22 de noviembre de 2019

Nathanael West: Miss Lonelyhearts y El rey de la langosta


El escritor de estas obras cortas falleció en un accidente de tráfico en 1940. Parece ser que West era un pésimo conductor; una breve disculpa para presentar a un descerebrado capaz de soltar el volante si surgía la locuaz ocasión de encararse con el acompañante. Dejando al libre albedrio el destino del vehículo. Curiosamente volvía de un rancho mexicano tras conocer la muerte de William Faulkner, una de sus intimas amistades cuando ocurrió el fatal accidente.

De la carrera literaria de West solamente pueden nombrarse cuatro novelas. Las más importantes acopiadas en esta edición abonada al placentero 2x1. Porque cortas eran sus narrativas, tan reducidas en tamaño como el reconocimiento del público, más bien escaso que le llevó aceptar el trabajo de guionista en Hollywood en películas de serie b para poder medrar su economía. Por ahí no le fue tan mal. Pero su obra literaria fue reconocida a posteriori y él mismo fue encuadrado dentro de la denominada como Generación Perdida de la literatura americana. Junto a otros autores como el propio Faulkner, Hammet o Hemingway.

En el fondo hay literatura
Miss Lonelyhearts retrata a un periodista que se esconde tras el seudónimo femenino del título, y que contiene una sección en un periódico donde responde las cartas de los lectores. En plan consultorio para dar salida y consejo a las penas que recibe. Visto desde la distancia no parece un trabajo demasiado estimulante sino fuera por la cotilla atracción de entretenerse con los males ajenos. Incluso el propio director del diario se burla de las tareas de Miss Lonelyhearts por llevar a cabo tal trabajo, importando únicamente el número de ventas del periódico. Nuestro protagonista acoge esas cartas desde una perspectiva bien diferente, llegando incluso a interactuar con los remitentes para sacar algún beneficio, normalmente carnal, reírse de los mismos o buscar alguna respuesta a su insulsa vida en los bajos fondos de las bebidas alcohólicas. Pero ay!, entre tanta vida banal y andar enredado con qué responder a los desgraciados, nuestro pequeño héroe vira hacia una trascendencia vital, al tener que asumir la responsabilidad de dar salida a problemas reales de gente en apariencia desesperada por encontrar un diván donde poder explayarse. Aunque sea de manera anónima y con la impersonal distancia del correo.

¿Nos has tomado por apestosos intelectuales? No somos impostores europeos - Shrike

 
El rey de la langosta merodea en terrenos conocidos por el escritor, al estar ambientada en un grupo de personas alrededor del mundo del cine del Hollywood de la década de los años 30. Y en ese ambiente de bambalinas, West describe a sus personajes con el glamour dorado de la industria como decorado de fondo, pues sus personajes subsisten como meros extras y trabajos secundarios a la espera de la gran oportunidad. El viejo sueño tan vendible como poco real para quien sepa sumar que el triunfo apenas llega a unos pocos privilegiados. Esta segunda novela es más coral, aunque ande capitaneado por un ilustrador que se enamora de la chica equivocada, hija de un vendedor ambulante con pasado de artista. El problema para Tod, el dibujante, es que Faye tiene su propia obsesión con hacer carrera cinematográfica. La deseada mujer anda rodeada de otros personajes que andan también tras sus pasos, ansiosos por hincar el diente al pastel que se bambolea graciosa entre tanto varón. La competencia masculina agrupa a un selecto grupo, cada uno con sus cosas: un enano pendenciero, un vaquero que malvive cazando ardillas para poder comer y su compinche mexicano, dedicado a las peleas de gallos. El último esclavo lo compone un hombre gris, hueco y maleable que responde al meteórico nombre de Homer Simpson.

Ambas novelas comparten cierto carácter trágico, triste y desasosegado. Herederos del crack del 29, las personas de las novelas buscan superar las dificultades propias de la economía y de una sociedad descompensada. Por un lado destacan quienes cuentan sus penas a una supuesta periodista, un desahogo efímero que muestra las miserias escondidas de los barrios más pobres. Y a éstos, West incluye a verdaderos enfermos mentales, violentos y presuntos violadores. Sin reparo en señalar que dentro del ser humano se hallan seres despreciables. También entre la plebe. La esperanza puede recaer en la teórica ayuda que presta el protagonista, obligado por su trabajo a adoptar una postura de empatía que lleva a verse en la premura de tomar partido; ser responsable de sus fanáticos seguidores. Como un nuevo apóstol que predica la esperanza sobre sus discípulos. Es una tarea compleja, más si cabe si nuestro héroe supera los desprecios del jefe intentando llevarse a la cama a la esposa de éste. O dejando de lado a la única persona que muestra un interés real hacia su persona. La continua comparación con Cristo se cae a pedazos por parte de un héroe sin ningún rigor sobre el ejemplo que intenta predicar.

Ay Faye, quién te pillará de verdad
A rebufo del éxito que emite el séptimo arte, El rey de la langosta ofrece una curiosa disección de la industria de Hollywood. Una descripción alejada de los grandes nombres, centrada más bien entre las gentes que buscan jugar a la lotería del sueño inventado. El del triunfo en una sociedad tan competitiva como la americana, pero con la deferencia de que suele ser bajo el pilón del trabajo individual y colectivo en lugar del voleo que depara la suerte. Como la madre que siempre está buscando a su hijo que anda perdido, o más bien jugando, y al que busca denodadamente una oportunidad porque el nene baila y canta, y ya con eso debe valer. El sueño se reparte de manera desigual entre los personajes del relato. Tod es incapaz de ganarse el afecto de Faye, salvo en sus pensamientos y en sus planes de futuro, que chocan con la realidad de hincar el diente a un simple filete. Un sueño del que se despierta tarde. Como la mayoría de quienes suspiran adormilados sin detenerse a mirar la realidad que se encuentra delante. Tal como descubrió West cuando conducía por El Centro (California) y empotraba su coche contra un Pontiac. Segando su propia vida y la de su esposa Eileen. Ellos eran los afortunados trabajadores del Hollywood que logran triunfar. Mientras que la familia del Pontiac eran inmigrantes que buscaban ganarse la vida en la própera California doblando el espinazo.
 
Claude podía seguir la encantadora línea de la columna vertebral descendiendo hasta las nalgas, que eran como un corazón al revés.  


Miss Lonelyhearts y El rey de la langosta 
Ed Random House Modadori, 2010

------------------------------------------------ 

Nice Guy, Bad Driver articulo de Robert Lacy - The American Interest

15 de noviembre de 2019

La Pisada del Diablo

Bosco posa bajo la Pisada
En San Lorenzo de El Escorial existe una notable devoción hacia la Virgen de Gracia, imagen de culto que cuenta con antecedentes previos al laureado monarca Felipe II. En la web de la Hermandad sobre la misma describen una interesante evolución que alcanza tiempos actuales, con una llamativa romería lúdico festiva. Pero los trajines de la Virgen van más lejos de la llamativa tarjeta postal y su interés turístico. Pues hay una leyenda que alcanza a una niña, de nombre Martiña y de su encuentro con el Diablo. 

La excursión arranca en el vecino municipio de El Escorial. Con el preludio de un puente, reconstruido y de origen romano para sortear el charco que propone el arroyo del Batán. Punto de inicio para dar comienzo al pateo por la colada del camino del Chicharrón.

Y como corresponde a todo camino cercano del casco urbano, las afueras sirven para escapar de las fincas y otras actividades propias del terreno ocupado. Huertos, picaderos y basuras. Pero la gracia del camino surge con la melancolía otoñal y la continua tapia que vigila el libre tránsito de personas por la vía pecuaria. El agradable paseo se ve interrumpido por las vías del tren, arruinando el silencio del campo al paso de la maquinaria de transporte. No hay otra opción que cruzar las traviesas para poder seguir por el camino y recuperar algo el espíritu de la soledad del día. Aunque tampoco dejamos atrás pequeñas notas de civilización, retratada en los numerosos postes de luz y la lejana presencia del Real Monasterio a las faldas del Monte Abantos. Otro cordal, el de las Machotas resaltan en el horizonte, con su conocido perfil escalonado de la Machota Baja frente al puntiagudo Fraile de la Alta. Y sin atisbos de encontrarme con el Maligno. La humilde colada deja atrás la finca del Chicharrón y su cantería para ofrecer parte de la llamada calzada romana, en un pequeño ascenso donde la piedra pretende cubrir el camino con su manto mientras ofrece diversión a los ciclistas.

Tras el escalón llegan los recortes, pues las fincas colindantes han debido rebañar algo en el tiempo el camino, transformando la colada en estrecha vereda. En parte queda más bucólico y recogido gracias también a la ayuda de las zarzas, los matorrales y a los retales de arboles que van reduciendo la linea del paso. También la llegada de un pelotón ciclista obliga al senderista a apartarse y aprovechar la parada para cotillear dehesas, animales y marcas de canteros en berrocales próximos. Las mismas piedras que adornan las tapias hasta la llegada de una bifurcación, donde toca abandonar la citada colada para elevar nuestros pasos hacia la leyenda, camino de la Pisada. El desvío anda encajonado entre nuevas fincas privadas que llegan hasta una exagerada pista forestal. Un camino trillado por paseantes, excursionistas, vecinos y más ciclistas, mientras bordea a Las Machotas. En un recodo de esa pista, Bosco sortea las jaras y el exceso de follaje para dirigirse firme hacia una aglomeración rocosa. Allá por donde la noble Martiña se topó con el mismísimo Diablo. En parte da que pensar qué coño haría una niña por esos lares y qué verdaderas intenciones tendría, o tal vez fuese la única espabilada de su familia, con los ovarios suficientes para llevar bien puesta la falda y sacar adelante a los suyos. El caso es que era devota de la Virgen de Gracia, y el Maligno debió pensar que la pobre Martiña sería una presa fácil debido a su corta edad, al encontrarse sola o por la mera presencia de su ser. Sin embargo la niña no cayó en remilgos ni adulaciones por mucha figura demoníaca que tuviera delante. Por sus bemoles se negó a caer en las tentaciones de la bestia, cuyo fracaso la llevó a patear de impotencia una roca cercana. Dejando su impronta y exagerado número de calzado sobre la superficie rocosa.


Colada del camino del Chicharrón
Varios peñascos andan apiñados alrededor de la Pisada del Diablo en plan camuflaje para dificultar su ubicación. Después del retrato de rigor, merodeo por los alrededores a ver qué encuentro. Bosco protesta por su incapacidad de escalar pedrolos y el propio Diablo intenta molestar nuestra presencia con cuatro gotas mal caídas del cielo. Lo suficiente para circuncidar el monumento en busca de cobijo. Entre la maraña floral destacan algunos castaños, los mismos que pueblan estas laderas de manera dispersa otorgando cierto color para la vista. Alrededor de las piedras resalta un buen ejemplar, donde destaca su crecimiento salvaje y con unas largas ramas que intentan atrapar a senderistas distraídos. Tras un breve escarceo me propongo robar unas pocas castañas en plan revanchista, la avaricia del fruto prohibido hace que más de uno caiga dentro del zurrón. 

Tras la parada habitual para proceder al almuerzo, recuperamos la senda principal, encaminando los pasos hacia el conjunto turístico de la Silla de Felipe II. Pero antes se sobrepasa la derruida Casa del Sordo y su esplendido mirador sobre las dehesas escurialenses. Desde ahí se aprecia la abundancia de personal sobre la silla real, por lo que decidimos pasar de largo por la trocha que desciende hasta la planicie de la ermita. 

La imagen de la Virgen de Gracia fue quemada en 1936 para disgusto de Martiña, porque una cosa es no ceder ante las tentaciones diabólicas y otra muy distinta verse afectada por el salvajismo humano. Parece ser que la antigua ermita anda perdida por la finca de los Ermitaños, mientras que en la década de los 40 se erigió por suscripción pública la actual sede de la copia y de la entrañable área recreativa que rodea al edificio. Dispersas mesas de picnic en un amplio espacio familiar que invita a disfrutar de una autentica jira campestre. La idea era merodear más estos lugares y explorar contornos fuera de senderos. Como la atractiva espesura alrededor de las Machotas o el amplio espacio que hay en la fresneda en el camino de retorno. Pero como el coche anda a tomar por saco, tocaba cuidar la pata del perrucho y regresar por el camino del Castañar,
sortear la vía férrea por una pasarela y seguir el ancho camino hasta el punto de partida. Al menos queda para la vista las nubladas laderas de Abantos, un intento de arco iris y las ligeras pisadas de Bosco, sin marca ninguna de nuestro paso.

Camino del Castañar
Pd: Agredecer a Carlos Agudo del quiosco, Fuente del Seminario su ayuda.


--------------------------------------
Álbum de fotos

_Colecta Al Diablo_


Ventana del Diablo
Cueva del monje
Arroyo del Infierno
 

Pisada del Diablo
Carro del Diablo 
Garganta Infierno
Cascada Purgatorio
 

Cerro del Diablo
El tesoro de Peña Blanca
Silla del Diablo
Ladera y arroyo del Infierno
Arroyo Almas del Diablo
Puertas del Infierno

 

8 de noviembre de 2019

Cube

Una estructura cuadrada, siete actores y bombillas de diferentes colores. Con estos simples mimbres, cogidos a ojo y un poco a lo bruto, puede decirse que bastan para realizar una notable película de ciencia ficción. Cube es una interesante propuesta ideada en la dirección por Vincenzo Natali y con un guión compartido junto a André Bijelic y Graeme Manson. 

Un filme estrenado a finales de los 90, cuya original estructura la llevó a estar catalogada como una obra de culto. No es para menos, si una película logra el objetivo básico de entretenimiento con la dificultad de realizarse en casi un único escenario. Porque Cube encierra a siete personas en una especie de laberinto, cuyas salas cuadradas son todas iguales salvo por el color que las ilumina y por tener una abertura, en plan submarino, en todos los lados del cuadrado para poder acceder a otra sala. Ninguna de estas personas recuerda cómo han llegado hasta ese lugar y tampoco guardan ninguna relación entre ellos. Son seres anónimos y desconocidos que han sido escogidos por alguna siniestra razón en una especie de experimento macabro, pues algunas de estas salas contienen trampas mortales. Un elemento que proporciona mayor confusión al grupo y al espectador, porque en apariencia no hay ninguna causa que justifique el juego ni el sadismo de las trampas. Al grupo no le queda otra que hacer piña y apoyarse los unos con los otros para intentar hallar una salida.

Si soman - IMDB
En ese proceso surgen las naturales virtudes y defectos de las personas. Una evolución donde la presumible fatalidad empieza a hacer mella en el coco de los implicados. En un principio la pregunta básica es qué diablos es esa estructura y querer conocer los motivos del encierro. El elenco se compone por un policia, quien toma inicialemente el liderazgo por su condición de autoridad, una doctora, un arquitecto, una estudiante y un supuesto experto en fugas. Por un lado hay una lucha entre el instinto de supervivencia que puede llegar a reducirse de manera egoista al individuo frente a la colaboración colectiva, más aun cuando deben hacerse cargo de un deficiente mental, que también anda metido en el embrollo, mientras surgen las lógicas disputas, egoismos y miedos acumulados ante lo desconocido, una tensión que aumenta al verse encerrados mientras intentan atar cabos de cómo sortear las trampas, tirando las botas para activar las posibles trampas o buscando alternativas sobre una secuencia de números que andan colocados en las aberturas.

Una vez visto el resultado final, una de las criticas facilonas que puede hacerse sobre Cube es de no llegar a ningún sitio. Por ahí podemos separar a quienes necesiten tener que saber los motivos de todo lo que se les plantea, derivada de un sector que parece no entender el sentido del espectáculo sino recibe un show simple y masticado. Por fortuna Cube es atemporal, porque su compleja estructura y supuesta diversión la sitúa en un marco donde el ser humano bien podría ser un mero proyecto sádico que busca llevar hasta el limite la capacidad humana de supervivencia. Y qué coño, la gracia del filme es la escalada de encontronzados de los personajes junto al
misterio que rodea al reducido escenario. Años después surgió otro filme de éxito similar, Saw de James Wan. Ésta plantea cierta similitud en el esquema, aunque algo más gore para después otorgar algunas respuestas más explicitas que la misteriosa función del laberinto del director de Cube. Por ahí anda algo del encanto.


Adivina qué te meto si no sumas - IMDB
Vincenzo Natali logró triunfar a lo largo y ancho del mundo. Mientras que en España queda para el recuerdo su paso y triunfo por el festival de Sitges de 1998. Cube ha logrado hacerse un hueco perpetuo en el género de ciencia ficción. Una incidencia que acompaña a su director desde entonces a lo largo de su carrera. A día de hoy sigue siendo su mejor filme y el éxito fue tal, que las secuelas se hicieron inminentes. Aunque el factor sorpresa del original jamás podrá ser alcanzado.

Cube
Vincenzo Natali, 1997

30 de octubre de 2019

Aurora boreal

Más de un millón de libros vendidos en Suecia; mientras que en España las cifras de ventas debieron alcanzar también un notable número. De hecho, mi edición particular suma la vigésima octava reimpresión desde 2009. No está nada mal para alguien que debutaba en el ámbito de las letras y cuyo éxito ayudó bastante a la escritora, Åsa Larsson, a cambiar de aires profesionales, con anterioridad trabajaba como abogada mercantil. También es cierto que tuvo la fortuna de subirse a una interesante moda, porque hasta hace bien poco, la novela negra escandinava tenía un inmenso éxito internacional, con diversos títulos y autores que explotaron comercialmente sus obras alrededor del fenómeno mundial que supuso la saga Millenium del fallecido Stieg Larsson. Al carro también se unieron los lectores españoles, ávidos por descubrir como a los altos, guapos y ricos vecinos del norte, también ocultan miserias sociales, sectas racistas, violadores y algún que otro asesino. Una sociedad vendida como ejemplar pero que esconde los mismos rincones oscuros que cualquier otra sociedad compuesta por seres humanos. 

Aurora boreal fue la primera novela de Åsa Larsson. Y como marcan los canones, arranca con
Chapi
el asesinato de un joven llamado Viktor Strandgård, figura que resulta ser bastante conocida a nivel nacional por su fervorosa creencia religiosa. Aupada previamente por sobrevivir a un terrible accidente que sirvió a la joven celebridad para vender libros bajo el paraguas protector de la palabra de Dios. El eslogan era fantástico, ha vuelto de donde nadie regresa. Pero su violenta muerte sacude a toda una pequeña población y a la congregación religiosa a la que pertenecía. La investigación policial recae en una mujer que está a punto de obtener la baja por embarazo, Anna-Maria Mella, mientras que la principal sospechosa es la propia hermana de la víctima, Sanna, madre de dos hijas pequeñas. Ésta recurrirá a una vieja amiga para que acuda en su ayuda, Rebecka Martinsson, quien es la verdadera protagonista del título y cuyo pasado la empujó a abandonar su localidad de origen para buscar el triunfo personal en un bufete de abogados de la capital.

Con estos mimbres se construye una clásica estructura alrededor de la protagonista, al verse medio obligada a retornar a sus orígenes y enfrentarse a los fantasmas del pasado; viejas amistadas y la nostalgia que provoca el paso del tiempo. Ese retorno sirve a la protagonista a realizar el necesario viaje del héroe, donde se enfrenta a viejos conocidos a la par que el lector va descubriendo el pasado y los conflictos que se quedaron atrás.

 
Normalmente estas novelas cuentan con la gracia de ir desgranando pequeñas pistas donde las sospechas del asesino se dispersen entre varios candidatos, con el objetivo de atraer la atención del lector y hacerle participe de la supuesta tensión del relato, recabando sus propios datos o intuiciones. Personalmente apenas me atrae la necesidad de perderme en las conjeturas del cluedo propuesto, y mucho menos tener que andar pendiente de las migas que va dejando la autora. Será la pereza de buscar pies al gato o la variante de preferir observar la evolución de los personajes frente a las adversidades. Cada cual que elija. En parte, Aurora boreal carece de una investigación policial precisa, destaca más el peso del relato sobre el trio de mujeres, especialmente en la abogada Martinsson y sus relaciones con los implicados. Por ahí llaman más la atención los virajes emocionales de la protagonista que las habilidades detectivescas. La novela sigue una línea lógica de dar pasos hacia adelante mientras recopila diversos señuelos destinados a entretener hasta la resolución final del texto. La parte donde suelen explicarse las piezas extraviadas para que encajen como si tal cosa fuera lo más normal del mundo.

¿Fuiste tú? - Ruge Rebecka ¿Por qué?
- Fue el mismo Dios, Rebecka.


pd: Entrada 301 del blog 

Aurora boreal 
Åsa Larsson
Ed Seix Barral, 2009

18 de octubre de 2019

The Pacific

Después del éxito de Hermanos de sangre, la dupla Spielberg/Hanks repiten producción bélica sobre la II Guerra Mundial para mayor gloria del ejército americano. En este caso, se orienta la acción hacia el Pacífico, donde el imperio japonés atacó a traición la conocida base yanqui de Hawái (Pearl Harbour), provocando la entrada del gigante estadounidense en el conflicto armado. De ahí el título y la larga lucha, entre ambos países, que llevó al hombre a explorar nuevas vías en el uso de la fuerza. Con el lanzamiento de las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki para poner fin a la contienda.
Pim, pam, pum - HBO
Pero antes se desarrolló una cruenta lucha por los diversos archipiélagos dispersos en el mayor de los océanos. Batallas que dan para muchas historias y exaltaciones patrióticas. Como bien sabemos gracias a las numerosas producciones fílmicas que desarrolló la industria americana a lo largo de los años. Y ahora para la televisión, el sustento del trabajo procede de los mismos que levantaron la serie citada al inicio. Unos mimbres que continúan con un esquema similar, donde se busca retratar la dura realidad de la guerra, entrevistas a veteranos incluida y con la base, en esta ocasión, de dos libros autobiográficos, Mi casco por almohada de Robert Leckie y Diario de un marine de Eugene Sledge. Ambos protagonistas principales de la serie junto al sargento John Basilone. Éste carece de libreto, porque tras su intervención militar en Guadalcanal, fue erigido como un héroe y usado por la propaganda para recolectar los necesarios bonos de guerra que financiase la guerra. Basilone regresó a EEUU para cumplir su nueva labor publicitaria, acaparando portadas, cenas recaudatorias, adaptaciones artísticas y demás parafernalias. Un aspecto interesante sobre los avatares de este personaje en la lejana sociedad estadounidense, frente a la crudeza que muestra The Pacific en las diferentes batallas a lo largo de los 10 capítulos que componen la miniserie. Porque por suerte, hay tiempo para todo.

Aunque destaquen estos tres personajes como principales, la serie vuelve a contar con un interesante reparto coral donde poder apoyarse en las historias paralelas. En parte resulta necesario sacudirse los protagonismos sobre el resto, sobre todo cuando la guerra abarca a tanta gente que no queda otra que nivelar los dramas personales y buscar apoyo en otros puntos de vista que sirvan para diferenciarse de los escogidos como protagonistas, y por ende, enriquecer la serie a nivel global. La camaradería va y viene a causa de las bajas, creando notables grupos de amistades que sobresalen cuando las balas silban sobre sus cabezas, hasta que se percatan de que falta mengano, y la guerra muestra la fragilidad del hombre mientras los amigos lamentan a los amigos caídos.


Otro brutal enemigo suele cebarse en las cabezas, cuando el cansancio, el miedo y el agresivo entorno hacen mella en la moral de unos soldados que pueden llegar a enloquecer tras acumular días y semanas de penurias. El reparto es tan amplio que ofrece una inquietante oferta al espectador, al desconocer si al simpático o al cobarde se lo van a llevar por delante los japos. El caso es que da igual, la muerte se palpa en el ambiente gracias a un espectacular despliegue técnico que demuestra el buen hacer de los americanos en estas vicisitudes. Se nota en la exquisita producción el dinero gastado, ya que por aquel entonces supuso un nuevo récord los dineros destinados en la serie. En esta loca y agraciada carrera que viven las productoras y plataformas audiovisuales.

A pesar de las comparaciones, odiosas se suele decir, The Pacific es un magnífico espectáculo por si misma. Con un enorme despliegue a lo largo de los múltiples combates que se acumulan en los capítulos; Guadalcanal, Peleliu, Iwo Jima, Okinawa... incluidos notables desembarcos, dignos herederos del show que propuso Spielberg en Normandía en su premiada cinta Salvar al soldado Ryan. El verdadero germen de estas series. Aunque por ahí podría notarse cierta saturación, cuando el metraje se dedica a representar tantas batallas que pueden llegar a cansar a lo largo de los episodios. Porque hay capítulos que cuentan con un excesivo tramo de tiros, explosiones y batallas sin más. La guerra se representa muy jodida, y aunque el espectáculo visual esté muy trabajado, la serie gana más cuando se centra en los personajes y los grupos reducidos que frente al ejercicio colectivo de la invasión, por repetitivo. Un ejemplo es el largo desembarco sobre Iwo Jima, apenas aporta nada nuevo visto anteriormente, básicamente es una forma de glorificar el regreso del héroe John Basilone al embite. La clásica americanada. 



Quién quiere panceta - HBO
Sin embargo, The Pacific gana bastante cuando se aleja del frente. El episodio dedicado a Melbourne llega incluso pronto, es el tercero. Pero ofrece una perspectiva interesante sobre los jóvenes llegados a la guerra. Por las calles de la ciudad australiana surgen las ganas de vivir, de aprovechar la oportunidad que ofrece la juventud para perderse entre locales, bromas, alcohol y mujeres. La vida pasa rápido y es mejor disfrutarla antes de volver ser llamados a filas y enfangarse en los lodos de los fusiles. Por ahí destacan las perspectivas de Leckie y Sledge, repartiéndose el protagonismo en la distancia y poder observar cómo la guerra transforma al ser humano. Leckie se resguarda en el sarcasmo, al tener una cabeza amueblada e instruida, resiste las acometidas del frente con cierta sorna hasta que su limite se ve superado por las continuas zancadillas que terminan por derrotarle hacia la mera dejadez de esperar a que pase el tiempo. O le peguen un tiro. Sledge por contra, representa al idealista, al joven que quiere ayudar a su país y a sus amigos bajo la supuesta causa justa que otorga la distancia. Pero cuando la guerra, la verdadera guerra se pone delante de sus narices, observa impotente como la humanidad, incluida la suya propia, tiende a perder. Y llegados a tal extremo da igual el bando por que estuvieses luchando.


The Pacific
HBO, Dreamworks y PlayTone, 2010


--------------------------------------------