31 de enero de 2014

Los cronocrímenes

La nominación del cortometraje 7:35 de la mañana a los Oscars en 2003, dio a conocer al gran público el nombre de Nacho Vigalondo. Un tipo con el talento suficiente para debutar en el largometraje con una pequeña e inteligente película. Los cronocrímenes trata sobre una persona normal que acaba viajando en el tiempo tras ser atacado y perseguido por un misterioso hombre enmascarado. Al transportarse en el tiempo hacia atrás, el protagonista descubre que todo lo que ha ocurrido tiene que ver con un viaje anterior que desencadena una atractiva sucesión de acontecimientos, donde el personaje principal es a la vez quien crea la causa con su correspondiente efecto. Para ello Vigalondo propone una obra que podría considerarse como minimalista. Cuatro actores sostienen la acción mientras una casa de campo, un tramo de carretera, un espeso bosque y otro amplio escenario, donde reside la supuesta máquina del tiempo, acopian todo el espacio terrenal que ocupa la película. De hecho, es la faceta artística la que devalúa parte de la gracia a la obra fílmica.
  
Karra Elejalde es el protagonista absoluto interpretando a Héctor, el personaje que desencadena los sucesos de la historia y que gira todo en torno a sus actos. Elejalde se pasa media película intentando poner cara de panoli, interpretando al típico hombre corriente. Sin embargo no es capaz de sostener él solo la película y menos aun con la supuesta colaboración del resto de actores. Como protagonista solo destaca cuando toma conciencia de la trama que Héctor ha creado sobre si mismo e intenta corregir el bucle donde se haya atrapado. Hay un giro o evolución de su personaje y es cuando Karra Elejalde parece por fin un actor, y además me creo que ese señor sea capaz de tomar las riendas de la historia e intente modificarlas en su beneficio. El resto del reparto ni cumple ni suma ninguna faceta destacable para ayudar a mejorar la historia que se nos esta narrando. Incluido al propio Vigalondo dando vida al joven científico.
La momia rosa
La historia es sin discusión lo mejor de esta pequeña película. Los cronocrímenes sobrevive gracias al guión de Vigalondo, cobrando el protagonismo que se merece una historia de ciencia ficción sin necesidad de efectos especiales que adornen la película. En este caso la trama se impone a otras facetas artísticas del filme al sumergir los defectos del plantel, ocultarlos y atraer toda la atención de los espectadores hacia el argumento. Uno se queda fijo y atento ante los pormenores que vamos contemplando. Los viajes temporales vienen a incrementar el interés de la cinta cuando empiezan a encajar las piezas sueltas que el director nos ha ido mostrando. Y a la vez vuelve a complicar el proceso que debería repetirse en el bucle donde queda atrapado Héctor, atrayendo la atención del espectador hacia una intrincada trama que sobrevuela por encima de algunos defectos y medios escasos


Debería haber tenido más tiempo para preparar la patraña esa de las cámaras de vigilancia.
¿Cámaras de vigilancia?
Pues tampoco nos vendría mal.

El Joven


Los cronocrímenes de Nacho Vigalondo
2007

23 de enero de 2014

XXIX Cross de Leganés

Ya indicaba el parte meteorológico que el fin de semana del 19 de enero vendría acompañado de abundante agua. Y daba igual el formato, nieve o lluvia, el caso era regar los campos del señor y a ciertos penitentes por los campos del Parque Polvoranca. La combinación da como resultado el ingrediente perfecto para impregnar mi debut en la disciplina del cross, barro. 

A pesar del cielo plomizo y de la pertinaz lluvia, llego con algo de margen, y decido recoger el dorsal con el paraguas en la mano. ¿Y si me lo ato a la cabeza? Después pasé a verificar parte del húmedo terreno que nos aguardaba. Tras regresar al coche para cambiarme, decido calentar directamente desde mi vehículo hasta la pancarta de salida. Que cómodo me estoy volviendo cuando recuerdo haber estado en sitios peores. Antes de las 10 de la mañana suenan silbatos de la organización llamando a filas y la pequeña masa de corredores van colocándose mientras las curiosas nubes cesan un momento su actividad para darnos falsas esperanzas. El pistoletazo de salida me sorprende dudando sobre si correr con el chubasquero o quitármelo directamente. Tras las primeras zancadas y el presumible sudor que se avecina opto por guardarlo entre el doble cascarón de ropa.


A limpiar toca
Los primeros metros se hacen de manera tranquila, salvo la avanzadilla de cabeza de carrera. El resto nos limitamos a sopesar el irregular terreno y la fiabilidad de nuestras pisadas. En este inicio pocos pretenden arriesgar a lo loco una caída o alguna torcedura. Como son cuatro vueltas la intención es tantear y evaluar el recorrido durante el primer paso. Lógicamente la táctica varió después a un corre todo lo que puedasTras la salida hay un breve descenso hasta una senda paralela junto a un arroyo, un tramo algo complicado por el barro acumulado y que nos obliga a invadir el pasto lateral. Después se asciende levemente sobre una ladera que sirve para volver al inicio del recorrido, con la única complicación de unos pequeños tramos de subida y bajada en zigzag.  

Poco a poco la carrera se va estirando y por mi parte intento apretar todo lo que puedo con el cuidado necesario para evitar alguna caída, voy de blanco así que como acabe en el suelo por culpa de algún resbalón pienso que sería el momento adecuado para retozar alegremente en el lodo como un cerdo. También adelantar alguna fémina entre charcos da que pensar sobre la supuesta parte erótica de las peleas en el barro. Todas estas inquietudes divinas tienden a diluirse cuando las nubes deciden volver a su noble tarea, y mis piernas dubitativas, por culpa del terreno, me recuerdan que hoy toca correr. Últimamente me planteo ciertos retos en carrera, como alcanzar a tal o cual corredor que normalmente acaban en fracaso. En esta ocasión intento dar con un par de corredores que llevaban la camiseta de la San Silvestre Vallecana de hace dos años. En un principio me planteé alcanzarles pero tras dar tres vueltas al circuito, ambos corredores habían aumentado ligeramente su ventaja. 

En esta misma tercera vuelta me dobla la cabeza de carrera. Un tipo tan largo que por cada paso suyo yo debía dar cinco. El corredor va enfilado hacia la segura victoria pese al esfuerzo de un segundo clasificado que iba dándolo todo con tal de alcanzarlo. En la última vuelta me planteó otro objetivo, superar a otro corredor que marchaba algo adelantado. En esta ocasión logro coger a este hombre, que por el físico externo me superaba en edad, más tarde comprobé al consultar los resultados finales que la diferencia en edad casi llegaba a los 20 años. Ojala llegue yo a esa edad con las mismas ganas y fuerzas para seguir disfrutando de lo que a uno le gusta.

Finalmente logro cruzar la meta y mostrar mi dorsal a un juez que requería comprobar su numeración. Varios dorsales acabaron abandonados a lo largo del circuito tras desprenderse de los imperdibles a causa de la lluvia. El mio iba colgando malamente hasta que decidí terminar de arrancarlo y conservarlo. Tiempo final, 39:37 según la organización. Nada que discutir pues, salvo que espero repetir el año que viene y sumar en algún que otro cross.

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Cross de Léganes




13 de enero de 2014

Hacia rutas salvajes

El final de 2013 ha sido algo duro. Por un lado la acumulación de trabajo profesional, sumando incluso algunos extras los fines de semana. Tampoco ayudó, para desconectar algo la cabeza, la exigente lectura de Obsesión. De la cual ya escribí suficiente en el anterior post. De esta guisa tan atractiva, me decante por repetir e incluir en el blog un libro que ya había leído con anterioridad. Hacia rutas salvajes de Jon Krakauer. Una lectura sencilla a la par de estimulante. Aunque las vacaciones navideñas me han retrasado en la escritura de esta entrada, perdiendo algo de esencia y de ganas tras acabar la lectura a mediados de diciembre pasado. Capón personal.


Ultima imagen del Street View en la Senda de la Estampida
 Hacia rutas salvajes no es una novela, sino la ampliada recolecta periodística del autor sobre la trágica muerte por inanición de Christopher McCandless. Un joven americano que decidió romper con su vida anterior y que inició un aleatorio peregrinaje por el Oeste americano hasta su fatal resolución en un paraje natural de Alaska. La muerte del joven y la posterior reseña periodística del suceso en la revista Outside suscitó un buen número de comentarios de los lectores y de cierta repercusión mediática. Krakauer, impresionado por las correrías del muchacho y de ciertos paralelismos personales, se propuso ahondar con mayor profundidad sobre los motivos que llevaron a un prometedor estudiante e hijo de una adinerada familia de la costa Este, a cambiar su modo de vida para transformase en una especie de trotamundos durante dos años antes de internarse sólo en Alaska. El resultado de su trabajo es un entretenido libro donde se intentan buscar respuestas al comportamiento y a las andanzas del peculiar protagonista. 


El visible autobús desde Google Earth
El punto de partida del libro nos sitúa en la aventura final, cuando un conductor traslada a un joven autoestopista a una pista de tierra conocida como Senda de la Estampida. Un camino para internarse directamente en tierras salvajes y donde el osado personaje pretende sobrevivir durante un tiempo en solitario. Meses después, unos cazadores hallarían el cuerpo en descomposición del muchacho dentro de un autobús abandonado en el interior del bosque. Tras esta presentación, el autor se embarca en la reconstrucción del camino realizado con anterioridad por el protagonista y en la búsqueda de los motivos que llevaron a McCandless a emprender su particular odisea individual. El amplio trabajo de investigación lleva a conformar un relato bastante dinámico, sobre todo cuando se recorre y se ficciona algo los lugares donde Alexander Supertramp, el alias que escogió McCandless para presentarse al mundo, estuvo moviéndose mediante entrevistas a diferentes personas que se cruzaron en su vida. Algunos de estas personas aparecen en varias ocasiones y conforman parte de la familia nómada de Chris frente a otras ocasionales que aportan simples datos de encuentros y ocasiones fortuitas. También ayuda algo una especie de diario que fue escribiendo, fotografías del propio Chris y la diversa correspondencia que McCandless mantuvo con la gente que se encontró por su camino.

La obra decae algo cuando se intenta acercar a la personalidad del joven buscando comparaciones con otros supuestos trotamundos o soñadores. Como buen trabajo de investigación es necesario este análisis. Krakauer se ve forzado por los diversos comentarios contrarios recibidos a buscar una excusa o complemento para salvaguardar el idealismo de McCandless. Es aquí donde aparece la paralela e interesante historia de Everett Ruess, otro joven intrépido que padeció el mismo ansia de vivir más tiempo en soledad y junto a la naturaleza que en sociedad. El autor por su parte nos relata una experiencia personal que pretende ser un ligero parentesco con la aventura emprendida por McCandless. 



La pregunta ahora sería. ¿Merece tanto revuelo esta historia personal? Resulta obvio decir que el trágico desenlace ayudó bastante a desatar la curiosidad humana. Porque seguramente haya bastantes McCandless desperdigados por el mundo en este momento. Algunos anónimos mientras que otros estarán comunicados y alimentando egos vía Internet. A mi entender y bajo mi estricta opinión personal, la respuesta solo puede hallarse en uno mismo si mientras, se lee la interpretación de Krakauer, algo en tú interior arde, se siente, te relaja o entusiasma. Me cuesta encontrar una palabra más exacta porque básicamente es un sentimiento que cada uno tiene dentro y lo expone como quiera. La verdadera proeza de McCandless fue que un día decidió vivir la vida que él consideraba feliz. Agarró su existencia y la dirigió hacia donde quiso. La mejor explicación la da el propio Chris al amable anciano que intenta acogerlo como un hijo. Gracias, pero no soy un vagabundo, vivo así porque quiero. 

Es en las experiencias y recuerdos donde puede descubrirse el significado auténtico de la existencia. ¡Dios, qué fantástico es estar vivo! Gracias, gracias. 

Alexander Supertramp.

Ningún hombre que conserve alguna huella de la vitalidad de la infancia puede haber olvidado estos sueños
Wallace Stegner sobre Everett Ruess


Hacia rutas salvajes
Jon Krakauer
Ed. B. Bolsillo Zeta

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Articulo de Outside. En inglés
El filo de la navaja de W. Somerset Maugham

3 de enero de 2014

35º San Silvestre de Galapagar - Calendario deportivo 2014

Doble ración para inaugurar el 2014. Primero un breve inciso sobre el ultimo esfuerzo deportivo del año en la San Silvestre de Galapagar. Para después dar pie a un supuesto calendario de objetivos para este nuevo año.  La elección de esta carrera se hizo a ultima hora, pues pensaba acudir a Madrid para repetir en la vallecana. Pero los horarios son los que son y preferí estar en casa a la hora de comer con mi familia. La localidad de Galapagar más cercana y con una amplia historia, treinta y cinco ediciones con la de este año,  fue la carrera escogida para terminar el año corriendo y servir de excusa para exponer en este post objetivos más serios para 2014. 
Primeros metros

La San Silvestre de Galapagar surge del velodromo para adentrarse levemente por el casco urbano. Una pena que enseguida echen a los corredores a las afueras por pistas de tierra que rodean el municipio. Parte del encanto de las populares es arrebatar por unos minutos el protagonismo a los vehículos rodados de las calles de cualquier ciudad, y recibir los ánimos junto a la indiferencia de los vecinos.

Fiel a mi costumbre salí tan rezagado que no me quedo más remedio que darme un pequeño calentón al principio para ubicarme en la carrera y rodearme de corredores con ritmos similares al mío. Tras un recorrido algo sinuoso y unas pocas gotas caídas del cielo me planto nuevamente en el velodromo con un tiempo real de 37:35. Una marca similar a la Pedestre de Guadarrama, con un kilometraje parecido y con la única salvedad de mayores tramos de tierra en esta carrera.



- 2014 -


Ahora que estoy siendo constante en cuanto al tema de los entrenamientos, me he propuesto establecer una serie de objetivos para 2014. Con un doble sentido, cumplir ciertas metas para mantener el interés, y que estas me sirvan para afrontar un reto de mayor envergadura. El reto mayúsculo sin duda tiene la marca de 42.195 metros. La maratón será el premio gordo a tanta carrera, tanto entreno y tanto tiempo arrebatado a otras cosas importantes, familia principalmente. El problema reside en la elección de la prueba, ya que tengo censurado al maratón de Madrid tras la vergüenza del ropero de 2013. Esperemos que se solucione este año y los populares tengan una prueba digna en la capital del país. Así pues queda salir fuera de la comunidad donde resido y concertar alguna fecha que me cuadre. Y como creo que necesito coger fondo, la prueba reina se va a retrasar para noviembre, con Valencia o Murcia como principales candidatas. Ya veremos porque queda mucho. Demasiado incluso, pero para entonces esperemos que no me haya caído del guindo.

El primer tercio del año va a estar dedicado a disfrutar y buscar un poco la variedad deportiva. En principio parece que la Tragamillas de Collado Villalba va a servir de excusa para correr junto a unos amigos. También me gustaría participar en la MM de Elche. La más antigua del mundo según los organizadores. Aunque eso supondría un viaje más a sumar al reto final. Ya se verá. Sino se acude a Elche, para abril se buscaría algún duatlon para compensar el mono perdido tras no poder acudir a Alpedrete. Otra opción ciclista será intentar acudir al proyecto Red Mtb, si es que continua esta quedada popular. Para mayo tengo medio apalabrado participar en la Vuelta a la Jarosa, junto a mi primo y un amiguete. Servirá por lo menos para cambiar el asfalto por la tierra. Esto significará el final de las pruebas deportivas hasta el verano, donde espero volver a Alpedrete para repetir en el dichoso duatlon. Aun esta por ver si se rellena algo el vacío deportivo durante el verano. 

Para los últimos meses del año habrá que ponerse serios para apurar la preparación hacia el supuesto gran reto. Intentando coger algo de fondo con la MM de Valladolid en septiembre, mientras que para octubre dependerá de la maratón escogida finalmente para cuadrar un mes antes entre la MM de Ávila o de Cantalejo. Volver a correr en casa será casi una obligación con la Pedestre popular también en septiembre. Para acabar el año hay varias opciones, la carrera de Navidad de Cercedilla o alguna San Silvestre más cercana de casa. Galapagar o Segovia. 

Tal y como se suele exponer en cualquier acto programado, este puede ser sustituido sin previo aviso por mi persona. Intentaré parecer serio y ajustarme lo posible al guión descrito. Incluyendo si es posible alguna prueba intermedia o que surja a lo largo del año. En principio ando rebuscando algún evento deportivo antes de la Tragamillas. Queda por ver como se me da el resto del año. Quien quiera queda convidado a final de año para evaluar este prometedor 2014.


- Cross de Léganes. 19 de enero
- Tragamillas. 2 de marzo

- MM Elche. 6 de abril
- Proyecto Red Mtb. Sin fecha prevista
- Vuelta a la Jarosa. 10 de mayo
- Duatlon de Alpedrete. 30 de agosto
- MM Valladolid. 14 de septiembre
- Pedestre popular de Guadarrama. 21 de septiembre

- MM Ávila. 5 de octubre

o
- MM Cantalejo. 12 de octubre
- Maratón de Murcia. 2 de noviembre
o
- Maratón de Valencia. 16 de noviembre

 - Maratón de Zaragoza. 28 de septiembre

- Carrera de Navidad. Cercedilla. 21 de diciembre

o
- San Silvestre Segoviana. 31 de diciembre