8 de septiembre de 2016

El león en invierno

Para empezar una aclaración, porque en realidad buscaba alguna obra protagonizada por el británico monarca Ricardo I, más conocido como Corazón de León. Y aunque su persona forme parte del reparto, el protagonismo principal recae en sus progenitores. El rey Enrique II y su esposa, la reina Leonor de Aquitania. Ambas figuras cuentan con meritorios datos históricos a sus espaldas como para protagonizar todo un serial. Sin embargo, su vástago tal vez les supere en fama gracias a la ayuda de la literatura popular. 



El león en invierno es una buena película de 1968, dirigida por el inglés Anthony Harvey, quien a su vez adaptaba la obra teatral de James Goldman. Autor que también participó en el guión de la cinta para llevarla a la gran pantalla. Su origen sobre las tablas es un componente importante, pues afecta directamente en el discurrir del metraje, al sustituir la acción, propiamente dicha, por el rápido discurrir de las lenguas. Los diálogos sustentan todo el relato por encima del movimiento físico, cuya única función es la de reforzar los poderosos enfrentamientos verbales que se suceden. 

Para situarnos hay que dejar bien claro que el argumento del filme es ficticio y que no está basado en ningún dato histórico. La trama de la película cuenta la pelea por la sucesión del trono entre el favorito de Enrique, Juan, contra la opción de Leonor, Ricardo. El tercero en discordia, Geoffrey, observa sus posibilidades de asaltar algún puesto importante con prudente avaricia, la misma que se otorga él mismo para intentar superar a sus hermanos si surge la ocasión, y así alcanzar el poder que otorga la corona. La lucha por alcanzar el mando es tal, que la poderosa reina Leonor lleva años encerrada en un torreón por llevar sus maquinaciones más allá de guerras pasadas contra su esposo. El propio Enrique mantiene como amante a Alais, una de las hijas de su antiguo rival, Luis VII de Francia. Son tiempos medievales y las estrategias políticas se comerciaban con casamientos entre herederos de diferentes naciones. Para la Navidad de 1183, Enrique tiene que sellar el antiguo pacto con el joven y nuevo rey de Francia, Felipe Augusto, nombrar a su heredero y establecer la fecha de la boda de su amante con alguno de sus hijos. Todos ellos acuden a este divertido cónclave con los cuchillos afilados y las espaldas contra las paredes. Dispuestos todos a exprimir sus opciones a través de cualquier medio. Incluida la propia Leonor, liberada de su encierro para completar la mascarada función de reina y devota esposa al lado de Enrique. 


El elenco al completo
Estos son los antecedentes. A partir de ahora queda sentarse y prestar atención para no perder comba ante el atrevido ejercicio dialéctico, donde caben numerosas maquinaciones, alianzas e intereses a lo largo de dos entretenidas horas. Porque el cinismo y el interés particular varían según corresponda. Uno de los logros de la película, es lograr que todos y cada uno de los personajes adquieran la posibilidad de ganarse del mismo modo las simpatías que el desprecio de los espectadores. Las dobles caras e intenciones de cada uno se modifican según convenga, y los oportunos cambios de los acontecimientos enriquecen a esta peculiar familia que no ha podido escoger mejores fechas para limar asperezas. El espíritu de la Navidad recorre con la misma avidez de bronca los pasillos del castillo de Chinon que cualquier hogar moderno con cuentas pendientes. Y eso que el alcohol apenas interviene para aligerar ideas. Más bien es el espectador el que debe intentar adivinar cuanto de verdad hay en las palabras de cada personaje, cuyos recelos esconden los reproches del pasado del mismo modo que las faltas de afecto hacen más hondo los sentimientos oscuros. 

El reparto está encabezado por Peter O´Toole y Katherine Hepburn. A estas alturas citar a ambos protagonistas es hablar de palabras mayores del cine, mientras que del resto de interpretes destacan Anthony Hopkins, Nigel Terry, Timothy Dalton, John Castle y Jane Merrow. Todos logran dar veracidad a sus personajes y sumarse a la fiesta con notables actuaciones. Cabe destacar la introducción de un supuesto encuentro homosexual entre dos de los personajes que acompaña a esa figura en su historia real. Un dato importante que el filme utiliza sin aspavientos para sumar un obstáculo más en la amplia lista que atesora la trama.

Me la chocas, Richard?
La película obtuvo diversas nominaciones en premios y festivales, incluido el premio del Oscar americano para Katherine Hepburn por su interpretación de la reina Leonor. La actriz superaba, en parte, la reciente muerte de su compañero sentimental, Spencer Tracy, gracias a este trabajo que la rescataba para el cine y que le otorgó el preciado galardón del muñeco dorado. Como anécdota incluir que años más tarde, en el 2003 para ser más exactos, el productor Martin Poll volvió a levantar una adaptación sobre la obra teatral, solo que en está ocasión se quedó en una película dirigida al mercado televisivo. No obstante, Patrick Stweart y Glenn Close capitalizaron la dupla protagonista con la misma fortaleza que sus antecesores, en un entretenido ejercicio que viene a repetir el esforzado duelo dialéctico del filme original. Ambos actores sostienen esta nueva versión muy por encima del resto de protagonistas. Apostillada la referencia, la recomendación lógica es El león en invierno de 1968.

El león en invierno 
Anthony Harvey, 1968

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