29 de abril de 2014

Fortines, parapetos y trincheras: Cumbres republicanas de la Jarosa

El cordal dominado por el ejército republicano en la Jarosa arranca en el cerro de La Salamanca, pasando por el Risco del Polanco, La Carrasqueta y el Collado de la Portera del Cura. Cumbres dominadas por el ejercito rojo frente al cordal nacional de Cabeza Líjar, Cueva Valiente y la loma que desciende desde esta ultima cima hacia Pinares Llanos. Es un frente de guerra algo apartado de los grandes choques como en el Alto de El León, pero de cierta importancia para controlar al enemigo y evitar movimientos que podrían derivar ataques desde puntos menos estratégicos. Es por ello que los restos son abundantes al tener que 
Restos de viviendas en la Salamanca
ocupar toda la franja cimera a través de nidos de ametralladoras, trincheras y parapetos principalmente. Nada excepcional pero una buena cantidad que justifica el paseo. Un pequeño problema reside en ubicar una ruta circular para visitar con cierta coherencia estos apartados restos. La mejor opción y mi recomendación particular es la que aparece publicada en el libro "Senderos de guerra" de Jacinto M. Arevalo. Pero para evitarme tanto rodeo con el coche tengo otra idea en mente y parto desde el mismo pinar de la Jarosa hasta el collado de La Mina. Este collado es la divisoria entre la posición nacional de Cabeza Líjar y la republicana de La Salamanca. El frente de guerra más cercano y donde se darían los mayores enfrentamientos. Inicio pues la recolecta de restos de la guerra civil por el sendero GR10 que ataca el lado norte de este ultimo cerro tras una breve visita para ver salir el sol desde el precioso mirador de Cabeza Líjar.


En esta ladera norte de la Salamanca se encuentran las posiciones de vanguardia, bastante derruidas donde destaca un primer puesto de tirador circular cerca de unos berrocales y abandonando el sendero. La mayoría de los restos se encuentran en la parte madrileña, donde podemos superar la alambrada de turno en el inicio del cerro o sobre los berrocales
Doble muro en Tranvías
que abundan en esta parte. Cierta precaución al andar fuera del camino ya que me tropecé con más de un alambre de espino perdido que pueda hacernos algún rasguño. En la parte más alta se hallan numerosas viviendas y puestos parapetados que siguen una linea que descendería hasta el pinar de la Jarosa, perdidos en su mayoría por el cortafuegos y que ya cité en esta entrada. En la parte sur de la cima se hayan otro nuevo conjunto de viviendas, destacando una de ellas en tamaño donde podría estar situado el puesto de mando. Junto al arruinado refugio de montaña, hay una cierta acumulación de escombros circular que seguramente formaría la base de un puesto de ametralladoras. En este punto podemos dejarnos caer por esta ladera oeste hasta toparnos con la delimitación del frente que nos acompañará a lo largo de la excursión. En este mismo cerro murió en combate un famoso socialista italiano, Fernando de la Rosa. En torno al 15 de septiembre del 36, cuando los republicanos intentaban reconquistar lo perdido y asaltaban Cabeza Líjar. 


Este frente es un un muro continuo que llega a diversificarse en algunos tramos por trincheras. La mejor opción es continuar cerca de este parapeto que recorre el cordal algo por debajo de la loma y del GR10. En este muro van apareciendo diversos puestos de tirador, aspilleras y otros elementos donde acoger a los soldados que montarían guardia frente a los nacionales de Cueva Valiente y los pinares de su base. Cabe destacar una operación republicana llevada a cabo por el capitán Benito Sánchez en el inicio de la contienda. Desde la Portera del Cura recorrió todo el cordal con el objetivo de sorprender a los nacionales que habían tomado el Alto de El León.


Detalle. ¿Ametralladora?
La linea republicana continua y supera la senda del GR88 que proviene del Collado del Hornillo. La ruta sigue por la senda que parte hacia el oeste y se acerca a la posición denominada como Tranvías, por la profesión de los milicianos que se apostaron en este lugar, el inicio de los singulares berrocales que dominan el Risco del Polanco. En esta posición se acumulan las construcciones. Viviendas, muros dobles, puestos de tirador y un nido de ametralladora en particular que parece haber sufrido una leve reconstrucción. A pesar del tiempo, estos elementos bélicos se mantienen en buen estado y aglutinan los restos más numerosos e interesantes de todo el cordal republicano. También destaca ese doble muro que finaliza parapetando a sus ocupantes. Toca seguir por la senda y por el muro transformado en guía natural, quien va enlazando grandes peñascos y donde la orografía de la cima aporta unas buenas vistas del valle. Como el antiguo Berrueco de la Peña Blanca, a quien devuelvo el saludo de hace un año.


El largo muro del frente
Según vamos perdiendo algo de altura van apareciendo diferentes restos, viviendas y nuevos puestos de tirador. Destaca por encima de todos un nido de ametralladora sobre un escarpado que parece desafiar a sus enemigos desde la arrogante posición que domina. La construcción esta precedida por una vivienda que aun conserva en una esquina una especie de chimenea, un corto pasillo desembocaría en la fortificación perdida que vigila los peñascos de enfrente. El apacible paseo continua por la estrecha senda que viene acompañándonos por esta ladera y que empieza a terminar de bordear el Risco del Polanco para introducirnos en un pinar junto a una exagerada valla cinegética. La valla se haya derribada en algunos tramos aunque el camino a seguir sea en paralelo a la valla, incluso es esta zona supuestamente apartada del frente aparecen más viviendas dispersas como un pequeño resguardo más tranquilo. La senda conecta finalmente con el GR10 que se abandonó casi al principio de la ruta y alcanza el collado donde existe un remarcado desvío hacia los pinares de la Jarosa. En ese pequeño trayecto también hay pequeñas edificaciones salteadas de menor importancia. 

Enfrente se alza la Carrasqueta, un nuevo cerro donde se encuentra la posición denominada como Elda, por el origen alicantino de sus ocupantes. Para asaltar esta nueva ascensión hay varios senderos que surgen desde ese collado. El más directo y duro a la cima es el de la izquierda, mientras que los otros buscan rodear la ladera. En un principio se camina bajo la agradable sombra de los pinos que van desapareciendo según nos acercamos a la cima. De camino vamos dejando atrás algunas construcciones adosadas a grandes rocas o buscando el resguardo tras ellas. Varias son las viviendas dispersas de este cerro que destaca por
Restos de viviendas en la Carrasqueta
su aérea vista sobre la Jarosa. Hacia el sur otras vistas más politizadas sobre Cuelgamuros y la enorme cruz de granito del Valle de los Caídos. Buen momento para usar los prismáticos. Cerca de esta cima nace un largo cortafuegos que cae casi a plomo sobre los pinares madrileños. En este momento doy por finalizada la excursión a pesar de que me queda la posición Crestones pasada la Naranjera. La idea inicial era completar todo el cordal para luego volver hasta este punto y bajar rápidamente por el cortafuegos hasta el coche, sin embargo el tiempo va más deprisa de lo que pensaba y ya arrastro algo de cansancio. Con lo bien que estoy aquí sentadito... 



Panorámica desde Cabeza Líjar
Actualización a 18-5-17

... Es cierto, estaba bien a gusto. Pero llega el día en que toca levantar el culo, echarse el macuto a la espalda y finiquitar viejas deudas del pasado. Como este anexo que completa el recorrido iniciado por las cumbres dominadas por las milicias republicanas. Con tres años de retraso.

Con cierta imaginación aparezco sobre la Carrasqueta, como cuando sueltas el muñeco amarillo de googlemaps en cualquier parte. Y en este caso, para continuar por el marcado sendero GR10 hacia el Collado de la Portera del Cura. Amplio espacio donde se encuentra el vallado que rodea Cuelgamuros y nos acompaña hasta la Naranjera. Pero antes queda por
Restos tras la valla cinegética
señalar algunos restos perdidos y que están fuera del buen sendero. No son en absoluto grandes construcciones, más bien quedan ruinas de lo que antaño pudo ser una vivienda, algún parapeto y la fiable trinchera. Desde el mismo collado hay un sendero que desciende a derechas, prácticamente recto por la ladera de la vertiente castellana. El hito para no perderse es una antigua valla cinegética que transcurre casi en paralelo al frente republicano. Por ahí andan la trinchera y algunos restos entre matojos y jarales. La supuesta linea republicana sube ligeramente por la pendiente, hasta que la experiencia adquirida permite adivinar donde encontrar otros restos situados junto a los diferentes salientes y berrocales que ofrece la montaña. Muretes y algún que otro puesto de tirador. 



Tras hallar ciertas posiciones a lo largo del collado, se encara un leve ascenso hacia el arruinado refugio de la Naranjera. En la leve subida vuelven a aparecer pequeños restos, algunos adheridos a las rocas y otros apartados del sendero. Como una vivienda a lado de la valla descrita. Por lo menos en ésta sobresale una chimenea en una de sus esquinas como elemento de distinción frente a tanto escombro. Por otro lado y si hay suerte, las senderistas señales expuestas junto al refugio de la Naranjera, resistirán por un tiempo la invasión de los vándalos y apenas habrá que citar que el camino a seguir es el denominado como Mirador de la Naranjera. Aunque en realidad lo que aparece es un apacible sendero que recorre cierta crestería rocosa hacia el interior de los Pinares LLanos. Una pequeña delicia de vereda sobre el imponente pinar, con los muros rocosos a un lado y el campamento de Peñas Blancas hacia el otro. Por estos lares se encontraba la posición Crestones, con escasos restos visibles. Aunque tal vez la belleza del entorno embriagó más de lo normal mi fácil parecer de salirme del recorrido indicado. Y eso que mi imaginación sitúa algún Moái descarriado en estos rincones. Tras un pequeño pateo, la valla cinegética reaparece para indicar al caminante el sitio por donde superar la linde rocosa. 


Puesto de tirador
Al otro lado sobresale el asfaltado camino que lleva hasta el albergue de la Casa de la Cueva. Antes de alcanzar la cota de civilización, destaca un pequeño cementerio de bloques graníticos, trabajados en uno de sus lados para simular una cacera donde poder transportar las aguas. Su antigua función proviene del manantial llamado de las Negras. Un poco más arriba y pegado al asfalto. 

Hasta aquí llega esta entrada atemporal, con el añadido de algunas fotos al álbum y que pretendía exhibir la larga linea republicana entre las montañas que separan Castilla y Madrid. 

Álbum fotográfico

Bibliografía:
Senderos de guerra. Jacinto M. Arévalo
Librería Desnivel, 2008


3 comentarios:

  1. Hola Javier,

    me llamo Raúl; hace mucho tiempo en una de tus primeras narraciones de esta temática, te escribía para darte las gracias por tu dedicación y ayudarme a descubrir estos lugares con sus particulares cicatrices.

    Muchos posts después, debo agradecerte de nuevo el esfuerzo y dedicación para explorar, describir y compartir estos lugares de forma tan interesante.

    Aparte, tengo la curiosidad de conocer cuál es el acceso más directo al collado de la Mina, saliendo del embalse de la Jarosa ¿por el cortafuegos de la Salamanca?
    No conozco al cien por cien el tramo más alto, pero tampoco otro camino más directo.

    Gracias

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    1. Hola Raúl, muchas gracias por tus palabras y por tú interés en esta apartado del blog.

      Para acceder al collado de la Mina hay que subir por el cortafuegos, pero cuando asciendes y tras superar una curva a derechas, según subes, hay una pequeña senda que sube directamente hasta la mina a cielo abierto. Un poco por encima del collado. Es duro y hay bastante piedra pero es más entretenido que sufrir el cortafuegos. En Google Earth se aprecia bastante bien la senda y es por donde bajé para visitar la posición republicana de Álamos blancos.

      http://eldiaquemehicemayor.blogspot.com.es/2012/10/posiciones-perdidas-cerro-alamos-blancos.html

      Gracias de nuevo y siempre a tú disposición. Saludos.

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