Resumo
rápidamente mi parecer. Se me ha hecho bola. Hacia Semana Santa
debían quedarme unas tristes diez páginas a las que abandoné sin
contemplación hasta después de los festivos. Conviene dejar
las cosas claras desde el principio sobre la novela de Asako Yuzuki,
autora japonesa con una exitosa trayectoria en su país mientras se
abre paso al castellano con esta primera traducción y que no ha
logrado engancharme.
La
gula va de una presunta asesina (Manako Kajii) encarcelada a
la espera de juicio por, supuestamente, haber acabado con la vida de
tres de sus amantes y de haberse aprovechado del alto nivel económico
de estos hombres adinerados. El caso causa cierto revuelo en la
sociedad japonesa y una periodista (Rika Machida) busca la manera de
lograr la exclusiva de entrevistarla con el gancho de la cocina de
por medio. Porque ése es uno de los atractivos del libro y la gran
afición de Kajii. El deleite de disfrutar de la comida, saborear
alimentos junto a la propia elaboración de los mismos, darse algún
que otro capricho en la alta cocina y repetir plato, si es menester.
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| La carne que esté poco hecha |
Si no es capaz de apartar su mirada de Kajii… Si no es capaz de dejar de girar alrededor de ella… Tal vez debería clavarle las uñas en su enorme tripa, tratar por todos los medios de que deje de manejarla a su antojo.
En
esta primera parte de la novela, la autora expone el tronco principal
del texto: el papeo. La condición indispensable por la que
giran sus protagonistas. Hay comida, bastante, a lo largo de las
páginas junto a las clásicas descripciones de alimentos,
preparación y demás condimentos para abrir el apetito del lector, o
de rebuscar qué diablos es el ramen. Rika cae en el
anzuelo y se deja arrastrar por las condiciones expuestas por Manako
con tal de lograr sacar chicha que rellene los artículos que tiene
previstos sacar para la revista en la que trabaja. El problema
es que el lector puede esperar otra cosa bien distinta. Porque había
otro cebo más morboso: la muerte de los amantes. Y esa expectativa
planea en buena parte de la novela, a la continua espera de
descubrir algún detalle, alguna pista transcendental que derive
la investigación hacia el llamativo caso de una mujer que ha logrado
engatusar a diferentes hombres adinerados y vivir de sus cuentas
corrientes.
Pero
la novela navega por otros rumbos más psicológicos que exploran las
profundidades personales de Rika y Reiko. La clásica
presentación y exposición de un viaje que termina
por transformarlas por completo. Y por supuesto, cómo afecta a
los personajes que les rodea. En parte es un viaje agotador,
lento y reiterativo por las constantes referencias culinarias y por
experiencias alternas sin mayores atractivos que exponer diferentes
relaciones entre los personajes. Un aspecto que deja de lado el
supuesto trhiller y al que solo recurre para
levantar nuevas expectativas que logra llamar la atención de lo que
está contando en contadas ocasiones. Como la visita a la ciudad de
Agano para conocer el origen y a la familia de Kajii. Pero del
libro destacan más otras facetas descriptivas sobre Japón, en
especial sobre la ciudad de Tokio y la oportuna denuncia. Porque hay
varios palos interesantes asociados a los educados nipones, como el
machismo hacia las mujeres por su aspecto físico. La propia
Rika sufre en sus carnes la curiosidad de superar los 60 kilos y
verse aconsejada continuamente contra una supuesta gordura que no es
tal. También hacia la obstinada dedicación por el trabajo que lleva
a los trabajadores a extensas jornadas laborales. Una importancia
descomunal que se traslada hacia una sociedad que mantiene abierto
comercios 24 horas al día. Incluida cocinas abiertas de manera
continua.
Tanta
elaboración termina por desanimar la lectura. Kajii no cumple el
ideal prejuzgado de viuda negra, más bien es una figura
que detesta la posición de la mujer japonesa y su mayor triunfo, sin
saberlo, será el cambio radical que otorga en Rika. La periodista
cumple su función de protagonista al exponer el cambio que supone
cada viaje (festín incluido) literario en este caso y que logra
alcanzar a quienes la rodean. De Kajii nos quedan los restos,
aquellos que ya no podemos tragar en una novela que tiene algunos
puntos interesantes como otros pasajes olvidables. Pues eso, la bola
que por mucho que mastiques no logras deshacer.
La
gula
Asako
Yuzuki
Ed.
Planeta 2022

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