Para mayo de 2026 está previsto el estreno de un nuevo filme de Star Wars en salas de cines con: The Mandalorian and Grogu. Sería normal o habitual dado el alto índice de producciones realizadas por y para la plataforma de pago. Pero tras los palos recibidos por Solo y el final de la última trilogía Skywalker, Disney se ha decantado por las series en detrimento de la pantalla grande. Sólo hay que echa un vistazo a la hemeroteca para percatarse de las continuas cancelaciones de los proyectos propuestos. Con la cacareada trilogía de Rian Johnson a la cabeza, autor que cayó en desgracia por las críticas desatadas hacia su filme de Los últimos Jedi.
Así que tras el paso de unos cuantos años, sorprende la elección de un nuevo filme, aunque esta sea la apuesta casi segura del Mandaloriano y su huérfano verde, después de tres temporadas previas en la plataforma.
La película es una buena escusa para retomar el camino correcto, y revisar, una serie que supuso un notable aire fresco a una saga que no conseguía aunar criterio ni opiniones favorables en el largo saco que aglutina este universo particular. Para 2019 se estrenó la serie bajo la tutela de Jon Favreau y con Dave Filoni como responsables más reconocibles. A ellos, hay que agradecer el logró de recuperar algo de la magia de antaño, con un protagonista ideal dentro de un universo bastante reconocible para el público general. La imagen del mandaloriano retrotrae a una figura legendaria, a un misterioso cazarrecompensas en la lejana, El imperio contraataca cuyo nombre era Bobba Fett. Favrou recuperó esa armadura y casco singular para rodar una serie que ya cumple tres temporadas. Aunque la batuta principal esté situada en un nuevo personaje con mismo disfraz y similar oficio.
Mando o Din Djarin, es otro efectivo cazarrecompensas que se gana la vida aceptando trabajos que requieran la persuasión efectiva de las armas y con un claro aroma a western, el único genero genuinamente yanqui y del que ya expuso Lucas suficientes elementos en la trilogía original. Por suerte, el público más acérrimo conoce cierta cronología donde ubicar el jolgorio galáctico, que va camino de tener más vaivenes que Regreso al futuro. La historia de El Mandaloriano, anda situada pocos años después de la caída del Imperio, aunque todavía queden pequeñas guarniciones diseminadas que intentan plantear cierta resistencia a la Nueva República.
El pueblo mandaloriano está formado por una especie de soldados de elite dedicados en exclusiva para la guerra; similares a los antiguos espartanos con yelmo parecido y dedicados en cuerpo y alma a su particular metodología guerrera, que incluye un credo religioso cercano al fanatismo. Un código al que su protagonista se agarra obstinadamente para proceder bajo esa norma que guía su camino como un lobo solitario. Porque Mando no es el habitual asesino sin escrúpulos, simplemente realiza su trabajo bajo una interpretación que bebe únicamente de su dicción y los gestos que articule el bueno de Pedro Pascal, el conocido actor que esconde su rostro bajo el casco y la armadura.
En la primera temporada hay una clara referencia al western, repitiendo clichés en paralelo a una galaxia muy lejana donde abundan los duelos, cantinas y referencias a clásicos del género (Los siete magníficos, Grupo salvaje...) Se agradece que la mayoría de los capítulos sean auto conclusivos, donde nuestro llanero solitario va resolviendo entuertos y estirando el elenco de secundarios que irán adquiriendo protagonismo a lo largo de la serie. El punto de giro principal viene dado por una llamativa figura verde, conocida como baby Yoda, el peluche de moda por aquellos años prepandémicos. Un supuesto huérfano que será adoptado por el mandaloriano, pero cuya existencia tiene un alto precio y valor para los restos del Imperio, situación que convertirá al cazador en la presa de personajes similares a su oficio.
La segunda temporada juega en favor de la nostalgia y a la inteligente tarea de incorporar secundarios de lujo de manera pausada, como el propio Bobba Fett, la jedi, Ashoka Tano o la conocida sorpresa final que encumbró a esta segunda temporada en un memorable episodio final. Los otros personajes tendrán la gloria de acarrear sus propias aventuras de manera independiente. El libro de Bobba Fett, por ejemplo, sirve de interludio hacia la tercera temporada del Mandaloriano. Una serie nacida en el penúltimo capítulo y que debía encumbrar al viejo cazarrecompensas de la trilogía original con una serie propia. La pena, verdadera pena, es que la violenta figura vista cuando consigue recuperar la armadura de su padre, muta en su serie particular en una especie de gánster que prefiere usar métodos menos prácticos que el de apretar el gatillo y preguntar después. Un giro que no fue acertado del todo, y el bueno de Bobba Fett parece condenado a quedarse en una única temporada para tristeza de quienes esperábamos una visión adulta, violenta y oscura, coño. La serie de Ashoka Tano merecería algún tipo de mención, pero la pereza empieza a asomar en esta entrada y tal vez la dedique algún post individual.
Para 2023, llegaría una 3ª temporada del mandaloriano, a pesar de contar con un final perfecto en su predecesora para finiquitar sus aventuras y dejar que las mentes de cada uno rellenen qué debía pasar a continuación. Pero el dinero manda, que para eso compraron el alma de Lucas a base de talonario los creyentes de las cuentas bancarias. Los mismos que derivan el entretenimiento hacia una mayor profundidad sobre el pueblo de los Mandalorianos, su planeta de origen y los necesarios conflictos que van inventándose para dar cabida a las nuevas aventuras del protagonista y su mascota verde. Ahora queda por ver como queda el chicle cuando se estire el negocio sobre la pantalla grande. Un servidor acudirá sin demora a cumplir con el sueño del niño que perdura en mi interior. Este es el camino.
The Mandolorian
2019 Disney+
2019 Disney+
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La ristra:
La guerra de las galaxias. Una nueva esperanza
El Mandaloriano

