23 de septiembre de 2014

XXXV Pedestre popular de Guadarrama

Tercera participación consecutiva en la pedestre de Guadarrama aunque este año no andaba muy convencido de tomar parte en esta carrera por la cercanía en fechas con el objetivo principal del año. Sin embargo, entre mi primo Alex y algunos amigos más, lograron despertar la pequeña y necesaria chispa de la competición para inscribirme el día antes de la prueba. Es lo que tiene correr en casa, que todo parece más sencillo si apenas tardas dos minutos en llegar a la linea de salida. Pero primero tengo que remontarme al orden cronológico del pasado 20 de septiembre, fecha de la celebración del evento pues habíamos inscrito a mi hija Aldara a la simpática carrera de los chupetines. Aquí surgió el problema, al no aparecer su nombre en el listado de inscritos pese haberlo realizado en uno de los comercios colaboradores de la carrera. Hubo un momento en que pensé en renunciar, debido a las primeras respuestas de los responsables en la entrega de dorsales, pero mira por donde se erigió algo mi lado paterno y con la educación por delante insistí en que había realizado la inscripción previa y el fallo había sido del colaborador. Una amable muchacha buscó a una persona, y está a otra y así hasta que finalmente acabé hablando con el responsable de la carrera. Agradecer su atención hacia mi persona ante el inevitable nerviosismo por el inicio de las carreras. Finalmente se me entregó el primer dorsal de Aldara, anotando su nombre y apellidos para cumplimentar correctamente la burocracia del seguro. Los chupetines debían correr 150 metros, una distancia considerable para niños de cero a cinco años. Tanto ajetreo y nerviosismo previo que mi pequeña se lo tomó con la calma necesaria para hacerlos andando.
Primos Martín Runners Club
Una vez superada la fase paterna me tocó regresar a casa para vestirme adecuadamente y unirme a mi primo Alex en la plaza mayor, donde ya me esperaba con otro de nuestros primos, Sergio, un verdadero galgo quien a su vez acudió con un compadre, Iván. Tras la foto familiar, las presentaciones y un leve troteo de calentamiento, nos dividimos en la linea de salida, Sergio y su escudero alante del todo, mientras que Alex, que dice estar fuera de forma, se une a mi costumbre de arrancar desde atrás. Tradición que debo variar un poco pues una cosa es empezar con tranquilidad y otra sortear a gente más lenta desde el inicio donde me obligo a zigzaguear más de lo normal. Durante el primer kilómetro me limito a ir adelantando a diferentes corredores e ir incrementando el ritmo poco a poco. Noto que Alex se descuelga levemente mientras me adelanta únicamente un tipo de azul al que no puedo seguir. Camino del segundo km supero y animo a Miguel, un amiguete que se estrenaba en esto de las carreras mientras que a mí me adelanta un tipo de verde con gorra. Una larga bajada hacia los colegios precede la notable subida por la calle de San Roque que nos lleva hasta un primer paso por meta donde podemos saludar a la familia.

Primer paso por meta. Foto concejalía deportes Guadarrama
La carrera se dirige hacia el Soto, en una larga recta por pista de tierra que tira algo hacia arriba. Hacia la mitad alcanzo a otro vecino, al que también adelanté en la Tragamillas de este año, y que parece intentar seguir mi ritmo al verse superado nuevamente por mi persona. Vivan los piques!!! porque justo delante se encuentra el tipo de verde con gorra de antes. Nuevamente volvemos a trotar juntos pero ahora soy yo quien saca ventaja y vuelvo a acelerar hasta llegar a la altura de Iván, el amiguete de mi primo. Me voy animando por mi velocidad y por encontrarme bastante lleno cuando se acaba el tramo de tierra. Llega otra bajada por la urbanización del prado de San Juan donde aparece el tipo de azul del principio. Me vuelvo a animar aunque los siguientes corredores me sacan bastante ventaja. A continuación sigue una leve subida por la calle del Río para entrar en el último km. Ahora si que elevo el ritmo todo lo que puedo ya que queda un corredor en el horizonte al que intento alcanzar a lo largo de las calles Dos de mayo y la Calzada. Finalmente doblamos en la recta de meta y el tipo acelera al notar mi resuello en su cogote, me saca un par de metros pero me encabrono por el esfuerzo acumulado y vuelvo a colocarme a su espalda con la idea clara de dar un ultimo sprint para superarle. Sin embargo la cercanía de la meta ha sido estrechada por familiares, amigos y niños que piden chocarla alegremente. En ese breve trecho se me cruzaron varias ideas por la cabeza, como gritar un poco de sitio para culminar mi adelantamiento, dejarlo pasar y ceder algo de espacio por si hay alguien haciendo fotos en meta, "aunque no le adelante seguro que le gano por el tiempo del chip", porque no han puesto vallas??, carajo, así deben de sentirse los ciclistas cuando los aficionados les estrechan el camino cuando coronan los colosos de montaña. 
Llegada a la meta. Foto concejalía deportes Guadarrama
Cruzo la linea de meta, justo después de mi ultimo objetivo fracasado y compruebo que la ratonera del año anterior ha sido ampliada para deleite de un simple corredor que comprueba una mejora que logra sacarme una sonrisa pese a mi derrota final. Paro el crono en 35:01", o como se abrevia por ahí MMP en esta carrera, tras los 40:44" del 2012 y los 37:43" de 2013. Una buena noticia comprobar como ha mejorado mi particular rendimiento en esta carrera con la suma de entrenamientos y la dedicación hacia este deporte. Alex llega unos 40 segundos después, menos mal que estaba fuera de forma el pequeño del clan Martín porque sino me machaca. Mi otro primo hizo honor a su condición de deportista parando el crono en 30:45". Como para apostarse algo con el tirillas este. 

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Pedestre Pop. Guadarrama


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Pedestre 2012
Pedestre 2013
Pedestre 2015

13 de septiembre de 2014

Pozas de Cabeza Mediana

Tercera poza
Hará más o menos de un año de mi visita a los tejos del arroyo Valhondillo y en donde, para extender algo el paseo, decidí visitar una marca de agua indicada como poza en el mapa topográfico. Muy cerca de una zona denominada como Raso del Baile. En el cercano cerro de Cabeza Mediana vienen catalogadas unas cuantas pozas más, las suficientes como para planear unirlas todas en una excursión. Cabeza Mediana es el nombre de un notable cerro que se eleva a 1691 metros. Cima algo devaluada por el cerco que componen la denominada Cuerda larga por un lado y, sobre todo, por el macizo de Peñalara por el otro. Montaña está última predilecta por diferentes clases de montañeros y que también contiene bastantes acumulaciones de agua en su entorno, adornadas con nombres entre grandes, chicas y bichos con alas, que para eso están a más de dos mil metros. Así que este es el plan del día, trazar una ruta circular que me lleve de poza en poza y camino por que me toca. 

Tras otear el mapa me decido por arrancar desde el km 32 del puerto de Cotos, junto a una finca de nombre peliculero, La casa de la horca. Por fortuna la única soga que llegué a contemplar es la de un tenderete donde colgar la colada en esa antigua casa de campo. Vivienda cerrada a cal y a candado, y que se encuentra al lado de la pista de tierra donde se inicia el pateo. La primera de las pozas se haya bastante cerca, aunque intente camuflarse bajo un espeso manto verde, no cuela, pues es bien visible mientras merodeo por la orilla y contemplo como la rana verde o común tiene aquí su hábitat natural. 

Primera poza
Regreso a la pista para dirigir mis pasos hacia el siguiente punto de interés, el conocido mirador de Los robledos. Este mirador esta situado en una buena pradera que invita a extender el mantel y de disfrutar de las buenas vistas hacia el valle del Lozoya mientras regocija también el estomago. En este punto hay un erguido pedrolo como monumento a la guardería forestal, una saeta que señala diferentes objetivos naturales y la presencia de una fuente de agua un poco más abajo. Después de disfrutar de las panorámicas vistas regreso al camino principal hacia la siguiente poza, donde compruebo como se va endureciendo el paseo cuesta arriba. La ligera ascensión se ve interrumpida por una serie de ramales a mano derecha. Justo debajo del primero se encuentra la segunda de las pozas, algo más chiquita que la anterior pero con la misma capa verdosa en su superficie. Para la siguiente laguna toca consultar el mapa para ubicarse y volver a subir una áspera subida que nos lleva hasta una leve explanada. En esta tercera poza las ranas campan a sus anchas en las orillas, y no dudan en buscar el resguardo del agua ante la inesperada visita. Bosco incluso merodea sorprendido por el número de anfibios saltarines y donde algunas se atreven a posar la mirada hacia el afortunado fotógrafo. Por lo menos las aguas están más limpias que las anteriores y se atisba algo la profundidad. 

Como la pista principal debe andar cerca, decido atrochar por medio del monte para evitar desandar el camino anterior. Nuevamente en la pista, retomo el pulso de la excursión hasta
Ranas
alcanzar la última poza señalada en esta vertiente. Ahora más que nunca habría que citarla como laguna, al ser mayor su extensión y al contemplar la presencia de peces en su interior. Más vida para estas aguas. De vuelta a la pista queda conquistar la cima de Cabeza Mediana, y se hace a través de un desnivel que empieza a acumularse mientras Lorenzo se une al castigo físico al calentarnos alegremente el cogote. Finalmente se alcanza la amplia explanada del cerro y compruebo como mi mascota se adelanta a mis propósitos de buscar el resguardo de la sombra. Sabiduría animal que se refrenda con un pequeño almuerzo bajos unos pinos que sobreviven a otros congéneres menos afortunados. Ni el vértice geodésico ni unas cercanas antenas alteran nuestro pequeño descanso en este amplio otero donde destacan las vistas que ofrecen las alturas, en especial Peñalara que queda casi de frente. Al reanudar la marcha cometo un ligero equivoco, pues mi idea era descender por el cortafuegos que enlaza
Peces
directamente con el GR10.1 o senda del Palero. Tanto mirar Peñalara y divisar el refugio Zabala que tomé la siniestra hasta descender a la Sillada de Malabarba. Ya que estamos tira para adelante y ascendemos hasta el Cerrito Sarnoso, cuestones incorporados, para continuar por el cordal hasta el siguiente collado que sirve de conexión entre Cabeza Mediana y Peñalara. Loma que recibe el pintoresco nombre de Sillada de GarciSancho, cuyo arroyo discurre más abajo entre poemas de Enrique de Mesa.



                                  "¿Por qué corriendo te quejas,
                                   arroyo de Garcisancho,
                                   si en tu correr rumoroso,
                                   nada te detiene el paso?"



El mapa coloca una nueva charca entre la pista forestal que nace en esta encrucijada y la citada senda del Palero. Decido pues seguir la pista para visitar la susodicha charca y después regresar a la sillada por el Palero. En esta agradable vuelta contemplo los pinares, algunos acebos y otras clases de árboles regados por varios arroyos y que han provocado un interesante cortado en el camino, solucionado en parte por la maquinaria humana. Tras el recodo que marca el regreso, surge un ligero camino que sube hacia la charca, parece que no está al hollar una pequeña pradera, pero con la fe puesta en al topografía y el cercano rumor de un arroyo continuó la ascensión hasta que el rumor se transforma en un continuo chapoteo al encontrar esta poza regada por un caño de donde sale el agua amaestrada. Esta poza esta cercada literalmente por la naturaleza y se me hace imposible acceder a la orilla donde molestar a sus posibles habitantes. Una vez fotografiada detrás de la barrera, retorno al camino anterior que viene a cobrarse el rodeo anterior con una fuerte subida, rematada la dificultad con numerosa piedra suelta en forma de guinda. Pero todo esfuerzo tiene su premio al surgir junto a la senda una nueva poza, algo más pequeña y sin el protagonismo topográfico de sus hermanas. Instante para reflexionar cuantas lagunas quedarán por estos lares y alejadas de los caminos señalados por el hombre. Pues todas las expuestas tienen una senda al lado. 


Ante tanto pensamiento intrascendente alcanzo nuevamente la sillada para aventurarme,
Quinta poza
ahora si, hacia otras aguas más correosas. Abandono en este tramo la senda del Palero para alcanzar el arroyo de la Laguna grande de Peñalara, cuyo cauce ofrece una pequeña poza de bienvenida. Sigo el curso del arroyo a través de pequeños hitos y atajos inventados hasta cruzar la carretera de Cotos. Después una pequeña vereda hasta alcanzar la pista paralela al arroyo Angostura, donde me topo con los primeros bañistas del día y en donde vierte sus aguas el arroyo anterior. Antes y después de cruzar el puente de Los Hoyones más bañistas empiezan a incrementar mi envidia de como arrebatarme el sudor de la frente. 
- Nos busques más, amigo Bosco, pues la Angostura ofrece muchas posibilidades como para desestimarlas. Y en esta estamos solos, de momento. Trapos fuera, para con más frío que vergüenza adentrarme en las frescas aguas del arroyo. Del resto de la ruta más bien poco, salvo caminar un buen rato por la pista, cruzar el puente sobre el arroyo y seguir bajando hasta llegar a la carretera justo enfrente del inicio. 

PD: Una vez en el coche se hace una pequeña trampa para alcanzar la ultima poza de Cabeza Mediana, ya que esta se encuentra pasada el km 36, al lado del asfalto y con su repetitiva fórmula natural, flora diversa, ranas, mosquitos, otros tipos de insectos y agua estancada.




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Álbum 

Bibliografía:
Mierconistas
excursiones y senderismo

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3 de septiembre de 2014

Tótem lobo

Acercarse a un éxito de ventas siempre conlleva cierto recelo, y más aun si procede de una literatura tan atractiva como desconocida en mi caso particular. La novela del escritor chino, Jiang Rong, narra un interesante período histórico sobre la transformación económica de un país hacia la modernización. El autor se sirve de un relato autobiográfico que parte del método de producción nómada mongol, hasta el acelerado crecimiento de explotación de recursos para obtener mayores beneficios. Una alegoría, más o menos clara, del rápido avance industrial del gigante asiático chino y de los problemas medio ambientales que arrastra cualquier crecimiento desproporcionado. El propio autor formó parte de una serie de estudiantes que, con motivo de la revolución cultural, partieron a una provincia limítrofe con Mongolia para convivir durante años con los pastores nómadas y asumir parte en la ardua tarea de trabajar en las amplias praderas.

Jiang Rong aporta su experiencia en el relato para introducirnos en las duras condiciones de trabajo y supervivencia de los pastores mongoles. Además de hacer hincapié en la veneración que estos profesan hacia el lobo, el mayor depredador en la escala alimentaria y enemigo natural de cualquier rebaño de estos pastores. El autor cede su voz en Chen Zhen, protagonista y narrador principal sobre el fascinante y milenario modo de vida de un grupo de pastores mongoles. Herederos en la historia del gran conquistador Ghengis Khan. 

Zhen, junto a otros estudiantes chinos, forma parte de las denominadas brigadas de producción, secciones repartidas en diferentes tareas de trabajo para optimizar la producción de carne, lana, pieles, caballos y un largo etcétera de productos destinados a abastecer al mercado chino. Aparte del cometido a realizar, el joven Chen Zhen comienza a desarrollar una fascinante admiración hacia el lobo, símbolo mongol y respetado como una deidad por las facultades que este animal ha ido introduciendo en la sociedad nómada. Estos no dudan en alabar los beneficios que aporta este animal pese a la encarnizada lucha por la supervivencia en su milenaria historia. Una guerra cruel, descrita con maestría por Rong en verdaderas batallas destinadas a mantener el orden natural pese a los desastres que conlleva cualquier enfrentamiento, aunque esta sean entre hombres y bestias.

El precio de este equilibrio controlado es un autentico baño de sangre.                                                                                                                
                                                                                                                                Chen Zhen

Sin embargo, para las autoridades chinas el lobo es un obstáculo en la producción y una plaga a erradicar. Aquí es donde entra la fácil comparación del crecimiento y la destrucción de métodos de vida tradicionales. La alteración de un orden milenariamente establecido y con un crecimiento productivo lento. El autor se vale de esta historia paralela para describir el avance de la sociedad china y el modo de vida nómada a través de sus protagonistas. Lamentablemente se repite hasta la extenuación en los beneficios y problemas que supone alterar este orden. Tanta repetición cala hondo en cualquier lector porque llega a cansar tanta loa y salvas sobre los beneficios que aportan las manadas de lobos, su inteligencia y otras cualidades que este místico animal ha aportado al estilo de vida de estas gentes. No hace falta ser un hacha para ver por donde van a a ir los tiros, ni como la estupidez humana derriba muros pese a contener las aguas que arrasarían lo construido. La historia de Tótem lobo se sustenta más bien por la vivencia personal de sus protagonistas que por lo evidente de su mensaje paralelo. 

Los jóvenes estudiantes chinos elevan parte de la historia narrada desde su particular punto de vista, son extranjeros que aprenden a realizar las duras tareas de las labores diarias, aprecian el entorno y la peligrosidad de encontrarse en una naturaleza salvaje, impregnándose de tal modo de una experiencia vital que ellos mismos llega a forzar para poder experimentar aun más los beneficios que la vida les brinda en esa particular llanura. Una notable historia que navega por el conocido genero de aventuras que pervive en la memoria, al describir el inevitable paso hacia la madurez de estos muchachos pese a sus leves intentos de variar algunas cosas.

Si acabas de golpe con todas la gacelas. ¿De qué te alimentarás al año siguiente? Al contrario que el ser humano, el lobo no es codicioso. !Es capaz de calcular, de ver las cosas con perspectiva! 
                                                                                                                                  Bilgee
Jiang Rong
Ed Alfaguara