29 de octubre de 2012

El séquito (Entourage). T3.

Esta temporada es el perfecto reflejo de la entidad que ha adquirido la serie y el atrevimiento de sus autores al incrementar el número de capítulos hasta completar la veintena que normalmente copan las series de media hora. La trama comienza con el próximo estreno de Aquaman y la búsqueda del nuevo proyecto. Y aquí es donde entra la oferta del guión de Medellín, clave para entender toda la temporada, convirtiéndose en el hito donde girará la trama principal. Todo va de perlas para los chicos de Queens hasta que las complicaciones aparecen de múltiples formas y sus soluciones solo son la garantía de que se empieza a mascar algo más gordo.

Victoriaaaa¡¡¡¡¡¡
Empecemos por partes. El aumento del número de capítulos permite a los guionistas explorar las posibilidades de los supuestos secundarios. El agente Ari Gold continua con su particular lucha por levantar una nueva agencia tras sus desacuerdos profesionales de la temporada anterior. Es tal la importancia de su historia paralela que llega a compartir protagonismo en el inicio de esta.

Sencillamente genial aunque Johnny "Drama" tenga su particular éxito y llegue a disputarle a Ari Gold el título de secundario de lujo. Que cada uno escoja al que más le guste, yo intento disfrutar de ambos a pesar de los premios para el superagente. El hermano de Vincent consigue emocionar en el memorable capítulo de Resurrección, dando muestras de todos los niveles que puede alcanzar este personaje. Por supuesto sigue con sus extravagancias, en un continuo camino hacia la ridiculez extrema y mostrarnos al tierno mojigato que se esconde tras sus múltiples fracasos. No todo es de color de rosas, el personaje de Tortuga no termina de cuadrar pese a los intentos de otorgarle subtramas propias como la representación de Saigon, su noviazgo o el episodio de las zapas maravillosas, queda siempre mejor como el jeta gorrón que es. Si encima le comparamos con el ayudante gay de Ari sale persiendo irremediablemente. El personaje de Lloyd tiene más soltura y mayor gracia con menos minutaje.

Pero el tanteo gordo se lo lleva el tema principal y los continuos devaneos que causa el proyecto de Medellin. Tanto Vincent como Eric están convencidos de la calidad del guión. Tanto que el tempranero éxito de Aquaman les devora. El estudio pretende crear una trilogía y no ven con buenos ojos que el actor protagonista encarne la figura de Pablo Escobar en la gran pantalla. La lucha por el poder, el control y el dinero van gestando la figura y el pensamiento de ambos. Tienen principios y sus ideas de hacer cine está por encima de los números. Prefieren un buen proyecto lleno de vitalidad como la independiente Queens Boulevard, resucitada en este ejercicio para empujar aun más ese cambio de mentalidad, que la cómoda propuesta millonaria. Además sirve para la reintegración de otro personaje extremista, Billy Walsh quien tendrá mucho que decir próximamente. Durante toda la temporada se va cociendo la integridad de los protagonistas, incluyendo los enfrentamientos con las majors y el propio negocio del cine. Tanto giro acumulado sirve de coartada para proseguir disfrutando de las locas experiencias de estos, en cierto sentido, niños malcriados. Por supuesto se mantienen las fiestas, las chicas guapas, el lujo y la ostentación donde desfilan con mayor o peor gloria el cuarteto protagonista.

Cada cierre de capitulo es aprovechado para incluir el consabido reclamo necesario que aumente las expectativas del siguiente. De este modo pasaremos por la creación de una cierta imagen de Vince de chico malo de Hollywood, el peaje de la ruptura profesional entre Ari y su cliente, incluso la sensación de utilizar al mismo Vince como hombre objeto en más de un capitulo, no siempre iba a ser el protagonista quien se aprovechase de su condición de famoso con las mujeres. La mejor definición de lo que se avecina lo da el productor Joe Roberts/Michael Lerner al comparar la pasión de Vince con el proyecto de Francis Ford Coppola en Apocalipsis now.

Joe Roberts: "Vi como Francis casi se suicida haciendo esa película, vi como se arruinaba y como casi enloquece... tú compartes esa pasión Vince..." 

21 de octubre de 2012

Posiciones perdidas: Cerro Álamos Blancos.


Introducción

Vivienda cerca del cortafuegos
Antes de desarrollar esta entrada un breve inciso ante la nueva etiquetación de posiciones perdidas, tampoco es que tenga un elevado número de entradas dedicadas a los restos de la Guerra civil española, pero quiero dejar constancia de otros vestigios menos conocidos y normalmente obviados por las publicaciones derivadas a este tema. Estos libros se centran en posiciones más importantes y la figura de los fortines como principal elemento constructivo y llamativo. Igual ocurre con rutas publicadas en papel o en Internet, los fortines son los protagonistas de este museo al aire libre que debería ser la sierra de Guadarrama. En otras ocasiones más afortunadas se llega a citar otros sitios como Cerro Santo, sin incluir número de construcciones o restos relevantes. Cuando realicé mi exploración a Cerro Santo hallé varias ruinas en el trayecto que no habían sido señalados, o por lo menos no los he encontrado en las publicaciones que suelo consultar. Estos emplazamientos tampoco destacarían por su importancia, aunque para mí forman parte de este tramo de la historia y mi intención es darles cabida y conocimiento a estas posiciones perdidas. 
               
 Camino del Cerro de Los Álamos Blancos 

Para entender la importancia de esta posición republicana hay que situar la linea del frente de guerra. El bando nacional domina el Alto de El León y su cordal hasta Cabeza Líjar. Dentro de los pinares de La Jarosa su linea desciende en paralelo al arroyo del mismo nombre. Los republicanos dominan el Cerro de La Salamanca y su frente bajaba por el visible cortafuegos hasta las posiciones del Cerro del Cebo de Los Lobos. La posición de Los Álamos Blancos queda por tanto un poco aislada de las lineas republicanas, convirtiéndose en un original emplazamiento avanzado. 

Senda y trinchera
Para acceder a esta zona inicié la ruta desde el Collado de La Mina (collado que separa Cabeza Líjar con el Cerro de La Salamanca) bajando por una estrecha senda que nace un poco más abajo de la explotación minera a cielo abierto. Esta senda culmina en el cortafuegos, pero en medio del trayecto el lado izquierdo de la vereda se levanta en contra de la ladera y en una conocida orientación. Más adelante unas oquedades en el suelo me confirman que esta senda fue en parte una trinchera. Al llegar al cortafuegos aparece la linea de frente republicano que desciende desde La Salamanca, mucho se habrá perdido pero en este punto destaca un murete que baja en paralelo al corte artificial de la montaña. El muro se separa ligeramente y deja ver algunas construcciones bastante deterioradas y algunas trincheras. Más abajo gira hacia la derecha sobre restos de viviendas para desaparecer finalmente en dirección al cortafuegos donde me he dejado alguna construcción al otro lado de la zanja. 

Como me aburre bajar por el tendido cortafuegos decido cometer la primera imprudencia del día e internarme por el pinar. Más cómodo bajo las sombras de los arboles, intuyo trazar una linea hacia el objetivo de esta excursión. Al rato atravieso una especie de pista, algo abandonada, que asciende por este lado, voy junto a ella pero me va separando de mi destino así que la abandono y comienzo a ascender al cerro desde un lateral. En un primer momento temo haberme pasado o desviado porque ya casi en la cima veo un enorme roquedal donde un orgulloso roble agrieta la roca para abrirse paso hacia la vida. Por suerte aun queda colina por subir y finalmente oteo la fina figura de los álamos en un nuevo conjunto de bloques graníticos.
Entrada y marca de ruta local



Busco un acceso a la posición republicana por el lateral del cerro, ya que la maleza me impide alcanzar la cima de manera directa, tras pasar una trinchera que desciende hacia abajo, alcanzo la entrada donde hay marcas de una ruta local hacia esta pequeña rareza en forma de alameda. Pero mi interés por este lugar es más belicista que botánico y me centro en los restos republicanos que asaltan mi vista frente al bucólico encanto que proporciona este otoño incipiente y la hojarasca en el suelo. En el interior del cerro aparecen los primeros restos de viviendas recubiertos de maleza. Rodeo una enorme mole granítica para llegar a la parte más alta del cerro, donde descansa un arruinado puesto de tirador. Cabeza Líjar esta practicamente enfrente y mi imaginación fantasea con la dureza que debió ser mantener este puesto tan cerca de las lineas enemigas. Almuerzo al lado de otro roble empeñado en desgajar la roca, un tercero que ví anteriormente más abajo imita a sus hermanos en esta extraña lucha entre troncos y rocas.

Al noroeste se ven numerosos restos frente a las posiciones nacionales de Cabeza Líjar. Viviendas, muros y parapetos se mezclan en el lateral del cerro, diseminados ante el continuo crecimiento vegetal. La colonia de álamos blancos esta orientada hacia el sureste con vistas hacia el pinar de La Jarosa. Por si a alguien le interesa no ví ninguno que sobresaliese en edad, más bien son unos jóvenes osados que se han establecido en este hermoso paraje para darle un toque de color. Tras el parentesis bajo hacia los restos apelmazados en el lateral donde un muro con bastantes troneras marca las distancias de la posicion. Recorro el muro de fuera hacia adentro donde más viviendas rellenan las alturas de esta colina. Ningún resto sobresale salvo una incursión curva del muro y sus troneras que aguantan el paso del tiempo. Del mismo modo que esta pequeña aglomeración de restos perdidos.

Puesto de tirador
Al rodear la cima he visto una senda por la parte oeste que desciende hacia el pinar. De este modo planeo seguirla para ver si con algo de suerte conecta con la pista anteriormente citada. Segunda imprudencia del día, ya que hubiera sido más sensato dejarme llevar hasta una visible pista asfaltada que rodea el pinar, pero claro, el asfalto queda descartado solo con mencionarlo y volver por donde he venido pues.... ya he dicho que hay una senda nueva y antes de tomarla dejamos atrás un buen montículo de piedras, como un enorme hito. Avanzo por la vereda hasta que esta se divide en dos partes, la izquierda desciende aun más y la derecha parece que recorre lateralmente la montaña. Me decido por esta ultima con la esperanza de alcanzar la cabecera de la pista anterior. El tiro por la culata, ya que la senda se desvanece junto al cauce de un arroyo seco.

Restos Cerro Álamos Blancos

Ultima imprudencia del día, no dar la vuelta. Y es que me cuesta deshacer lo andado un horror, mi propia cabezonería impone seguir adelante a pesar de que podría haber dado la vuelta y comprobar si la senda descartada daba hasta la jodida pista. Pero no, continuo firme hacia arriba, obcecado con alcanzar la pista de La Mina por mis santos... No queda otra que doblar la rodilla, apoyarme en el bastón y apretar los dientes para superar el fuerte desnivel que se avecina. Una nueva acumulación de piedras junto al arroyo permite a mi mente divagar sobre su significado. Poco después una pareja de corzos se alejan rápidamente ante mi ruidosa presencia, a pesar del espeso ramaje puedo distinguirlos y desearles en voz alta toda la suerte posible ante la inminente llegada de la temporada de caza. Finalmente alcanzo la senda del principio y a pesar de su dureza me parece un oasis que me lleva hasta el Collado de La Mina. 


Álbum fotográfico




12 de octubre de 2012

1492. Conquest of Paradise

Era obvio conmemorar con una adaptación cinematográficel V centenario del descubrimiento de América en 1992. Una fecha imprescindible en la historia de la humanidad sobre el maravilloso viaje emprendido por Cristobal Colón, una de las figuras más relevantes y misteriosas de las crónicas post-medievales.  En un año tan simbólico para la península ibérica con la conquista de Granada a principios de 1492. La película del director inglés, Ridley Scott, tenía la difícil tarea de aglutinar para la gran pantalla el hallazgo del nuevo mundo junto a unas expectativas empresariales y artísticas tan altas que la cinta apenas pudo cumplir.

Un reparto internacional encabezado por el voluntarioso Gerard Depardieu, dando vida al Almirante Colón y arropado por grandes actores como Sigourney Weaver, Armand Assant, Frank Langella, Tcheky Karyo, Fernando Rey... además de una generosa aportación económica, con el estado español como respaldo principal para dar servicio a una de las historias más grandes que ha dado la humanidad. Sin embargo la adaptación al celuloide se diluye en una mera recolección de acontecimientos.


El fallo de Ridley Scott, o de la película en sí, es la narración histórica de un hecho tan grande carente de pasión e intensidad. Sirva como ejemplo la travesía por el océano, el misterioso mar inabarcable se desarrolla bajo la asfixiante mirada del rey sol, hombres apelmazados en un espacio reducido, con el incontable avance diario hacia lo desconocido, en donde apenas sobresalen los puntos de interés, ni la heroicidad de un viaje tan dramático por los medrosos y fanáticos hombres del siglo XV, quienes intentaron sin éxito abortar el viaje con algún que otro motín.

Scott nos presenta una película sobre la vida de Colón, personaje principal que sobresale por encima del descubrimiento. Esta claro que Colón es el protagonista absoluto pero tanto abarca que eclipsa a los personajes secundarios, incluyendo a los antagonistas ocupados en poner los obstáculos a superar para mayor gloria del navegante. Me extraña bastante que un director de la talla de Scott, apenas dejase huella con esta película, más bien parece un encargo que el director inglés ha resuelto con la prudencia y el respeto de tan magno acontecimiento. Toca tantos temas a lo largo de la vida de Cristobal Colón que deja los mismos temas sin profundizar y en otros casos sin acabar.  ¿Que fue de Beatriz? La eterna amante de Colón.

 

La llegada de los españoles al nuevo continente es un paso tan grande como si una civilización extraterrestre llegase a nuestro planeta. Ese sentimiento es posible que sea lo más parecido a lo que sintieron los indígenas cuando en el horizonte vieron unas extrañas naves henchidas de velas blancas. Sin embargo tampoco se pasa este hecho bastante por alto.

 

Cristobal Colón ha pasado a la historia como el intrépido navegante que descubrió un nuevo mundo. También como un nefasto gestor que produjo su propia caída. Sin duda su legado más importante a la humanidad fue llevar a cabo el sueño de un hombre que triunfó ante los miedos de sus semejantes para conquistar su propia utopía. El hombre que será recordado en la eternidad de la historia humana, tal como se indica en el mejor tramo del guión de esta película dedicada a una persona que sobrevuela por encima del colosal descubrimiento.

Aquí o cerca de este lugar desembarcó Colón el 12 de octubre de 1492
Fotografia extraida de Panoramio.
Enlace interesante