31 de diciembre de 2014

La cueva del valiente

“Se cuenta de ella alguna relación de aprovechamiento por bandidos, proscritos y, en general, gentes huidas y perseguidas por cualquier causa”  


Así describía un guarda a esta cueva en la revista Peñalara, allá por 1914. Desde luego poco cercana a la presunta osadía del valor que otorga su nombre a toda una montaña. Una elevación que se desprende del cordal guadarrameño para dominar con su mayor altura la denominada sierra del Malagón. Cueva Valiente se llama esta montaña de 1903 metros que recoge su nombre de la caverna situada en su umbría, una pequeña oquedad de unos 20 metros de profundidad hecha sobre la roca granítica. Parece ser que esta piedra no invita a ofrecer agujeros naturales en sus laderas por lo que se sospecha que detrás de su formación estaba la mano del hombre. O la de unos cuantos.

Llegar hasta la cueva es uno de los atractivos de esta montaña que comparten abulenses y segovianos, donde existen varios modos de asaltar la cumbre y disfrutar de las vistas. Y de tantos caminos distintos elijo el mío propio desde San Rafael, en un gélido día de diciembre partiendo desde la calle Carlos Mendoza, un poco antes del amanecer. Costumbre madrugadora que voy cogiendo para disponer de más horas en el monte. En primer lugar hay que atravesar el pinar que linda con las últimas viviendas de la población hasta alcanzar una primera referencia acuífera, las fuentes de la Virgen de la Nieves y de la Yedra. De esta última surge un camino, tras el vallado, que asciende por el pinar. A estas horas el sol aún no ha salido, pero la oscuridad empieza a difuminarse lo suficiente para apreciar como dos corzos emprenden la huida ante nuestra presencia.
Ascendiendo hacia El Peñoncillo

Mi perro ovejero permanece como siempre sorprendido y estático viendo escabullirse a los duendes de los bosques, en cuanto llego a su altura le saco de su letargo indicando que todavía queda algo de trecho por superar, hasta alcanzar un sendero con título y seguramente con orla. El de Ingeniero. Este sendero discurre por la ladera de la sierra de Malagón hasta perecer junto al arroyo del Boquerón, doce kms más adelante. En este caso no llegamos a tanto pues toca desviarse por el primer arroyo de cierta importancia, cuyo nombre responde al de Gargantilla y tras dejar atrás algunos arroyuelos. En este nuevo desvío toca ascender por una camino plagado de piedras que parece que van a acompañarnos durante buena parte de la excursión. Pues piedra y agua no van a faltar. Un poco antes de llegar al collado de la Gargantilla surge un apetecible sendero a izquierdas que nos otorga un leve descanso. Al principio llanea pero esta montaña guarda notables sorpresas. Como avistar un buen cumulo de rocas denominada como El Peñoncillo justo delante. Enfrente y mirando bien hacia arriba porque toca superar bastante desnivel por un entramado de rocas donde el agua sobrante es expulsada de las entrañas de la montaña. El maldito peñoncillo aguarda vigilante para ofrecer alguna de sus rocas como abrigo al viento que nos recibe después del calentón. Buscando con la mirada la montaña se avista un nuevo roquedo donde se oculta la cueva. Adornada el día de hoy por una leve cascada helada sobre la roca. Vuelta a subir por una vereda que discurre casi paralela al canchal para pode hollar por fin la covachuela del demonio. Y detenerme un momento para contrastar el frío que arrastro en las manos frente al calor que desprende mi cuerpo.

El nombre de la cueva parece venir de alguna antigua prueba de valor, algo así como el paso a la edad adulta de los jóvenes de la zona y que deberían superar. Vete tú a saber que diantres harían, si llegar hasta la cueva, permanecer una noche o picar para agrandarla con la cabeza. Lo mejor es disfrutar de las vistas que ofrece, incluso comprobar como aloja una serie de helechos que parecen llevar la contraria a sus congéneres en cuanto al color que deben tener por estas fechas. Volviendo a la hemeroteca del principio, queda por relatar que “un antiguo guarda de Pinares Llanos aseguraba haber hallado, más de una vez, excrementos de caballo en el interior de la cueva”  Sin duda fue utilizada por más de un salteador de caminos, donde destaca por esta zona la figura de Juan Plaza(1). De este presunto bandolero serrano no se ha encontrado ningún dato histórico que atestigüe su existencia y su actividad, más bien parece estar acompañado por la leyenda que sin embargo ha dejado su legado en la toponimia de la zona en forma de peñón. 

El refugio y el vértice geodésico
La cima de Cueva Valiente se halla tan cerca que es inevitable no remontar el escaso trecho que falta. Algo de nieve helada se interpone hasta la amplía cumbre alomada de esta montaña. Varios son los peñascales que dominan esta pradera. Al pie del más elevado descansa un refugio de montaña que años atrás tuvo una función más bélica durante la guerra civil. Quedan algunos vestigios más que hoy no toca mirar pues es la hora del merecido almuerzo mientras se disfruta de una de las mejores vistas del Sistema Central. La meseta castellana, las cumbres del Guadarrama, Quintanar y otras más lejanas y blancas hacia Gredos, convierten a esta montaña en un magnífico mirador panorámico. 

En esta excursión pensaba llegar hasta el cerrete cercano a Cueva Valiente y que como curiosidad carece de nombre a fecha de 2014. Llamativo por la necesidad humana de catalogar cada terreno, y al tratarse de una prolongación de esta montaña, que sería la segunda cota más alta de la sierra de Malagón. Pero como suelo perder el tiempo observando más de lo necesario toca atajar por un pedregal que llega hasta Cabeza del Buey, algo así como perder casi 400 metros de desnivel de una tacada. Si a alguien le gusta las carreras por montaña aquí tiene una buena zona de entrenos sino le atropellan las motos que socavan aun más los regueros abiertos por el agua. Una vez alcanzado el citado saliente sin abrirme la crisma, descendemos por un sendero que discurre cerca del arroyo Secal. Riachuelo que se atraviesa fácilmente y que nos guía hacia la amplia pista de regreso a las fuentes del principio del paseo. 
Arroyo Secal

Álbum de fotos


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Bibliografía consultada:

http://www.cuallado.org/esp/senderismo/Segovia/El_Espinar/El_Espinar.htm
http://bandolerosdelguadarrama.blogspot.com.es/

Mapa
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(1) - Juan Plaza, antiguo buhonero, vino a caer por estos pagos tras la dominación francesa. 
Contábase que en el pasado había combatido al invasor atacando correos que marchaban hacia la Vieja Castilla, hasta que llegada  la expulsión en 1813, hubo de reconducir su vida, transformándose de guerrillero a salteador. 

La vida de bandido era difícil y la competencia mucha, Juan Plaza había de lidiar con su exigua partida junto a grandes figuras del latrocinio castellano, llamaranse Tuerto Pirón, `Cabeza Gorda´,  Isidro `el de Torrelodones´, que hacían de las suyas apoderándose de lo ajeno, convirtiendo el Alto del León en su particular campo de operaciones.

Durante décadas los alrededores del puerto fueron coto privado de estas partidas que deambulaban impunemente por las vertientes serranas, imponiendo su ley a golpe de trabuco. Ante esta situación marginal, Juan Plaza quedó relegado a delincuente menor viéndose obligado a modificar su estrategia, pasando de dar golpes rápidos  en las inmediaciones de Tablada a aislarse en Cueva Valiente, de donde al parecer huyó posteriormente tras la rebelión de sus acólitos sin que jamás volviera a saberse de él.

Texto de Jesús Vázquez Ortega
Publicado en el Guadarramista

24 de diciembre de 2014

Tradiciones navideñas: El calendario

Hace pocos años unos familiares de San Lorenzo sorprendieron a la familia con unos calendarios personalizados como regalo navideño. Nada extraordinario pues son muchas las empresas que hacen algo de negocio con el cambio de año y seguramente se den cientos de casos. Pero a nosotros nos gustó tanto la temática del original, que consiguió despertar la curiosidad posterior sobre que fotos habrían escogido para rellenar los años posteriores. Ese primer calendario estaba centrado en otra tradición familiar, la recogida de la uva en un pequeño terreno que antaño fue propiedad de mi abuelo en Corcos del Valle. Y bien que lo tenían planeado pues lograron retratarnos a todos en la laboriosa vendimia.

Acumulación de ejemplares
Yo y Cris en 1998
El bache se dio en 2013, donde las tareas personales impidieron la realización y entrega de los calendarios para el 2014. Año en donde ha recaído a mi pareja y a mí la responsabilidad de continuar con este pequeño detalle familiar. Como apenas hemos tenido tiempo en estos meses finales, hemos atajado con un viaje temporal, donde vamos a colocar a todos los implicados en sus principios como parejas. De este modo saltaremos desde los inicios en la década de 1970 hasta nuestros días. Intentando sacar alguna sonrisa con el lógico cambio físico.

Por lo demás solo cabe desear un buen 2015 a quien ose pasarse por este sencillo blog. 

17 de diciembre de 2014

El Giocondo

La vida nocturna da mucho juego. Tanta como las propias batallitas que cualquiera pueda enumerar o ser capaz de recordar en el trascurso de los bares, de la música y de las copas. Por esas temáticas maniobra El Giocondo, novela corta de un grande de la literatura española llamado Francisco Umbral. Autor que cede el protagonismo al singular personaje denominado como Giocondo, joven apuesto y sin oficio aparente quien nos traslada a una noche de juerga en el Madrid de principios de los 70. Fecha aproximada sobre la publicación de la obra. En esta se describe una curiosa fauna donde abundan los homosexuales, la depravación y el interés. Aspectos morales lejanos de la impuesta por el régimen dictatorial de entonces y donde ignoro si la publicación de este libro le supuso algún problema o reconocimiento por parte de la sociedad de la época al escritor. Tampoco he indagado en demasía salvo esta ligera aproximación hallada en otra web.

La historia tiene un caracter troncal a través de la susodicha jarana nocturna. Desde el inicio
Vamos Gio, sal de la estantería
de la noche hasta bien pasada la madrugada a través del joven protagonista como guía principal. Las necesarias ramificaciones para aumentar el interés y los temas a desarrollar vienen adjuntas al cúmulo de personajes que van entrando y saliendo de la escena. Uniéndose en algunos casos al grupo de naturales crápulas para disfrutar juntos las virtudes de la noche. Según se van incorporando, son sometidos a una meticulosa descripción de su físico, caracter y profesión, por citar algo como modo de vida, en una especie de capitulo por personaje. También sirve como válvula de escape hacia otros tiempos y lugares, donde se remonta a alguna historia del pasado que termine por definir al personaje en cuestión y adornarla, normalmente, con alguna anécdota relacionada con el Giocondo, que para eso titula esta novela. De esta guisa vamos conociendo al protagonista central, decantado homosexual pero con la atracción física necesaria para el genero contrario, que intenta en contadas ocasiones desviarlo de acera. Curiosamente el Giocondo apenas habla o participa activamente. Más bien es definido por los demás, salvo en el episodio dedicado hacia su amor platónico, sobre la figura de un varonil norteamericano llamado Cheryl. 


El Giocondo tiene la certidumbre de haber amado una vez en la vida, de amar todavía, quizás, y esto le conforta con la comprobación de que ha tocado la clave misma de la vida

Un tramo empalagoso, casi como de adolescente como cuando alguien se reencuentra con el primer cosquilleo de estomago para ubicar en el tiempo el revoloteo de las mariposas que le provocó tal o cual fulano.

En este pulular de variopintos personajes destacan los interpretes, los escritores y los
F. Umbral en San Sebastián
Foto extraída de canales.elnortedecastilla.es
buscavidas, todos a una, con la vida por delante buscando la felicidad en los fondos de los vasos o entre las piernas de cualquiera, que para ciertos placeres no hay que hacer ascos a las hormonas. En este continuo deambular, el grupo va cerrando locales, empalmando garitos y apurando las opciones de la noche. Sin embargo cabe destacar las miserias de cada uno, normalmente por encima de las virtudes aunque triunfen en sus profesiones, como Bruto, actor reconocido y que empieza a destacar incluso fuera de las fronteras. Su fogosa apuesta queda resuelta amablemente al circular con su coche tuerto por las calles de Madrid. También andan por ahí los mantenidos, como el periodista Ramiro, gracias a una adinerada catalana con la que tiene que cumplir cada cierto tiempo o la inclusión de las viejas clases, en este caso a través de una Marquesa. Señora con mayúsculas en altanería y vicios, como la de amparar al Giocondo con el fiel propósito de desflorarlo y cambiarlo de bando. 


Tales vicios contiene el libro, material suficiente para embaucar al lector y atraparlo en la fiesta madrileña. Seguramente la novela se perdería en una colecta de recuerdos anecdóticos sino fuera por la prosa de Umbral, el verdadero sostén de la obra donde parece destacar más el modo de contarlo que la acción misma de los personajes. Una delicia que se deja leer con notable gracia hacia un desenlace tan sórdido como simple.  

Ustedes no son este país. Ustedes son cuatro pingos viciosos,... Este país ha dormido toda la noche y se levanta ahora para trabajar honradamente.
Martín Rubén

Francisco Umbral
Ed Planeta

10 de diciembre de 2014

El hobbit. La desolación de Smaug

Bonito título. 

Me lo apropio para escribir lo desolado que me encuentro ante esta nueva trilogía de la Tierra Media. Aunque la verdadera apropiación la ha realizado el señor Peter Jackson. El director neozelandes se ha convertido en el amo y señor de la obra de Tolkien. No solo presume de ello y aparece en plano, sino que hace y deshace a su antojo. En mi post sobre la primera parte de El hobbit, defendí la interpretación de los guionistas sobre la novela y las
El hacedor - Warner Bros.
aportaciones que presentaban para aumentar el interés del relato. En esta ocasión veo más inconvenientes que aciertos. Y todo por culpa de la hipérbole, por lo grandioso y exagerado del circo. Esta segunda cinta se pierde entre tantas aventuras y tantos obstáculos que las supuestas subtramas quedan aplastadas  por los grandes escenarios, las inconmensurables ruinas y el loco movimiento de cámara. Había ratos donde me entraron ganas de gritar en mitad de la platea, "Tate quieto un rato, coño". 


Entre tantos avatares parece un milagro que la compañía de enanos consiga llegar siquiera al pie de la Montaña Solitaria, y todo porque el conglomerado de problemas llega a hastiar el flujo natural del relato. Dejando a un lado la innecesaria introducción, la película en sí ya arranca con tensión a través de la escueta aparición de Beorn para superar la persecución de orcos. Este amable anfitrión apenas tiene tiempo de extender sombras a la expedición encabezada por Thorin y desaparecer de la historia sin mayor tiempo ni gloria. La compañía de enanos continua sus peripecias y calamidades a través de las arañas del Bosque Negro, sigue con la posterior captura y encarcelamiento, por parte de los elfos, para después dar rienda suelta al vertiginoso descenso por el río, homenaje a Donkey Kong incluido. El colmo de mi paciencia particular se terminó en el intento de acceder a la Ciudad Lago, con los malditos bidones llenos de pescado para ocultar a los enanos y con la supuesta incertidumbre de ser volcados al agua por culpa de un fulano que recuerda en exceso a Grima, Lengua de Serpiente de Las dos torres. A estos enanos les va a dar un infarto con tanto ajetreo.


Arranca el aquopolis - Warner Bros.
La incorporación de nuevos personajes se diluye en parte por la exageración del conjunto. Es como cuando se dice que los efectos especiales deberían estar al servicio de la historia y no al revés. Pues en esta película todo esta subjetivado a la grandeza de la Tierra Media pese al protagonismo real de un mediano. Bilbo Bolsón. El británico Martin Freeman logra asomar algo la faceta de actor por encima del resto de interpretes. Tampoco era tan difícil pero se nota al disfrutar este personaje de unos minutos más que el resto en pantalla. Destacar también al pretencioso rey elfo y a Evangelyn Lilly como Tauriel, al poseer su personaje algo tan simple como dudas en su interior y poder expresarlos a través de una simple evolución de secundaria. El resto del elenco debe conformarse con posar, incluido Thorin, quien pierde el protagonismo del primer acto para dedicarse únicamente a dar ordenes a sus
Bardo - Warner Bros.
subordinados y a poner caritas. 


Otro personaje importante es Bardo, al que lamentablemente se nos presenta como al típico descendiente heroico caído en desgracia y que sobrevive como puede. Como otros miles de personajes vistos en otras tropecientas películas. Imaginación al poder, aunque en realidad son las manías sajonas de hundir a los héroes para que estos superen todas las adversidades desde abajo hasta la cima. Una pena, porque un personaje tan importante y ninguneado en el libro tenía una posibilidad de adquirir el protagonismo que merecía a través de una caracterización más digna y representativa en este filme. Sin embargo la caricatura final se la lleva esa especie de gobernador de dibujos animados. Ni tan maligno ni tan inteligentemente corrupto como para mantener bajo su mandato a los habitantes de una ciudad empobrecida y que sobrevive en un ambiente tan hostil como la Tierra Media. 

Menos mal que nos queda el dragón para salvar algo el susodicho arte llamado cine. Al encuentro entre la fantástica criatura con el Jinete del Barril le falta algo de mordiente, pero me conformo con el descanso que Jackson otorga a los maleables movimientos de cámara. Smaug y Bilbo mantienen un buen encuentro hasta que el parque de atracciones retoma su virulenta actividad y vuelve la profunda parafernalia que atenaza esta revisión fílmica de El hobbit. Demasiado ruido, demasiadas virguerías y demasiadas expectativas fallidas.

En realidad la culpa es mía por no comprar palomitas.


Warner Bros.

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El hobbit de JRR Tolkien
El hobbit. Un viaje inesperado

El hobbit. La batalla de los cinco ejércitos


3 de diciembre de 2014

El guerrero

Esta es una de esas películas que resulta complicado recomendar a cualquiera, más bien habría que conocer sus gustos personales y si posee un magnífico atributo llamado paciencia. De hecho en la fecha de su estreno en España, allá por el 2003, me pareció un autentico muermo. Curiosamente con el tiempo se ha convertido en una pequeña joya cinefila que mejoró mi recuerdo en un segundo visionado
hace unos años. Con esta tercera revisión para añadirla al blog y pasados más de diez años, mi simple parecer ha variado de vertiente para unirse a la opinión generalizada de por aquel entonces, y a los premios internacionales que aglutinó un filme de temática distinta. El guerrero es una película que supuso el estreno de Asif Kapadia, director afincado en Europa y que contó con dinero británico que permitió a la cinta una mayor difusión y recorrido. 

El filme cuenta la historia de un guerrero que presta sus servicios a un rey, sátrapa o señor de un remoto lugar perdido del desierto. Lafcadia, que así se llama nuestro protagonista, lidera al grupo de mercenarios que impone los deseos del tirano sobre el populacho bajo el filo de su espada. Sin embargo, cuando este grupo de guerreros acude a castigar un poblado que no cumple con las expectativas del señor, el protagonista tendrá una especie de revelación quelo dejará helado, petrificado ante la simple visión de un objeto metálico que puede llegar a reflejar sentimientos como la amistad, el amor o el agradecimiento, y que el uso de su acero puede llegar a callar para siempre. 



Es ese instante cuando el personaje principal decide reconducir su existencia y abandonar el uso de las armas. Obviamente dejar su posición de servidumbre hacia el señor dominante le acarrea el título de traidor, con la inevitable orden de búsqueda y castigo a ejercer por sus antiguos camaradas. Alrededor de este punto es cuando el espectador occidental cae en la inevitable trampa del título del filme, y espera con premura la supuesta rabieta del ahora perseguido para que vuelva a coger el sable y arme la de san Quintín. Porque motivos tendrá para ello.


Significativamente ocurre todo lo contrario, Lafcadia emprende su particular peregrinaje por el desierto para lograr la purificación de su espíritu. En principio su objetivo es llegar hasta su lugar de origen, muy cerca de las altas montañas del Himalaya mientras intenta evitar encontrarse con sus perseguidores. En esta segunda parte del filme, el ritmo lento se acentúa aún más ante los imponentes paisajes por los que el protagonista pierde la mirada y en otras ocasiones el habla. Se invita a la meditación, al sosiego y a la paciencia. Incluidos los habituales personajes secundarios que aparecen para acompañarlo en su viaje y en su transformación espiritual. 


Por destacar algo la supuesta dificultad del viaje queda el fatídico recuerdo que arrastra y que lo acompaña como una maldición en la que debe tomar las medidas necesarias para cortar con su pasado. En la parte interna del personaje parece que se somete a una serie de pruebas, donde es rechazada su ayuda por tener las manos manchadas de sangre o el veredicto de las miradas en quienes reconocen el rostro de la mano ejecutora. Por otro lado toca centrarse en la correlación de la naturaleza con el cauce de la historia, del árido desierto hasta las nevadas cumbres del horizonte hay un notable trecho donde la vida explota sobre el yermo pasado del protagonista. Queda jugar pues a adivinar las intenciones del director a través del caudal de un río o el mero hecho de ascender una montaña como método para expiar los pecados. 

El guerrero de Asif Kapadia
2001

31 de octubre de 2014

Misiones nocturnas

Los recuerdos infantiles son siempre fuente de inspiración para cualquier autor, y del mismo modo se utilizan desde una perpectiva distinta para describir períodos históricos relevantes. Como en esta novela, Misiones nocturnas del escritor checo Jáchym Topol, quien recoge la invasión, por parte de las tropas del pacto de Varsovia, en 1968 sobre la república social de Checoslovaquía. Un movimiento militar que en resumidas cuentas venía a atajar las libertadas que se estaban gestando desde del gobierno encabezado por Alexander Dubček, políticas que buscaban deliberadamente una apertura que permitiese una mejora económica del país. Baste recordar que por aquel entonces todavía se libraba la guerra fría entre las dos grandes potencias de las siglas y la URSS no podía permitirse el lujo de que se le agitara el corral.

Dejando ya de lado el ligero acercamiento a la hemeroteca toca centrarse, todo lo que se pueda, sobre el libro de Topol y recuperar la idea inicial de los recuerdos. Porque Topol era hijo de un disidente, como el protagonista de la novela, con quien comparte la necesidad que tuvo de esconderse en un pueblo por las acciones del padre. Algo de autobiografía debe de haber aunque ignoro hasta que punto. El protagonismo recae en el joven Ondra, que es llevado junto a su hermano pequeño al pueblo natal de su progenitor en un inicio algo abrupto donde chocamos con el inicio de la ocupación militar. En esta pequeña localidad, el lector puede llegar a desesperar por el simple hecho de perderse entre las cantinelas que ocurren y la dificil prosa del escritor. La referencia infantil nos lleva hacia otras preocupaciones más dadas a esa edad, mientras que la invasión es vista casi de lado, como cuando a los niños se les manda a paseo por los mayores para que estos pueden deliberar sin la inoportuna presencia de los niños. El lector pues se larga junto a los muchachos a la calle, a descubrir como se desenvuelven los hermanos capitalinos frente a las pandillas locales, indagar los estrechos lazos del sexo opuesto e internarse en los bosques, donde abundan los recuerdos y las miserias de los pueblerinos, así como las leyendas que alimentan los cuentos populares.

Cabe destacar ese punto de vista tan inocente que en ocasiones hace perdernos algo de lo que ocurre, un efecto similar a cuando uno era más joven e intuía que algo pasaba a su alrededor, pero que no lograba pasar más allá de lo elemental y perdiendo seguramente información realmente importante. Topol logra recuperar esa sensación, donde sabemos que esta ocurriendo la invasión, que hay secretas que buscan al padre de los polluelos y que parte de la población oculta tantas penurias, odios y desencuentros como cualquier sociedad cerrada. 

Casi toda la novela esta capitalizada por las aventuras de Ondra hacia su propia transformación como adulto, pruebas tales como superar su ingreso en la pandilla o ejercer de hermano mayor para intentar proteger al menor. Por otro lado la novela contiene algunos desahogos, como cuando retrocede en el tiempo para explicar la carencia materna o la cesión del protagonismo en otros personajes más adultos, que en ocasiones encauzan la trama paralela de la invasión, tan amenazante y distante como una sombra que nunca llega. Lamentablemente a veces se enreda tanto que uno pierde el hilo hasta desconocer que personaje lleva la narración y sentir la extraña sensación de haberme saltado o perdido alguna página que ayudase a encontrarle el sentido.


De nuevo las lagrimas. No paran de caer. Tengo un lago entero por dentro.

Jáchym Topol
Ed Lengua de trapo

24 de octubre de 2014

La noche de los muertos vivientes

La gracia de esta película reside en su importancia como referente histórico hacia todo un subgenero del terror, el cine hecho sobre los muertos vivientes, más conocidos popularmente como zombies. Porque películas sobre zombies ya se habían realizado con anterioridad, pero La noche de los muertos vivientes, de George Romero, cosechó tal éxito que supuso las bases de una nueva variante dentro del genero, más cercano al terror mismo y con algo de gore para dotarle de mayor salsa al asunto. A pesar de los años la cinta conserva las claves que ha marcado tendencia en obras posteriores, algo así como un esquema troncal donde las variaciones siguientes vendrán dadas por otros autores con sus propias historias. Esta película, en cuestión, marca el territorio a otras producciones de corte similar.


Films sans Frontières
La historia arranca cuando una pareja de hermanos son atacados por un extraño individuo en un cementerio. Tras una leve lucha la chica consigue refugiarse en una casa de campo donde se le une posteriormente otra persona que huye de los extraños atacantes. Nuevos personajes aparecen mientras los zombies comienzan a cercar la vivienda para intensificar los problemas de los asediados. Por aquí ya van desfilando algunas lineas de actuación de cualquier obra con muertos vivientes. Un simple listado como, por ejemplo, el ataque de estos seres frente a la incredulidad reinante de los personajes, la peculiar curiosidad que despiertan esos andares lentos, la inevitable huida hacia una supuesto refugio al percatarse del peligro y el consiguiente atrincheramiento de los personajes que todavía sobreviven a los mordiscos.
"Vienen por ti Barbra" - Films sans Frontières

Esta tendencia humana de agruparse para afrontar juntos los peligros externos se configura como una base lógica hacia nuestra conducta social de buscar respuestas o ayuda en otras personas. En el cine y para este tipo de genero, es la llave maestra para dotar de sentido a la obra gracias a la tradicional fórmula de enfrentamientos, alianzas, recelos y toda clase de sentimientos que acapara el ser humano. A mayor número de personajes mayores problemas a solucionar, caracterizado normalmente en dos bandos enfrentados con sus correspondientes líderes, Ben y el señor Cooper en la cinta de Romero. Ambos personajes dejan bien clara su postura al comienzo, donde la tiranía de la razón la impone el arma de mayor calibre y el resto de personajes se ven obligados a tomar partido por las ideas de uno frente al otro. Al problema humano de la supervivencia, de los alimentos y de la preocupación por sus familiares se unen los zombies, que a estos les trae sin cuidado tanta palabrería y orden salvo para devorar cualquier ser vivo. Curiosamente estos muertos vivientes también tienden a asociarse en manadas. 

Una vez superados ciertos baches surgen las preguntas. ¿Qué ocurre y porqué estas personas
George A. Romero - photo Rex
se han transformado en monstruos? Naturalmente toda persona busca esa respuesta en los medios de que se disponga, radio y televisión preferentemente aunque Internet baraja nuevas opciones más actuales. Los personajes quieren saber y desean ser rescatados por la caballería. Sin embargo siempre hay algo que falla y tienen que ser los protagonistas mismos quienes tengan que valerse para buscar ayuda externa o moverse hacia otros refugios más seguros. La tensión se dispara mientras los protagonistas ejecutan sus planes para huir, acabar con los zombies o evitar la trampa del rival de turno. 


La noche de los muertos vivientes ha envejecido correctamente para tratarse de una cinta de genero y con más de cuarenta años desde su estreno. De hecho en 1998 y con motivo del 30º aniversario se rodaron secuencias extras para incluirlas en la original. Como en la mayoría de los casos este añadido sobra al no aportar nada reseñable al original que vio la luz en 1968.

La noche de los muertos vivientes de George A. Romero
1968

10 de octubre de 2014

Drácula, de Bram Stoker

En esta novela se encuentra el germen de uno de los mitos más atractivos de la cultura popular. El monstruo ideado por Stoker, supera con creces a otras figuras fantásticas del terror que surgieron en el decimonónico siglo XIX, transformándose con el tiempo en un icono capaz de acaparar cualquier actividad relacionada con el espectáculo y las artes. Literatura, cine y televisión han modelado el genero del vampiro hasta la saciedad, en mil y unas cuantas más de cientas de adaptaciones que tampoco vienen al caso exponerlas en esta entrada. Pues bastante conocidas son las diferentes versiones que han llegado al público a lo largo de tantos años. Incluidas aquellas que bien pudiéramos eliminar. Pero lo importante de este entrada es la novela de Stoker, cuya obra ya obtuvo el éxito en su momento y aun hoy conserva un notable poder de fascinación sobre los lectores. En principio parece lastrar el conocimiento de la historia. Y el recuerdo de la brillante adaptación cinematográfica de F.F. Coppola en la memoria tampoco ayuda. Sin embargo Drácula se merece algo más que una nueva o primera lectura, ya que significa conocer la semilla del, seguramente, más famoso monstruo creado por la mente humana. Y aunque Stoker no fuera el creador de la leyenda de los chupasangres, si que tiene el honor de ser la figura que catapulto a los vampiros hacia la fama.

La sinopsis de la historia es bien conocida. El conde Drácula recibe la visita del joven
Jonathan Harker para ultimar los flecos de la adquisición de una propiedad en Londres a su nombre, la ciudad hacia donde se dirige para extender su peculiar dominio en la sombras.

Para empezar voy a atreverme a incluir un pero, el pequeño matiz que normalmente encuentro en diversas obras y que por bocazas nunca puedo dejar de exponerlas. En esta ocasión me repatea la excesiva melosidad entre los personajes principales, porque una cosa son los buenos hábitos y la elegante educación de los ingleses, y otra muy distinta el baboseo continuo de las buenas palabras que proliferan en estos perfectos caballeros. Esta letanía se propaga en exceso por las páginas del libro en continuos halagos que retienen los diálogos en una repetitiva fórmula donde los personajes podrían presumir de no necesitar abuela alguna. Ya se elevan a las nubes ellos sólitos. 

Afortunadamente las virtudes del relato son muchas y variadas, por encima incluso de mis manías personales. En primer lugar, la estructura de narración que escoge Stoker, a través de los diarios personales de los protagonistas. Al principio choca esta manera de relato personal, donde se pierde la referencia de un protagonista que sobresalga sobre el resto y sirva de guía al lector. Al inicio este aspecto recae en los fragmentos del diario de Harker mientras dura su estancia en Transilvania. Tan atractivo como misterioso por introducirnos en la misma guarida del vampiro.

Después de la fascinante aventura de Harker, la narración adquiere el formato citado, al introducir los distintos diarios de los protagonistas y saltando constantemente de uno a otro donde se frena algo la magia del inicio. También la correspondencia, los telegramas y alguna que otra noticia que aparece en los periódicos complementan la estructura del resto de la novela. Este continuo salto de narrador va adquiriendo la importancia necesaria, según van pasando las páginas, hasta transformarse en un conjunto de experiencias que bien pudiera jugar con la perspectiva de ser una realidad descrita por sus protagonistas y expuesta al mundo a través de sus escritos. De todo el material que se recoge me gusta destacar la bitácora del capitán del navío que usa el conde Drácula para llegar hasta Inglaterra. Sobrecogedor todo el trayecto que padece la tripulación ante un fenómeno tan inquietante y terrorífico.

Si el conde Drácula es ya un personaje fascinante, su antagonista principal debe por lo menos sumarse a la fiesta con alguna que otra excentricidad. Así es como sobresale el doctor Van Helsing sobre el resto de varones, pues la fémina Mina Harker también sobrevuela por encima de los hombres. De Van Helsing queda su verborrea y los extraños métodos de curación que derivan en la duda por el resto de protagonistas, sobre todo de su amigo y alumno, el doctor Seward, quien representa la necesaria incredulidad humana hacia los métodos empleados por su maestro ante los fantásticos sucesos que ocurren. Stoker destaca en esta segunda parte al exponer gradualmente las inquietudes terrenales ante lo desconocido. La prolongada enfermedad del personaje de Lucy alimenta la tensión del relato a través de los múltiples esfuerzos de los protagonistas en acordonar la estancia de la enferma y su fragilidad interna al sufrir continuas derrotas. Pasan las páginas y el interés no decae gracias al cumulo de incidencias y a la habilidad del escritor de exponerlas con el cuidado necesario de no caer en la repetición. 

El tercer acto describe la variación de la caza al conocer exactamente los protagonistas el peligro y la veracidad del monstruo que pulula por Londres. Y el conde pasa a ser buscado como la presa de aquellos a los que arrebató a la mujer amada. Y este no contento con una marcha a por la segunda, encendiendo los ánimos de sus oponentes y de los lectores hacia el carnal modo de obrar del conde para satisfacer sus deseos. Pasiones bien entendidas hacia el enfermizo ser que busca siempre cuellos femeninos para prolongar su estancia en la tierra. Brillante hasta el final, el autor contemporiza los tiempos para desarrollar toda su aventura con los traspiés y la emoción necesaria para terminar de conquistar al lector con su soberbio trabajo.

Drácula
Bram Stoker
Ed. El País aventuras. Grupo Anaya

3 de octubre de 2014

VIII Maratón de Zaragoza

He dudado, he sufrido pero también he disfrutado a lo largo de cuarenta y dos mil ciento noventa y cinco metros. Objetivo personal cumplido, al recorrer la mítica distancia en Zaragoza el pasado domingo 28 de septiembre. Una ciudad y un debut que recordaré siempre como el punto final de ese viaje deportivo de poder completar una maratón. Y porque ha sido un recorrido largo, con numerosos baches de por medio, pero afortunadamente el desenlace ha tenido un final feliz. 



La decisión de esta medio locura la tomé en 2013, incluso recuerdo como el 16 de junio salí a correr todo convencido de que faltaban nueves meses para la maratón de Barcelona. Porque la ciudad condal fue siempre mi primera opción, al residir mi hermana y mi cuñado en un municipio cercano. La idea era cumplir con la visita de rigor y aprovechar la estancia para apuntarme a la maratón. Pero como en octubre decidieron regresar al centro de la península por el nacimiento de su hijo, la carrera de Barcelona quedo en suspenso. El reto quedo aparcado hasta que planeé mis intenciones en un supuesto calendario deportivo para 2014. Murcia y Valencia pasaron a ser mis favoritas por ser a finales de año, y con el margen suficiente para poder prepararme lo suficiente. Sin embargo fueron pasando los meses y tras algunas carreras noté cierto cansancio mental por la obligación de realizar varios entrenos semanales. Una nueva visita al calendario de pruebas maratonianas situaba a Zaragoza en septiembre y a Bilbao en octubre. Más cercana la prueba de la capital maña y con el aliciente de conocer algo una ciudad donde nunca había estado. El única problema fueron los entrenamientos veraniegos, donde tocó madrugar en más de una ocasión para poder realizar algunas tiradas más largas. Este es un breve resumen de los vaivenes que ha dado la elección de correr mi primer maratón.Ya que la preparación también debería incluirse por la constancia de mantener los múltiples entrenamientos y las horas arrebatadas a la familia para poder cumplir el sueño de cruzar esa meta final. 

La carrera


Alrededor de las 8 de la mañana cruzaba el puente de Piedra para llegar a la explanada de la Basílica del Pilar. El magnífico punto de salida y llegada de la carrera en pleno corazón de la ciudad. Y lo cierto es que me encontraba bastante tranquilo en esos momentos pese al esfuerzo que se avecinaba, solo empiezo a notar cierto cosquilleo cuando el speaker llama a filas y busco un hueco en la salida. Con la catedral de la Seo y la Basílica, como privilegiadas
Km 4. Foto de Luis Vidal
espectadoras, me da por pensar en santiguarme ante el reto que estoy a punto de afrontar. Sin embargo compruebo que la ayuda divina se encuentra en los elementos, como el cielo encapotado y una temperatura ideal que evita tanto el frío como el calor para poder desarrollar una carrera de larga distancia. Arrancamos al son de las palmas y enfilamos el primer km cruzando el río Ebro. Mi objetivo, al margen de acabar, es el globo de las cuatro horas, cuya portadora ha salido algo más adelante. Con tranquilidad recorremos los primeros kms por amplias calles para volver a cruzar el Ebro donde se enfila el paseo de Echegaray y Caballero para cumplir con los primeros 5Ks en una ida y vuelta por esta calle donde nos cruzamos con los corredores que van a disputarse la victoria. 


Salimos del centro de la ciudad por grandes avenidas mientras intento observar y empaparme de los lugares por donde pasamos. En este tránsito consigo entrar en el numeroso grupo del globo de las cuatro horas, y como somos tantos voy ocupando la parte trasera del mismo. La carrera se encamina hacia el parque Grande de José Antonio Labordeta. Dentro de este amplio espacio recorremos varios kms, pasando por el 10 y posteriormente por el 15. Llega el momento cómico cuando perdemos la referencia visual cuando el globo explota al chocar contra las ramas de los árboles. Queda pues fijarse en las personas que componen esta grupeta donde van apareciendo y desapareciendo los corredores tras los pasos de los kms. En esta ida y vuelta por el parque suelo perder la estela del grupo al pasar por los avituallamientos donde existe cierto colapso, así que me propongo dejarme caer algo hacia atrás para poder avituallarme sin temor a tropezarme con nadie. Me noto bastante completo mientras vuelvo a reincorporarme al grupo, seguimos trotando junto al paseo del Canal que me recuerda a otro canal visualmente hermoso, el de Castilla. Sin embargo en el km 20 se me agudiza un dolor por debajo del gemelo izquierdo y que
Athens Classic Marathon
amenaza con extenderse hacia arriba. Me da miedo pensar en que se me suba la bola cuando todavía queda tanto por recorrer. No queda otra que aflojar y soltarse del grupo con la esperanza de que pueda recuperarme más adelante. Encima he parado mi crono personal sin darme cuenta, con lo que me cabreo por el cumulo de incidencias contrarias. Paso por la media con un tiempo de 1:58:11 mientras veo al grupo irse a lo lejos, en ese instante cometo la estupidez de intentar volver a correr más rápido con la consecuencia natural de aumentar el dolor. Esta claro que a un ritmo inferior puedo continuar y así me lo planteo desde entonces. Además la providencia vuelve a ayudarme cuando en la larga calle de Miguel Servet me adelanta un corredor que viste la camiseta de la maratón de Atenas. Ya puede Nueva York ser la capital del mundo occidental y su maratón destino predilecto de runners, que para mí la historia va primero y Filípides anduvo antes por Grecia que por las américas. 



Alcanzo el km 25, segundo gel de la jornada y el dolor parece que no va a más en los siguientes kms. Me animo un poco y tras superar a un par de corredores en el 27, aparece una larga recta donde visualizo al grupo a una distancia lejana pero asequible. Ronda Hispanidad es el nombre de la amplia avenida. Voy algo mejor y parloteo con un compañero
Últimos metros. Foto de Ram6n
de amarillo que se ha descolgado, me anima a continuar con el objetivo de unirme al grupo. Después supero a una chica de negro pero el grupo sigue en el horizonte, como un maldito espejismo que no logro alcanzar. Se me hace eterna esta larga recta hasta que un chico de Huesca me alcanza y me anima para ir juntos hasta el grupo. Un gozo no ir solo y poder intercambiar alguna que otra palabra con alguien. Como que ambos debutábamos en la distancia o que parte de la pierna le duele más a cada uno. Antes de llegar al 30 logramos acercarnos al grupo, pero nuevamente vuelvo a descolgarme porque a partir de estos kms la organización ha colocado a unos patinadores con reflex para calmar los dolores de los corredores. Me quedan 12 kms todavía y prefiero conservar el leve dolor de la pierna izquierda. Pequeño error porque a lo largo de los siguientes kms hay suficientes patinadores que no hubiera hecho falta detenerse. De todos modos aprovecho y repito la petición mientras vuelvo a perseguir al grupo. Menos mal que exploto el globo, sino soñaría con ese maldito plasticurri amarillo. 


Los siguientes kms entran en una zona algo revirada, con algunas curvas y cambios de dirección donde noto el efecto tronco que voy adquiriendo. Inclinarse para coger una curva llega a chascar algo las piernas, menos mal que contamos con el apoyo de la gente en este concurrido barrio, además vuelvo a incorporarme al grupete que ya ha perdido bastantes unidades. Imagino que algunas saltarían para adelante mientras que otras se habrán ido quedando para atrás. El compi de Huesca anda justo detrás de la liebre. Cuyo nombre responde a Estela San Pedro, la deportista que nos guía por el buen camino y nos va
Llegada a meta
animando a cada paso. Llega mi momento emotivo, cerca del km 36, al ver a mi familia esperando pacientemente en la acera mi paso por ese punto. Cris me dice que ya lo tengo mientras continuamos cerca del margen del río para atravesarlo nuevamente por el puente de Santiago y coger otra vez el paseo de Echegaray y Caballero. Empiezo a notar el cansancio acumulado y a sufrir en esta larga recta donde nuevamente nos cruzamos con quienes van por delante. El grupete se va deshaciendo mientras Estela sigue animando, por mi parte me coloco junto al oscense que me dice que va bien jodido. Le intento animar mientras solicita ayuda a los patinadores y finalmente me dice que tire para adelante donde continuo ahora al lado de Estela. Cuarenta kms después me coloco correctamente al lado de la liebre, cosas de un debutante.


Queda bien poco mientras enfilamos la calle San Vicente Paull, llenica de gente, donde apenas noto la leve subida, sin embargo después se dobla hacia una calle a derechas que está adoquinada¡¡¡. Por dios, que maligno pensamiento tuvo alguien en hacernos pasar por ese terreno tan irregular. Reduzco mi velocidad de manera considerable pues temo trastabillarme. Finalmente torcemos para bajar por fin hacia la plaza del Pilar, resuenan los ánimos de la gente y la cúpula de la Basílica cobra una enorme belleza al sobresalir entre las fachadas. Entro en la abarrotada plaza donde oigo una voz conocida y aunque me giro no logro ubicar su procedencia. Tampoco vi el cartel del km 42, así que ni idea de cuando llegaron los 195 metros restantes. Solo sé que una vez delante de la pancarta de meta vi el reloj y mi ego personal subió hasta arriba para poder anotar mentalmente esos momentos donde logré acabar mi primera maratón.


Patas arriba

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Maratón Zaragoza

Video

23 de septiembre de 2014

XXXV Pedestre popular de Guadarrama

Tercera participación consecutiva en la pedestre de Guadarrama aunque este año no andaba muy convencido de tomar parte en esta carrera por la cercanía en fechas con el objetivo principal del año. Sin embargo, entre mi primo Alex y algunos amigos más, lograron despertar la pequeña y necesaria chispa de la competición para inscribirme el día antes de la prueba. Es lo que tiene correr en casa, que todo parece más sencillo si apenas tardas dos minutos en llegar a la linea de salida. Pero primero tengo que remontarme al orden cronológico del pasado 20 de septiembre, fecha de la celebración del evento pues habíamos inscrito a mi hija Aldara a la simpática carrera de los chupetines. Aquí surgió el problema, al no aparecer su nombre en el listado de inscritos pese haberlo realizado en uno de los comercios colaboradores de la carrera. Hubo un momento en que pensé en renunciar, debido a las primeras respuestas de los responsables en la entrega de dorsales, pero mira por donde se erigió algo mi lado paterno y con la educación por delante insistí en que había realizado la inscripción previa y el fallo había sido del colaborador. Una amable muchacha buscó a una persona, y está a otra y así hasta que finalmente acabé hablando con el responsable de la carrera. Agradecer su atención hacia mi persona ante el inevitable nerviosismo por el inicio de las carreras. Finalmente se me entregó el primer dorsal de Aldara, anotando su nombre y apellidos para cumplimentar correctamente la burocracia del seguro. Los chupetines debían correr 150 metros, una distancia considerable para niños de cero a cinco años. Tanto ajetreo y nerviosismo previo que mi pequeña se lo tomó con la calma necesaria para hacerlos andando.
Primos Martín Runners Club
Una vez superada la fase paterna me tocó regresar a casa para vestirme adecuadamente y unirme a mi primo Alex en la plaza mayor, donde ya me esperaba con otro de nuestros primos, Sergio, un verdadero galgo quien a su vez acudió con un compadre, Iván. Tras la foto familiar, las presentaciones y un leve troteo de calentamiento, nos dividimos en la linea de salida, Sergio y su escudero alante del todo, mientras que Alex, que dice estar fuera de forma, se une a mi costumbre de arrancar desde atrás. Tradición que debo variar un poco pues una cosa es empezar con tranquilidad y otra sortear a gente más lenta desde el inicio donde me obligo a zigzaguear más de lo normal. Durante el primer kilómetro me limito a ir adelantando a diferentes corredores e ir incrementando el ritmo poco a poco. Noto que Alex se descuelga levemente mientras me adelanta únicamente un tipo de azul al que no puedo seguir. Camino del segundo km supero y animo a Miguel, un amiguete que se estrenaba en esto de las carreras mientras que a mí me adelanta un tipo de verde con gorra. Una larga bajada hacia los colegios precede la notable subida por la calle de San Roque que nos lleva hasta un primer paso por meta donde podemos saludar a la familia.

Primer paso por meta. Foto concejalía deportes Guadarrama
La carrera se dirige hacia el Soto, en una larga recta por pista de tierra que tira algo hacia arriba. Hacia la mitad alcanzo a otro vecino, al que también adelanté en la Tragamillas de este año, y que parece intentar seguir mi ritmo al verse superado nuevamente por mi persona. Vivan los piques!!! porque justo delante se encuentra el tipo de verde con gorra de antes. Nuevamente volvemos a trotar juntos pero ahora soy yo quien saca ventaja y vuelvo a acelerar hasta llegar a la altura de Iván, el amiguete de mi primo. Me voy animando por mi velocidad y por encontrarme bastante lleno cuando se acaba el tramo de tierra. Llega otra bajada por la urbanización del prado de San Juan donde aparece el tipo de azul del principio. Me vuelvo a animar aunque los siguientes corredores me sacan bastante ventaja. A continuación sigue una leve subida por la calle del Río para entrar en el último km. Ahora si que elevo el ritmo todo lo que puedo ya que queda un corredor en el horizonte al que intento alcanzar a lo largo de las calles Dos de mayo y la Calzada. Finalmente doblamos en la recta de meta y el tipo acelera al notar mi resuello en su cogote, me saca un par de metros pero me encabrono por el esfuerzo acumulado y vuelvo a colocarme a su espalda con la idea clara de dar un ultimo sprint para superarle. Sin embargo la cercanía de la meta ha sido estrechada por familiares, amigos y niños que piden chocarla alegremente. En ese breve trecho se me cruzaron varias ideas por la cabeza, como gritar un poco de sitio para culminar mi adelantamiento, dejarlo pasar y ceder algo de espacio por si hay alguien haciendo fotos en meta, "aunque no le adelante seguro que le gano por el tiempo del chip", porque no han puesto vallas??, carajo, así deben de sentirse los ciclistas cuando los aficionados les estrechan el camino cuando coronan los colosos de montaña. 
Llegada a la meta. Foto concejalía deportes Guadarrama
Cruzo la linea de meta, justo después de mi ultimo objetivo fracasado y compruebo que la ratonera del año anterior ha sido ampliada para deleite de un simple corredor que comprueba una mejora que logra sacarme una sonrisa pese a mi derrota final. Paro el crono en 35:01", o como se abrevia por ahí MMP en esta carrera, tras los 40:44" del 2012 y los 37:43" de 2013. Una buena noticia comprobar como ha mejorado mi particular rendimiento en esta carrera con la suma de entrenamientos y la dedicación hacia este deporte. Alex llega unos 40 segundos después, menos mal que estaba fuera de forma el pequeño del clan Martín porque sino me machaca. Mi otro primo hizo honor a su condición de deportista parando el crono en 30:45". Como para apostarse algo con el tirillas este. 

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Pedestre Pop. Guadarrama


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Pedestre 2012
Pedestre 2013
Pedestre 2015

13 de septiembre de 2014

Pozas de Cabeza Mediana

Tercera poza
Hará más o menos de un año de mi visita a los tejos del arroyo Valhondillo y en donde, para extender algo el paseo, decidí visitar una marca de agua indicada como poza en el mapa topográfico. Muy cerca de una zona denominada como Raso del Baile. En el cercano cerro de Cabeza Mediana vienen catalogadas unas cuantas pozas más, las suficientes como para planear unirlas todas en una excursión. Cabeza Mediana es el nombre de un notable cerro que se eleva a 1691 metros. Cima algo devaluada por el cerco que componen la denominada Cuerda larga por un lado y, sobre todo, por el macizo de Peñalara por el otro. Montaña está última predilecta por diferentes clases de montañeros y que también contiene bastantes acumulaciones de agua en su entorno, adornadas con nombres entre grandes, chicas y bichos con alas, que para eso están a más de dos mil metros. Así que este es el plan del día, trazar una ruta circular que me lleve de poza en poza y camino por que me toca. 

Tras otear el mapa me decido por arrancar desde el km 32 del puerto de Cotos, junto a una finca de nombre peliculero, La casa de la horca. Por fortuna la única soga que llegué a contemplar es la de un tenderete donde colgar la colada en esa antigua casa de campo. Vivienda cerrada a cal y a candado, y que se encuentra al lado de la pista de tierra donde se inicia el pateo. La primera de las pozas se haya bastante cerca, aunque intente camuflarse bajo un espeso manto verde, no cuela, pues es bien visible mientras merodeo por la orilla y contemplo como la rana verde o común tiene aquí su hábitat natural. 

Primera poza
Regreso a la pista para dirigir mis pasos hacia el siguiente punto de interés, el conocido mirador de Los robledos. Este mirador esta situado en una buena pradera que invita a extender el mantel y de disfrutar de las buenas vistas hacia el valle del Lozoya mientras regocija también el estomago. En este punto hay un erguido pedrolo como monumento a la guardería forestal, una saeta que señala diferentes objetivos naturales y la presencia de una fuente de agua un poco más abajo. Después de disfrutar de las panorámicas vistas regreso al camino principal hacia la siguiente poza, donde compruebo como se va endureciendo el paseo cuesta arriba. La ligera ascensión se ve interrumpida por una serie de ramales a mano derecha. Justo debajo del primero se encuentra la segunda de las pozas, algo más chiquita que la anterior pero con la misma capa verdosa en su superficie. Para la siguiente laguna toca consultar el mapa para ubicarse y volver a subir una áspera subida que nos lleva hasta una leve explanada. En esta tercera poza las ranas campan a sus anchas en las orillas, y no dudan en buscar el resguardo del agua ante la inesperada visita. Bosco incluso merodea sorprendido por el número de anfibios saltarines y donde algunas se atreven a posar la mirada hacia el afortunado fotógrafo. Por lo menos las aguas están más limpias que las anteriores y se atisba algo la profundidad. 

Como la pista principal debe andar cerca, decido atrochar por medio del monte para evitar desandar el camino anterior. Nuevamente en la pista, retomo el pulso de la excursión hasta
Ranas
alcanzar la última poza señalada en esta vertiente. Ahora más que nunca habría que citarla como laguna, al ser mayor su extensión y al contemplar la presencia de peces en su interior. Más vida para estas aguas. De vuelta a la pista queda conquistar la cima de Cabeza Mediana, y se hace a través de un desnivel que empieza a acumularse mientras Lorenzo se une al castigo físico al calentarnos alegremente el cogote. Finalmente se alcanza la amplia explanada del cerro y compruebo como mi mascota se adelanta a mis propósitos de buscar el resguardo de la sombra. Sabiduría animal que se refrenda con un pequeño almuerzo bajos unos pinos que sobreviven a otros congéneres menos afortunados. Ni el vértice geodésico ni unas cercanas antenas alteran nuestro pequeño descanso en este amplio otero donde destacan las vistas que ofrecen las alturas, en especial Peñalara que queda casi de frente. Al reanudar la marcha cometo un ligero equivoco, pues mi idea era descender por el cortafuegos que enlaza
Peces
directamente con el GR10.1 o senda del Palero. Tanto mirar Peñalara y divisar el refugio Zabala que tomé la siniestra hasta descender a la Sillada de Malabarba. Ya que estamos tira para adelante y ascendemos hasta el Cerrito Sarnoso, cuestones incorporados, para continuar por el cordal hasta el siguiente collado que sirve de conexión entre Cabeza Mediana y Peñalara. Loma que recibe el pintoresco nombre de Sillada de GarciSancho, cuyo arroyo discurre más abajo entre poemas de Enrique de Mesa.



                                  "¿Por qué corriendo te quejas,
                                   arroyo de Garcisancho,
                                   si en tu correr rumoroso,
                                   nada te detiene el paso?"



El mapa coloca una nueva charca entre la pista forestal que nace en esta encrucijada y la citada senda del Palero. Decido pues seguir la pista para visitar la susodicha charca y después regresar a la sillada por el Palero. En esta agradable vuelta contemplo los pinares, algunos acebos y otras clases de árboles regados por varios arroyos y que han provocado un interesante cortado en el camino, solucionado en parte por la maquinaria humana. Tras el recodo que marca el regreso, surge un ligero camino que sube hacia la charca, parece que no está al hollar una pequeña pradera, pero con la fe puesta en al topografía y el cercano rumor de un arroyo continuó la ascensión hasta que el rumor se transforma en un continuo chapoteo al encontrar esta poza regada por un caño de donde sale el agua amaestrada. Esta poza esta cercada literalmente por la naturaleza y se me hace imposible acceder a la orilla donde molestar a sus posibles habitantes. Una vez fotografiada detrás de la barrera, retorno al camino anterior que viene a cobrarse el rodeo anterior con una fuerte subida, rematada la dificultad con numerosa piedra suelta en forma de guinda. Pero todo esfuerzo tiene su premio al surgir junto a la senda una nueva poza, algo más pequeña y sin el protagonismo topográfico de sus hermanas. Instante para reflexionar cuantas lagunas quedarán por estos lares y alejadas de los caminos señalados por el hombre. Pues todas las expuestas tienen una senda al lado. 


Ante tanto pensamiento intrascendente alcanzo nuevamente la sillada para aventurarme,
Quinta poza
ahora si, hacia otras aguas más correosas. Abandono en este tramo la senda del Palero para alcanzar el arroyo de la Laguna grande de Peñalara, cuyo cauce ofrece una pequeña poza de bienvenida. Sigo el curso del arroyo a través de pequeños hitos y atajos inventados hasta cruzar la carretera de Cotos. Después una pequeña vereda hasta alcanzar la pista paralela al arroyo Angostura, donde me topo con los primeros bañistas del día y en donde vierte sus aguas el arroyo anterior. Antes y después de cruzar el puente de Los Hoyones más bañistas empiezan a incrementar mi envidia de como arrebatarme el sudor de la frente. 
- Nos busques más, amigo Bosco, pues la Angostura ofrece muchas posibilidades como para desestimarlas. Y en esta estamos solos, de momento. Trapos fuera, para con más frío que vergüenza adentrarme en las frescas aguas del arroyo. Del resto de la ruta más bien poco, salvo caminar un buen rato por la pista, cruzar el puente sobre el arroyo y seguir bajando hasta llegar a la carretera justo enfrente del inicio. 

PD: Una vez en el coche se hace una pequeña trampa para alcanzar la ultima poza de Cabeza Mediana, ya que esta se encuentra pasada el km 36, al lado del asfalto y con su repetitiva fórmula natural, flora diversa, ranas, mosquitos, otros tipos de insectos y agua estancada.




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Álbum 

Bibliografía:
Mierconistas
excursiones y senderismo

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