carrera similar en el lejano 1909. En 2017 albergó a más de 8 mil corredores en una edición que contaba como la 108º de su historia. Ahí es nada. Aunque quedan huecos sin cubrir, el kilometraje exacto y los años sin carrera.  A pesar de estos datos, la media ilicitana mantiene su particular nomenclatura por el número de ediciones realizada. Aunque seguramente falte una investigación rigurosa que confirme el jugoso dato de ser, verdaderamente, la más antigua media maratón del mundo. 
Preparados en Remich, 1964 - MM Route du Vin
A pesar de mi escasa experiencia, quien suscribe estas lineas mantiene una especial querencia hacia esta distancia. Menos machacona que la maratón pero con el kilometraje suficiente para intentar equiparar el fondo con el esfuerzo constante. Un juego interesante a mi modo de ver. Después de unos años de holgazanería, parece que he vuelto a coger el hilo de salir a correr sin ton ni son. Y como siempre se dice que hay que ponerse alguna meta para dar sentido a tanto esfuerzo gratuito, me ha dado la ventolera de pasearme por los madriles y recorrer toda su provincial geografía entre medias. En algunas ya he estado, de las cuales seguro que repito en más de una ocasión. En otras, acudiré presto a estrenarme por sus calles. Mientras que en otras tantas simplemente acudiré a cumplir la tontería del listado. De las citadas como más antiguas del mundo quedan muy bien así, sencillamente citadas. De tan buenos propósitos expongo públicamente el susodicho listado. Y con el tiempo imagino que enumeraré las batallitas que merezcan la pena ser transcritas. 

Listado de medias maratones por los madriles

Enero - Getafe
Febrero  - Fuencarral - La Latina 2015
Marzo - Pinto - La Tragamillas 2014 - 2016
Ciudad Universitaria -Aranjuez - Cervantina 2015
Vías Verdes - Coslada
Abril -Madrid - Valdemoro - Rock/Roll Madrid
Mayo - Las Rozas
Junio - San Lorenzo de El Escorial
Agosto - Sierra Norte Navalafuente - Braojos
Octubre - Cerceda - Fuenlabrada
Noviembre - Moratalaz 2013 - Vuela Hortaleza
Diciembre - Rock Villaverde

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Bibliografía consultada:
Wikipedia
Webs de: MM Elche, Route du vin,... y las otras medias expuestas
 ---> foroatletismo
twitter de @spanjaard 
Listado extraído de runedia
Interesante articulo de Novatos del running 



16 de octubre de 2018

Por donde el viento nos lleve

Antología de relatos españoles de piratas

Hacia bastante tiempo que pensaba en abordar la lectura de este libro. Adquirido en aquellos años donde las etiquetas del recién llegado euro compartían espacio con la orientativa peseta. Sin embargo, el paso del tiempo hizo que perdiera el rumbo sobre la atractiva obra de Gerado González de Vega. Y terminar por acumular polvo en un estante. En su día me llamó la atención el recopilatorio de textos dedicados a la piratería por parte de españoles. Eso sí, caí en el error de considerar que el libro recogía personajes y situaciones históricas frente a la hermosa colecta de relatos ficticios, (parece que para tal fin debería acercarme a su obra anterior, Mar Brava)

Porque de éso trata realmente Por donde el viento nos
lleve, una selección donde González de Vega acoge 44 textos, con sus correspondientes autores, y sigue una lógica temporal que permite observar los cambios que se producen, tanto en la navegación como en las temáticas a tratar. Porque los piratas no solo se dedicaban a enarbolar banderas oscuras, asaltar otras naves y enterrar tesoros. También forman parte del gusto literario de la época y alcanzan a representar una visión más amplia que las clásicas referencias que todos tenemos en mente. Seguramente, la tradición cinematográfica más popular ayude a perversar esa imagen que debería abrirse a otros modelos de ganarse la vida al margen de las leyes. Como el eterno contrabando de mercancías y el tráfico de personas. 


Los textos publicados abarcan un amplio espectro temporal, cuyo inicio arranca en el siglo XIII hasta alcanzar el cercano siglo XX. Fechas que ayudan a entender parte de las temáticas tratadas por los autores en ese lapso de tiempo. Antes de cada texto, González de Vega expone una leve introducción del escritor correspondiente, donde aclara algunas cuestiones biográficas y resalta las que considera oportunas. Gracias a esta aproximación, el lector puede hacerse una idea de la enorme variedad literaria que alberga este país. Algunos de estos escritores apenas necesitarían tal presentación, como Cervantes, Lope de Vega, Pardo Bazán, Blasco Ibáñez,... pero hay otros más desconocidos a los que González de Vega rescata del naufragio del olvido, y cuyas vidas tienen pinta de ser incluso más interesantes que el relato ficticio que las acompaña. Un reconocimiento que vale la pena ensalzar y que parece acomplejada frente a la tesitura de poner en valor a personajes relevantes de la cultura y de la historia españolas. En una misma medida conviene aupar la importancia de Por donde el viento nos lleve. Un libro necesario por su carácter clasificatorio, relacionado a un genero que ensalza la piratería y los relatos relacionados con el mar. 

Una vez superada la lectura de los 44 fragmentos, queda la personal elección de escoger que relatos merecerían ser recuperados para completar la lectura del texto original y no solo el cacho escogido por su autor. También hay otros menos interesantes, donde el bueno de Gerardo nos pone sobre aviso. Aunque sea de justicia reconocer, que para completar la antología era necesario abarcar una amplia diversidad temática y por supuesto contar con el amplio número de autores expuestos. 

Gracias a este trabajo, se observa un proceso temporal en las materias tratadas. Sobre todo si tenemos en cuenta el amplio espacio geográfico del mar y la numerosa presencia de escritores hispanoamericanos. A modo de resumen cabría destacar una buena colecta de naturaleza romántica, secuestro de damiselas y otras fantasías por parte de autores, más o menos clásicos frente al tono realista que termina por imponerse por el caracter novelero de ciertas obras. Sobre todo, cuanto más consciencia hay de quienes intentan vivir de las letras. Obviamente también destaca el acercamiento a otros personajes con clara vocación biográfica, como el soldado Miguel de Castro entre otros, y que pueden servir de base para conocer algo la vida cotidiana de los personajes que citan. Un libro netamente recomendable.


Detalle pesetero

Martín dejó que las mujeres lloraran a la niña hasta esa hora, y entonces la envolvió en su bata, y las mujeres se volvieron de espalda, para no verla lanzar, entre dos marineros, por los pies y la cabeza, al mar. Entonces sintieron el golpe breve contra el agua,...

                                                                                     Long Island, Lino Novás Calvo


Por donde el viento nos lleve
Gerardo González de Vega
Ed. B
2002
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30 de septiembre de 2018

15 días contigo

Probablemente fue la mejor película española de 2005. Pero su repercusión fue más bien escasa entre el público y menos aun en las taquillas. Tampoco tuvo respaldo en la plataforma publicitaria que suponen los premios Goya, donde en ocasiones se rescata algún filme destacable al que otorga una segunda oportunidad. Únicamente fue nominada la actriz principal, Isabel Ampudia, en la extraña y absurda categoría de actriz revelación. No viene a cuento, pero una actriz de larga trayectoria como Soledad Villaamil, logró tal cabezón en la edición de 2009. Nada más que añadir.
Una historia de amor sin empalagar
El sevillano Jesús Ponce debutaba en el largometraje con una historia que reparaba en las vicisitudes de una pareja relegada a las calles, a la supervivencia del día a día y con el objetivo de rebañar cualquier limosna que sume la cantidad suficiente para tener que llevarse algo a la boca. O a las venas. Porque cada uno arrastra sus propias necesidades. 

El protagonismo recae en Isabel (Isabel Ampudia), recién salida de la cárcel y con la firme intención de reubicar su vida. Aunque sea a hostias, con la arisca terquedad de quien se propone algo y evitar los palos del pasado. Pero los inicios son duros y la sociedad tiene implantados diversos muros invisibles que logra separar a las personas. Esas barreras son tan transparentes y duras como el cristal, te permiten echar una ojeada al escaparate de la vida pero cerrarte la puerta si tus bolsillos apenas logran codiciar los productos que exponen. Por suerte, se reencuentra con un viejo conocido, Rufo ( Sebastián Haro) quien la guiará por los ruedos de las calles, y juntos formarán la extraña pareja de los contrastes. Ella intenta superar las barreras sociales para poder incorporarse al reflejo de la vida normal mientras limpia los escaparates de los negocios. Rufo, por contra, tiene asimilada su derrota, tanto que levantarse de manera diaria se convierte en una triste monotonía pese a la alegría que desprende su figura. Ambos logran darse cierta estabilidad y sostenerse mientras duermen viendo las estrellas. 



Sin embargo, 15 días contigo no se detiene en la pesadumbre que castigue la moralina del espectador, ni abunda en la herida social para reivindicar nada, porque también es vitalista y es capaz de mostrar cierto humor a lo largo de diversos compases de la película. A pesar de las duras condiciones que proyecta, existe la noble necesidad de intentar ser feliz, porque esos agradables momentos van y vienen, como la vida y el relato avanza tranquilamente por situaciones tan reconocibles como puedan darse en la realidad. Y por ahí triunfa el director, al lograr conmovernos y engancharnos a la historia que cuenta con tramos tan simples como la continua búsqueda de escaparates que limpiar, el habitual encuentro con conocidos del pasado y los necesarios choques que toda pareja suele tener. Porque siempre hay lugar a la exigencia y a ceder cuando la ocasión lo requiera. Como cualquier historia de amor entre dos personas, sustentado por ambos pese a vivir en condiciones de exclusión. Jesús Ponce puso en pie una pequeña joya del cine patrio, incluido el guión. Sirva esta humilde entrada para reivindicar una película necesaria por su emotiva sencillez de ser un canto a la vida.

15 días contigo
Jesus Ponce 2005

23 de septiembre de 2018

Pinar laricio de la Hilera II

...... viene de una entrada anterior.

Tocaba volver en verano y encima apurando en el mes de septiembre, como hacen los buenos estudiantes, a completar la ruta del pasado invierno y poder comparar el pinar laricio de la Hilera entre ambas estaciones. Cabe destacar que los pinos han ganado algo en su particular lucha contra la oruga procesionaria, aunque quedan muchos nidos expuestos como retales de viejas batallas sobre las ramas más elevadas. Por otro lado, la temperatura para las excursiones se torna más agradable bajo los abrigos que frente a la ligereza del textil en la época estival. Ahora sólo queda iniciar el pateo y la idea es que el punto de arranque se sitúe cerca del nacimiento del arroyuelo de la Hilera, allí donde surgieron pequeños gigantes albares a reclamar cierto protagonismo en el paseo anterior. 

Un lugar aleatorio que sirva de empalme temporal, como el destacado pino albar desmembrado, pegado al pliegue por donde debería correr el agua del arroyo y cuyo nacimiento anda bien cerca. Sin embargo, tal ubicación asciende hacia el cerro de la Carrasqueta, en un fuerte desnivel que provoca las primeras maldiciones del excursionista. No hay más remedio que apoyarse en el bastón y preguntarse continuamente por qué no escapar por algunas sendas oblicuas que ladean el cerro. Tonta necesidad de alcanzar los cielos. Entre tanto resoplido y necesarios parones se aprecia la violencia de los elementos. Con algunos pinos arrancados de cuajo sobre su base o la bella estampa del pinar a nuestras espaldas. Lorenzo también empieza a azuzar el cogote. Poco a poco surge la pradera cimera, pero Bosco parece haberse quedado con ganas de más, pues sin ton ni son, se empeña en completar la ascensión a la Carrasqueta, a su bola y sin esperar siquiera a quien lo alimenta de manera diaria. Será cabrón. 
Bosco y un pino laricio
La cima del cerro ofrece buenas vistas. El valle de la Hilera queda bajo mis pies y bien visible la pradera de la Covacha a la izquierda. A la derecha del cerro queda el monumental conjunto del Valle de los Caídos. Turístico lugar donde descansa un cuerpo en zona VIP, y que según ciertos rumores, va camino de culminar un cambio de reposo más acorde a los tiempos actuales. Después de las vistas, toca buscar abrigo entre las rocas del cercano sendero GR10 para deleitarse con un merecido almuerzo. Ahí es donde Bosco nunca repara en aventuras por su cuenta y acude presto a gorronear cualquier golosina. 

Concluido el piscolabis, descendemos a un collado que nos interne nuevamente en la Jarosa, gracias a un machacado sendero que en mi época biker denominábamos como DH2000. La senda era una delicia para los amantes de rebotar entre piedras y raíces, aunque con tanta amortiguación doble, uno ya desconoce donde queda parte del flow para quienes bajábamos en simples rígidas. Anotada la nostalgia vuelta al presente, para recuperar el melancólico sentimiento que otorga la bota y el bastón. Más lento pero fiable a la hora de atrochar por el cabrero camino y descubrir la presencia de algunos laricios desperdigados en el trayecto. Como un buen ejemplar, empecinado en mantenerse en mitad del camino, como si quisiera controlar el paso de los domingueros. 
Pinos laricios

El pedregoso camino culmina en una amplia pradera. La Covacha es el punto más alto de la pista forestal que rodea toda la Jarosa. Y justo enfrente anda posteada la ruta local del bosque plateado, cuyo falo invita al excursionista a visitar un conjunto de piedras donde destacan algunos laricios por su porte, mientras que otro más promocionado crece como una lapa adherido a la grieta de la roca. Curiosamente este punto es el final de la ruta local, y en un panel informativo se destacan a los ejemplares de la Hilera, su elevado número y otros datos. 

Pero la naturaleza no entiende de limites, ni de círculos de colores que marquen el camino a seguir. Y obviamente las laderas se extienden para unir el arroyuelo de la Hilera con el sugerente Barranco de los Lobos o el arroyo del Bercial. Depositarios ambos del nutrido arroyo de la Calle de los Álamos. El trajin del barranco gana por llamativo, aunque haya que escoger un lateral para abordar su nacimiento a la vera de la pista asfaltada. Para colmo de la mala elección, hay que desviarse de la insegura senda que propone el arroyo, porque no hay seguro que cubra accidentes por hacer el imbécil. Mejor así, o no, porque toca jugar al entretenido albedrío del zig y del zag, a media ladera y combatir entre maleza y matorrales secos el camino a seguir. Y siempre bajo la atenta mirada del pinar, mezclado alegremente entre albares, laricios y silvestres. Entre la jarana del bosque surgen los ladridos de los corzos, quienes avisan a sus parientes de la visita de intrusos. En un saliente rocoso detenemos la marcha, a ver si hay suerte y con la ayuda de los prismáticos podemos observar a los corzos cantarines. Pero ni rastro, a pesar de sus graznidos no hay forma humana de avistar a los animales entre tanto verde. 

Se reanuda la marcha, campo a traviesa para seguir descubriendo pinos ocultos al turisteo de las rutas marcadas. Pero la ladera comienza a girar por el sur, señal inequívoca de que hay que buscar el arroyo de bajada, cuyo cauce anda tan seco y triste como mis ganas de volver al coche. Al lado del arroyo hay una pequeña vereda que nos ayuda a alcanzar la amplia pista forestal. Y más abajo, se retuerce en un par de recodos para apropiarse de las aguas de los arroyos citados. Hilera, Barranco y Bercial. Y sin buscar, aparece la suerte de toparme con los corzos, quienes cruzan chulescamente la pista delante de mis narices. Solo les faltaría que reprocharan mi presencia en día laborable.
La gayuba alfombra parte del monte
Los pinos laricios pierden protagonismo mientras se regresa al área recreativa. Atrás queda la mancha forestal, expuesto su descubrimiento en la entrada invernal y que en la actualidad abarca una población que ronda los 30 mil ejemplares, (quién coño cuenta estas cosas) según un panel informativo. Para 1992 técnicos forestales de la Comunidad de Madrid se dieron un garbeo por la zona. También se detuvieron para medir la edad de algunos congéneres con un artilugio denominado como barrena pressler. Los cálculos ofrecieron la interesante suma de los 500 años para algunos de estos pinos. Y para completar la manía clasificatoria del ser humano, el bosque plateado queda señalado en el exclusivo círculo de los árboles monumentales de la CAM, gracias al correspondiente hito sobre la base de un escogido representante de toda la especie. 


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Álbum de fotos
Pano del pino 

Bibliografía
Árboles singulares de Madrid.
Francisco Javier Cantero Desmartines y Antonio Lóez Lillo
Ed CAM.

10 de julio de 2018

Ventisca

Llega el verano, y a la hora de escoger una nueva lectura un servidor se deja llevar por la casualidad. Derivada además por la reciente adquisición de un lote librero donde destaca una refrescante portada con título invernal. Ventisca de George Stone. La ilustrada portada sobresale por envolver la llamativa cúpula de la Casa Blanca americana azotada por las nieves. En esa particular manía yanki de destrozar los símbolos arquitectónicos más reconocibles. En realidad, es un simple motivo que apenas explica una elección tan azarosa como ingenua, salvo aportar la tonta creencia de querer combatir los calores veraniegos con las descripciones de la tormenta proyectada por la mente del autor. Para empezar con un poco de orden, habría que citar que George Stone tomó como referencia un extraordinario temporal real, y que en 1888, anegó parte de la
costa Este de los EEUU bajo una copiosa nevada. Gracias al testimonio de la fotografía, hoy día pueden verse algunas imágenes del enorme temporal que sacudió a algunas ciudades y proporcionó bellas estampas de la época. Vistas con perspectiva, pues un buen número de personas perdieron la vida. 

Stone se sirve del extraordinario acontecimiento meteorológico, para crear una ficción que nos traslada a la interesante época donde se enfrentaban las dos grandes superpotencias del siglo XX. Tiempos pasados donde cuadrar la ventisca del título con la denominada guerra fría entre los EEUU y la URSS.  

Al habitual entretenimiento que proporcionaban las agencias de espionaje de cada país, así como la carrera espacial o la escalada militar, está novela viene a sumar la insólita aportación de las catástrofes naturales. Ese recurso tan cinematográfico que abarca los caprichos infantiles de destrozarlo todo mediante una sonrisa, como un juego. Pero estamos en el sector de la literatura, el lugar donde se desarrolla un ritmo menos vertiginoso que el cine. Cabe valorar la sensación de realidad que se consigue gracias al comedido desarrollo de las letras. Sobre todo cuando da a entender ciertos pasajes sin necesidad de explicarlo todo. 

En Ventisca, el escritor plantea una estructura clásica y que abarca diferentes puntos de vista. Básicamente un grupo principal de personajes, con los necesarios secundarios que ayuden a los protagonistas a superar los diversos obstáculos propuestos. El entretenimiento proviene del carácter aventurero que proporciona la tempestad. El simpático inicio, a pocos días de la condescendiente Navidad, choca con el posterior crecimiento de la borrasca, cuyo continuo empeoramiento empieza a colapsar las ciudades costeras, mientras los ciudadanos andan sorprendidos y expectantes por las erróneas predicciones meteorológicas. Poco a poco se describe como la nieve se amontona sobre las calles, y también, como la sociedad queda empequeñecida ante el poderoso avance de la naturaleza. Y con el trajin de quedarse pasmados ante el horizonte blanco, llegan las previsibles aportaciones del especialista, las del científico reconvertido en héroe ante la notable causa del salvar la patria americana, y de paso, reconquistar viejos amores del pasado. La pena es que poco esmero se dio el autor en un protagonista más bien soso. Sin mayor gracia que logre conectar con el lector.
Nueva York 1888 - Getty Images
Pero lo mejor viene dado por las sospechas del enemigo. Del recelo que provocan las maniobras del bloque soviético y que puedan alterar el orden mundial con las conocidas consecuencias que desencadenaría una guerra entre ambas potencias. Y en estos casos de grandes conspiraciones, tiende a sobresalir el malvado de turno. La figura que desencadena el conflicto y tiene el poder para ejercerlo. Sin embargo, en está novela, la villanía se queda a medio camino. Es cierto que apuntaba maneras, pero al igual que les pasa a los protagonistas, todos quedan retratados a medias y parece que la tempestad apenas deja margen al desarrollo de unos personajes más bien etiquetados en sus posiciones laborales. Reducidos a simples peones que merodean por las páginas sin mayores atractivos que las meras referencias. Como si estuvieran de paso. 

Ventisca es una muestra donde el ser humano queda reducido por otras fuerzas que no puede dominar, aunque lo intente. Pero la gracia se pierde entre un elevado número de personas que apenas merecen ser recordadas tras la triste mirada del funcionariado. Ni los principales destacan más allá del simple heroísmo del deber. La novela de George Stone entretiene con un supuesto desastre natural, tan fascinante como el relleno. Sin mayores logros que el de amainar parte de la estación veraniega. 


De pronto, la familiar realidad del pasado -los sonidos y movimientos del tren- dieron perspectiva a la aparente irrealidad del presente. 

Ventisca de George Stone
Ed GP 1978
Col Reno