29 de marzo de 2017

Ghost in the shell. Del manga al anime.

El 31 de marzo de 2017 se estrena, en salas comerciales, la adaptación cinematográfica de Ghost in the shell (GITS). La última versión sobre el manga original de Shirow Masamune, obra procedente desde las américas. Un proyecto que se eternizó en el tiempo y donde el cineasta James Cameron sonaba siempre como la primera opción. La idea de esta entrada versa sobre como destacar esta obra en su conjunto, puesto que el anime de 1995 dirigido
Camuflaje termo óptico/Shirow Masamune. Ed Planeta de Agostini
por Mamoru Oshii, terminó por abrir al mundo occidental el mercado del manga, dando a entender el concepto aglutinador que adquiriere esta palabra. Mucho antes habían llegado obras como Heidi o Mazinger Z, series que habían popularizado algo los trabajos nipones de animación. Pero gracias al monumental anime Akira, de Katsuhiro Otomo y al posterior lanzamiento del filme animado Ghost in the shell, las siguientes producciones mostraron la estrecha relación que existe entre el mundo del manga (los cómics) con los animes, (películas de animación) que se basan en estás historias. 


A mediados de la década de los 90, me impresionó la factura visual de GITS y la elaborada estética futurista que nos llevaba al cada vez más cercano 2029. Supuesta época donde la computerización ha llegado a tales extremos, que la fusión entre humanos, elementos robóticos y conexiones a la red son tan exagerados, que el termino cyberpunk se me antoja hasta corto para definirlo. Gran parte del éxito global de GITS se debe al notable alcance que obtuvo el anime de Oshii. La repercusión fue tal, que la propia trilogía de ciencia ficción, Matrix, recoge numerosas influencias sobre la estética visual de GITS. Algo que los hermanos Wachoswky no dudan en reconocer públicamente. Muchos conocimos antes a la gallina, sería recomendable acercarse al huevo.

El manga de Shirow Masamune

El hacedor de Ghost in the shell había empezado a destacar por una serie de trabajos, como Black Magic o Appleseed, que le llevaron a fichar por la revista Young Magazine. Shirow Masamune fue publicando periódicamente su obra futurista entre 1989 y 1991. A grandes rasgos sitúa su historia en el futuro, en una sociedad inventada e hiperconectada a Internet. El habitual sueño robótico nipón, se acopla a las mejoras que supone la simbiosis entre hombre y máquina, mejoras que exhiben la adhesión de la carne con el metal junto a ciertos enganches que nos invitan a navegar libremente por las redes mediante conexiones instaladas en el cuerpo. La libertad que otorga el Wifi debe ser una rareza en este caso. Tanta conectividad conlleva un enorme peligro, debido a la posibilidad de que cualquier pirata pueda acceder a tu persona y hackearte la mente. Algo así como caer en una hipnosis donde poder manipular a cualquiera, qué no podría hacerse en la cabeza de cualquier pirado. Tal peligro exige que haya servicios de seguridad acordes al peligro. Así es como se crean unidades especializadas por parte de los gobiernos para combatir a los supuestos criminales. Con estos pretextos se nos presentan los protagonistas del manga, enclavados en una unidad especial llamada Sección 9. Dentro de este grupo se encuentra su personaje principal, la mayor Motoko Kusanagi. Un pequeño inciso respecto a los autores japoneses, destacar los numerosos casos donde la mujer abarca el protagonismo principal. Kusanagi sobresale por tener todo su cuerpo robotizado, teniendo que acudir al cerebro para citar al único elemento humano que contiene su ser. ¿Cómo es posible tal metamorfosis? Mejor no preguntar, a ojo está es la parte sencilla. La mayor lidera a un grupo de profesionales donde destaca Batou, otro cyborg similar a Kusanagi, el novato Togusa y otros especialistas secundarios como Ishikawa o Bouma. El jefazo de la sección responde al nombre de Aramaki. Protagonista vital entre la burocracia política y las órdenes directas de acción sobre sus hombres. 


Destripe total - Shirow Masamune. Ed Planeta de Agostini
El manga recoge diferentes misiones expuestas en diversos capítulos independientes unos de otros. Cabe avisar de la complejidad de las tramas, ya que GITS puede llegar a fascinar por su enrevesado concepto futurista o llegar a desear lanzar el libreto por la ventana más cercana. Un consejo personal. No intenten entender todo lo que Masamune explica o intenta describir. Es un gasto inútil de tiempo hacia un autor que en ocasiones debe entenderse él mismo y su espejo. De hecho, hay numerosas acotaciones a lo largo de las páginas. El propio Masamune recomienda obviar su lectura a lo largo de las viñetas, normalmente son referencias a obras científicas donde dice haberse inspirado para dar por buena alguna paranoia descrita en los diálogos. En otras notas, reconoce abiertamente haberse inventado cosas. En cierto modo puede verse como un simple apunte de humor, ese cordial sentimiento que nos permite salir del paso. En este sentido el manga contiene bastantes dosis de humor, acentuadas por las clásicas exageraciones faciales tan redundantes de los dibujantes japoneses. Una buena muestra para escapar algo de la rigidez que impera en el anime de Oshii. Aunque éste último consiga sintetizar mejor la temática filosófica de GITS.

El tema de la calidad del dibujo podría dar pie a una larga exposición si supiera algo del tema, como carezco de la habilidad de juntar dos simple lineas, me demoro a la superficialidad de la opinión personal. En algunas viñetas hay tal acumulación de detalles, que parecen destinadas a sobrecargar aún más el relato. El caso es que abruma tal cantidad, como queriendo acoplarse al exceso que atesora GITS. Algo que también se ve en la película cuando se nos presentan las colosales dimensiones de la ciudad donde se desarrolla la acción a través de la magnífica banda sonora.


No pierdas la esperanza, no es tan dificil de entender - Shirow Masamune. Ed Planeta de Agostini

Finalmente se cita al titiritero. El peligroso delincuente digital. Su irrupción es tan importante a nivel narrativo que consigue copar gran parte de nuestra atención, y convertirse en la estrella pese a aparecer en escena algo tarde. Este personaje nos permite buscar semejanzas en otras obras clásicas. Los replicantes de Blade Runner seguramente sean los más parecidos. Porque siempre ha existido esa extraña necesidad humana de intentar dotar de vida y hasta de alma, a cualquier objeto fuera de las convenciones religiosas. Masamune expone a su ser de una manera diferente, reordenando la linealidad evolutiva al antojo de la nada. Como el origen de la vida misma, que al parecer vino precedida por un admirable petardazo. Tras el éxito cosechado vino toda una colección de explotaciones capitalistas a través de dos animes, OVA´s, series y derivados. Masamune extendió las aventuras de sus protagonistas en dos colecciones más. Ghost in the shell 1.5 Human-error processor y Ghost in the shell 2 Man/Machine Interface. Obras que bien podrían complementar la curiosidad de los lectores que lo estimen oportuno. El mio queda colmado de momento. 

El anime de Mamoru Oshii

Esta película está considerada como una obra de culto, y puede existir cierto recelo cuando vuelvo a revisar la cinta animada que ideo Oshii en 1995. O tal vez sea el paso del tiempo. El mayor merito del film fue encumbrar al genero manga, la exposición de una sobrecargada sociedad futurista y una acertada mezcla entre ciencia y filosofía sobre qué es una forma de vida. Un pequeño acierto del director y de su guionista Kazunori Ito, fue comprimir la parte más llamativa del manga y reducirla bajo el paraguas de la seriedad. La trama vuelve a ser compleja de entrada y puede perder comba cuando es incapaz de hallar una conexión más simple entre el peligroso hacker, apodado el titiritero, y la relación con el conflicto diplomático con la fantasiosa república de Gaber. Podría echársele en cara a Oshii y a su equipo, la comodidad de acogerse a la parte más atractiva del libreto y reducirla al breve espacio que dura la película, 83 minutos. La supuesta investigación y el metraje se reduce a tres grandes bloques con algo de acción, a fin de cuentas es donde destaca GITS a primera vista. Pero se hecha en falta algo más de profundidad que una simple secuencia en barquito.


Otra forma de ver el camuflaje termo óptico - Bandai-Visual-Manga Entertainment
La impecable animación, las secuencias de acción y la hipnótica representación de un futuro excesivamente desarrollado se desenvuelve en fragmentos, donde Oshii llega a congelar el tiempo para recuperar el tempo de lo que nos esta narrando. En parte se acierta al condensar el exceso de tramas y las misiones que desarrollaba el manga, pero el guionista se ve incapaz de añadir algo nuevo que permita entender mejor lo que se está contando. O tal vez había demasiado respeto al original. La seriedad del argumento contrasta con el manga, logrando funcionar de manera mecánica hacia un fin concreto y apenas aportando nuevas secuencias o diálogos que ayuden a comprender algo mejor que están contando. En esto los japos no pierden el tiempo, van directos al grano, otorgando las posibles dudas de sus argumentos a la capacidad de atención de los espectadores. 

He visto tantas veces GITS, que puedo mentir y reconocer entender el anime al 90%. Para la película nuevamente aconsejo dejarse llevar en primer lugar por la facilidad audiovisual de sus autores. De la trama algo queda, y algo suma posteriores visionados. Porque siempre merece la pena volver a ver las chulerías de Kusanagi y Batou en esa sociedad futura que hasta da miedo que pueda llegar. 

Revisando parte de mis párrafos, puede parecer que haya cierta desconsideración hacia estas obras, todo lo contrario, GITS y todo lo que la rodea me ha fascinado durante muchísimo tiempo. El caso es que la trama final de GITS empieza a escaparseme, y la fascinación adolescente, empieza a barruntar la melancolía de unas sensaciones que no terminan de alcanzarse nuevamente. Posteriormente también hubo secuela peliculera, Ghost in the shell 2: Innocence. Recuerdo que no me dormí de milagro. 


Tira del cable - Bandai-Visual-Manga Entertainment
Como me gusta el reciclaje, he recuperado la crítica que escribí para gkaplan.com, una antigua web cinematográfica que lamentablemente se perdió en el tiempo, allá por el año 2000. La comparaciones son odiosas pero está bien ver que opinaba mi persona de hace 17 años. 

GHOST IN THE SHELL


Bandai-Visual-Manga Entertainment
Mamoru Oshii firma este anime de manera sobresaliente, no solo por la preocupación que supone el avance abrumador de la informática, sino por las consecuencias que conlleva. En esta ocasión la humanidad esta siendo mejorada gracias a las prestaciones cibernéticas. En el año 2028, la sociedad vive inmersa en el mundo de las telecomunicaciones y la red se ha convertido en un mar abierto para cualquiera. 


De este modo nace la trama de esta película, un proyecto secreto se rebela contra sus creadores y recibe el nombre en clave de 2501.  A continuación los servicios internos de seguridad se lanzan a la búsqueda y captura de un pirata informático, denominado el Gran Maestro, ya que pone en peligro la estabilidad política en las relaciones con una pequeña república. 


La realización de esta obra es magnifica, así como la puesta en escena. La animación de los personajes, los escenarios, los efectos de luces, las escenas de acción, y un largo etcétera ponen de relieve de que nos encontramos con una de las obras cumbres del manga japonés, no solo por la elaboración de la animación sino por su brillante argumento. Aunque sea en esta parte donde más cojea el film, el guión es demasiado enrevesado y a veces resulta bastante complicado, esto obliga al espectador a estar atento de la historia, de lo contrario puede perderse fácilmente y con ello el verdadero encanto de la narración final. Por otro lado, el montaje se desarrolla perfectamente repartido en las diferentes escenas clásicas. Arranque, nudo y desenlace bajo las pautas de los helicópteros y su ensordecedor sonido que nos transmiten el avance de la misma.


Planazo - Bandai-Visual-Manga Entertainment
La escasa duración bloquea en parte este anime, por un lado porque no se consigue que haya una relación con los personajes, pues apenas se sabe quienes son y parecen un grupo de seres sin sentimientos; mientras que por otro, la corta duración afecta al desarrollo de la historia, se complica la trama al comprimir el argumento en un corto espacio de tiempo, de tal forma que podemos perder el hilo que une a una de las mejores películas del genero manga que se puedan ver.

8/12/2000


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Ghost in the shell. Patrulla especial Ghost
Shirow Masamune. Ed Planeta de Agostini

16 de marzo de 2017

Serenity

Pocas veces una serie cancelada tiene la fortuna de renacer y menos aun en formato cinematográfico. Normalmente el cambio a pantalla grande significa la despedida de alguna producción de éxito. No así en el caso de Firefly, cuyo mayor logro vino en posteriores ventas de DVD´s, además del consabido ruido internauta por parte de sus fans más acerrimos. El creador de la serie, Joss Whedon, logró embaucar a Universal para dotarle a la tripulación de la nave Serenity un final digno, y contentar a sus seguidores con la resolución de las aventuras de sus protagonistas. Amen de debutar como director de cine. Un caso curioso que vino a demostrar el poder de Internet a principios del siglo XXI.


Como la cabreéis os mata a todos - United International Pictures (UIP)
El problema inicial se ubica en como introducir la historia de Firefly a quienes desconocen las anteriores aventuras del capitán Reynolds y su grupeta de chalados. De hecho, yo mismo llegue a ver está película mucho antes de la serie televisiva. Whedon acierta con una eficiente introducción del mundo futurista que se ha inventado para, a continuación, arrancar con el mayor misterio visto en la serie, representada por la extravagante personalidad de River (Summer Glau) y su relación con los mandamases de este mundo futuro. Ya de paso, aprovecha y expone al malvado de turno. Un acertado Chiwetel Ejiofor, cuya determinación y profesionalidad están a la altura de los grandes villanos, tan necesarios para elevar el nivel de cualquier película. En este caso, destaca el parecido de su profesionalidad, cuasi en solitario, con el cazarecompensas del último episodio de la serie. Tras el título del filme, Whedon se marca un coreografiado plano secuencia donde termina por presentar a cada protagonista de la nave Serenity, su profesión y los primeros problemas a los que debe enfrentarse el capitán Malcolm Reynolds. Los mismos que arrastraba en la serie, lograr trabajo y dinero para mantener su cacharro en órbita. Para eso nada mejor que mostrar otra de las virtudes de la serie, la hábil mezcla del genero espacial con el western a través de un atraco a un banco con persecución de por medio. 

De ahí hasta el final, se desarrolla propiamente la película, como un universo aparte de la repetitiva alusión a la serie. Una vez que se conoce el origen de todo el meollo, es imposible no caer en la tentación de la comparación y en las faltas que cada uno pueda imaginar o echar de menos. Más aun teniendo tan reciente el visionado de la serie. En realidad, la película funciona correctamente por si sola, recobrando en este sentido el buen parecer que me dejó la versión televisiva. De la película destacan las numerosas escenas de acción que imprimen un alto ritmo, incluso hay un cierto tono oscuro que en la serie apenas se veía de refilón, en parte gracias a los inteligentes toques de humor, colocados como una herramienta útil para ocultar las carencias más adultas que debía adquirir el capitán en determinadas ocasiones. Un poco más de mala hostia.
  
De paseo - (UIP)
El misterio de River era sin duda el más llamativo, y Whedon no pierde el tiempo en situar a la pequeña rareza al mismo nivel que su protagonista principal, el capitán Reynolds interpretado por el canadiense Nathan Fillion. Obviamente el resto de personajes pierden comba frente al protagonismo adquirido por la dupla anterior. Los más perjudicados son el padre Book, al que rápidamente se le otorga un papel testimonial, mientras que la supuesta tensión sexual entre el capitán e Inara se queda en un mero apunte sin desarrollo. Los demás adquieren el rango de secundarios, necesarios normalmente como complementos a la acción que destila Serenity pero con la perdida del enorme gancho que poseían de manera individual. Algo se pierde, es lógico en contraste con la serie, donde se perdía más el tiempo en diálogos y planes erróneamente llevados donde podían lucirse más el resto de personajes y ver como estos asumían los problemas que surgían. 

Serenity tiene muy buenos puntos, es entretenida y cumple bastante bien esa función de llevar al limite a los personajes que Whedon había creado en 2002. La trama resuelve ciertas fabulas que los espectadores estaban esperando. Incluidos a los energúmenos caníbales del espacio. Otras quedaran sueltas, ideales para el imaginario individual de cada uno.

Serenity de Joss Whedon
 2005

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Firefly

3 de marzo de 2017

Kaputt

Kaputt (del hebreo Kopparoth, sacrificio; o bien del francés Capot, lucha, combate), hundido, deshecho, roto. Más o menos como quedó Europa tras la guerra.

Antes de abordar algo el contenido de esta obra, sería justo resaltar algo la figura de su autor. Kurt Erich Suckert, que así es como realmente se llamaba Curzio Malaparte. El escritor italiano fue un notable personaje de su época, donde abarcó una multitud de funciones a lo largo de su vida. Diplomático, ensayista, periodista, director de cine e incluso llegar a participar en la planificación de su propia vivienda en la isla de Capri, siendo hoy día un atractivo turístico más de la pequeña isla mediterránea. Aunque tal vez sea su ideario político lo que más pueda destacarse, sin querer entrar en mayores detalles, que para eso ya están otras lecturas y trabajos biográficos. De Malaparte suele resaltarse su afiliación al fascismo italiano en sus orígenes, después fue expulsado por criticar a Mussolini mientras entraba y salía de la cárcel en diferentes fases de su vida. Con todo, llegó a participar en la guerra como corresponsal, y en la etapa final de su vida vira hacia el comunismo, interesándose sobre todo por la irrupción de la república popular China.  

La historia de Kaputt versa sobre la II guerra mundial, de una manera personal a través de la participación del propio Malaparte como corresponsal de guerra . El libro, en lugar de ser una novela de ficción, podría decirse que es una crónica novelada. Malaparte nos relata sus vivencias, anécdotas y encuentros a lo largo de diversos frentes y lugares de Europa. Y gracias a su condición de periodista y a su antiguo ejercicio en la diplomacia, el autor tiene el privilegio de asistir a diversos encuentros con las altas autoridades del momento, ya sean éstos diplomáticos extranjeros o ser agasajado por los gobernantes nazis de la Polonia ocupada en fiestas, cenas y otros eventos turísticos. Como una simple visita al famoso gueto de Varsovia. Son en estos encuentros sociales donde surgen una buena cantidad de nombres, en su mayoría políticos de la época que ponen ese grado de verosimilitud a lo que se está contando. Las altas esferas suelen estar acompañadas por personajes de la alta sociedad y en estos eventos se expone el brutal contraste que supone una guerra entre las diferentes clases sociales. Ya puede la fría nieve golpear los enormes ventanales de cualquier palacio, que después de un buen convite siempre hay un momento para que las élites puedan extender la fiesta caldeada por una buena chimenea y amenizada por los licores de turno.
Malaparte en 1954
/conversazioniparallele.blogspot.com

En el barrio de enfrente se encuentran los estragos de la guerra, la devastación y la ruina. Lugares por donde Malaparte deambula y se explaya en un modelo más poético. En cierto modo, tiene ese extraño privilegio de enfangarse de barro desde la retaguardia; para poder lavarse las manos posteriormente en cuanto haya acabado su trabajo. En todo ese tránsito se adivina una condición cínica y penosa del propio autor. Observa tanta calamidad, tanta desgracia y tantas injusticias a su alrededor, que parece haberse rendido ante el salvajismo instalado en el ser humano. En las penurias que arrastra la desgraciada Europa apenas puede, siquiera alzar la voz a un grupo de soldados rumanos ultrajando los cuerpos sin vida de los enemigos. 

La estructura de Kaputt se divide en bloques, cuyos episodios no siguen una linealidad narrativa. Más bien son capítulos sueltos donde se desarrolla la fatalidad de la guerra desde una óptica fascinante, más cercana al ámbito diario que a cualquier ejercicio bélico. El autor expone las brutalidades de la guerra incluso cuando se encuentra en algún evento de la alta sociedad europea. Es un lujo que puede permitirse, abrir una ventana que hace chocar las diferentes realidades que estaban sucediendo en aquella época. Algo así como amenizar el almuerzo con alguna recolecta siniestra. Los relatos que expone suelen acercarse a la trastienda y las miserias de los oprimidos antes que centrarse en cualquier batalla o hazaña de guerra. No faltan en este caso las tragedias, ni mucho menos las persecuciones y asesinatos del pueblo judío. Expuestas con la brutalidad conocida por esos tiempos donde la persecución de esas gentes han sido expuestas en diversos formatos. 

A falta de grandes operaciones militares, Malaparte se dedica a dibujar el entorno que le rodea. En ocasiones parece querer sustituir la pluma por el pincel, en su afán de describir paisajes, contornos, pueblos y a sus gentes. Tanta lírica y tanta literatura entraña diversos momentos memorables, tantos como cierta caída en la redundancia, ese extraño afán de regodeo que suele darse en aquellos que pueden permitirse ese exceso en la escritura. A fin de cuentas está novela contiene tantos puntos de vista que bien merece su lectura. 


... - saludó levantando el brazo según el saludo hitleriano.
¡Como...! ¿También usted levanta la pata? - le preguntó en voz baja el secretario de la Legación de la Francia de Vichy, Pierre d´Huart.
¿No cree usted que es preferible levantar una pata a levantar las dos? - le contestó sonriendo Agustín de Foxá

Kaputt
Curzio Malaparte
Ediciones G.P 1969

21 de febrero de 2017

Firefly

A mediados de este mes de febrero, la compañía Fox manifestaba su deseo de recuperar la serie Firefly con la condición de que su creador original, Joss Whedon, sea el encargado de darle forma al negocio de la nostalgia. En cierta forma me ha venido a huevo la coincidencia de este interés, justo cuando visionaba esta serie considerada de culto. Ya se verá si finalmente se lleva a cabo, teniendo en cuenta que Whedon anda bastante liado con los filmes de Los Vengadores, o el rumor se pierde o repite continuamente en el tiempo.  


Marido y mujer - 20th Century Fox Television
Firefly fue estrenada y cancelada en 2002. Tiempos donde se retiraba de la parrilla televisiva aquellas producciones que apenas llegaban a un mínimo nivel de audiencia. Opción lógica pese a los excitados comentarios posteriores, donde se acusaba a la Fox de no vender bien la serie, ni tampoco dar el tiempo necesario para que se estableciese. Lo que se haga hoy en día ya es otro cantar. La Fox hizo lo que se hacia en EEUU, España y en la cochinchina, retirar un producto que no cumplía con las expectativas por aquellas lejanas fechas. Y pocos podían sospechar que la mezcla de naves espaciales y del western más clásico pudiera funcionar de manera conjunta. Una vez cancelada surgió un buen número de admiradores que extendieron por Internet la mejor propaganda posible, llegando a transformar en un éxito notable la posterior venta de DVD´s de la única temporada. Tal fue el ruido cosechado, que para 2005 se estrenó en cines Serenity, el estreno del propio Whedon en la gran pantalla,  y en donde se intentaba dotar de un final digno, a las correrías del capitán Malcolm Reynolds y a su tripulación.

La serie consta de 14 capítulos, con un excepcional piloto de hora y media de duración. Una pequeña barbaridad de tiempos que contrasta con los clásicos cuarenta y pocos minutos habituales. La historia que cuenta Firefly se traslada a un lejano futuro, donde los seres humanos se han lanzado a la conquista del espacio, transformando planetas y satélites en lugares hábiles para la vida. El actor Nathan Fillion da vida al capitán Reynolds. Cara conocida por su protagonismo en la serie policíaca, Castle. Curiosamente ambos personajes comparten la misma socarronería en ambas series. Este personaje principal comanda una nave espacial de transporte, cuyo pasado está ligado a una especie de guerra civil donde nuestro protagonista formaba filas en el bando perdedor. 


Exceso de aforo - 20th Century Fox Television
La tripulación que completa el reparto está formada por un número bastante amplio. Zoey (Gina Torres) es la segunda al mando y antigua camarada de armas del capitán durante la guerra. Wash (Alan Tudyk) es un piloto excepcional y marido de Zoey. Kaylee (Jewel Staite) es una ingenua muchacha que sin embargo aporta un don especial para la mecánica. La necesaria sensualidad llega de la mano de Inara (Morena Baccarin) como acompañante de lujo, mientras que Jayne (Adam Baldwain) es un rudo mercenario que completa la cuota del tipo duro y malhablado. La tripulación malvive realizando todo tipo de trabajos espaciales a través del comercio de mercancías, legales e ilegales, así como del transporte de viajeros. De esta guisa se incorporan otros tres personajes más, el predicador (Ron Glass) y los hermanos Simon y River, (Sean Maher y Summer Glau). Perdón por la ristra de nombres y eso que aun quedaría por citar a una pequeña bandolera encarnada por la voluptuosa Christina Hendriks, aunque su presencia se remita a dos simple episodios, no está de más citar su repetitiva aparición. 

La base de la ficción plantea un símil, entre la expansión a lo largo del espacio con la idealizada conquista del oeste yanqui. Es decir, un western que se adapta a las maravillas con la ciencia ficción más arraigada en la mentalidad de los espectadores. Los planetas denominados como centrales, se asemejan al crisol urbanista de Blade Runner. Las naves y los uniformados personajes de la Alianza, (nombre jerárquico de quienes tienen el poder) se parecen al fascista imperio galáctico de Star Wars, mientras que en los apartados lugares donde se mueven los protagonistas, las aventuras tienden al  western más tradicional, con amplios escenarios abiertos y grandes terrenos similares al seco y árido horizonte del oeste americano. 


La nave Serenity - 20th Century Fox
Los episodios suelen abrir y cerrar sus propias historias, normalmente relacionados con temas relacionados al genero, como el típico asalto a un tren, acudir al auxilio de un grupo de prostitutas frente al terrateniente de turno o encarar el fanatismo religioso de algunos colonos. En ocasiones esos argumentos cerrados parecen haber sido cortadas abruptamente, asfixiados por el tempo cerrado que se otorga a la emisión de las series. Un leve problema hacia el final, donde se apura en exceso la resolución del conflicto del capítulo en cuestión.

A lo largo de algunos capítulos, se observan pequeñas pistas de las necesarias tramas secundarias que enriquecen a los personajes y ayudan a crecer en interés a la serie en general. Al ser solo una única temporada, las interesantes migas de pan se quedan en saco roto, al no darse la ocasión de expandir más los argumentos ocultos de los personajes. El problema se agudiza si encima contamos con nueve personajes principales, un contratiempo que deja en el aire a algunos personajes en algunos capítulos. También hay espacio para que la propia nave obtenga su cuota de protagonismo. La Serenity logra transformarse en un lugar más donde los personajes acaban encerrados frente a la soledad del espacio. Y adquirir fama semejante al Nostromo de Alien, para encarar algunos capítulos más que interesantes cuando la acción se centra únicamente dentro de la nave espacial. 

Todas esas comparaciones con algunas películas de renombre hay que tomarlas de manera ligera, pues aunque Friefly sea una entretenida serie, no alcanza el estatus de obra maestra. La postrera catalogación culta viene aupada por los ecos de Internet. Una plataforma extraordinaria que rescata y logra alzar cosas interesantes. Como Firefly en este caso.

Fox. 2002

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Serenity

12 de febrero de 2017

El cosmonauta

En su día la idea de la que partía está película obtuvo una extraña condición ilusionante, es más, parecía que se cocía algo realmente grande. Y la perspectiva aumentaba vista la sinopsis y el tráiler. Un cosmonauta ruso regresaba del espacio a la Tierra, pero se la encuentra vacía mientras que diversas migas visuales alimentan el drama del amor y de la amistad de un simple trío protagonista.

Con el paso del tiempo la película será recordada, mayoritariamente, por todo el proceso precedente frente a la posterior exposición del producto. Es decir, contará más el cómo se hizo que la propia película firmada por Nicolás Álcala. Resulta necesario destacar el origen del proyecto, vendido principalmente a través de redes sociales, internet y otros sucedáneos modernos. Incluido el hecho de contar con una importante suma de dinero obtenido por medio del crowdfunding, donaciones por parte de particulares que se unen para que el vendedor del producto pueda llevarlo a cabo. 


En la Luna, buscando guionista - Riot Cinema
A este proyecto se le podrá achacar de muchas cosas, pero bien es cierto que nace de un interesante tirón que se aprovecha de la notoriedad y de una buena idea de origen. Al conjunto de todo el negocio lo llaman transmedia, porque toca todos los palos posibles para financiarse. Después se une la exhibición simultánea en todos los soportes que permitan la reproducción de la película. Cuyo título, El cosmonauta acapara un concepto libre de hacer y ver cine. Y aunque este caso particular pueda decirse que ha sido todo un éxito, preveo que de esté modelo solo saldrán adelante otras iniciativas de manera esporádica. Algo así como el éxito que obtuvo El proyecto de la bruja de Blair en su día, mucho ruido, escasa chicha.

El cosmonauta pretende avanzar más allá del contenido expuesto por el director que firma la obra. Parece que cualquiera puede acceder, previo pago, al material bruto y modificar el filme hecho por Álcala, aportando una visión distinta de la película. Llegados a esté punto optó por no indagar más. Básicamente porque vista la versión primigenia de El cosmonauta pierdo todo interés en querer profundizar más en la historia que me han contado. Bastantes párrafos he dedicado ya al proceso. Seré un anticuado por intentar centrarme en el producto que sus autores han exhibido como objeto final, pero las posibles extensiones descritas en la web oficial se me asemejan a los típicos añadidos extras que suelen incluir las ventas de DVD´s. En resumen, la película de El cosmonauta debería funcionar por si sola y no lo hace. Los vídeos alternativos de la web son simples cortos que necesitan de un buen anzuelo para tirar de la cuerda. Una buena película que empuje a cierto público a querer indagar más sobre la experiencia que pretenden vendernos. Todo es más sencillo si me centro en escribir que la historia de está cinta apenas me conmueve y por eso me olvido de los derivados, del relleno, de la paja. 


Que bonito todo - Riot Cinema
Ya he citado que la película parte de una brillante premisa que sin embargo se extiende por todo el metraje sin desarrollarse plenamente. Los protagonistas, Stas (Leon Ockenden) y Andrei (Max Wrottesley), llegan a un complejo soviético de preparación cosmonauta, allí conocen a Yulia (Katrine De Candole), la chica de la discordia entre ambos amigos que sueñan con pisar la Luna. La parte positiva se manifiesta en una factura técnica que esconde favorablemente las limitaciones del ajustado presupuesto. Y en el hábil ojo fotográfico de su director. Pero un poco con reservas por el excesivo uso de detalles, filtros y las malditas cortinas. A la quinta o sexta imagen vaporosa me entra una repetitiva sensación de sopor que se prolonga durante el escuálido metraje. Se instala una impresión de algo ya visto, aunque me cambien el encuadre y supuestamente la escena conlleve otro interés. Algo así como los personajes en el bosque o en un lago, la misma imagen situada de manera alterna en diferentes compases del minutaje. Es en esos momentos donde se echa de menos la interrupción de algún intrépido giro que levante algo la historia que se está contando. O un café bien cargado. Pero no lo hay porque no tiene cabida en la estructura aleatoria de la película. Toca acomodarse ante el exceso poético de la imagen y su montaje no lineal, que intenta mostrar en paralelo el triangulo amoroso, la carrera espacial rusa y la importancia de la perdida a través de una maleable selección de secuencias sin brusquedades ni cortes abruptos. La pena es que se carece de la capacidad narrativa para engancharnos al viaje de los protagonistas. Y tanta poesía se pierde en la letanía de quienes no sepan leer y soñar al mismo tiempo. Algo entonces se habrá hecho mal.

El cosmonauta de Nicolás Álcala
2013