6 de abril de 2017

Castaños y pedrolos. Machota Alta

Cuenta una leyenda, que el monarca Felipe II estudió la posibilidad de construir su real monasterio en la comarca de Zarzalejo. Este rumor no debió ser bien acogido por los vecinos de aquella época, quienes expusieron todo tipo de trabas, protestas y quejas por temor a las expropiaciones de sus tierras. Al parecer, lograron que el rey optará por trasladar su proyecto al otro lado de las voluptuosas Machotas, tachando el ilustre monarca a los autóctonos de su tiempo de "indómitos como los indios caribes". Una especie de insulto hacia quienes se quedaron bajo el seno protector de ambos cerros. Y sin las obras del monasterio de marras por sus dominios. Otra cosa bien distinta debió ser el suculento negocio de las canteras. 

Unos cuantos siglos después, los aires rebeldes se han colmado en una señalizada ruta que parte del casco urbano del pueblo, y cuyo nombre está dedicado al reyezuelo de entonces, al que a pesar de todo, debía gustarle pasearse por estas tierras tan acogedoras por parte de sus súbditos. Hasta una fuente a mitad de camino hay dedicada hacia su regia persona.


Uno de los múltiples castaños.
El sendero nace de la plaza de los Charcones, acotado por las cercas de propiedad privada y acompasada por la tenue orquesta de los celosos perros guardianes. También figura una llamativa vivienda amarillenta, a modo de referencia para quienes buscan mayores seguridades del camino emprendido. Por supuesto ya empiezan a vislumbrarse los primeros pedrolos de esta noble geografía, y el buen uso que hacen de está materia prima sus vecinos. El camino alcanza rápido una bifurcación, sin temor a equivocarnos gracias a la señalización del camino del Rey, con las correspondientes letras incrustadas en la roca. El trazado, que comparte nomenclatura con las franjas rojas y blancas del GR10, se va estrechando tímidamente ante la aparición de los primeros castaños dignos de mención. Pequeños gigantes que adornan la senda con sus desnudos, fuertes y tétricos ramajes del pasado invierno. En estos andares se llega al conocido como castaño del Rey, ubicado muy cerca de un manantial de mismo nombre. El árbol centenario está catalogado por la comunidad de Madrid en su lista de singularidades, y por eso se concede el honor de colocarsele un hito que establezca tal deferencia respecto al resto de castaños que encontramos en la senda. Algunos tan impresionantes y hermosos como el citado.

La subida caracolea por el estrecho sendero, divertido, escalonado y ligeramente esforzado con tal de alcanzar el collado que separa ambas Machotas. Las vistas son tan apetecibles como las frescas aguas de la fuente de Entrecabezas, el último abrevadero del pateo por si hubiese que reponer el liquido elemento. A izquierdas sobresalen los muretes que separan fincas en la llamada Machota Alta. Hay más de un paso accesible, y un estrecho sendero que nos acompaña en la escarpada subida hacia la redondeada cima del cerro. Aun así, a medio camino quedan restos de una pintura que supuestamente advierte de la privacidad del terreno, pese al
El Fraile
notable trasiego que debe llevar la vereda de ascenso. Por si acaso prometo no dejar señales de mi visita, salvo tal vez, algunas migas de la merendola que me pienso abonar junto a la famosa peña del Fraile. Peñasco situado a lo largo de la amplia loma, pero antes me he propuesto merodear por estos lares a la caza de otros roquedos. Aparte del famoso eremita granítico de la Machota Alta, suelen señalarse otras figuras rocosas. Una pequeña eminencia como Andrés Campos, dicta que este hermoso paraje acoge un Bolo, un Badajo y hasta un Gigante Mudo. 


Pequeños apelativos hacia las caprichosas formas que adquieren las rocas del lugar. El caso es que por muchas vueltas buscando información sobre sus posibles ubicaciones, no he hallado nada, solo la misma frase copiada y repetida en diversos lugares internautas, como si la redundancia otorgara alguna validez. Que poco trabajo cuesta agenciarse frases ajenas. En fin. Solamente el Badajo aparece prescrito en Google Earth, así pues, la tonta búsqueda de estas rocas han ocupado gran parte del tránsito por la Machota Alta. La pena es que hay tantos bolos, que la referencia inicial queda expuesta bajo el criterio personal de cada uno. Del gigante ni hablamos. Lo mejor es disfrutar de la planicie del cerro y dejar que la imaginación rellene los parecidos que cada uno interprete . Por ejemplo, y sin malicia ninguna, yo aquí diviso un pene

La peña del Fraile destaca en la lontananza, con su capirote listo para embarcarse en alguna procesión cercana. Al trasluz de su mirada le pregunto a cuantos penitentes recibe al cabo del año, dejándome con la duda y sin respuesta que sacie mi curiosidad. Ante tal descortesía, escondo mi suculento almuerzo tras un roquedo, por si la falta de yantar interrumpe el hechizo de la supuesta helada que lo dejó enhiesto como una roca. Tras el homenaje, nada mejor que disfrutar de las vistas. El citado Monasterio, el bosque de la Herrería, las múltiples dehesas, las torres de la iglesia de San Bernabé, Valmayor... y una pequeña marabunta de personas que observo, gracias a los prismáticos, en las cumbres de Abantos. Que gran contraste frente a la soledad del callado Fraile, con esa simpatía normal que andes tan solo. 

Aunque la soledad huye por momentos, pues nuevas gentes se acercan a prestar sus respetos al pedrolo. Tras el correspondiente educado saludo, levantamos el pequeño campamento, a los nuevos visitantes les cedemos el relevo de interrogar al silente, mientras Bosco y un servidor nos encaminamos junto a la famosa empalizada de Felipe II que cubre todo el cerro. En un momento dado, optamos por perder desnivel en la umbría del cerro, con buenas vistas del puerto de la Cruz Verde y la inmensidad del cerro de San Benito al fondo. 


Planicie de la Machota Alta
Nuevos muretes quieren impedir el libre tránsito de personas en un pequeño bosquete de robles, En este caso hay que ignorar la apetecible sombra de un pinarcillo y un llamativo camino paralelo, pues aun queda por conocer a otro gigante del Guadarrama. El castaño del Cotanillo es un magnífico ejemplar de unos 5 metros de grosor. Una extensa y tétrica copa desnuda aguarda paciente la llegada de la primavera para ofrecerse en todo su esplendor. Su tamaño es descomunal frente a una pequeña colecta de pinos que preceden a este verdadero monarca del bosque. A pesar de perder una de sus gruesas ramas recientemente. 

Obviamente también tiene su hito, donde aprovecho para señalar una curiosa anécdota. En la publicación de un breve articulo de la web el guadarramista, con fecha a 2 de diciembre de 2012, hay un simpático comentario que dice lo siguiente. "Saludos a tod@s, respecto a la info de los castaños, decir que mayormente es errónea en cada foro los árboles tienen una edad, o ubicación en plano, como el llamado de la fuente del rey, por cierto es mio, pues todos son fincas privadas, dede siempre ,sacan fotos desde dentro, cataloga la cam , sin preguntar a nadie… sorprendente. .. enfin salud". Imagino que el señor Ramón Villares, que es quien firma el comentario, es el propietario del terreno donde se haya el castaño del Rey. Resulta curioso entender que a la administración regional se le habrá pasado por el forro la privacidad del terreno, etiquetar estos árboles y enclavar los dichosos hitos para fomentar la visita a los cacareados árboles singulares de la comunidad de Madrid. Servidor incluido.
Castaño del Cotanillo

Ante tanta privacidad franqueada, nos deslizamos sin ruido por un camino descendente hacia Zarzalejo, donde nuevos muros cercan al camino por ambos lados. Al pueblo se llega sin perdida, previo paso por un depósito del canal de Isabel II y las hormigonadas calles del lugar. Curiosamente, muy cerca de la carretera, de las viviendas y de una bonita fuente llamada del Caño Viejo, hay un grupo de hermosos ejemplares de álamos negros que carecen de llamativos hitos que les distinga por alguna singularidad. Uno incluso con notables dimensiones para poder acogerse al selecto grupo de tótems serranos.

Por estas calles vive un viejo conocido, seguro que tiene alguna cerveza fresca en su nevera, aunque antes de dedicarme a aporrear su puerta, una pequeña ráfaga de lucidez me invita a trasladar un educado mensaje digital previo. 

¿Andas por casa caribe?

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Bibliografía: http://arbolessingularesmadrid.blogspot.com.es/

Excursión por la Machota Baja

Álbum de fotos
Panorámica de la Machota Alta

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