23 de mayo de 2019

Detrás de la piedra

De vez en cuando sorprende la lectura de alguna novela. Normalmente en positivo, ya sea por la temática de la obra o por la destreza narrativa del autor. Como Detrás de la piedra, cuyo título aúna ambas. También es cierto que se trata de una obra menor, de tamaño principalmente, pero sobresale porque se centra en un aspecto determinado que otorga un punto de vista diferente y enriquecedor. Para empezar con un género tan poco visitado por la literatura española, el carcelario, junto con al atractivo añadido de situarlo en el contexto de la postguerra española. Y sin necesidad de recurrir a grandes algaradas, porque la historia reside en un pequeño pueblo, donde se mantienen las mismas rutinas diarias  y cuyos vecinos puedes llegar a saludar fácilmente varias veces al día.
 
Una pista

El protagonismo recae en Julio, padre de familia y director de una fabrica local. Su figura representa una ligera anomalía en la cerrada sociedad de Nebia, el nombre del pueblo donde transcurre la historia. Básicamente, el delito de Julio es pensar un poco diferente del resto, aunque él mismo se reconozca devorado por la costumbre diaria y necesite escaparse a la ciudad provincial para poder sacudirse tal monotonía. Sin embargo arrastra una denuncia sobre sus espaldas, que viene a colación sobre algo tan hispano como las cuentas pendientes. Ésas que tan bien encajaron durante y después de la guerra civil. De esta forma, Julio termina con sus huesos en la cárcel, cuya justicia de postguerra queda retratada en las páginas de la novela con el peculiar caso del protagonista de por medio. Un asunto nada claro y que permite privar de libertad al sospechoso mientras se aclara realmente que pasó.

Es tan difícil al juez demostrar mi culpabilidad como a mí me resulta demostrar mi inocencia. 
Julio

Una vez metido entre rejas, sólo queda la libertad del pensamiento para poder encajar con tiento las paredes que oprimen la sensación del verse atrapado. Y como hay tiempo de sobra, hasta para crear un mapa sobre las grietas del habitáculo, Carmen Kurtz traslada al lector a diversos pasajes del pasado de Julio, a presentarnos las típicas descripciones de la familia, la relación con su mujer, su influyente suegro, diversas amistades y otras tantas amantes. La estructura de la novela salta entre el presente y el pasado, mezclándose con hábil alegría bajo el punto de vista de Julio, quien debe luchar por mantenerse sereno en el ambiente plomizo de la cárcel, de la que espera salir pronto, al saberse él mismo inocente de la acusación del robo. Pero atar cabos no resulta sencillo bajo el peso de la rutina. Incapaz de recordar con exactitud los pormenores que le otorguen una coartada sobre el supuesto delito. Entre esos vaivenes destaca la acumulación de recuerdos y como el paso del tiempo logra socavar el pensamiento de Julio.

El lector asiente a la comodidad que otorga el silencio para que Julio examine su vida. Sus deseos, fracasos y el sueño de poder optar a las oportunidades que vendrán. Curiosamente hay un choque vital que hace evolucionar al protagonista, tan preso está dentro de las rejas como atado a la cotidianiedad de su vida en Nebia. Es decir, se da paso al tradicional examen personal de los planes y suelos sin cumplir. En realidad es un sentimiento tan humano para el desarrollo, que normalmente anda ligado a la posibilidad de tener una segunda oportunidad. Y gracias a la cárcel, el preso obtiene el poder de observar un punto de vista diferente de la realidad en la que estaba realmente atrapado. 

Gracias a esta temática carcelera, puede observarse un retazo de postguerra en una zona de provincias, donde todavía quedan posos de resistencia en forma de maquis o el mero avance de una sociedad en reconstrucción, a través de la sociedad burguesa con la que se codea el protagonista. Y por supuesto, el microcosmos de la propia cárcel, la vida de los presos, la variopinta colección de estafadores, prostitutas, ladrones y asesinos. Una buena colecta de historias personales que mantiene la mayor de las condenas en el horizonte, allá donde el vil garrote presiona sobre las vidas hasta apoderarse de ellas.  

Detrás de la piedra resulta una novela sencilla y agradable de leer. Queda por destacar el curioso intercalado entre el presente y los recuerdos de Julio, a veces son simples frases que acomodan el texto y lo enriquecen gracias al loable trabajo de la escritora. Un buen ejemplo de quien sabe crear y contar historias en un reducido número de páginas.

...pero van a matarme¡", dices. Sí, amigo. Van a matarte y vuelvo a repetirte, ¿qué más da? Desde el momento que tú estás dispuesto a hacerlo, ahórrate el trabajo. Deja que otros se equivoquen.
Julio
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Detrás de la piedra
Carmen Kurtz
Ed GP. Col Reno

15 de mayo de 2019

Entre cercados versa el Canto de la Pata

Los muros de piedra seca forman, desde largo tiempo, parte del paisaje de las laderas y dehesas de la sierra del Guadarrama. De su contribución a la agricultura, al pastoreo y a los caminos que rodean poblaciones, cabe destacar el cercano reconocimiento por parte de la Unesco como patrimonio de la humanidad a la técnica de su construcción. Una edificación básica pero necesaria para el desarrollo humano en el ámbito rural. Aunque España aparezca citada junto a otros países en este arte tradicional, conviene matizar el dato desmenbrado de las autonomías, pues Madrid y Castilla y León andan excluidas. A pesar de ésa singularidad, la mención de la Unesco es un logro que viene a recordar la necesidad de proteger un elemento tan básico como reconocible, y debería servir como un empujón para que se evite la dejadez, el abandono y el dudoso gusto de quienes remiendan con somieres, pales o alambradas de espino. Y tal excusa me basta para volver a sacar el bastón y darme un garbeo local, para reivindicar viejas vías pecuarias entre Guadarrama, Los Molinos y Collado Mediano.
Diferentes muestras de muros de piedra seca. Muro en Cordel del Toril.




La tapia permite el paso del arroyo del Tejo

La ley de memoria histórica ha contribuido a cambiar el nombre de algunas calles. Y en Guadarrama se ha recuperado una antigua nomenclatura, que derivaría del uso que se hacía por esos lares. La calle de Las Fraguas precede a un antiguo camino, conocido en la actualidad como Calleja de Los Pradillos. Pero hace menos de 100 años, la vía se llamaba Camino de La Fragua. En realidad es una pequeña válvula de escape, un camino trillado por paseantes y vecinos gracias a su escaso desnivel. Cercado por muros descuidados, que guardan algunas fincas particulares y con la apetecible primavera rebrotando con verde esplendor. Bosco va sorteando charcos y el murmullo del arroyo del Tejo pretende esconder su cauce bajo un puente más bien feuco. Nada que ver con las bellas oquedades que ofrece el muro de la izquierda, donde la elaborada colocación de las piedras permite el paso del agua y pese a la caída de alguna losa que debería recuperarse. 

El paseo continua recto, con la Torre guadarrameña a espaldas, cuyo baluarte verifica la excursión del dominguero y de su perro, y tal vez, presumiendo el peaje de la vuelta. La calleja se bifurca, y como buenas decisiones electorales tiramos a izquierdas, hasta alcanzar la Colada de los Navarros. Allí, donde afloran en una nueva intersección parcelas privadas que se acogen al reciclado de vallas, lonas y demás basuras para guardar huertos, perros y otras tantas mierdas. Pero la barbacoa que no falte.
 
Colada de los Navarros. Sí, este es el abandonado camino

La Colada de los Navarros llega hasta el termino municipal de Los Molinos. Pero antes conviene cerciorarse del abandonado camino a través del mapa u otras ayudas para abordar el follaje que intenta ocultar la senda. Las últimas lluvias andan estancadas, de tal modo que el lodo ocupa gran parte del camino a sortear. Superada la piscina, reluce el cercado, y unas hermosas lanchas de piedra puentean un arroyuelo. Como me gustan estas cosas.

La colada prosigue hasta cruzarse con la M622 y encaminarse a dehesas molineras. El paseo continua de remontada, donde busca encajonarse nuevamente en estrecheces. Tras una torre de alta tensión se llega a un nuevo camino cercado, una delicia verde cuyas tapias apenas oprimen la sensación de libertad que aporta el coqueto recorrido, y que esconde alguna dificultad en su trayecto. A medio camino se cruza el arroyo del Toril. Mientras que otro riachuelo, Los Irrios, circula mansamente en medio de la colada después de vadear el Toril. En realidad es un divertimento sortear tal arroyo, o predecir cómo coño será transitar tal camino en épocas más húmedas. Para algo inventaron el gore-tex, mientras que el bastón saca a relucir otras funciones más violentas sobre las zarzas y otras floraciones que intentan retener a los caminantes. El entretenimiento se acaba cuando la colada alcanza una exagerada vía, el Cordel del Toril.

A ambos lados prevalecen las fincas. Con ganaderías, hípicas y asilos principalmente. Los muros se mantienen alejados en esta especie de autopista natural que permite el paso de vehículos de ruedas gordas. Por lo menos queda el consuelo de encontrarnos con una virgen. Ligada al Espino y cuya efigie anda guarecida bajo una covachuela. Además cuenta con la colaboración del cambroño, cuyas flores adornan el entorno enrejado de la ermita rocosa. A izquierdas hay un pequeño caño y también un abrevadero donde Bosco se refresca a la espera del almuerzo. El día luce espléndido y las laderas de La Peñota andan recubiertas del florido color pajizo. 
Colada de los Navarros

La pista forestal continua remontando entre muretes, con algunos tramos donde los espacios se reducen, dando pie a pequeñas zonas sombreadas. Por ahí destacan algunas fresnedas en fincas más descuidadas, abandonadas y mezcladas con robledales que dan paso al rodeo de las dehesas por la ladera de la montaña. Otras andan a la venta, mientras que otras tantas andan explotadas según que funciones, bovino y caballar principalmente. Incluso hay algunas vacas sueltas por ahí, asustando al perruco por su mayor tamaño. El trasiego se hace tan agradable que me salto el desvío al pequeño embalse de Los Irrios, un pequeño tramo, pero suficiente para que venza la pereza de desandar parte del camino hacia esa mini presa en desuso. Proseguimos pues por la ancha pista, descendiendo hacia Los Molinos mientras esquivamos vehículos motorizados.

Se nota que la mañana avanza y que el tráfico aumenta. Aunque la suerte nos otorgue un sendero paralelo que acude raudo al rescate de tener que tragar polvo. Muy cerca del casco urbano destaca, hacia el norte, la abandonada mole del sanatorio de La Marina, hospital abandonado y a merced de los vándalos. Ya en el casco urbano seguimos el paso por diversas y llamativas calles; Paseo de los Transeúntes, Travesía del Molino de la Cruz... para terminar de llegar al Matadero. Pero sin tener que llegar a tal extremo, avivamos el paso hasta la Vereda del Canto de la Pata. Senda protegida y bastante utilizada por andarines y bikers. En algún mapa, algún listo quiso darle más lustre al camino, sustituyendo la pata por la plata. Aunque tal apreciado mineral es inexistente y por aquí sólo entonan peros una pierna y una pata.
Vereda del Canto de la Pata
La de Bosco es la derecha trasera, la mía, la izquierda. La bestia sufre una leve displasia, mientras que el otro animal suma una protusión discal. Y así circulamos ambos, jodidos por los miembros al unisono. En plan y tú más. Sólo nos quedaría ahogar lamentos en un bar y atrevernos a resaltar alguna canción popular. Sin embargo, nos hemos contentado con escaparnos al campo y que otros canten penas mientras vigilo de reojo que a Bosco le respete la pata. Cosa que no va a ser posible y queda claro que las futuras excursiones deben menguar en tiempo y dureza. De hecho, esta excursión tuvo que hacerse a cachos, pues Bosco cojeaba y no es plan de cargarse al perro.


La simpática vereda del Canto de la Pata alcanza la M614. Atrás quedan las laderas del sistema montañoso y el delito paisajista de las múltiples torres de alta tensión. Se cruza el asfalto hasta la cercana entrada de la Urb. Vallefresnos... La idea inicial era tomar una variante, una opción más divertida y reivindicativa entre cercas, como corresponde al título del post. Sin embargo toca acortar y enfilar por una acera en paralelo de la carretera, hasta que resurge un camino a izquierdas que bordea un picadero y se dirige directo hacia Guadarrama. El casi perdido Cordel de la Serranilla, ahogado por la invasión del hombre y la dejadez de la administración. 

Calleja de Los Pradillos
Habrá que contentarse con un pequeño merodeo que nos permita lindar con la urbanización Guadarrama hasta bajar al camposanto del lugar. Por allí surge una vereda, mal llamada del atajo vecinal a Collado Mediano. Ésa era la variante que quería coger después de atravesar Vallefresnos y que habrá que recorrer más adelante, pues empalma con el camino que separa el cementerio de la urbanización, y posteriormente llega hasta el pueblo. Como corresponde, entre un cercado de vallas y piedras, que por lo menos ha permitido mantener la antigua vía caminera.

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Álbum de fotos
       

7 de mayo de 2019

Buffalo´66

Han pasado dos décadas y la aureola se ha ido desvaneciendo. Algo, seguramente no sea suficiente. Pero el tiempo es una losa que pocas veces pueda levantarse si nadie insiste en ello. Vincent Gallo es un tipo peculiar, cuyo nombre arrastra cierto renombre. Un personaje con el don suficiente para labrarse un perfil acogedor entre ciertas elites y el mundo comercial. Mientras que por otro lado mantiene su pose alternativa, independiente, como una elección personal que adquieren los vendemotos ligados al artisteo bohemio. 

No me la encuentro - Imdb

Aparte de su faceta musical, Gallo venía ejerciendo de actor, donde destacaba su percha de modelo y la locuela mirada fija. A finales de los noventa debutaba como director, sumándose a la ola indie americana donde destacaban las historias de personas marginales e inadaptadas. Muy lejos del triunfalismo que exporta la sociedad americana. Ésa que suele mostrar con viviendas unifamiliares, jardín, vallas de madera y vecinos encantadores.

Buffalo´66 muestra la cara urbana, la del cemento y de la suciedad. Con una historia de perdedores y de perfil bajo. Encabezado por el acaparador Gallo, dando vida a Billy Brown, recién salido de la cárcel y obstinado en remendar su triste infancia, al buscar el cariño y reconocimiento familiar, ése del que carece y se inventa cualquier cosa para que le hagan caso. Como cualquier niño. 


Y como necesita ayuda coge lo primero que pilla, como un niño. A la femina en cuestión, al otro soporte de la mesa. Porque al fin y al cabo siempre es lo mismo, una historia de amor con personajes que se necesitan y se adaptan a pesar de las dificultades. Normalmente tienen cabida las penurias que arrastra cada personaje principal, y éstas terminan por complementarse. Pero en Buffalo´66 es la mujer quien debe adaptarse al extraño entorno con el que se encuentra. Es secuestra, insultada y utilizada como comparsa. Christina Ricci da vida a Layla, en una caracterización tan virginal y noble que adquiere rápidamente la representación angelical. La elevada figura que acompaña al desasogedo Bill en su particular odisea de saldar cuentas. Como si las culpas de sus males estuvieran en el entorno en el que ha crecido, sin que él tuviera ninguna responsabilidad y encima cargue su mala ostia con quien no debe. Como su amigo Bobo.

Un clásico. Siempre hay alguien mejor - Imdb
La gracia del film consiste en como se expone el cuento, fuera de la condescendencia habitual y con la recurrencia de acercarse a un tono realista. Por ahí resalta la mirada del director novel, al romper ciertos esquemas habituales que refrescan la mirada del espectador y le valieron el reconocimiento de diversos festivales internacionales. Cabe destacar algunas licencias personales que sobresalen sobre el lento devenir de la película. Como el uso del flashback, donde se explican algunos datos del pasado o la fijación de cámara sobre alguna faceta evocadora. El canturreo del padre de Billy o el bailecito de la propia Layla en la bolera.

Sin embargo, Buffalo´66 se queda corta ante tanta mirada perdida, la letanía del niño triste que avanza a ostias sobre su pasado. Padres, amistades, exnovias... Todo le viene de frente mientras busca lo que tiene delante. Tan obvio que la mejor solución sería cumplir con el plan que tenía en mente. Y después, dejar que el tiempo reubique verdaderamente la valía de la película.
  
Buffalo´66
Vincent Gallo, 1998

30 de abril de 2019

Camino del Cid. Vivar del Cid-Burgos

De Burgos a Alicante, y pasando por ocho provincias españolas, merodea el coqueto Camino del Cid. Un interesante trayecto que persigue los andares del famoso caballero, situado entre la leyenda, incidencias históricas y el famoso Cantar. Porque la alabanza literaria es una de las obras cumbres de la literatura peninsular de la época.

Chloe junto al monumento del Cid

 La web del Camino del Cid detalla con lujo los avatares del recorrido, el nacimiento del proyecto y la turística idea promocional del mismo. Con la figura de don Rodrigo y el poema como puntos de unión. Tal como hicieran Ramón Menéndez Pidal y su esposa, María Goyri, al recorrer parte de las tierras castellanas citadas en la obra literaria. Desde entonces son miles las personas que se han lanzado hacia un peregrinaje que consta con más de mil kilómetros señalizados, y con la posibilidad de mezclar diversos medios de locomoción. Pues hasta en coche particular puede realizarse. Sin embargo, el espíritu de recorrer un camino debe ser otro, y por ahí ando empeñado, en llevar a la familia a completar tal itinerario. Contando con la particularidad de unas patitas de seis y tres años. Perro incluido. De momento cuento con la ventaja del tiempo, ya crecerán para embaucarlas el macuto.


Vivar del Cid. Todo proyecto tiene un punto de partida. Y el del Cid recae en el pueblo de Vivar, cuyas tierras vieron crecer al pequeño Rodrigo. En esta pequeña localidad se encuentra el inicio, a través de un hito colocado junto a un antiguo molino harinero, transformado posteriormente en mesón, aunque dejó de ejercer como tal hará un tiempo. El hito y el singular edificio se asientan sobre el rió Rioseras, con un puente que salva el caudal y decorado con un elaborado forjado a modo de mapa de los municipios del recorrido. Inmediatamente se llega al bonito convento del Espino y en dos pasos más, al monumento dedicado al propio Cid, asentado enfrente de un pequeño parque que hizo las delicias de las niñas. Propensas rápidamente a lanzarse por un tobogán que en atender las aburridas explicaciones de un padre hablándole al viento. Queda por ver la iglesia de San Miguel Arcángel y pasear por las calles, cuyos nombres remiten constantemente al Cid y a los personajes que rodean su figura. Y por supuesto inaugurar el casillero del salvoconducto en la coqueta y cuidada Morada del Cid.

Sotopalacios. En teoría este municipio tan cercano a Vivar anda fuera del Camino marcado. Pero la cercanía y presencia de un castillo junto a una factible ruta local, invitan a acercarse. La ruta de los molinos del Cid circunda la finca donde se encuentra el castillo, llamado de los Adelantados, el cual parece que no es accesible y tengamos que contentarnos con las vistas. Seguramente a Bosco le pareciese poco lindar junto a otro río, el Ubierna, sobre todo cuando un nuevo parque infantil ofrece mayor diversión que andar por el campo. De Sotopalacios cabe destacar la espadaña de Nuestra Señora del Acorro, el cercano rollo jurisdiccional y la fachada de un restaurante llamado Casa de los Tiros. 

Iglesia y rollo de Sotopalacios
Burgos. Capital de provincia y con apenas 10ks separada de Vivar. De la ciudad hay tantas cosas por destacar que sería injusto hacer meras menciones a la belleza que acumula entre sus calles. Sobretodo cuando la primera parada fue un centro de salud. Cosas de costipados, mocos y toses que afectaron a la benjamina. Mejor prevenir que abarcar la amplia variedad que ofrece Burgos. Siempre será más fácil volver en otra ocasión para cumplir con el tradicional callejeo. Quedan para el recuerdo las loas infantiles a la catedral, (castillo para las niñas) o la simple felicidad de merodear los amplios espacios peatonales de la urbe. Tiovivo y paseo junto al río Arlanzón inluido. Parada, sello y a esperar otros tiempos donde la familia González Vega vuelva a Tierras del Cid.

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23 de abril de 2019

La cápsula y el cuento

En el verano de 2012 estuve rebuscando, entre cajas acumuladas de trastos, el cartel del festival de cine de óperas primas de Guadarrama, con el único fin de segmentar el cine en mi blog. De entre toda la mierda, que había almacenado en el sótano de la casa de mis padres, tuve la fortuna de hallar un cuento, de título Imallina. Un breve relato humorístico que me llevó a ganar un premio, el 23 de abril de 1999 en el instituto Juan de Herrera, ubicado en San Lorenzo de El Escorial. Curiosamente estuve buscando ese mismo cuento para rendir homenaje a Josefina Aldecoa un año después de su fallecimiento, ya que fue ella en persona quien me entregó el premio. Pero no lo encontré a tiempo, así que la lectura y reseña de Historia de una maestra ocupó la previa idea descrita.


El bombo de 2012
Carece de sentido mi propósito inicial, así que está nueva entrada me va a servir como una cápsula en el tiempo. Una pequeña idea para evaluar los cambios más significativos en este período que superará el lustro (esperemos que blogger siga existiendo para entonces)

Escribo este texto en el verano de 2012, para que su publicación programada se realice el 23-4-2019. Y así conmemoro también el XX aniversario del cuento de Imallina, no sea que vuelva a perder este relato y así por lo menos queda expuesto. Por cierto, escribo a mano, en el autobús de regreso a Guadarrama, y lo más importante, es que Cris está a falta de un mes para que dé a luz a nuestra pequeña Aldara. Seguramente la mejor noticia de un verano pasado por las nefastas noticias económicas que asolan España. La crisis económica ya lleva cuatro años y el sentimiento ciudadano es que incluso se va a a peor. Reducciones salariales, un paro desorbitado y recortes sociales empobrecen al país entero. Uno no puede imaginarse el limite o la finalidad de tanto sacrificio, solo que el camino va a ser duro y largo. Toca centrarse, echarle imaginación y suerte para poder avanzar hacia una sociedad que pierde cada día la cultura del bienestar. Ya veremos como nos encontraremos en 2019, de momento prefiero quedarme con aspectos positivos. Los preparativos de la llegada de un bebé ocupa buena parte de mi tiempo y pensamiento, ya queda menos para que pueda colgarme la etiqueta de papá. 


Contenido de la capsula:


La boda de mi hermano Edu con Aroa fue apenas un mes y poco.
La España futbolera es tricampeona, Euro 08, Mundial 10, y Euro 12.
En el Tour no van también las cosas.
Bosco siempre está dispuesto a recorrer los montes conmigo. Alto de El León.
Estamos planeando el XX aniversario de la peña El Rejón.

Y el cuento...
Imallina 


En una oscura mañana, de alguna capital del mundo, de un simple barrio, habitaba en un humilde hogar un personaje singular, cuya imaginación desbordaba los mundos, sueños y demás fantasías a la pura y cruda realidad. Los sueños de un personaje irrepetible.

El astro sol no iluminaba una nueva mañana, mientras en un bloque, dos pies subían unas escaleras hacia una habitación.  - Murlmblm  murlmblm, el valiente explorador Carlos Llons prosigue su increíble búsqueda del zafiro mágico murlmblm -. 

Pom, pom. - Oh cuidado alguien se acerca – . Pom, pom.  – Me intento esconder sobre la vegetación que me rodea, ocultándome bajo las hojas, se oyen pisadas, se acerca –. En ese momento los dos pies se dirigen a una lampara que esta situada al lado de la cama, y la enciende. - Dios mío, es un dragón que me intenta alcanzar con una luz, es el fuego que sale de su boca, me busca entre las hojas, estoy perdido, socorro,  socorro, soc... -.



 - Vamos Carlitos, levántate y deja de jugar.  Vamos o llegaremos tarde al cole -. 


El monstruo aparta su luz cegadora presionando una extraña apertura, me saca de entre las hojas y me sienta frente a él, después se marcha diciéndome algo raro, no sé, no le he entendido.


 En la cocina entran los dos pies anteriores.


 – Jaime, creo que deberías hablar más con tu hijo, sigue jugando por las noches y no duerme bien,  Jaime, por el amor de dios, ¿me estas escuchando?-. 
Una ronca voz surge de entre la habitación.
- Tranquila mujer, es solo un niño, es normal que se pase el día jugando.
Claro es normal, a todas horas, incluso cuando se va a dormir.
No me repliques en voz alta por las mañanas, te lo he dicho mil veces. 


Mientras en una habitación, un valiente aventurero aguarda una nueva aventura, en el temible centro escolar y sus malditos alienígenas que han invadido el planeta. – Carlitos baja tesoro, que nos vamos -. La aventura está a punto de comenzar. 


Ya marcho en camino, por las ventanas de la nave de transporte veo como avanzamos a la velocidad de la luz, la nave se detiene, oh que susto, pensaba que eran los alienígenas, sin embargo, no entiendo porque esta colapsada la autopista del hiperespacio a esas horas y menos con la misión tan importante que me espera. Al fin parece que llegamos y sin ningún temor me adentro en el centro de exterminación, nada me detiene, no tengo miedo, ni siquiera cuando la mujer piloto de la nave se quiere despedir de mí dándome un beso, no tengo tiempo que perder. Dentro del centro busco mi unidad  de combate para que me expliquen el contenido y los objetivos de la misión. Aquí es, sala “Primaría A”, me coloco en mi posición y espero a la llegada del  comandante, suena el timbre, es el toque de queda para entrar en las instalaciones. El comandante ha llegado. 


Comienzan  las explicaciones de turno, buscar y eliminar, simple para un genio como yo, pero he de tener cuidado, la misión puede ser peligrosa. Colocado frente a mi nave comienza la aventura, agarro mis dos propulsores “bic” y despego. 


 –Aquí el capitán Carlos Eskaiguolker. Me reciben. Aquí el capitán Carlos Eskaiguolker. Me reciben, cambio -. Nada, nadie  me contesta, estoy solo ante el peligro. El radar señala un planeta desconocido, quizás  aquí encuentre el metal xj 93  para lanzar el gas que aniquile a los alienígenas, me desvío hacia el planeta. Coloco los impulsores para preparar el aterrizaje. Ostras que pasa, hay turbulencias, la gravedad debe ser muy fuerte, maldita sea, he de enviar un mensaje de auxilio.


En ese momento un boli cruza la mitad de la clase mientras un malvado monstruo zarandea a nuestro héroe.


– Pero como se atreve, pide auxilio dice, y encima me lanza el bolígrafo. Despiértese  Carlos, o me veré obligado a castigarle en el cuarto de castigo por perezoso -.


 – No diré ni una sola palabra, alienigena baboso- .

Unas carcajadas invaden el aula, hasta que el profesor levanta nuevamente la voz.


- Callaos, y tú jovencito al cuarto de castigo, hasta la llegada de la jefa de estudios. Ella se encargara de tu rebeldía y de tus tonterías en clase -.

Increíble he sido capturado y seré torturado por esa mezcla de cuervo y tortuga, increíble. 


Nuestro héroe es conducido hacia la horrible celda. Rodeado de enemigos y solo ante el peligro. Pero el valiente capitán Eskaiguolker planea como fugarse de la celda e intentar alcanzar la nave para escapar.
Puede que este atrapado pero me escaparé como sea. 


En ese momento el valiente capitán Eskaiguolker agarra una mesa que estaba en el fondo, y con fuerza la tira sobre la puerta. El ruido es ensordecedor, la puerta ha hecho un leve crujido, la lámpara se ha caído al suelo, la pared se ha rasgado y un enchufe se ha roto. Vuelve a tirar la mesa y esta vez rebota y rompe el cristal de la ventana.


 –Anda, la he jodido -. Unas voces se oyen a  través de los pasillos, en señal de alarma, el valiente capitán deduce que le han descubierto y decide salir por la ventana, se agarra a la cornisa y sale para recuperar su libertad. Mira hacia abajo y comienza a asustarse por la altura. - Pero no, he de ser valiente – piensa el valiente capitán – y decide llegar a la siguiente ventana, en cuanto la alcanza, es sorprendido por un grupo de amazonas que estaban fumando en el baño. – Un salido, un salido- empezaban a gritar como locas. No importa el valiente capitán se introduce porque empiezan a caer las primeras gotas de una fatídica lluvia. Ante el alboroto que se crea,  Eskaiguolker aprovecha para esconderse ante la inminente llegada del monstruo con cuerpo de tortuga y cabeza de cuervo.


– Carlos sal, maldita sea, sé  que estas por aquí, has roto la puerta y un cristal, voy a llamar a tus padres, ¿ me oyes? - . Ja, el bicho es demasiado lento y puedo salir corriendo por las escaleras,  hacia arriba. Aúpa,  aúpa.

En ese momento la lluvia se ha convertido en tormenta, y no se sabe muy bien como algo de agua ha llegado hacia un enchufe que por desgracia estaba roto, a través de una ventana que por desgracia también estaba destrozada, de este modo, sé esta produciendo un cortocircuito y unas leves llamas empiezan a surgir por entre las cortinas.



He conseguido escapar, ahora he de enviar un mensaje de socorro para que vengan a rescatarme, pero horror, que ven mis ojos unos niños han sido secuestrados por el monstruo con cuerpo de tortuga y cara de cuervo, avisaré  por mi transistor oculto a mi base. 


Las llamas de un piso inferior han comenzado a extenderse de forma peligrosa y una serie de voces empiezan a gritar, bueno tampoco mucho, solo socorro¡¡¡. Una alarma comienza a sonar y nuestro héroe entiende que están atacando la base enemiga y sube más escaleras para que pueda alcanzar algún arma con el que atacar al monstruo y salvar a los niños. Unas sirenas se oyen del exterior, parece que la batalla va a ser una victoria para la humanidad, el valiente Eskaiguolker regresa con un sable de la luz que se ha encontrado junto a una mujer histérica  porque se le ha desecho el moño y no para de gritar – salven a mis niños, mis niños -. Seguro que algo tiene que ver el monstruo, piensa Eskaiguolker. - Oh horror, los niños salen corriendo por el pasillo con el monstruo detrás, se los va a comer -.


El techo se viene abajo y corta el camino de nuestro héroe, las llamas están por todas partes junto a un espeso humo que no deja respirar. Nuestro héroe sube más escaleras, hasta el ático y allí sorprende a dos amazonas que se están pegando por un tal Novio que él no entiende.


- Atención el campo de concentración esta ardiendo por las naves de la Alianza, hay que llegar al helipuerto para que nos recojan y nos salven-.  Las amazonas miran a Carlitos con sorpresa y le contestan con algo de vete a paseo o no se qué, justo ahí las llamas alcanzan el ático y las amazonas empiezan a gritar – fuego, fueeego,  aaaahhhhhhhh aaahhhh oigghhh, que locas, si yo ya lo sabía – las dice Eskaiguolker. En fin, que alcanzamos un ventanuco superior y pide ayuda con su transistor secreto.


 –Qué haces, suelta ese borrador y la escoba, que nos vamos a quemar-.


- Calla desagradecida, estoy pidiendo auxilio -. En ese momento un ciborg azul nos intenta agarrar para bajarnos hasta la nave. Pero yo, Carlos Eskaiguolker utilizando el sable láser alcanzo la escalera de salvamento y lo arrimo junto a la pared para que las amazonas suban en el y escapen al igual que yo. Abajo todos los ciborgs me felicitan por mi hazaña, incluso aparece la mujer que me llevo al centro de operaciones y que quería un beso, no sé, tal vez se lo dé, pero no debo distraerme porque al marcharme en la nave, después de haberme baboseado esa mujer por toda la cara, observe por la ventanilla al monstruo gritando.- Ha sido él, maldita sea, ha sido él -.  


No te preocupes cuerpo de tortuga y cabeza de cuervo porque.
VOLVERÉ.      





Imallina