"Los pasos del señor son inescrutables" o eso se dice en el ámbito popular y en el capítulo 55 del libro de Isaías . Aunque la verdad nunca se sabe a ciencia exacta que nos depararán los distintos caminos que nos encontramos en la vida.
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| ¿Mú? |
Resulta curioso y hasta positivo vivir una experiencia ajena al modo de vida que normalmente uno lleva consigo. Asistir al mercado de ganado, en dos de las ferias más grandes e importantes de España, da como resultado una vivencia llamativa. Una cosa es acudir a tal evento, como un simple curioso o turista ocasional, y otra muy distinta es la de participar en la compra de animales para su posterior explotación. Tengo que matizar que acompañaba al comprador y aunque mi asistencia era eventual, he tenido la oportunidad de vivir en primera persona el gitaneo propio del mercadillo de barrio trasladado a los negocios ganaderos en una inmensa nave.
Compradores y tratantes con la firme intención de elevar o bajar el precio de las crías y con la histórica peseta como moneda de cambio. De esta guisa, me presenté en Torrelavega primero y en Pola de Siero una semana más tarde. Convirtiéndome en espectador y supuesto alumno de los diferentes aspectos que se deben tener en cuenta para adquirir y comparar al distinto ganado expuesto a la venta, buscando a ojo la mejor opción (si el animal realiza la rumia, si está implao, si tiene mocos, que si el culo del animal....) y terminando por rebuscar el precio que augure el mayor beneficio tras el posterior engorde y cría del animal.
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| Mercado de Pola de Siero |
Otro gallo es el transporte de los terneros, una vez llegado al acuerdo, se debe cumplir con los tramites burocráticos con la administración. Después cargar a mano al animal en el medio de transporte de cada uno, y que previamente, debe haber pasado una suerte de desinfección. Para terminar con el regreso a la finca con la compra hecha.
Llamativa esta experiencia, una más que se suma a los reiterados impulsos que mi mente me lleva a fantasear hacia tiempos pasados, cuando la celebración de un mercado de ganado significaba atraer riqueza a una ciudad en el medievo y donde la trashumancia cobró tal importancia en España que hoy día sigue celebrándose.
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